11 de noviembre de 2017

Último día en Kenia

Kenia 2017
Días 9-10 /10

Hoy nos esperaba una largo día, el último en Kenia, nos trasladaríamos desde Masai Mara hasta Nairobi para coger el vuelo a las 22:45 de la noche destino a Madrid vía Dubái. Masikio nos dio dos opciones para este día: madrugar, hacer un safari corto y salir hacia Nairobi temprano para llegar a la hora de comer al famoso restaurante Carnivore o hacer un safari más largo, comer en la carretera y llegar allí a media tarde. Elegimos la segunda.

Así que después de desayunar y hacer las maletas partimos hacia nuestro último safari. Desde Sekenani nos dirigimos en dirección sur, hacia la frontera con Tanzania, para abandonar la reserva por la puerta de Ololaimutia, desde donde cogeríamos la pista de tierra hacia Narok. Este trayecto duró unas dos horas y media y nos permitió ver uno de los momentos más impresionante de todos los safaris que hicimos. Llevaríamos una escasa media hora cuando nos encontramos con otro vehículo parado y detrás de él una leona, al acercarnos vimos que acababa de cazar un ñu y descansaba a unos metros de él. Peter nos contó que después de la caza están exhaustas y suelen descansar una rato antes de comerse a la presa. Habíamos visto varias veces a leones comer los restos de presas pero no al animal recién cazado. Unos metros más adelante se encontraba otra leona igualmente descansando tras haber cazado a otro ñu, en este caso lo había arrastrado hasta el cauce de un riachuelo y estaba oculto por unos arbustos. Los restos que habían quedado por el camino les estaba aprovechando un águila. La vida salvaje en estado puro.






Tras el episodio de la caza de las leonas nos fuimos dirigiendo hacia la salida mientras veíamos nuestros últimos herbívoros del viaje y las praderas de la sabana con las acacias. Tras dejar atrás Masai Mara, unos de esos lugares que jamás olvidas, paramos en un poblado masai para hacer una rápida puesta a punto a la furgoneta en un rudimentario taller. También repostamos de forma artesanal echando el gasoil desde una garrafa por medio de un embudo artesanal hecho con una botella de plástico cortada. En fin, África.



- Taller mecánico y baños públicos -



Luego llegó la tortura de las dos horas largas por la pista de tierra hasta tomar la carretera hacia Narok, donde paramos a comer en un restaurante. Esta fue la única comida no incluida en el viaje. El buffet nos costó 8 € al cambio. Invitamos a Peter a comer y seguimos ruta hacia Nairobi. El viaje se nos hizo pesado porque había muchísimo tráfico y la conducción, incluida la de Peter, era bastante temeraria, menos mal que los vehículos tienen la velocidad limitada a 80. Llegamos al aeropuerto sobre las 6 de la tarde, ya anocheciendo. Allí nos despedimos de quien había sido nuestro conductor y guía durante esta semana. Un grandísimo profesional al que estamos muy agradecidos. Le dimos una buena propina, nos hicimos unas fotos y… hasta siempre.

La facturación y el control policial fueron rápidos pero la espera en un aeropuerto pequeño como este se nos hizo muy larga. Compramos café y algún otro recuerdo en las tiendas de la terminal, que como comenté tenían los mismos productos que vimos a lo largo del viaje pero más baratos y a precio fijo. El vuelo a Dubái y el de conexión a Madrid no tuvieron contratiempos y llegamos puntualmente a la 1 y media de la tarde del día siguiente a España. La sabana quedaba atrás.

Aquí termina el relato del viaje a Kenia, el cual os recomendamos sin lugar a dudas.

6 de noviembre de 2017

Safari en Sekenani

Kenia 2017
Día 8 /10
Capítulo 2/2

En la zona de Sekenai hicimos una safari corto por la mañana antes de ir al hotel y otro por la tarde con el horario habitual de 4 a 6:30. El paisaje es similar al de Talek pero sin el río Mara. Aquí nos encontramos con las mayores concentración de ñus de toda la reserva, praderas enormes repletas de herbívoros. En la hora y media que estuvimos por la mañana lo más destacable fueron un grupo de leonas que vimos en el cauce de un riachuelo tumbadas a la sombra, una de ellas preñada. Además Peter nos ilustró sobre sus conocimientos sobre como obtener un aguardiente, que debe tumbar a un elefante, del conocido como “árbol de las salchichas” (Kigelia africana) con sus enormes frutos en forma de salchichas gigantes que puede llegar a medir cerca de un metro.

- Ñus y fruto del " árbol de las salchichas" -


Tras la comida en un desangelado comedor donde estábamos solos con otra pareja de españoles, un breve descanso y nuevo safari de tarde. Nos adentramos bastante en la reserva y por el camino pasamos por un campo de fútbol rudimentario donde hice una de mis fotos favoritas del viaje: dos babuinos subidos al larguero de la portería viendo el partido inexistente. 





Más adelante nos encontramos con un león macho solitario enorme, el mayor que vimos en el viaje, que parecía que estuviese posando para una sesión fotográfica.





Tras ver al Rey León nos volvió a ocurrir otro pequeño incidente. Nos quedamos atrapados en el barro al vadear un pequeño cauce de agua. Aquí entró en acción la cuerda que Peter compró el primer día camino de Samburu y gracias a ella y a otro vehículo que nos remolcó pudimos salir de atolladero.


- Atrapados en el barro -


Mereció la pena porque unos metros más adelante conseguimos ver ¡ por fin ¡ a un leopardo. Este esquivo animal que se nos escapó en el lugar donde más ejemplares existen, el Parque Nacional de Yala en Sri Lanka hacía 2 años, por fin aparecía ante nuestros ojos. Y la verdad no era nada fácil porque lo único que se veía era un árbol frondoso, pero la vista de Peter nos guió y gracias a los prismáticos y a los objetivos de la cámara disfrutamos de este precioso animal mientras dormía la siesta colgado de las ramas. Todos los “big five” estaban ya en las tarjeta de memoria de nuestras cámaras.


-Intenta encontrar al leopardo -


Y como colofón a esta intensa tarde, de regreso al hotel, vimos a dos crías de león comiendo un ñu. Llegamos de noche cerrada donde nos fuimos directamente al comedor guiados por los masáis. Esta vez estaba más animado gracias a un grupo de ruidosos chinos. De aquí a la tienda donde teníamos más sensación de estar en plena naturaleza que en Base Camp, por el entorno boscoso donde se sitúa el hotel. Mañana era nuestro último safari y después de él saldríamos hacia Nairobi. La aventura africana estaba terminando.





Próximo capítulo: último día en Kenia.

2 de noviembre de 2017

Visita a un poblado masai

Kenia 2017
Día 8 /10
Capítulo 1/2

Hoy cambiábamos de alojamiento dentro de Masai Mara. De nuestro querido Base Camp en Talek Gate nos desplazábamos al suroeste, a la zona de Sekenani, la entrada más concurrida al parque, muy próxima a la frontera con Tanzania.

Antes haríamos una parada en el poblado masai próximo para visitarlo. Aunque la tribu masai es la más famosa de Kenia, realmente son un pequeño porcentaje de la población. La tribu más numerosa es la Kikuyu (20%), pero en el mundo occidental han calado las leyendas de esta tribu de guerreros y cazadores que se extiende tanto por Kenia como por las llanuras del Serengueti en Tanzania.

Esta actividad no estaba incluida dentro del precio del safari. Cuesta 30 $ por persona, lo cual me parece una barbaridad, pero al menos el dinero se paga en mano al chico del poblado que se encarga de hacer de guía y revierte en sus pobladores. Leeréis opiniones de todo tipo sobre este tipo de visita, la principal crítica es que es una turistada, lo cual es verdad. Pero o eres cooperante en una ONG donde puedes establecer contacto “no turístico” con ellos o pasas por caja. La época de los grandes exploradores que machete en mano iban limpiando la maleza hasta encontrarse con una tribu perdida ya pasaron y muchos miembros de las tribus hoy en día tienen teléfono móvil. Cada uno que opte por la visita o no. Todas las opiniones son respetables.





Al llegar al poblado te reciben un grupo de hombres y otro de mujeres que realizan una danza ritual de bienvenida por separado. Tras ella accedes con el chico que hace de guía dentro del poblado por una puerta abierta en el muro de ramas que hace de empalizada.


- Acceso al poblado masai -


Dos nuevas danzas de las mujeres y de los hombres, esta última de cortejo. Consiste en dar saltos en vertical, el guerrero que salte más alto se lleva a la mujer pretendida.

- Danzas rituales -


Dentro te encuentras en una gran espacio abierto ovalado rodeado por chozas de barro y ramas por donde se mueven libremente vacas y cabras y juegan los niños. Visitamos una choza, un espacio muy reducido donde cocinan y duermen. Luego demostración práctica de cómo encender fuego con dos simples palos y charla de su modo de vida dedicado al pastoreo fundamentalmente. Su actividad choca con las leyes que protegen a la reserva y las autoridades hacen en ocasiones la vista gorda cuando pastorean en el interior de la reserva, algo prohibido. Pero hay que recordad que estas tierras eran propiedad de la comunidad desde tiempos inmemoriales.
Lo que más nos impactó fue la dieta a base de leche y de sangre de vaca, las sangran en el cuello y mezclan la sangre con la leche. Una dieta hiperproteica a la que añaden algunos vegetales y frutas que compran en los mercados. Las calorías las queman ya que pueden llegar a andar en un día 40-50 Km con el ganado en busca de pastos.

- Interior del poblado y mercadillo -

Tras la visita te conducen a una especie de corral para el ganado donde tienen montado un mercadillo de artesanía. Realmente los masáis no son artesanos y los objetos que venden los podéis comprar en cualquier sitio y, como comenté en el primer capítulo de este viaje el más barato curiosamente es el aeropuerto. Pero este es un buen lugar para dejar vuestros dólares en la comunidad. En total estaríamos una hora escasa en el poblado.

Tras dejar atrás a los masáis seguimos ruta hacia nuestro destino en Sekenani, otras dos horas de coche por pistas de tierra hasta llegar al hotel Sekenani Camp. Como comenté en el capítulo dedicado al alojamiento en Kenia, este nos decepcionó después de la maravilla del Base Camp, pero no es un mal lugar. La tienda no tenía nada que ver con la anterior, la comida era bastante peor, el personal mucho menos amable, el wifi no funcionada y lo peor, había media hora en coche hasta la entrada a la reserva. Como punto favorable el entorno es precioso, situado en medio de un bosque.

30 de octubre de 2017

Safari de día completo en Masai Mara

Kenia 2017
Día 7 /10

Hoy tocaba hacer un safari de día completo comiendo en el interior de la reserva. Este tipo de safari suele incluirse siempre en el viaje y tiene dos ventajas frente al tradicional de mañana y de tarde. La primera es que permite adentrarse mucho más al disponer de más horas y la segunda es la experiencia de poder hacer un picnic en plena sabana rodeado de animales salvajes.

El día amaneció algo nuboso y después del recuerdo de la tormenta de la noche anterior nos temíamos que lloviese, pero no fue así e hizo una temperatura estupenda y un día soleado; aunque por la tarde, ya en el hotel, volvería de nuevo a llover.

Tras un suculento desayuno, a las 8 salimos con nuestras cajas de cartón, donde llevábamos la comida, hacia la puerta de Talek para acceder de nuevo a Masai Mara. Nada más entrar en la reserva nos encontramos a un grupo de aves carroñeras comiendo los restos de un ñu y unos metros más adelante unas crías de león desayunando el mismo menú.

Después vimos un hipopótamo descansando en un gran charco formado por las lluvias de la noche anterior. Algo bastante raro según Peter y atribuible a que probablemente estuviese herido y se quedaba allí para curarse las heridas, ya que en el río los peces las atacarían.



- Acacia, cigüeña Marabú, hipopótamo, hienas moteadas -



Siguió el desfile de animales aparte de los innumerables y omnipresentes herbívoros: las pequeñas mangostas, un numeroso grupo de avestruces, una pareja de hienas con su cría y sobre todo dos ejemplares magníficos de leones machos, los primeros que veíamos, dormitando mientras los vehículos de los turistas los rodeaban y los ñus pasaban a sus espaldas. Hasta uno de ellos tuvo que ir al baño con tanto público. Fue una de las ocasiones del viaje en las que sentí lástima por los animales y me preguntaba si no estarían mucho mejor sin ninguno de esos seres con sus cámaras de fotos. Claro, que sin los dólares del turismo a lo peor venían otros con los rifles como en épocas pasadas.


https://apuntes-de-viaje.blogspot.com.es
- El Rey León -



El segundo punto fuerte del día fue el encuentro con 5 preciosos guepardos en expedición de caza de algún ñu de los cientos que pastaban tranquilamente. Fue el momento del viaje donde más vehículos nos encontramos, llegamos a contar 20, y claro está los guepardos se cansaron y al final desistieron de la caza. Pero su imagen bajo una acacia es imborrable.


. Guepardos a la caza -



Continuamos ruta hacia lo que en teoría sería el clímax del viaje, el cruce del río Mara por algún grupo de ñus dentro de la gran migración. Peter eligió, al igual que otros muchos guías, uno de los lugares por donde suelen pasar, que siempre suelen ser fijos, de hecho las tierra del cauce del río por donde tiene lugar el cruce está allanada por el paso continuo de los animales. En la otra orilla había una enorme manada de ñus y cebras y era cuestión de esperar. Había turistas, cocodrilos y algunas leonas descansando a la espera. Pero no hubo suerte y no quisieron cruzar. Dos días más tarde, regresando a Nairobi, Peter recibió el aviso por radio que en este momento se estaba produciendo el cruce, no pudo ser.



- El "no cruce" del río Mara -


Tras esperar cerca de una hora desistimos y buscamos la sombra de alguna acacia para comer. Allí Peter sacó una manta y nos sentamos en ella con el picnic preparado por el hotel. Nos acompañó en todo momento un milano en una rama del árbol y un gran babuino sentado a unos metros. De nuevo la manaza del turista se hizo palpable, estaba lleno de restos de comida de algún grupo anterior que ayudamos a Peter a echar en una bolsa de basura. 

Tras comer subimos a una colina que sirve de mirador y de urinario ya que tiene algo de vegetación muy útil para este fin. La tarde fue más floja que la mañana y vimos sobre todo inmensas praderas repletas de ñus, la gran migración en su máximo esplendor. A las 4 decidimos salir de vuelta hacia el hotel porque estábamos cansados, llevábamos 8 horas de safari y ya era suficiente.


- La Gran Migración -


Al atardecer volvió a caer el diluvio universal y la lona que daba sombra al porche de la tienda cedió por el agua embalsada. La arreglarían al día siguiente. Por la noche cena en el restaurante guiados por nuestro guía masai y a dormir que al día siguiente teníamos visita al poblado y cambio de hotel.


Próximo capítulo: visita a un poblado masai.

25 de octubre de 2017

Primer safari en Masai Mara

Kenia 2017
Día 6 /10
Capítulo 3/3

Por fin se acercaba el momento que estábamos esperando desde que pisamos tierras kenianas, recorrer la sabana en Masai Mara. Con un clima estupendo salimos a las 4 de la tarde de Base Camp y en 5’ estábamos en Talek Gate, el punto por donde accederíamos a la reserva. Nada más entrar nos encontramos con el paisaje que todos tenemos en mente de Kenia, inmensas praderas con algunas colinas, acacias destacando entre la hierba baja y seca en esta época del año y animales, muchos animales: gacelas, cebras, jirafas, elefantes y sobre todo ñus. Entre ellos nos encontramos un grupo de hienas moteadas dormitando entre la vegetación.



Y así entre rebaños y rebaños de herbívoros alcanzamos las orillas del río Talek, un afluente del Mara. Allí bajamos del coche (¿estás seguro Peter que esto no tiene peligro?) y hacemos unas fotos de los hipopótamos que están bañándose en el río y de una jirafa masai (diferentes de las reticuladas de Samburu) que estaba sola y que sería la protagonista una hora más tarde de uno de los momentos cumbres del viaje.

Continuamos la ruta bordeando los márgenes del río y enseguida nos encontramos con un grupo de leonas con sus crías. Los leoncitos juegan con su madre y entre ellos mientras 3-4 vehículos los observamos con los ojos como platos. En Masai Mara hay muchos turistas pero el territorio es tan inmenso que pocas veces hay sensación de masificación. Aunque el turismo de masas ya ha comenzado a causar deterioro de la forma de vida de los animales, como pudimos comprobar al ver a una de las crías jugar con… una botella de plástico. ¡Qué lástima¡









Empieza a atardecer y una de la leonas se acerca a la orilla del Talek y se queda quieta mirando a los lejos, donde sigue la jirafa solitaria que habíamos visto anteriormente. Lentamente baja a la orilla a beber agua y otra leona la sigue. Suben con sigilo la pendiente desde el lecho del río hasta la llanura y se aproximan a la jirafa. Esta al verlas comienza a huir, las leonas la persiguen pero Peter nos dice que la jirafa es joven y no la van a poder dar caza, como así fue. Uno de esos momentos que nunca olvidas.





Por la radio le dicen a Peter que los leones machos de esta manada se encuentran cerca y salimos en su busca. No damos con ellos y prácticamente es de noche por lo que damos la vuelta y nos dirigimos a la salida. A las 6 de la tarde está prohibida la presencia de turistas en la reserva. De repente empieza a llover como pocas veces hemos visto, la furgoneta comienza a derrapar y Peter parece Carlos Sainz. Paramos, llueve cada vez más y las pistas de tierras han desaparecido. Es de noche cerrada y no es posible orientarse. Peter habla por la radio y un compañero le indica su posición cerca de la pista principal que se dirige hacia la salida mediante ráfagas con las luces de su vehículo, seguimos en línea recta hacia las luces y alcanzamos la pista principal, en pocos minutos hemos conseguido salir del parque. Son las 7 de la tarde y el personal de la reserva riñe a Peter por salir más tarde de la hora permitida. Este se defiende con las condiciones climatológicas y les dice que aún quedan bastantes vehículos dentro. Otro grupo de nuestro hotel no consiguió salir hasta las 9 de la noche.





Tras llegar sanos y salvos al hotel llega la aventura de la cena. Ráfaga de luz con la linterna desde nuestra tienda y dos masais acuden con sus lanzas para guiarnos hasta el restaurante. Muy buena cena recordando los momentos de uno de esos días de los viajes que perduran en la memoria para siempre. Nuestras Memorías de África.