19 de julio de 2012

Vuelo a Bangkok (día 1)


El vuelo de Thai partió a la 1 de la tarde de Madrid. Se puede facturar on line 24 horas antes, aunque la tarjeta de embarque no se puede imprimir y te la entregan en el mostrador. Antes echad un vistazo a esta web (seat guru) que te indica cuales son los mejores asientos para cada vuelo. Por delante teníamos un viajecito de 12 horas. El avión (Boeing 747) muy cómodo, con pantalla de TV individual repleta de películas, series de TV, música y videojuegos. La atención a bordo magnífica, con una pequeña carta de comida que te da a elegir entre dos menus y barra libre de bebida.

A Bangkok llegamos el día siguiente a las 6 de la mañana hora local (5 horas más que en España). Los trámites de aduana fueron rapidísimos y sin ningún contratiempo, como el del año pasado en Nueva York. Tras recoger las maletas cambiamos 50 € por bahts en una oficina de cambio del propio aeropuerto, necesarios para pagar el taxi. No es necesario cambiar una cantidad mayor porque el tipo de cambio es peor que el que encontraréis en la ciudad. Tampoco es rentable cambiar dinero en los hoteles. En el aeropuerto podeis buscar una tienda de True Move  y comprar una tarjeta sim (ver capítulo anterior).

Aunque hay transporte público hasta Bangkok no merece la pena sustituirlo por un taxi, excepto si viajáis en solitario, ya que los precios de estos son muy bajos. Tan sólo hay que dirigirse siguiendo las indicaciones de “Public taxi” bajando las escaleras mecánicas un piso. No os dejéis engatusar por la gente que sale al paso ofreciendo taxi. Allí das la dirección a unas personas que se la escriben al taxista en tailandés y te entregan el recibo. Al precio del taxímetro hay que sumar 50 baths de recargo por el equipaje y los dos peajes de la autopista (25 y 45 baths). En total el viaje oscila entre los 350-450 bahts dependiendo del tráfico (< 12 €), y tarda entre 30-45’. Como las maletas no cabían en el maletero el taxista tenía preparada una cuerda para cerrarlo (¡¡¡). El volante está a la derecha y conducen a toda velocidad (¿No hay ningún tailandés en la F1?).
La primera impresión del país es la del aeropuerto de Suvarnabhumi, las autopistas y el skyline de Bangkok; todo ultramoderno.



El taxista nos deja en nuestro destino: el hotel Lebua at State Tower, donde un botones muy amable nos recoge las maletas y nos pasa al hall. No es muy grande para las dimensiones del hotel, pero si muy elegante. Un señor está tocando un piano de cola y el aire acondicionado está a tope. Nos indica que nos sentemos en un sofá y una señorita nos recoge los pasaportes y la reserva. A los pocos minutos regresa y nos pide la tarjeta de crédito como garantía (lo hacen en todos los hoteles del país). Nos dice que la habitación no está aún preparada (la entregan a partir de las 2 de la tarde y no son ni las 8 de la mañana) y nos ofrece un upgrade a otra habitación. Entre que mi inglés no es bueno, su acento es peculiar y el jet-lag, me dejo liar. La amable señorita nos acompaña a la habitación del piso ¡57¡ y nos quedamos con la boca abierta, especialmente con las vistas de Bangkok surcado por el rio Chao Phraya (foto). Podéis leer la crítica del hotel en la página de Tripadvisor.

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