29 de agosto de 2009

Día 7 (2ª Parte): Briksdalsbreen

Desde Stryn hay 45' en coche hasta Briksdalsbreen, la lengua más accesible del Jostedalsbreen, el mayor glaciar de la Europa continental. Desde el parking (de pago) se pueden recorrer a pie los 2.5 Km de subida, hasta la laguna que forma el glaciar; o subir en unos cochecitos eléctricos (trollcars) que en 15' te dejan cómodamente arriba. Si sois muy sibaritas podeis subir en coche de caballos. Después de hacernos los héroes en el Preikestolen con la peque, no queríamos más medallas y pagamos las 360 NOK del trollcar por los cuatro. Por el camino se pasa por una gran catarata formada por el deshielo del glaciar y que ilustra la típica postal del puente con el coche de caballos turístico.




Tras andar 5' desde donde para el trollcar, se alcanza la laguna glaciar. Una cadena metálica "impide" el paso hasta el hielo, pero todo el mundo se la salta, incluidos nosotros. En 10-15' ,desde la cadena, se alcanzan los bloques azulados de hielo. La verdad es que si miras hacía arriba y piensas que uno de esos grandes bloques se pueden deslizar por la ladera, entiendes el porqué de impedir el paso a los turistas. Para hacerse una idea del tamaño de la lengua, fijaros en la foto en la persona que se encuentra en el margen izdo de la laguna.




Las vistas del valle desde aquí son magníficas. Aunque la lengua es menor que las del Vatnajökull (ver viaje a Islandia), estéticamente es perfecta y se comprende muy bien el concepto de "lengua glaciar" . Al lado de la tienda de recuerdos cercana al parking hay un panel informativo muy interesante y sorprendente sobre la erosión que ejerce el glaciar sobre las rocas a su paso.
Es otra de las visitas inexcusables de Noruega.

27 de agosto de 2009

Día 7 (1ª Parte): Gaupne - Stryn

Desde Sogndal a Briksdalsbreen, destino de éste día, el camino más corto es la E39, pero varios viajeros recomendaban recorrer la carretera de Sognefjellet (Rv55) en dirección a Lom. El tramo hasta Gaupne es similar al resto de las carreteras en las que habíamos circulado durante el viaje y estuvimos a punto de regresar a Sogndal, menos mal que no lo hicimos. La Rv55 es sencillamente espectacular, discurre paralela al Parque Nacional de Jotunheimen y desde ella parten numerosas rutas de senderismo. La carretera va ascendiendo continuamente hasta alcanzar 1434 metros, rodeada por nieve y por las inmensas montañas del parque, con unas vistas magníficas. Fue la mejor carretera de todo el viaje y si podéis no dudéis en recorrerla despacio, disfrutando del paisaje.


- Rv 55 -

Tardamos 2 horas en recorrer los 100 Km a Lom, pueblo muy transitado, al ser un cruce de caminos. Visitamos la stavkirke, del siglo XII, en el centro de la localidad, muy bonita como todas las anteriores.
Continuamos por la 15 hasta Grotli donde nos desviamos hacia Stryn. La carretera 63, de peaje, que discurre entre Grotli y Geiranger conduce a la cima del Dalsnibba (1500 m).


- Stavkirke de Lom -

Stryn, la localidad más importante del Nordfjorden, es un centro vacacional que cuenta con la mayor estación de esquí estival, además de su proximidad a Briksdalsbreen y Geiranger. Nos alojamos en una cabaña del Stryvatn Camping , 10 Km antes de llegar a Stryn (otras 2 horas desde Lom). Es otro camping muy recomendable, no tanto por su ubicación, sino por las cabañas y las instalaciones. Hay que hacer la reserva con anticipación, porque estaba lleno y dos meses antes del viaje las mejores cabañas ya estaban ocupadas. Comimos muy bien y a precio razonable en la Pizzeria Nappoli de Stryn.



24 de agosto de 2009

Día 6 (2ª Parte): Laerdal - Gaupne

Tras cruzar el túnel y llegar a Laerdal, nos desviamos 30 Km (20') por la E16 en dirección Oslo para visitar la stavkirke más famosa y mejor conservada del país, la de Borgund (siglo XII). Puedes fotografiarla sin pagar, pero merece la pena comprar la entrada (70 NOK por adulto, 140 family ticket), que incluye también la visita a un pequeño centro de interpretación con imágenes de la restauración de la iglesia y algún objeto litúrgico. Lo realmente interesante se encuentra en el exterior, invita a contemplarla tranquilamente para ver todos sus detalles, incluidas inscripciones rúnicas en la puerta.



- Borgund -

Tras comer en la cafetería del centro de interpretación, regresamos por la misma carretera y cogimos el ferry Fodnes-Mannheller para dirigirnos a Sogndal. Antes paramos en Kaupanger para ver su stavkirke. Lo mejor, la preciosa ubicación a la orilla del fiordo. El interior debe ser muy interesante, pero llegamos justo cuando la cerraban.

La otra stavkirke que no pudimos visitar por falta de tiempo es la de Urnes, la más antigua de Noruega (1130) y declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Es necesario coger un ferry para llegar a ella.





- Kaupanger -


Continuamos por la Rv55 dirección Lom y tras pasar Gaupne llegamos a Viky Camping, donde habíamos reservado una cabaña (600 NOK). Descubrimos este camping por recomendación de otros viajeros y fué el mejor del viaje, un lugar con muchísimo encanto, situado en un recodo de la carretera a la orilla del Lustrafjorden, un fiordo con unas preciosas aguas de color verde. Os dejo una foto desde la cabaña, esa es la vista que teníamos con el fiordo y la catarata al fondo. Al día siguiente por la mañana vimos focas y en el libro de visitas de la cabaña (por cierto, los dos huéspedes previos también fueron españoles), algún turista comentaba haber visto ballenas en invierno. En resumen un pequeño trocito de paraíso que os lo recomendamos sin lugar a dudas.


- Vicky Camping -

22 de agosto de 2009

Día 6 (1ª Parte): Bergen-Laerdal

Desde Bergen nos dirigimos por la E16 a Voss (100 Km/90'), donde hicimos una breve parada para ver Vangskyrkja, una iglesia gótica de piedra. Voss es un centro vacacional, especialmente de deportes y tenía bastante ambiente por las calles. Es un buen sitio para alojarse si os viene a mano en vuestra ruta.
Continuamos por la E16 y cogimos el desvío hacia Stalheimskleiva, la antigua carretera que unía Oslo con Bergen, en lo alto de la cual se encuentra el Hotel Stalheim, con la habitación con mejores vistas del mundo para la revista Conde Nast's. No entramos al hotel, pero las vistas son impresionantes. Volvimos por nuestros pasos (la bajadita de la carretera tiene pendientes del 18%) y seguimos hasta Gudvangen.


- Vistas desde el Hotel Stalheim -


Desde Gudvangen parte uno de las dos rutas en barco más célebres de toda Noruega, el Sognefjorden (fiordo de los sueños), con más de 200 Km de largo. El trayecto Gudvange-Aurland dura 3 horas (demasiado tiempo para un día tan largo), por lo que optamos por recorrer, más adelante, el otro fiordo famoso (Geirangerfjord). Otra atracción superturística que nos saltamos fue el tren Flam-Myrdal, principalmente por falta de tiempo y por las recomendaciones de otros viajeros, que comentaban no aportar nada nuevo a los maravillosos paisajes que puedes ver desde el coche.


- Sognejorden -
Muy cerca de Flam, se encuentra Aurland, desde donde hay dos posibles rutas hacia Laerdal: Snovegen (carretera de las nieves, 45 Km) y el túnel con tráfico de vehículos más largo del mundo (¡ 24.5 Km, más de 20' ¡), que fue el que cogimos. Es curioso porque tiene tres tramos en los cuales el túnel se ensancha y se ilumina de color azul (parece un gigantesco iglú), para evitar el cansancio visual que produce la monotonía de conducir con poca luz.

19 de agosto de 2009

Dia 5 (2ª parte): Bergen

Bergen es la 2ª ciudad del país y probablemente la más bonita. Eso si la lluvia no lo impide, porque es el lugar más lluvioso, con 275 días al año. Nosotros tuvimos la suerte de tener uno de los escasos días de sol, que lució espléndido. A mi personalmente me pareció un lugar encantador, pero quizás me esperaba algo más. El mayor pero que se le puede poner es la gran cantidad de turistas que llegan a su puerto, pero aún así todo viaje a Noruega debe incluir Bergen. Con un día, o como máximo dos si se quieren ver las afueras, son suficientes.

El eje de la ciudad es el puerto y en él se encuentra el famoso Bryggen, un conjunto de casas de madera pintadas de vivos colores, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Formaron parte de la Hansa, una organización económica que domino el Norte de Europa durante los siglos XIII-XVI. Hay un museo que recrea una de éstas casas de la época. Junto con los fiordos son la imagen más típica de Noruega. En la actualidad son tiendas de recuerdos, plagadas de turistas, que invitan a perderse por sus estrechas callejuelas.

El otro lugar clásico del puerto es el mercado de pescado, similar a los de las ciudades del Norte de España. Ofrece pescados, mariscos, bocatas de gambas... y hasta tostadas de ballena. Uno de los tenderos era un Erasmus hispano que nos invitó amablemente a un pinchito. Es el lugar que más gente os encontrareís en toda Noruega.

- Bryggen -

El lugar que más nos gustó fue el monte Floien, al cual se puede subir andando o mejor en un precioso funicular, Floibanen (35 NOK por adulto y 18 NOK por niño, ida). Las vistas desde aquí son fabulosas. Seguimos la recomendación de muchos y bajamos andando en un delicioso paseo entre las callejuelas de la ciudad, previa parada en un pequeño parque del monte con grandes trolls de madera que hicieron las delicias de las peques.


- Bergen desde el monte Floien -

A las afueras de la ciudad, si tenéis tiempo, hay tres visitas interesantes: la stavkirke reconstruida de Fantoft y las residencias del compositor Grieg (Trolhaugen) y del violinista Ole Bull (en la isla de la luz).
No dejéis de pasear por las calles y el puerto al caer la tarde cuando hay menos gente y realmente se disfruta de esta preciosa ciudad.




17 de agosto de 2009

Día 5 (1ª parte): Lofthus - Bergen

Nos dirigimos a Kinsarvik con intención de coger el ferry a Kvanndal. Normalmente no es necesario conocer el horario, porque circulan continuamente, pero éste precisamente tiene unos horarios más reducidos y tuvimos la mala suerte de ver como el último coche en subir al barco era el que nos precedía. El cobrador nos aconsejó continuar hasta Brimnes para coger el ferry con destino Bruravik y así lo hicimos. Una vez aquí continuamos por la carretera 7 hacia Bergen, bordeando el Hardangerfjorden, el cual ofrece unas vistas magníficas, con numerosas casitas en sus orillas y estaciones de esquí en las montañas adyacentes. Tan sólo hicimos una breve parada para ver la catarata Steindalfossen y aún así tardamos 4 horas para recorrer 240 Km.




Cerca de Bergen hay unos pocos Km de autopista de peaje. Gracias a Google Maps encontramos a la primera la dirección de nuestro alojamiento. Este fue sin duda el que más quebraderos de cabeza nos dío cuando preparamos el viaje. El hostel estaba lleno, los hoteles eran muy caros para los cuatro y había dos campings con cabañas, pero a 15-20 Km y queríamos quedarnos cerca del centro. Buscando en la web oficial de la ciudad, nos decidimos por un apartamento. Nos costó 1350 NOK. Era una casa de madera blanca, típica de Bergen, con dos habitaciones, salón, cocina, baño y conexión a Internet gratis. La única pega es que no se puede aparcar el coche en la calle, pues en todo Bergen tan sólo está permitido para los residentes. Hay parkings en las afueras, nosotros dejamos el coche en una de las calles, que nos indicó el casero, de las que suben al monte Floien. Por lo demás estuvimos como en casa y a 5' andando del Bryggen.



14 de agosto de 2009

Día 4 (2ª parte): Roldal - Lofthus


Bordeamos el Sorfjorden (uno de los brazos del gran Hardangerfjorden) en dirección a Lofthus (75 Km/ 90' y ¡¡¡48 túneles¡¡¡). Antes de llegar a Odda hicimos una parada para ver la catarata Latefoss, una de las más bonitas del viaje.





En Lofthus nos alojamos en una cabaña del camping (950 NOK, para cuatro personas). Era nuestro primer camping y estábamos expectantes. El entorno era magnífico, con unas vistas espectaculares del fiordo. Además ésta es una región rica en cerezas y en el camping había unos inmensos cerezos en los cuales podías coger la fruta que quisieras, eso si, subiendo a una escalera. La cabaña era un poco pequeña y antigua, la peor del viaje, pero aún así correcta y mucho más acogedora que la habitación del hostel del púlpito. Además, cenar en el porche con las vistas del fiordo era impagable. Estaba practicamente lleno (no había cabañas disponibles), especialmente de autocaravanas alemanas y en menor medida holandesas.


- Lofthus Camping -

12 de agosto de 2009

Dia 4 (1ª parte): Preikestolen - Roldal

Tras la paliza de la subida al púlpito queríamos un día relajado y desistimos de visitar Stavanger, ciudad que debe merecer la pena. Nos dirigimos por la carretera 13 en dirección a Roldal, cogiendo nuestro segundo ferry, Hjelmeland-Nesvik (10' de trayecto, mismo precio). Aquí compramos fresas, huevos y patatas en un pequeño puesto ambulante de un grajero local, hecho habitual en todas las paradas de los ferrys. Era el primer día realmente de conducción por las carreteras Noruega, tras la breve experiencia del día anterior desde el aeropuerto de Sola hasta Preikestolen, y disfrutamos a tope por el estrecho asfalto que serpenteaba el Josenfjorden, parándonos cada poco tiempo para hacer fotos. Comimos en una gasolinera cerca de nuestro primer destino, Roldal. Al igual que comenté en el caso de Islandia las gasolineras suelen tener un pequeño puesto de fast-food y están muy concurridas. Por cierto los perritos calientes son muy buenos. Tardamos en recorrer 180 Km, 4 horas (incluido el ferry).


Josenfjorden -

En Roldal vimos nuestra primera stavkirke del viaje. Estas iglesias de madera medievales son una de las grandes atracciones del viaje. Sólo quedan 28 en toda Noruega (ver listado), de las más de 700 que existieron. La mayoría están muy restauradas por sucesivos incendios. Ésta es una pequeña iglesia del siglo XIV. Nos gustó mucho, aunque sería una de las más flojas de las que visitamos, pero era la primera. El exterior se puede visitar de forma gratuita, pero para ver el interior hay que pagar (30 NOK por adulto, niños gratis). El interior es muy sencillo, con madera policromada y una talla de madera de un Cristo venerado en la región.


- Stavrkirke de Roldal -





10 de agosto de 2009

Ascensión al Preikestolen

El Preikestolen es un gran bloque de piedra que sobresale de una de las paredes del Lysefjord. Su nombre significa roca del púlpito porque se asemeja a éste. Son 3800 m de ascensión con un desnivel de 334 m. Es apta para todos los públicos que tengan un mínimo de forma física (subió nuestra hija pequeña de 5 años, no tenéis disculpa). La subida se puede hacer sin problemas en 1h 30'- 2 horas, nosotros tardamos 2 horas y media. La bajada dura lo mismo.































El trayecto está señalado con unas T rojas, además era imposible perderse con la romería de turistas que nos encontramos. La ascensión no es excesivamente dura, el mayor obstáculo no es tanto el desnivel como el suelo formado, la mayoría del trayecto, por grandes piedras que hacen más difícil la subida. Son muy recomendables unas botas de montaña, aunque alguna chica subía con chanclas y sorprendentemente llegó arriba. Hay que llevar agua y comida, no hay fuentes por el camino. El paisaje de la ascensión es muy bonito, rodeado de vegetación y con un lago. Desde la cumbre la vista es una de las más espectaculares que hemos contemplado, con el fiordo a tus pies y una vertiginoso precipicio de 600 metros. La bajada como comenté tiene la misma duración porque hay que ir despacio por los grandes bloques de piedra.































Yo recomendaría que todo aquel que visite Noruega haga la excursión, me pareció sin duda lo mejor de todo el viaje. El esfuerzo se compensa de sobra por unas vistas inolvidables. El único pero es el tiempo, en Oslo estuvo nuboso, pero este día lucía un sol espléndido. Si llueve o hay niebla no verás nada desde arriba y todo el esfuerzo será baldío. A nosotros bajando nos pilló una lluvia torrencial con granizo que nos caló enteros, pero que soportamos con humor después de haber contemplado el maravilloso Lysefjord desde el púlpito.


8 de agosto de 2009

Dia 3: camino al Preikestolen

El famoso Preikestolen (roca del púlpito) se encuentra en el Lysefjord (fiordo de la luz), próximo a la ciudad de Stavanger, en el suroeste del país, alejado de la ruta turística habitual de los fiordos. Desde Oslo se puede ir en coche cruzando la región de Telemark pero supone un día de viaje. Nosotros optamos por el avión, ya comenté que los vuelos internos no son excesivamente caros para los precios habituales de Noruega (3 billetes de adulto y 1 de niño nos costaron 250 €), y en 50’ estábamos en el aeropuerto de Sola, al sur de Stavanger, donde recogimos el coche de alquiler.

Desde aquí hay dos vías para llegar al púlpito: la primera es coger el ferry a Tau en el mismo puerto de Stavanger y desde allí o bien te acercas en tu coche hasta el inicio del camino o en bus. La otra ruta se dirige por la Rv13 hacia Sandnes, donde deberás coger el ferry Lauvik-Oanes y desde esta localidad seguir las indicaciones hacia el Preikestolen. Nosotros eligimos la segunda ya que nos venía mejor desde el aeropuerto de Sola. Se tarda algo más de una hora en ambas, la primera tiene mayor trayecto en barco y la segunda en coche. La primera es algo más cara por el ferry que tiene una mayor duración. Este fue el primer ferry del viaje. El trayecto para dos adultos y dos niños, incluido el coche nos costó 105 NOK. El viaje duró 10-15’ y puedes salir a cubierta a ver el paisaje.


- Ferry Lauvik-Oanes -


Para dormir la mejor opción es hacerlo en Stavanger, por la mayor oferta y la posibilidad de visitar la ciudad, la 4ª del país y capital petrolera. Nosotros optamos por quedarnos cerca del púlpito porque no sabíamos cuanto tiempo nos llevaría subir con las peques y no queríamos agobios para coger el ferry de regreso. En el púlpito la oferta se limita al camping (no dispone de cabañas) o al hostel. Nos alojamos en éste último, en una habituación cuadruple con baño compartido. Hay un edificio nuevo que cuenta con mejores habitaciones con baño propio pero a un precio mucho más alto. El albergue se encuentra en el mismo inicio del camino, en un entorno paradisiaco al lado de un lago, pero la habitación era minúscula y muy vieja, daba claustrofobia. No os lo recomiendo. El comedor está en el edificio nuevo, es muy agradable y la cena es correcta, pero cara (850 NOK para cuatro personas con plato único y bebidas). El alojamiento nos costó 900 NOK e incluía un buen desayuno.



- Hostel del Preikestolen -

5 de agosto de 2009

Parque Vigeland

Saliendo de centro de Oslo hay varias visitas interesantes: el Museo Munch, la torre de saltos de esquí de Holmenkollen y sobre todo el Parque Vigeland o Frogner. Para llegar hasta él lo más sencillo es coger el tranvía nº 12 y bajarse en la parada Vigelandsparken. La entrada es gratuita.

Este parque existe gracias a un trueque de los años 20 entre el ayuntamiento y el escultor Gustav Vigeland, por el cual la ciudad le construyó su casa-estudio (hoy museo) y él cedió sus obras para exponerlas al aire libre en éste parque. 

























En total son unas 200 esculturas, en bronce y en granito, que representan a figuras humanas todas desnudas jugando, peleando, riendo, llorando..., rodeadas de césped y agua, en un entorno idílico.
Es un parque único, especialmente si tienes la suerte de tener un día soleado. Junto con el museo de los barcos vikingos justifican viajar a la capital de Noruega.

3 de agosto de 2009

Bygdoy

La península de Bygdoy es una zona residencial de Oslo que alberga los mejores museos de la ciudad. Se puede llegar en autobús o en el ferry 91 que sale del muelle enfrente del ayuntamiento. La mayoría de los museos están dedicados a la vocación marítima de los noruegos: museo del Fram (barco explorador de los polos), museo Kon-Tiki (viajes de Thor Heyerdahl por el Pacífico y Atlántico), museo folklórico (casas típicas de toda Noruega) y especialmente la joya, el Museo Vikingo, el único que visitamos.

Los billetes del ferry nos costaron 108 NOK y las entradas al museo 125 NOK (2 adultos y 2 niños).
El ferry hace la primera parada en Dronningen, a 10’ andando del Museo Vikingo. La segunda parada es Bygdoynes, donde te debes bajar si quieres ver el Museo del Fram y Kon-Tiki. Desde aquí, el barco regresa al muelle de Oslo.




















El Museo de los barcos Vikingos es el más visitado del país. En él se pueden ver 3 fantásticos drakkar del siglo IX, dos de ellos (Oseberg y Gokstad) muy bien conservados y un tercero (Tune) deteriorado. Además se exponen ajuares funerarios (los barcos se encontraron en túmulos) y dos cabezas de dragón (drakkar), que adornaban la proa y servían para atemorizar al enemigo. El museo es pequeño y se visita en una hora. Hace retroceder a la época de los dibujos de Vicky en TV. Es una de las visitas ineludibles de Oslo, la mejor oportunidad para ver auténticos barcos de los temibles vikingos.