19 de agosto de 2009

Dia 5 (2ª parte): Bergen

Bergen es la 2ª ciudad del país y probablemente la más bonita. Eso si la lluvia no lo impide, porque es el lugar más lluvioso, con 275 días al año. Nosotros tuvimos la suerte de tener uno de los escasos días de sol, que lució espléndido. A mi personalmente me pareció un lugar encantador, pero quizás me esperaba algo más. El mayor pero que se le puede poner es la gran cantidad de turistas que llegan a su puerto, pero aún así todo viaje a Noruega debe incluir Bergen. Con un día, o como máximo dos si se quieren ver las afueras, son suficientes.

El eje de la ciudad es el puerto y en él se encuentra el famoso Bryggen, un conjunto de casas de madera pintadas de vivos colores, declaradas Patrimonio de la Humanidad. Formaron parte de la Hansa, una organización económica que domino el Norte de Europa durante los siglos XIII-XVI. Hay un museo que recrea una de éstas casas de la época. Junto con los fiordos son la imagen más típica de Noruega. En la actualidad son tiendas de recuerdos, plagadas de turistas, que invitan a perderse por sus estrechas callejuelas.

El otro lugar clásico del puerto es el mercado de pescado, similar a los de las ciudades del Norte de España. Ofrece pescados, mariscos, bocatas de gambas... y hasta tostadas de ballena. Uno de los tenderos era un Erasmus hispano que nos invitó amablemente a un pinchito. Es el lugar que más gente os encontrareís en toda Noruega.

- Bryggen -

El lugar que más nos gustó fue el monte Floien, al cual se puede subir andando o mejor en un precioso funicular, Floibanen (35 NOK por adulto y 18 NOK por niño, ida). Las vistas desde aquí son fabulosas. Seguimos la recomendación de muchos y bajamos andando en un delicioso paseo entre las callejuelas de la ciudad, previa parada en un pequeño parque del monte con grandes trolls de madera que hicieron las delicias de las peques.


- Bergen desde el monte Floien -

A las afueras de la ciudad, si tenéis tiempo, hay tres visitas interesantes: la stavkirke reconstruida de Fantoft y las residencias del compositor Grieg (Trolhaugen) y del violinista Ole Bull (en la isla de la luz).
No dejéis de pasear por las calles y el puerto al caer la tarde cuando hay menos gente y realmente se disfruta de esta preciosa ciudad.




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