6 de mayo de 2009

De Cotos a la Laguna de Peñalara

La de hoy es una ruta emblemática de la sierra madrileña. Muy fácil de hacer, bien señalizada y maravillosa en primavera, especialmente en un año con abundante nieve como éste.
La distancia es de 2400 metros, con aproximadamente 200 metros de desnivel. El tiempo estimado es entre 60-75' la ida y algo menos el regreso, al ser en bajada. La pueden hacer sin problemas niños. El único pero es que los fines de semana puede estar masificada, de hecho se limita el acceso a la laguna cuando hay exceso de visitantes.

Partimos del Puerto de Cotos, a él podemos llegar en coche desde Navacerrada o Rascafría, o bien en tren desde Cercedilla, una posibilidad muy interesante si vais con peques.
Desde el aparcamiento del Puerto de Cotos una valla de madera, a la izda de la Venta Marcelino, marca el inicio del camino. Nada más comenzar, se encuentra la fuente de Bernardo de Quirós, donde poder llenar la cantimplora, pero tranquilos que hay otras dos más adelante.
La primera parte es en continuo ascenso, al principio por un camino adoquinado y posteriormente por una pista de tierra. En el camino se encuentra la Casa del Parque Los Cotos, donde poder obtener información del Parque de Peñalara y en la pista de tierra la segunda fuente, Cubeiro.


- Chozo de la Hoya -













Un poco más adelante está el Mirador de la Gitana, con una flecha de metal que nos indica las cumbres de la sierra; y después el Cobertizo del Depósito, donde podemos hacer un alto para descansar en sus bancos de madera y ver los paneles informativos. Aquí nos desviamos hacía la derecha, para coger una senda que bordea el Valle del Lozoya, con unas vistas magníficas de la sierra y donde tenemos la tercera y última fuente, la de Cedrón.



- Laguna de Peñalara -

El Circo de Peñalara se divisa desde el Chozo de la Hoya, donde se unen varios arroyos en una pequeña presa. Esta zona es quizás la más bonita en ésta época, con los neveros empezando a derretirse y con nieve salpicando la pradera. Desde aquí subiremos continuamente por una tarima de madera hasta la laguna, la cual se encuentra cercada con un cable para preservar el entorno. Nos podemos sentar, disfrutar del paisaje y comernos tranquilamente el bocata, eso si, sin dejar desperdicios.


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