20 de octubre de 2010

Hervás


Hervás es un pueblecito de Cáceres, lindando con Salamanca, en la Sierra de Béjar.  Merece una visita por dos motivos principales: su judería y el museo de la moto y el coche clásico.
Su judería es una de las mejores conservadas de España, en el barrio cercano al rio, donde se mantienen en pie casas del siglo XV, construidas de madera, piedra y adobe, que conforman las características callejuelas estrechas y tortuosas de las juderías.





Es museo de la moto y coche clásicos es privado y está situado en la parte alta del pueblo, desde donde se tiene una gran panorámica de este. Llama la atención que un museo de este tamaño, dedicado a un tema tipicamente urbano, se encuentre en un pequeño y encantador pueblo. Cuenta con más de 300 vehículos de motor desde los años 20 repartidos en una serie de pabellones, en perfecto estado de conservación y que harán las delicias de los amantes de las motos y coches clásicos.



9 de octubre de 2010

San Saturio

Un buen lugar para visitar este otoño es la ciudad de Soria, en concreto vamos a seguir los pasos de los poetas hasta un lugar muy romántico y literario: la ermita de San Saturio. 
Su ubicación invita a dejar volar la imaginación, a orillas del Duero, excavada en una pared rocosa. Para llegar a ella es recomendable no hacerlo por el puente que atraviesa el río (el de la foto), sino a pie desde San Polo. La entrada de este antiguo monasterio templario está coronada por un melancólico arco por el que crece la hiedra. Del antiguo monasterio tan sólo queda una vivienda particular y una pequeña iglesia. En un crucero del jardín Becquer situó su famosa leyenda  "El claro de luna".


El paseo entre San Polo y San Saturio, a orillas del Duero y flanqueado por álamos, era uno de los favoritos de Machado, inmortalizado en los versos de Campos de Soria:

"He vuelto a ver los álamos dorados,
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio"

La ermita, del siglo XVII, está construida sobre una cueva natural, la misma que según la tradición habitó durante más de 30 años el anacoreta San Saturio. El acceso al interior tiene lugar por la propia cueva. Una vez dentro podemos visitar varias estancias con bonitas panorámicas del Duero y la pequeña iglesia.