30 de junio de 2009

Cueva del Pindal

La segunda visita es la cueva del Pindal, en la localidad de Pimiango. Es una cueva rupestre situada en el cabo San Emeterio , al lado del mar. Tiene una nave con más de 300 m. de longitud, con pinturas rupestres de color rojizo; que representan caballos, ciervos, bisontes.. y las más famosas, un mamut y un pez. En el vestíbulo de la cueva se encontraron gran cantidad de conchas de moluscos y crustáceos, recolectadas por el hombre prehistórico.
Está abierta de miércoles a domingo, entre 10.00-14.00 y 15.15-16.15 horas. Tiene un cupo diario de visitantes y es mejor informarse antes (nos costó dos viajes hasta poder entrar). La visita es guiada, lleva ropa de abrigo porque hace fresquito en el interior.


- Cueva de El Pindal -


Entre Puertas de Vidiago y Pimiango se encuentra la localidad de La Franca, con una amplia y bonita playa, en la de la desembocadura del río Cabra. En esta zona os recomiendo dos alojamientos: La Paz, un precioso camping sobre un acantilado en Vidiago; y la casa rural La Vega de Pendueles, en el pueblo del mismo nombre.

25 de junio de 2009

Bufones de Arenillas

Vamos a recorrer varios lugares poco frecuentados de la costa oriental asturiana, próximos a la vecina Cantabria. Nuestro viaje comienza en Puertas de Vidiago, donde veremos un espectáculo de la naturaleza: los bufones de Arenillas. El acantilado de roca caliza se ha ido erosionando progresivamente por las olas en su base y por la lluvia en la superficie, lo que ha producido numerosas oquedades. Al chocar las olas contra la roca provoca la expulsión de un chorro de vapor de agua que puede superar los 20 m de altura, además emite un sonido típico que es el que da nombre al fenómeno.





















Debéis coger un desvío en la N-634 que cruza la vía del tren y dejar el coche en una de las calles cercanas a la Sidrería Casa Poli, donde es casi obligatorio comer (uno de esos lugares que hacen que Asturias perdure en nuestro recuerdo). Desde aquí es mejor ir andando (unos 30') hasta la costa. Se puede ir en coche por un camino rural, pero está en mal estado y además la caminata es muy agradable. Lo ideal es ver los bufones en un día con oleaje, donde son espectaculares. Os dejo un vídeo.


20 de junio de 2009

Ruta de los Puentes del Duero

Hoy nos desplazamos al norte de la provincia de Soria, a una zona pinariega conocida sobre todo por la Laguna Negra. La ruta comienza en el pueblo de Covaleda. El punto de referencia es el puente de Soria (donde se puede dejar el coche), un puente de piedra en el margen izdo de la carretera, antes de llegar a la gasolinera. Unos metros más adelante de ésta, enfrente de un taller mecánico, se encuentra un camino asfaltado donde hay un panel informativo. La ruta tiene una longitud de 10.5 Km, algo más si quieres regresar al mismo punto de partida. Todo el camino es llano, discurre al lado del río, y se hace en 3 horas. Se van recorriendo distintos puentes de piedra, utilizados por los carreteros que transportaban madera a los pueblos vecinos. La senda bordea el margen derecho del Duero, protegidos del sol por la sombra de frondosos pinares.


- Puente de Soria -

Cruzando el puente de Soria nos situamos en el margen izdo del río, el cual volveremos a cruzar por un puente metálico en el área recreativa cercana al camping, donde ya no abandonaremos el margen derecho. El segundo puente, la arenilla, está situado en una pequeña "playa" donde te puedes dar un chapuzón si el tiempo lo permite. Tras cruzar una pista forestal subimos el único repecho del camino, estamos en la zona de "los apretaderos", donde el Duero se estrecha al pasar entre grandes moles de piedra.

A vuestra izda vereis un puente de madera abandonado, el puente Valserrao. Posteriomente están los puentes Valerosa y de los Arrieros y entre ambos el paraje del Pozo San Millán donde el Duero se ensancha y forma una poza. Aquí se encuentran tumbas de piedra de la Edad Media. El último puente es el de Santo Domingo (s. XII), recientemente rehabilitado. Desde aquí cruzamos el pinar hasta el Raso de la Nava, donde en verano se instala un campamento. Por último podemos regresar por la carretera, o mejor por el pinar, hasta Covaleda.

La ruta está señalizada tan sólo en algunos tramos, aunque en los cruces de caminos hay carteles indicativos. Hay varias fuentes donde poder llenar la cantimplora. Se puede comer en una de las barbacoas del área recreativa cercana al camping o en alguno de los restaurantes del pueblo.
La zona es muy bonita y tiene muchas rutas de montaña interesantes, entre ellas la subida al Urbión o el mirador de la laguna negra.  La mejor época del año sin duda es el otoño, donde además de disfrutar de los paisajes del pinar se pueden recoger setas, entre ellas el preciado Boletus Edulis.

15 de junio de 2009

Tübingen


La última mañana la dedicamos a visitar la ciudad universitaria de Tübingen, muy próxima al aeropuerto de Stuttgart, desde donde salía nuestro avión por la tarde. Era mi segunda visita a la ciudad, la anterior fue en invierno y la recordaba llena de nieve y de estudiantes, con mucho ambiente pese al frío. Sin embargo ahora era un domingo de Septiembre, no había clases y la ciudad estaba vacía,  con lo cual perdía gran parte de su encanto. La postal más clásica de Tübingen es la de la foto, la orilla del río Neckar con la torre de Hölderlin, donde vivió éste poeta; pero tiene muchos rincones idílicos, al igual que la otra ciudad universitaria del viaje, Friburgo.



- Torre de Hölderlin -  
Resumiendo, un viaje muy recomendable, especialmente Baviera, donde tan sólo hemos visto el Sur y merece otra visita más amplia. La Selva Negra, también es interesante, pero quizás no tanto como Baviera. Si hacemos una lista de 5 lugares que no os deberías perder, quizás sería ésta:

1. Castillo de Neuschwanstein

2. Zugspitze

3. Meersburg

4. Friburgo

5. ... y la cervecería Hofbrauhaus en Münich

10 de junio de 2009

Selva Negra II

Nuestro segundo día de ruta por la Selva Negra comenzó en la iglesia barroca de St. Peter, la cual tiene una biblioteca muy interesante en el antiguo convento. Desde aquí nos acercamos a Triberg, para ver los saltos de agua que origina el río Gutach, el mayor de ellos de 160 m de altura. Es un precioso paseo entre árboles, muy bien señalizado, que se hace en una hora aproximadamente, con buenas vistas de las cataratas para los amantes de la fotografía. Triberg además es famoso por la fabricación de los típicos relojes de cuco de la región.



- Triberg -




Seguimos hacia dos pequeñas localidades preciosas, sacadas de una maqueta del pueblo ideal: Haslach y Schiltach, la primera declarada monumento nacional. En el segundo hicimos la parada habitual para comer en un terrazita. Continuamos el viaje hacia Alpirsbach, donde hay un monasterio del siglo XI, un museo y una fábrica de la cerveza, que elabora la cerveza del mismo nombre, con una tienda de venta al público.



- Haslach -

Para finalizar el día nos acercamos hasta Dornstetten, otro bonito pueblo, donde está la posada más antigua de la región, Waldgericht, de más de 400 años de antigüedad. Pero lo interesante está en las afueras, BarfussPark. Un increíble parque en un bosque, destinado a andar descalzo por diferentes suelos: arena, madera, humus..., combinado con pozas de agua fría. Una delicia para los niños y para los pies, después de la caminata no les sentirás. Una de las experiencias más curiosas que hemos hecho y que os recomiendo.


6 de junio de 2009

Selva Negra I

La Selva Negra (Schwarzwald en alemán) es una región del estado de Baden-Wurtemberg que linda con Francia y que debe su nombre a los romanos, la bautizaron así por los densos bosques de abetos que dejan en penumbra los caminos de los bosques. Realmente el nombre es engañoso, ya que nada tiene de selva ni de negra; se trata de una región típicamente campestre, con suaves colinas, arboledas y lagos, donde los germanos pasan las vacaciones. Tiene una cultura muy rica, con los típicos relojes de cuco, las casas de campo, la tarta de chocolate, el jamón curado, el vino blanco, el licor de cerezas.... La región es muy amplia y nosotros tan sólo visitamos una pequeña parte durante dos días. Es un viaje relajante, muy agradable, pero lejos de la espectacularidad de los Alpes o de los castillos bávaros que dejamos atrás.

Comenzamos la visita en un pequeño parque de atracciones, Steinwasen Park, cerca de Friburgo; interesante para pasar unas horas con los más peques. Lo mejor es la pista de bobsleigh por la que te puedes deslizar a toda velocidad en unos trineos con ruedas.

Tras parar en Todtnau para ver su catarata de 100 m, nos dirigimos a St.Blasien, donde hay una iglesia con una de las mayores cúpulas del mundo y en su interior un órgano del siglo XVII, que tiene que sonar espectacular en ese gigantesco espacio, pero no tuvimos la suerte de escucharlo.

Continuamos a uno de los puntos más turísticos de toda la Selva Negra, el Lago Titisee, un precioso paraje en el que se puede pasear o alquilar una barquita de pedales para pasar un rato en las aguas del lago.


- Lago Titisee -



Para finalizar el día regresamos al punto de partida, Friburgo, una ciudad tremendamente cuidada. El centro es totalmente peatonal, tan sólo circulan tranvías y el coche hay que dejarlo en uno de los parkings públicos de las afueras. Se reconstruyó prácticamente en su totalidad tras la II Guerra Mundial, las casas y las calles están inmaculadas, sin un sólo papel, llenas de estudiantes con bicicleta, al ser ciudad universitaria. La joya de la ciudad es la catedral, pero hay otros muchos monumentos interesantes (las puertas amuralladas, la plaza con sus dos ayuntamientos, la Universidad...), pero os recomiendo dos lugares con encanto: las calles Gerberau y Fischerau, con un canal que las surca; y el monte del castillo (Schlossberg, no tiene ya castillo alguno), desde donde está tomada la segunda fotografía. Os podéis beber la imprescindible jarra de cerveza en una cervecería al aire libre, con vistas de la catedral y de los tejados de ésta ciudad de postal que no os debéis perder.



- Catedral de Friburgo -

2 de junio de 2009

Lindau - Meersburg

Dejamos atrás el castillo de ensueño y nos dirigimos al lago Constanza (Bodensee en alemán), que se extiende por Alemania, Austria y Suiza. En primer lugar visitamos la única localidad del lago que pertenece a Baviera, el resto corresponden al estado vecino de Baden-Würtemberg, Lindau. El casco antiguo se sitúa en una isla del lago, la cual está unida al resto de la ciudad por un puente y por la vía férrea. Toda la isla es peatonal y el coche hay que dejarlo en un parking fuera de ésta. Lo más característico de Lindau es el puerto con su inconfundible faro a un lado y al otro una estatua gigante de un león. En el paseo marítimo se encuentra el antiguo faro, Mangturm, coronado por un curioso tejado. Otras visitas interesantes son la iglesia de S.Pedro, en sus muros hay frescos de Hans Holbein el Viejo y adyacente, la torre de los ladrones (antiguo calabozo), los edificios de los dos ayuntamientos y Hauns zum Cavazzen, una casa barroca del siglo XVI.

- Faro de Lindau -


Seguimos por la carretera que rodea el lago hasta Meersburg, posiblemente la localidad más bonita de todo el viaje. Al igual que Lindau se trata de otra ciudad turística a la orilla del lago, con un puerto con gran tráfico de ferrys hacia las vecinas Suiza o Austria. El pueblo se encuentra en una colina, coronada por un castillo y un palacio. Todo el centro es peatonal, con calles adoquinadas en cuesta, repletas de preciosas tiendas y restaurantes, que invitan a pasear y a tomarse una jarra de cerveza en sus terrazas.


- Meersburg -