30 de julio de 2012

Wat Arun (día 3)

Desde el muelle Tha Tieng cruzamos el Chao Phraya por 3 baths (0.8 céntimos) para visitar el último templo de este largo día, quizás el más bonito de todo Bangkok: Wat Arun. La entrada cuesta 50 baths (1.30 €) y también cierra a las 5 de la tarde.
Situado en los márgenes del río, destaca por su torre de estilo jemer (prang) recubierta de minúsculos trocitos de porcelana china. La subida a la torre se hace por unos escalones de piedra. La altura no es excesiva pero la inclinación es muy marcada, especialmente te das cuenta al bajar. Al día siguiente tuvimos unas agujetas en las piernas como si hubiésemos corrido un maratón.



Regresamos al muelle para cruzar de nuevo el río y una vez en la otra orilla tomamos el Chao Phraya Express para regresar al Oriental Pier. Necesitabamos descansar en el hotel después de tanto templo y tanto calor. Esto es algo que tenéis que tener en cuenta. No programéis excesivas visitas el mismo día porque realmente el clima no ayuda y el viaje puede convertirse en una obligación más que en un placer.
En el Lebua nos vamos al Lounge que cierra a las 6 de la tarde. Nos bebemos una Shinga (la cerveza tailandesa más popular, muy suave) y disfrutamos de una exquisita bollería y otras delicatessen. Luego baño en la piscina. Cuando subimos a la habitación con nuestro albornoz del hotel nos encontramos en el ascensor con gente elegantísima que van a cenar al Sirocco. Nosotros tenemos cita con un cercano McDonalds a petición de la peque que ha aguantado estoicamente todas las visitas.

28 de julio de 2012

Wat Pho (dia 3)

Andando unos 10' llegamos al Wat Pho. En el camino casi fuimos presa de uno de los timos más famosos de Bangkok. Se nos acercó un amable tailandés vestido con un polo en el que se leía "tourist police", nos pregunta por nuestro destino y nos dice que el templo esta cerrado. Inmediatamente se ofrece a enseñarnos la ciudad por un módico precio. Le dimos las gracias y continuamos andando. Al ser esta una de las zonas más turísticas de la ciudad es muy frecuente ser abordado por algunos de estos amables personajes. Recordad que no hay policía turística, aunque estos "timadores" realmente tan sólo buscan ganarse la vida y no suelen intentar asaltar o agredir al despistado turista.




La entrada cuesta 100 baths y abre hasta las 5 de la tarde. Se necesita aproximadamente una hora para ver los templos. El más famoso de todos ellos es el que alberga un inmenso Buda reclinado de más de 40 m. de longitud. Mientras veíamos de frente la imagen, oíamos un ruido metálico al otro lado, luego descubrimos que eran los peregrinos haciendo ofrendas de monedas en unos cubos. Los otros 4 templos tienen la mayor colección de imágenes de Buda del país. También son la sede de la escuela más antigua de Tailandia, donde se enseña la medicina tradicional, incluido el masaje. 
Un poco cansados del calor regresamos al tumulto callejero, lleno de puestos de comida y de algunos olores pestilentes que realmente no invitan a comer. Nos dirigimos al muelle para cruzar a la otra orilla del rio.

26 de julio de 2012

Gran Palacio de Bangkok (día 3)

Tras disfrutar del fabuloso desayuno del Lebua regresamos al Oriental Pier para coger un barco con destino al Gran Palacio. Navegar por el rio es una de las mejores formas de moverse por Bangkok, especialmente por la rapidez, al evitar los grandes atascos diarios. Hay un montón de barcos distintos, los más baratos son los que llevan bandera amarilla o naranja, los que utilizan los locales para desplazarse. Hay otros barcos turísticos que tienen más asientos y son más caros. No es necesario sacar billete para embarcar, se paga a bordo a una cobradora (15 bahts / 40 céntimos) . Os dejo el link con las rutas. 

La parada del Gran Palacio es Tha Chang Pier, se encuentra a 5' andando del muelle, no tiene pérdida. El Gran Palacio abre todos los días de 8.30-15.30. Es la principal atracción turística de la ciudad, por lo tanto hay mucho gentío, además hace calor y el recinto es enorme, requiere al menos 2-3 horas. La entrada es cara para los precios tailandeses (250 bahts / 6.5 €) e incluye la visita al Palacio Dusit, situado en otro punto de la ciudad y que no vimos. Tened en cuenta que para poder entrar hay que ir con las piernas y los hombros tapados. Un buen recurso son los pantalones desmontables. 





El edificio más importante del Gran Palacio es el Templo del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew), la representación de Buda más venerada en el país. Realmente la imagen es minúscula (poco más de medio metro) y prácticamente no se ve entre el deslumbrante altar dorado donde se encuentra. Nos impactó el primer contacto con el ritual budista: descalzarse y arrodillarse ante la estatua de Buda, bendecirse con la flor de loto... y por supuesto la decoración del recinto, con sus tejados superpuestos, el omnipresente dorado y los yaksha o gigantes míticos que protegen los edificios y que veréis repartidos por todos los lugares del país. Acostumbrados a los decorados de cartón piedra de los parques temáticos, teníamos la impresión de que era uno más, sin embargo era real. 
Tras tomar un refrigerio en la pequeña cafetería del recinto volvimos a salir a las calurosas calles de Bangkok.

24 de julio de 2012

Chinatown de Bangkok (día 2)

Le dijimos al barquero que nos dejase en Ratchawong, uno de los muelles del Chao Phraya Express, para visitar Chinatown. Salimos del muelle y nos encontramos con el famoso barrio chino de Bangkok. Los chinos llevan viviendo aquí desde finales del XVIII cuando se necesitaba mano de obra para levantar la nueva capital. Son una colonia numerosa, 15% de la población del país, y según comentan algunos viajeros conocedores de Asia, lo más parecido a China fuera de China. Desde luego el Chinatown neoyorquino es un chiste comparado con éste. El único punto claramente turístico es el templo Wat Traimit, que alberga un buda de oro gigantesco. Sólo pudimos verlo por fuera ya que estaba cerrado por la visita de una delegación oficial. 















Pero el verdadero encanto del barrio es deambular por sus calles, llenas de tiendas con comida china, que no has visto jamás, y de restaurantes callejeros. Tras caminar durante más de una hora estamos cansados del trajín del primer día y decidimos retirarnos al hotel. Paramos un tuk-tuk (taxi motocarro) y comienza nuestro primer regateo tailandés. Regateando somos nulos, no tenemos paciencia y menos en Tailandia, donde en ocasiones consiste en centimos de euro. Nos pide 150 baths y al final nos lo deja en 100 baths (2.5 €). En el camino le decimos que nos pare en una tienda para comprar una tarjeta sim. La tienda no tiene True Move y compramos otra (1-2-Call) que nos cuesta 50 bahts. La recargamos con 100 baths y hacemos la primera llamada a casa, sin problemas. Luego la recargaríamos en los 7 eleven, en total por unos 500 baths (12 €) llamamos todos los días.
En el hotel hacemos la primera visita a la piscina. De nuevo atención exquisita con tumbonas, toallas, jacuzzi, gimnasio, bar al lado de la piscina y pocos bañistas.
Salimos a la calle a cenar y nos paramos en el primer puesto callejero que tiene buena pinta. Nos sentamos en unas mesas metálicas en un comedor  clavado a los que comían los concursantes de Pekín Express. El camarero no habla inglés y nos trae una carta donde vienen fotos de los platos, menos mal. Pedimos un cuenco con tallarines, verduras y pollo y otro similar pero bañado en caldo de pescado. No hay tenedores, sólo palillos. Será el único lugar de los que comimos en el viaje que sea así, ya que los tailandeses comen con cuchara y tenedor, no usan cuchillo. Todo está muy bueno. Por los dos platos y tres bebidas pagamos 130 bahts (3.5 €). Nos vamos al hotel a dormir, ya no podemos más. Ha pasado tan sólo un día y parece que llevamos semanas fuera de casa.

21 de julio de 2012

Paseo por los khlongs (día 2)


La primera mañana en Bangkok la dedicamos a dormir, poco porque nos despertamos creyendo que eran las 6 de la tarde al mirar el reloj, aún con hora española, en realidad eran la 1 y ya no dormimos más. Nos fuimos a comer al Lounge del Lebua para amortizar el upgrade de la habitación, ya que estaba incluido en el precio. Fue el primer contacto de verdad con el lujo del hotel, una atención que hace que si no estás acostumbrado a estos menesteres te llegues a sentir incluso algo incómodo. Con el jet-lag no probamos casi bocado y salimos enseguida al caos de la calle.

Lo primero que sientes es un golpe de calor húmedo, el olor a comida de los puestos callejeros y el ruido de un tráfico caótico. Los conductores de tuk-tuk se paran a cada paso ofreciendo sus servicios. No es fácil orientarse y preguntamos a uno de ellos como vamos hacia el Hotel Oriental, en unos 10’ a pie llegamos. Este hotel es seguramente el más legendario de la ciudad por la pléyade de escritores que se han hospedado en él, desde Josep Conrad a John Le Carré. El hall es precioso, con unos enormes centros florales colgando del techo. La entrada está repleta de coches oficiales y personal de seguridad del sultán de Brunei, ahora entendemos el motivo de sus precios, muy alejados de nuestro presupuesto. Al lado del hotel se encuentra el Oriental Pier, una parada del Chao Phraya Express, los barcos que te permiten desplazarte rapidamente por el río. Pero eso será mañana, ahora lo que tocaba era hacer una excursión por los canales, los khlongs. 



Fue fácil ya que nada más pisar el muelle un señor se nos acercó y nos mostró un panel donde indicaban los trayectos de las excursiones y los precios. Intentamos regatear pero al parecer estos son fijos, 1000 bahts por hora y embarcación, la cual puede transportar a un máximo de 6 personas. 25 € los tres por una hora no está nada mal. Los barcos les llaman longtails por la proa en pico y su forma alargadaéer﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽fri¡ y la mcortesuna idea del hotel os dirtas de Bangkok surcado por el rio Chao p ofrece un upgrade a otra habitacies, tienen un gran motor en la popa muy ruidoso y a su lado se encuentra el timón.
Tras surcar el inmenso Chao Phraya, el rio que divide la ciudad en dos, nos desviamos por los canales laterales. Este es un Bangkok que nada tiene que ver con el distrito comercial de Silom, donde estamos alojados y donde los rascacielos dominan el paisaje. Aquí las modestas viviendas son palafitos de chapa levantados sobre postes de madera. Los niños se bañan en las aguas sucias de los canales, donde vemos un lagarto gigante de los que salen en Frank de la jungla. Hay numerosas barcas que venden comida, incluso una lleva una barbacoa a bordo. Los canales son inmensos, laberínticos, repletos de viviendas, el paseo de una hora se hace corto ya que recién aterrizados parece que estamos en otro planeta. En resumen una experiencia imprescindible para conocer el verdadero Bangkok.




19 de julio de 2012

Vuelo a Bangkok (día 1)


El vuelo de Thai partió a la 1 de la tarde de Madrid. Se puede facturar on line 24 horas antes, aunque la tarjeta de embarque no se puede imprimir y te la entregan en el mostrador. Antes echad un vistazo a esta web (seat guru) que te indica cuales son los mejores asientos para cada vuelo. Por delante teníamos un viajecito de 12 horas. El avión (Boeing 747) muy cómodo, con pantalla de TV individual repleta de películas, series de TV, música y videojuegos. La atención a bordo magnífica, con una pequeña carta de comida que te da a elegir entre dos menus y barra libre de bebida.

A Bangkok llegamos el día siguiente a las 6 de la mañana hora local (5 horas más que en España). Los trámites de aduana fueron rapidísimos y sin ningún contratiempo, como el del año pasado en Nueva York. Tras recoger las maletas cambiamos 50 € por bahts en una oficina de cambio del propio aeropuerto, necesarios para pagar el taxi. No es necesario cambiar una cantidad mayor porque el tipo de cambio es peor que el que encontraréis en la ciudad. Tampoco es rentable cambiar dinero en los hoteles. En el aeropuerto podeis buscar una tienda de True Move  y comprar una tarjeta sim (ver capítulo anterior).

Aunque hay transporte público hasta Bangkok no merece la pena sustituirlo por un taxi, excepto si viajáis en solitario, ya que los precios de estos son muy bajos. Tan sólo hay que dirigirse siguiendo las indicaciones de “Public taxi” bajando las escaleras mecánicas un piso. No os dejéis engatusar por la gente que sale al paso ofreciendo taxi. Allí das la dirección a unas personas que se la escriben al taxista en tailandés y te entregan el recibo. Al precio del taxímetro hay que sumar 50 baths de recargo por el equipaje y los dos peajes de la autopista (25 y 45 baths). En total el viaje oscila entre los 350-450 bahts dependiendo del tráfico (< 12 €), y tarda entre 30-45’. Como las maletas no cabían en el maletero el taxista tenía preparada una cuerda para cerrarlo (¡¡¡). El volante está a la derecha y conducen a toda velocidad (¿No hay ningún tailandés en la F1?).
La primera impresión del país es la del aeropuerto de Suvarnabhumi, las autopistas y el skyline de Bangkok; todo ultramoderno.



El taxista nos deja en nuestro destino: el hotel Lebua at State Tower, donde un botones muy amable nos recoge las maletas y nos pasa al hall. No es muy grande para las dimensiones del hotel, pero si muy elegante. Un señor está tocando un piano de cola y el aire acondicionado está a tope. Nos indica que nos sentemos en un sofá y una señorita nos recoge los pasaportes y la reserva. A los pocos minutos regresa y nos pide la tarjeta de crédito como garantía (lo hacen en todos los hoteles del país). Nos dice que la habitación no está aún preparada (la entregan a partir de las 2 de la tarde y no son ni las 8 de la mañana) y nos ofrece un upgrade a otra habitación. Entre que mi inglés no es bueno, su acento es peculiar y el jet-lag, me dejo liar. La amable señorita nos acompaña a la habitación del piso ¡57¡ y nos quedamos con la boca abierta, especialmente con las vistas de Bangkok surcado por el rio Chao Phraya (foto). Podéis leer la crítica del hotel en la página de Tripadvisor.

17 de julio de 2012

Tailandia: itinerario


Se requieren al menos 2 semanas para visitar los puntos más interesantes. Si se quiere realizar un trekking por el norte o conocer más a fondo el país sería recomendable una semana más. Algunos viajeros combinan este viaje con alguna otra visita al sudeste asiático, especialmente los templos de Angkor en Camboya.
Las tres zonas clásicas de un viaje a Tailandia son Bangkok (punto de entrada y de salida), el norte y la playa. Tan sólo disponíamos de 13 días y el itinerario que hemos hecho ha estado comprimido al máximo:

Días 1-2         Vuelo a Bangkok, barca por los khlongs, Chinatown.
Día 3              Bangkok: Palacio Real, Wat Pho, Wat Arun.
Día 4              Bangkok: Ayutthaya.
Día 5              Vuelo a Chiang Mai.
Día 6              Chiang Mai: excursión del elefante….
Día 7              Chiang Mai: Wat Suthep, Tiger Kingdom.
Día 8              Vuelo a Phuket.
Día 9              Phuket: playa-piscina.
Día 10            Phuket: Bahía de Phang-Nga.
Día 11            Vuelo a Bangkok.
Día 12            Bangkok: compras
Día 13            Vuelo de regreso.





Los mejores sitios para añadir días son el norte y la playa, siendo este el punto más variable, ya que hay innumerables lugares donde escoger dependiendo de vuestras preferencias. Como comenté en la anterior entrada, en verano llueve menos en el Golfo de Tailandia (Ko Samui) que en el Mar de Andamán (Phuket). En principio elegimos Ko Samui, pero el billete de avión era muy caro ya que practicamente hay un monopolio de Bangkok Airways y los billetes se encarecen mucho, aunque me imagino que reservando con tiempo se puede abaratar considerablemente. Para los amantes del buceo en esta zona está Ko Tao, uno de los mejores lugares donde practicarlo.
Nuestro itinerario tiene demasiados días en Bangkok, pero es la única forma de evitar realizar el mismo día el vuelo de enlace y el de regreso, lo cual es una paliza considerable. Se puede ahorrar un día de Bangkok volando el primer día desde Bangkok a Chiang Mai y dejar la capital para el final, pero tendríamos el mismo problema de un día agotador por los vuelos.


15 de julio de 2012

TAILANDIA: visión general


Fecha del viaje: Julio 2012

Tailandia es uno de los destinos más populares de Asia, especialmente entre las parejas de recien casados y los mochileros. La combinación de exotismo oriental, playas paradisiacas y bajos precios explican este éxito.

Es un país con buena infraestructura turística, en el que es sencillo viajar por tu cuenta. La gente es educadísima y encantadora y con unas mínimas nociones de inglés es fácil comunicarse, ya que están muy acostumbrados al trato con el turista. Os animo a todos los que tengáis pensado en viajar allí a diseñar un viaje personal, alejado de los grandes touroperadores. Os saldrá más barato e iréis a vuestro ritmo. 

Para prepararlo mis principales fuentes fueron el buscador de vuelos Skyscanner, los portales Tripadvisor y Booking para las reservas de los hoteles, blogs de viajes como este y el foro de los viajeros. Este último tiene una ingente cantidad de información sobre Tailandia. Sobre guías de viaje suelo comprar la Lonely Planet, aunque en este caso es demasiado amplia si lo que queréis hacer es el viaje clásico de dos semanas a los lugares más conocidos. Además tiene los inconvenientes del precio y del tamaño. Esta vez he cambiado de método para preparar el viaje y en lugar de empezar por la guía lo he hecho por los diarios de otros viajeros (en el foro de los viajeros tenéis todos los que queráis). Es una buena forma de hacerte una idea rápida del país y de los lugares más populares. Esta será la forma de descripción de este viaje, abandonando el estilo de otras entradas del blog.




¿Cuándo?

La época ideal es nuestro invierno, cuando las temperaturas de Tailandia son suaves y no llueve. Si, como nosotros, sólo podéis viajar en verano, no hay problema, excepto que probablemente os lloverá y que el calor puede llegar a ser agobiante. La principal duda que debéis plantearos es la zona de playa. En el Mar de Andamán (costa oeste: Phuket, Krabi..) las lluvias son más abundantes en los meses de verano que en el Golfo de Tailandia (costa este: Ko Samui, Ko Tao..).

¿Cómo?

La forma más rápida y confortable es volar con la compañía tailandesa Thai que tiene vuelo directo tres días por semana entre Madrid y Bangkok. La duración del mismo es de 12 horas. El avión es muy cómodo y la atención a bordo exquisita. Podéis encontrar vuelos algo más económicos haciendo escala con alguna otra compañía. Una de las más populares es Emirates, con escala en Doha. Comparad precios y tened en cuenta que el ahorro tiene que ser considerable para que merezca la pena no hacer vuelo directo en un viaje que mínimo dura 12 horas, con escalas ni os cuento. Los precios de los vuelos rara vez bajan de los 650-700 €. Es el apartado que más encarece el viaje, pero el alojamiento, la comida y el resto de gastos son muy bajos comparados con los estándares europeos.

Desplazamientos internos

El tamaño del país es similar al de España, pero las distancias norte-sur son muy grandes y las comunicaciones no son las de aquí. Teniendo en cuenta que los principales puntos de interés se encuentran muy alejados entre sí, la forma ideal de desplazarse es el avión. Las principales compañías aéreas son: Thai, Bangkok Airways y Air Asia. Los precios de los billetes aéreos varían mucho entre temporada, pero rara vez superan los 80-100 € y por ejemplo con Air Asia podéis encontrar grandes ofertas. Optamos por Thai porque teniendo en cuenta el suplemento que Air Asia nos cobraba por maleta el precio del billete era similar. Si vuestro presupuesto es más ajustado, hay una buena red de transporte en bus y tren. psentre ellos es en aviteraciones no son las de aqu
Todas las excursiones las podéis contratar con cualquiera de las agencias locales en destino. Las hay por doquier y funcionan profesionalmente.
Para moverse en las ciudades se utilizan los taxis y los omnipresentes tuk-tuks. En Bangkok hay además línea de metro y skytrain.

¿Qué llevar?

El clima es muy caluroso y húmedo, por ello la ropa debe ser lo más ligera posible. Son imprescindibles calzado cómodo, gafas de sol y crema solar. También es recomendable una loción antimosquitos tipo Relec, aunque había bastantes menos de los que nos esperábamos.
En cuanto a las recomendaciones sanitarias tan sólo se aconsejan la vacuna contra la hepatitis A y la fiebre tifoidea en los lugares turísticos. En las zonas fronterizas con Camboya, Laos o Myanmar, asi como en áreas selváticas fuera de los circuitos habituales, se aconseja profilaxis antipalúdica.
Nosotros no hemos tenido durante el viaje ningún problema de salud, ni la clásica diarrea, sin tener especial precaución ni con la bebida ni con la comida, excepto beber agua embotellada.
Siempre recomiendo contratar un seguro médico de viaje, al menos básico. Al comprar el billete de avión muchas agencias lo ofrecen.

Niños

Este año hemos tenido la baja de nuestra hija mayor que afecta de esa enfermedad llamada adolescencia decidió no ir con los carcas de sus padres de vacaciones. Así que hemos viajado tan sólo con la peque de 7 años. Es un buen destino para niños: hay elefantes, playas, hoteles magníficos y siempre son bien recibidos por los tailandeses. El único pero es la duración del vuelo y el precio del mismo. Aunque una vez allí el niño sale gratis en la mayoría de los hoteles y las entradas a los monumentos son gratis para ellos. Las recomendaciones sanitarias son las mismas que para los adultos.

Alojamiento

Hay opciones para todos los bolsillos, desde pensiones donde se puede dormir por menos de 10 € hasta hoteles de lujo. Tailandia es el paraiso de los mochileros por sus bajos precios. Pero también es el lugar ideal para darse un lujo de esos que aquí están reservados a los bolsillos más pudientes. Por unos 100 € puedes reservar un hotel de ensueño. Los 4 hoteles que hemos reservado, que veremos a lo largo del diario, fueron fantásticos, de los mejores que hemos estado en todos nuestros viajes.

Comida

La cocina tailandesa tiene fama internacional. Basada en arroz y verduras, consigue hacer con ingredientes sencillos platos muy sabrosos, donde el picante suele estar presente.  Al igual que en el caso de los hoteles hay opciones para todos los bolsillos. Se puede comer en un puesto callejero por 1-2 € y en cualquier restaurante de categoría media por 10 €. Para estómagos occidentales existen las conocidas cadenas de comida rápida y en muchos restaurantes la carta incluye thai food e international food.
Las cervezas más populares son Singha y Chang, muy suaves. El vino es carísimo (no baja de 1000 bahts la botella, unos 25 €) y suele ser importado de Australia o Chile.

Moneda

La moneda local es el baht. Aproximadamente con el tipo de cambio actual 100 bahts equivalen a 2.5 €. No cotiza en España. Lo más práctico es llevar euros en metálico e ir cambiando a lo largo del viaje en las innumerables oficinas de cambio que encontrareis. La mayoría de los gastos cotidianos se pagan en metálico, para sumas mayores como los hoteles, restaurantes o compras caras se puede pagar con tarjeta de crédito. Si os quedais sin dinero en metálico hay una red muy amplia de cajeros automáticos.

Compras

Tailandia es un gran mercadillo, similar a los nuestros de las ferias, y se pueden comprar productos de imitación (ropa, relojes, bolsos, gafas de sol…)  por precios ridículos (gafas Ray-Ban por 100 bahts). La mayoría de las compras obligan al regateo. En todos los tenderetes hay una calculadora para negociar con el comerciante. Dependiendo de tu habilidad y paciencia así será el precio. El regateo se extiende a todo, desde una carrera en tuk tuk hasta contratar una excursión. Tan sólo la entrada a los monumentos y las tiendas “serias” tienen fixed price. Os recomiendo llevar poco equipaje porque es normal regresar con una maleta de más.

Cuestiones prácticas

La tienda para todo es el 7 eleven. Os las encontrareis cada pocos pasos y son ideales para comprar desde una botella de agua hasta un sandwich o productos de higiene personal.
Para llamar por teléfono a casa os recomiendo llevar un móvil liberado y comprar una tarjeta sim de cualquier compañía tailandesa. Una de las más populares es True Move que ofrece tarifas a Europa por 1.5 bahts por minuto. La tarjeta sim suele costar unos 50 baths. Se pueden recargar en los 7 eleven.
Aunque Tailandia es un país muy seguro hay que conocer la existencia de algunos timos muy populares. Entre ellos destacan la negativa del taxista a encender el taxímetro (se soluciona con un “meter please” y si se niega no subais al taxi y parais otro) y el simpático tailandés que te dice que el monumento que quieres visitar está cerrado y te ofrece una excursión.