13 de noviembre de 2011

Hayedo de Tejera Negra

Una excursión muy recomendable en otoño es la visita al Hayedo de Tejera Negra, en la provincia de Guadalajara. Tiene la peculiaridad de ser, junto con el de Montejo de la Sierra de Madrid, el situado más al sur de Europa. Las hayas normalmente crecen en latitudes más al norte, pero el clima frio y húmedo de la Sierra de Ayllón permite su desarrollo. Puede visitarse libremente en todas las épocas del año, excepto en fines de semana y días festivos de los meses otoñales, donde se restringue el acceso a vehículos rodados. Por lo tanto lo primero es planificar la visita y hacer la reserva en la página del parque (ver web). Hay mucha demanda y si podeis haced la reserva a principios de Septiembre para poder elegir fin de semana.

El acceso es a través del pueblo de Cantalojas, situado al norte de la provincia de Guadalajara, lindando con Segovia. Desde Guadalajara hay unas dos horas en coche. La verdad es que está al fin del mundo, por unas carreteras que hacen a uno comprender lo duro que en ocasiones tiene que ser vivir en el mundo rural. En el pueblo se rodó la película "Flores de otro mundo" (1999) de Iciar Bollaín, sobre la celebración de una caravana de mujeres para buscar esposa a los hombres del pueblo. Os la recomiendo.




Al llegar a Cantalojas hay que seguir las indicaciones hacia el hayedo y a unos 2 Km se encuentra el centro de interpretación, donde se hace el control de las matrículas de los vehículos que tienen reserva. Desde aquí hay 8 Km por una pista de tierra hasta el parking. Si disponéis de todoterreno es una buena ocasión para utilizarlo. Si no tenéis reserva siempre queda la opción de hacer los 8 Km andando. 

El hayedo tiene tres rutas principales: la senda del robledal de 17 Km, la ruta del río Zarzas en bicicleta de 21 Km, y la más popular, la senda carretas de 6 Km. Se hace tranquilamente en 2-3 horas y es apta para todos, niños incluidos. Es una ruta circular que tiene su origen y destino en el parking y está perfectamente señalizada con balizas de madera pintadas de blanco. La ida tiene un repecho de unos 200 metros por el que se accede a la Pradera de Matarredonda, donde hay una buena vista de la sierra. La vuelta es predominantemente en bajada. Hay dos lugares especialmente interesantes para mi gusto: en el camino de ida una reproducción de una antigua carbonera de carbón vegetal y en el de vuelta un precioso ejemplar de tejo. Si tenéis la oportunidad de ir un dia de diario otoñal no lo dudéis, no hay nadie y es una paraje fantástico.