26 de julio de 2009

Oslo


El aeropuerto de Oslo se encuentra en la localidad de Gardemoen, unos 50 Km al Norte. Para desplazarse a la ciudad lo más rápido es el tren, tarda 20’ y te deja en la estación central (2ª parada). El precio es de 170 NOK por adulto, niños gratis.

Nos alojamos dos noches en el Hotel Thon Panorama, a 5’ andando de la estación, en una tranquila calle muy proxima al centro y al puerto. Nos decidimos por él, porque disponía de habitaciones familiares (1190 NOK). El hotel es pequeño y muy recomendable, especialmente si viajaís con los peques. La habitación en realidad es un amplio apartamento. El desayuno buffet estaba bien, había conexión a internet gratis en el hall y un cuarto de juegos para los niños.

Lo primero es decidir si os merece la pena comprar la Oslo Pass, dependiendo de lo que querais ver (incluye la visita a la mayoría de museos y transporte urbano). Si no os sale rentable, al salir de la estación de tren está la oficina de transportes, trafikanten, una inconfundible torre de cristal; donde os informarán de los distintos billetes que hay de transporte urbano (bonos de viajes, abono diario... sirven para los autobuses, tranvía, metro y el ferry que lleva a la península de Bygdoy). Tened en cuenta que el centro es pequeño y que a la mayoría de los lugares se puede ir a pie. Nosotros sólo necesitamos coger un ferry y un tranvía en los dos días que estuvimos en la ciudad.



Oslo carece de grandes monumentos y se visita perfectamente entre el día de llegada y otro más. Nos sorprendió muy favorablemente. Es una ciudad tranquila, espaciosa, muy bien urbanizada, que invita a pasear y con dos atracciones que por si mismas merecen la visita: el museo de los barcos vikingos y el parque Vigeland. Vamos a dividir la visita en 4 zonas: el centro, el puerto, la península de Bygdoy y las afueras.

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