4 de septiembre de 2009

Día 9 (1ª Parte): Geiranger - Trollstigen

Éste fue el único día lluvioso de todo el viaje, que estropeó el recorrido en coche probablemente más famoso de toda Noruega, la Rv63 o Ruta Dorada. Nada más salir de Geiranger una carretera sinuosa (carretera del águila) asciende hasta otro magnífico mirador, Ornesvingen, en el cual se tiene una preciosa vista lateral del fiordo y especialmente de la catarata de las siete hermanas.




Proseguimos el viaje hasta Eidsdal donde se coge el ferry a Linge y desde aquí se llega a una región famosa por sus fresas, Valldal, donde se venden en puestos ambulantes al lado de la carretera (cestas de medio kilo 25-30 NOK).
A 15 Km de Valldal se encuentra Gudbransjuvet, un angosto cañón de rocas por el que el agua discurre con una fuerza impresionante. Se encuentra al lado de la carretera, bien señalizado y de muy fácil acceso. El cañón se contempla desde unos miradores aptos para todos los públicos.





La carretera comienza a ascender progresivamente hasta los 850 m, pero lo realmente vertiginoso es la bajada, la famoso carretera de los trolls (trollstigen). Esta carretera se inauguró en los años 30 sobre un antiguo paso de montaña a través del macizo montañoso del Trollveggen, uno de los más difíciles de escalar de Europa (su cima no se conquistó hasta 1965). Son once cerradas y estrechas curvas (cada una con su nombre) que no pudimos ver prácticamente por una cerrada niebla (al día siguiente nos desquitamos).





La mejor vista de la carretera y donde realmente se aprecia ésta es desde el nuevo mirador en la cima de la misma, antes de iniciar la bajada. Al terminar el descenso no hay que perderse la única señal de tráfico del mundo que advierte del paso de trolls.


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