31 de agosto de 2010

Piazza Armerina

Piazza Armerina es el único punto del interior de Sicilia que visitamos. Su casco urbano es el típico siciliano, repleto de iglesias y palacios, pero la razón de desplazarse hasta aquí es la Villa Romana del Casale, situada a 5 Km de la ciudad. Es una inmensa villa romana famosa por sus mosaicos, muy bien conservados. Nos decepcionó que un monumento de esta categoría tenga una visita tan poco didáctica. No hay un sólo panel informativo, ni folleto ni guías y eso que el precio de la entrada los justifica (8 €). Los mosaicos tienen escenas de caza, de lucha, mitológicas y entre todos ellos destacan la Salla delle dieci ragazze (foto), en la que se puede apreciar a unas romanas en bikini (debe ser por lo tanto un invento mucho más antiguo que lo que pensamos).


Para conservar los mosaicos, la villa se encuentra rodeada de unos túneles de plástico por los que se camina mientras se ven los mosaicos. El calor que hace dentro, unido a las oleadas de turistas, hace que sea insoportable. Conviene ir al principio o al final del horario de visitas para evitar en la medida el calor y el gentío. 
Nos alojamos en un agriturismo (Il drago), un establecimiento especializado en bodas y otros festejos, con instalaciones rústicas bonitas, pero situado lejos de Piazza Armerina, no tanto por la distancia, sino por los caminos rurales que había que recorrer. De regreso por la noche nos perdimos (y eso que llevábamos GPS) y si no es por unos amabilísimos sicilianos (la mayoría de ellos son encantadores) todavía estamos dando vueltas. Sin embargo la cena fue la mejor del viaje, en el restaurante Amici Miei, en el centro de Piazza Armerina. Magnífica pasta, pizza y pescado, en una agradable terraza.

28 de agosto de 2010

Barroco del Sureste: Módica y Noto

Módica es célebre por su chocolate, uno de los más afamados de toda Italia. La tradición fue traida por los españoles desde América y se sigue fabricando mediante métodos artesanales. Hay numerosos establecimientos que venden chocolate en la ciudad, el más popular es Antica Dolceria Bonajuto, situada en un callejón enfrente de la plaza de la catedral. La tienda en si ya guarda todo el sabor añejo. El chocolate que venden tiene un alto contenido en cacao y sabores variados. No dejeis de probar el de naranja y el de cardamomo y las empanadas de carne y chocolate.


Noto es la ciudad más pequeña de las tres y la más turística debido a la Catedral de San Nicoló (foto), recientemente reabierta al público tras la reconstrucción de la cúpula. La catedral en si no merece excesivamente la pena, sin embargo la Piazza Municipio donde está situada está repleta de preciosos palacios barrocos. Toda la ciudad es un verdadero museo, con un trazado de calles en cuadrícula. 
Noto además tiene fama por sus helados, el templo de éstos es Corrado Constanzo, muy cerca de la catedral.

25 de agosto de 2010

Barroco del Sureste: Ragusa

Al sur de Siracusa se encuentran Noto, Módica y Ragusa, ciudades que destacan por sus edificios barrocos, de la época en la cual Sicilia estaba bajo dominio español, y por su gastronomía. Todas ellas  fueron destruidas por el gran terremoto del año 1693 y fueron refundadas en las proximidades de las antiguas ciudades, aunque éstas terminaron reconstruyéndose. Asi en todas encontramos la ciudad moderna y la antigua, donde están los principales puntos de interés.




La ciudad que nos gustó más fue Ragusa. El casco antiguo (Ragusa Ibla) se encuentra encaramado en una colina, a los pies de la ciudad nueva, a la cual se puede acceder por unas empinadas escaleras desde las que se tienen unas grandes panorámicas de la ciudad antigua. Ragusa está plagada de iglesias, de palacios y de callejuelas estrechas. Es una ciudad muy cuidada, sus calles están limpísimas y no se encuentran excesivos turistas. Hay numerosos paneles informativos sobre las películas rodadas en la ciudad con fotogramas del punto exacto del rodaje.
El centro urbano es la plaza de la Catedral de San Giorgio, con una curiosa fachada curva. En la plaza no dejeis de comer un helado en Gelati Di Vini, para nuestro gusto los mejores de Sicilia, superiores a los afamados de Noto.  La oferta de restaurantes es amplísima, todos de gran calidad y bastante económicos. Comimos en La Rusticana, una trattoria, con una terraza cubierta por una parra, especializada en carnes y pescados a la parrilla y en spaguettis con mejillones. Un lugar barato y con una comida excelente.

21 de agosto de 2010

Siracusa

Los dos siguientes dias del viaje les dedicamos a Siracusa y a las ciudades barrocas del sureste. Elegimos  otro alojamiento de agriturismo, Limonetto. Un establecimiento con solera en una explotación de cítricos regentado por una familia muy amable. Cercano a Siracusa, el acceso era dificil al encontrarse la carretera cortada por obras. Un lugar apacible aunque un poco añejo.



La ciudad de Siracusa es otro de los lugares de Sicilia cargado de historia (Arquímedes, Dionisio...). Tiene dos principales puntos de interés: la isla de Ortigia y el parque arqueológico. La isla de Ortigia es el núcleo original de la ciudad fundada por los griegos. Esta unida al resto por un puente abierto al tráfico rodado sólo para residentes. El coche hay que dejarlo en el aparcamiento de la entrada o en las calles aledañas a la isla. Ortigia es un laberinto de calles estrechas y edificios de piedra blanca. Quizás por visitarla después de comer, con las calles desiertas, nos dió un aspecto algo desangelado, lejos de la vitalidad de Taormina. Es muy interesante el interior de la catedral con las columnas originales del antiguo templo dórico del siglo V a.C. La Fontana Aretusa es otro lugar lleno de reseñas mitológicas, con papiros y patos y la magnífica vista del mar.




Dejando Ortigia y dirigiéndose hacia la moderna Siracusa, en 5' en coche se llega al Parque Arqueológico de la Neápolis (entrada 10 €). Id provistos de agua, crema solar y gorra porque el sol te achicharra. Hay varios lugares de interés, pero sobre todo destacan dos. El primero es el teatro griego, de piedra tan blanca que hace daño a la vista cuando se refleja en ella el sol. Cuando lo visitamos estaban recogiendo las gradas instaladas para el festival de teatro clásico que se celebra durante el verano. El otro es la célebre oreja de Dionisio, una cueva con una entrada en forma de oreja, en el interior de una gran cantera de piedra caliza reconvertida en jardín y donde trabajaban  los prisioneros griegos capturados en la guerra.

17 de agosto de 2010

Savoca

Muy cerca de Taormina se encuentra la pequeña localidad de Savoca, un típico pueblo siciliano de interior situado en la ladera de una colina. Es un lugar de culto para los cinéfilos, especialmente para los seguidores de Ford Coppola. Aquí se rodaron varias secuencias de su obra maestra: El Padrino. Entre ellas destaca la inolvidable escena de la primera película, en la que Michael Corleone pide la mano de Apollonia a su padre, el señor Vitelli, dueño del bar del mismo nombre. El bar se conserva igual que cuando se rodó la película en los años 70, está hasta el cartel que anuncia "Itala Pilsen". La única novedad es una parra que cubre la terraza y que no estaba en la película. El interior es un museo del rodaje con fotos de los protagonistas y todo tipo de recuerdos, hasta las escopetas de los guardaespaldas de Michael reposan en unas sillas al lado del mostrador.




En Savoca hay otro lugar interesante, las catacumbas del monasterio capuchino. Como nos habíamos quedado con las ganas de ver las momias de Palermo esta era una oportunidad de resarcirnos. La visita no pudo ser más tétrica. La puerta estaba cerrada y un cartel anunciaba que las momias se habían trasladado porque estaban restaurando el monasterio. No obstante llamamos y cuando nos íbamos a ir apareció una ¡hindú¡ que nos condujo a una sala donde provisionalmente habían colocado a las deterioradas momias en unos ataudes de madera. Abstenerse los que soñeis con zombis por las noches....


14 de agosto de 2010

Etna

El Etna es sin duda uno de los elementos más conocidos de Sicilia y uno de los puntos fuertes del viaje. Hay dos vías de acceso, la norte que parte desde Piano Provenzano y la sur desde Nicolosi. Queríamos ir desde el norte porque es menos frecuentada, pero en el hotel nos informaron que las excursiones no parten todos los días, ya que la zona se está reconstruyendo tras ser arrasada por el volcán en el año 2003. Por el sur parte la carretera desde la localidad de Nicolosi y en un ascenso continuo alcanza Rifugio Sapienza, desde donde parte el funicular. Por la carretera se contemplan las grandes coladas de lava que han sido arrojadas por el volcán y como la vegetación va desapareciendo progresivamente.




En la base del funicular hay parking, tiendas de recuerdos donde se compra el ticket para el aparcamiento y varios restaurantes. El funicular asciende hasta los 2500 m y desde allí se puede contemplar el paisaje, hacer la machada de continuar a pie o subir en unos autobuses todoterreno hasta la cota 2900 m ,desde donde tiene lugar la visita guiada. Esto último es sin duda lo más recomendable, aunque el precio conjunto (funicular, autobús y guía) es muy caro (45 €).
La visita dura algo menos de una hora y se realiza alrededor del cráter que se abrió en la erupción del año 2002, todavía humeante. El paisaje es lunar, montañas y montañas de cenizas y al fondo la imponente masa del volcán con sus más de 3300 m. Algunos consejos: hay que subir con ropa de abrigo aunque haga en la base mucho calor, arriba hace bastante frio. Si es posible llevad calzado de montaña, en ningún caso sandalias porque el suelo está caliente (en el restaurante desde donde salen los autobuses alquilan botas para los despistados). Si se quiere tener una buena vista desde la cima llegad a primera hora, ya que en cuanto hay diferencia térmica entre la base y la cima se producen muchas nubes que impiden ver nada. No dejeis de echar un vistazo a las fotos del restaurante para apreciar la fuerza del volcán. Hay  que  pensar que las instalaciones del funicular han sido destruidas recientemente en varias ocasiones y que a lo largo de la historia la lava ha llegado hasta Catania.

11 de agosto de 2010

Taormina II

....continua.

El motivo principal por el que se visita Taormina es su Teatro Griego, que aparte de sus dimensiones y el buen estado de conservación, destaca por su emplazamiento, digno de una película de Hollywood. Detrás del escenario se ven el Etna y la bahía de Schisó, una vista inigualable. Los romanos la fastidiaron levantando unas columnas para sustituir el aburrido teatro por las siempre más animadas luchas de gladiadores. Afortunadamente parte de esas columnas están hoy en día en el suelo y la vista se conserva parcialmente. La entrada es cara (8 €) pero merece desde luego la pena. Desde el Teatro se divisa además una vista panorámica de Taormina y la famosa cala Isola Bella.


Otro lugar que no os debeis perder es Villa Comunale, uno de los parques públicos más encantadores de los que hemos estado. Cada rincón es de postal e igualmente se tienen unas vistas inmejorables del mar.
La mejor forma de despedirnos de Taormina es una cena romántica en una mesa con velas en cualquiera de las innumerables terrazas. Nosotros cenamos en Il Baccanale, un restaurante en una calle de las que bajan a Villa Comunale desde Corso Umberto. ¡Todavía me acuerdo de la pasta a la sarda que me comí¡

8 de agosto de 2010

Taormina I

Tras regresar de las Eolias, recogimos el coche de alquiler en Milazzo, al lado del puerto y nos dirigimos al hotel que habíamos reservado para pasar dos días, en los cuales visitaríamos Taormina y el Etna. Elegimos un pequeño establecimiento de agriturismo, La terra dei sogni, situado en un gran vivero de plantas. Fue el más barato del viaje y para nada el peor. Imposible encontrar algo mejor por ese precio, además está muy bien situado, a 5' en coche de la autopista y a unos 15' de Taormina. El viaje desde Milazzo dura una hora por la autopista que se dirige a Catania. Desde ella se divisa el famoso estrecho de Messina que separa Sicilia de la Península Itálica.

Taormina es una de las ciudades más bonitas de todas las que conocemos. Las guías la tachan de ser una ciudad escaparate enfocada al turista, y aunque es cierto, eso no le quita ningún encanto. No se puede circular en coche por el centro urbano y hay que dejarlo en el aparcamiento Lumbi, un gran parking de pago a la entrada de la localidad. El precio es similar al de los parkings del centro de Madrid. Desde allí un bus te deja de forma gratuita en el centro. 


La principal calle de Taormina es Corso Umberto I, repleta de tiendas muy cuidadas con unos escaparates dignos de concurso, incluso en algunos ponen el cartelito de prohibido hacer fotos. Al final de la calle se encuentra Piazza IX Aprile, un lugar encantador con su iglesia y unas vistas fantásticas de la bahía y el Etna. Atravesando la puerta medieval Porto di Mezzo se llega a la Piazza del Duomo, donde lo más interesante es la fuente con el símbolo de Taormina, un centauro-ángel.

5 de agosto de 2010

Stromboli

Stromboli posiblemente sea la isla Eolia más fascinante. Si Panarea representa lo exclusivo, Stromboli simbolizaría  lo enigmático debido a su volcán en activo (su última erupción fue en 2007). Desde Panarea se tarda una hora en llegar. La vista desde la lejanía es imponente, una gigantesca montaña triangular que surge del mar. Los barcos turísticos suelen dar la vuelta a la isla, parando en primer lugar en el minúsculo puerto de Ginostra (el "más pequeño del mundo" según el capitán). Posteriormente se navega paralelo a la Sciara del Fuoco, la inmensa ladera por la que suelen desplazarse la erupciones de lava hasta el mar, sin rastro de vegetación alguna; y se rodea el islote rocoso Strombolicchio, producto de una erupción volcánica y en el cual hay un pequeño faro.




El puerto principal de Stromboli es Porto Scari, en la falda del volcán, al cual oimos "rugir" mientras nos dábamos un chapuzón en la playa de arena negra al lado del puerto. Hay numerosas agencias que organizan trekking hasta la cima del volcán, para poder ver la lava al anochecer. Desistimos de hacerla por la peque. Si os animais hay que llevar ropa de abrigo, botas de montaña, comida, abundante bebida y una linterna. Nos contentamos con vislumbrar el fuego en la cima del volcán desde el barco durante el regreso por la noche.
Porto Scari es un pueblecito de calles estrechas y casas blancas que ascienden hasta una colina desde donde se divisa Strombolicchio. Cenamos unas pizzas en una terraza con vistas al mar y al volcán dificiles de igualar. Esta excursión a Panarea y Stromboli (25 €) no os la deberíais perder bajo ningún concepto, fue lo mejor del viaje a Sicilia.

3 de agosto de 2010

Panarea

La mayoría de las agencias de Lípari realizan una excursión combinada a Panarea y a Stromboli de medio día o de una jornada completa. Tras pasar por la isla de Salina, la más verde de las Eolias y  donde se rodaron escenas de la película "El cartero y Pablo Neruda", se alcanza Panarea en unos 45'.




Panarea es la isla más exclusiva de las Eolias, elegida por la jet-set italiana y europea como su paraiso particular. Hay muy pocos alojamientos y suelen ser carísimos. El emblema de la sofisticación es el Hotel Raya con un famoso restaurante y suites con precios de escándalo. La isla es una preciosidad, un lugar fabuloso para pasar unos días de descanso alejado de todo. Al igual que en Stromboli, está prohibido circular con vehículos a motor, salvo motocarros y coches eléctricos de golf, que trasladan las maletas a los hoteles. El pequeño puerto de San Pietro con tiendecitas y terrazas es encantador. En una de ellas probamos el mejor granite (granizado) de todo el viaje. Los granizados sicilianos naturales son buenísimos, no dejeis de saborear el de aranguria (sandía).
Panarea está repleta de minúsculas y paradisiacas calas, una de las más conocidas es Cala Junco, con un color del mar azúl intenso como nunca habíamos visto, aunque no busquéis en ella la soledad porque está llena de barcos turísticos y de inmensos yates.

1 de agosto de 2010

Vulcano

La isla de Vulcano se encuentra muy cerca de la de Lípari. La mejor forma de llegar es contratar una excursión de medio día de las que organizan las agencias locales de Lípari. También se puede ir en aliscafo, el servicio de ferry regular que une las islas Eólias, pero el precio es similar (unos 15 €) y se pierde el encanto de navegar en las pequeñas embarcaciones de las excursiones.
La isla tiene 3 volcanes, los cuales ya estaban extinguidos en la Antigüedad. En el de mayor tamaño situaron los griegos la fragua de Vulcano, desde donde provenía todo la lava que escupían por la boca estas grandes montañas de fuego.




El aliscafo desembarca en el puerto principal de la isla, el de Poniente, y los botes de las excursiones en el pequeño puerto de Levante, muy cerca ambos entre si, unos 15' andando. Al lado de este último se encuentra la principal atracción, el Laghetto di Fanghi, un inmenso charco de lodo caliente en el que por 2 € te rebozas en el barro con olor a azufre. Dicen que es maravilloso para la piel, pero nosotros dejamos esta "delicatessen" de lado y nos dedicamos a bañarnos en el jacuzzi natural adyacente, donde el agua del mar forma burbujas de agua caliente por el chorro que emana del fondo. Tened en cuenta que si os bañáis en el fanghi el olor a azufre os impregnará la ropa durante días, por lo que utilizad un bañador y una toalla a los que no les tengáis mucho aprecio. Después podéis relajaros en una de las playas de arena negra, pero cuidado que hay medusas y nos picaron.

Os recomiendo dos lugares para comer: L'Approdo, donde degustamos el mejor cuscus de pescado de Sicilia (mucho mejor que el afamado de Trapani) y la pasteleria Ritrovo Remigio, donde hacen unos cannoli de escándalo, además de unos helados magníficos y todo tipo de dulces dignos de exposición.