1 de agosto de 2010

Vulcano

La isla de Vulcano se encuentra muy cerca de la de Lípari. La mejor forma de llegar es contratar una excursión de medio día de las que organizan las agencias locales de Lípari. También se puede ir en aliscafo, el servicio de ferry regular que une las islas Eólias, pero el precio es similar (unos 15 €) y se pierde el encanto de navegar en las pequeñas embarcaciones de las excursiones.
La isla tiene 3 volcanes, los cuales ya estaban extinguidos en la Antigüedad. En el de mayor tamaño situaron los griegos la fragua de Vulcano, desde donde provenía todo la lava que escupían por la boca estas grandes montañas de fuego.




El aliscafo desembarca en el puerto principal de la isla, el de Poniente, y los botes de las excursiones en el pequeño puerto de Levante, muy cerca ambos entre si, unos 15' andando. Al lado de este último se encuentra la principal atracción, el Laghetto di Fanghi, un inmenso charco de lodo caliente en el que por 2 € te rebozas en el barro con olor a azufre. Dicen que es maravilloso para la piel, pero nosotros dejamos esta "delicatessen" de lado y nos dedicamos a bañarnos en el jacuzzi natural adyacente, donde el agua del mar forma burbujas de agua caliente por el chorro que emana del fondo. Tened en cuenta que si os bañáis en el fanghi el olor a azufre os impregnará la ropa durante días, por lo que utilizad un bañador y una toalla a los que no les tengáis mucho aprecio. Después podéis relajaros en una de las playas de arena negra, pero cuidado que hay medusas y nos picaron.

Os recomiendo dos lugares para comer: L'Approdo, donde degustamos el mejor cuscus de pescado de Sicilia (mucho mejor que el afamado de Trapani) y la pasteleria Ritrovo Remigio, donde hacen unos cannoli de escándalo, además de unos helados magníficos y todo tipo de dulces dignos de exposición.




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