3 de enero de 2011

Trillo


" La pena fue que se perdieran los baños de Carlos III, que eran famosos en toda España. Ya sabrá usted lo que decía el refrán: que Trillo todo lo cura, menos gálico y locura"

Este extracto pertenece a "Viaje a la Alcarria" el libro que escribió Cela a finales de los años 40 viajando por esta comarca de Guadalajara. Trillo es uno de los pueblos con más encanto de la zona. El texto hace mención al motivo por el que era célebre durante los siglos XVIII y XIX: sus baños. Luego cayeron en el olvido hasta que hace unos años se han recuperado en un moderno balneario, una buen lugar para descansar y descubrir estos parajes.


El paisaje de Trillo está dominado por los dos montículos conocidos como Tetas de Viana y por las dos gigantescas chimeneas de la central nuclear. El interior del pueblo es muy pintoresco al estar surcado por el río Cifuentes, que atraviesa una parte del mismo hasta desembocar en el Tajo. En su recorrido forma una sucesión de cascadas que se pueden contemplar desde dos escalinatas laterales. En el margen derecho se encuentra "La Casa de los Molinos", un caserón de piedra del siglo XIII convertido en museo. El paraje recuerda al de otro precioso pueblo burgalés: Orbaneja del Castillo. En la desembocadura del Cifuentes  se encuentra el símbolo del pueblo: el puente sobre el Tajo, reconstruido tras ser volado en la Guerra de la Independencia.

Otro lugar de los alrededores cargado de leyenda son las ruinas del monasterio de Santa María de Óvila, el cual fue vendido al magnate estadounidense Hearts (el ciudadano Kane de Orson Welles). Piedra a piedra fue trasladado hasta San Francisco con la intención de ser reconstruido en su gran mansión de California. El proyecto no fue llevado a cabo y los restos están dispersos por varios lugares de la ciudad.




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