16 de agosto de 2012

Wat Doi Suthep (día 7)

Hoy tenemos planificado visitar el templo más importante del norte de Tailandia, el Wat Doi Suthep, situado en una montaña del mismo nombre, ubicada dentro de un parque nacional. Se encuentra a una media hora en coche de Chiang Mai. Tras desayunar en el hotel salimos a la calle a buscar un taxi. Nos para enseguida uno de los conductores de tuk-tuk estacionados al lado del hotel y tras explicarle donde vamos, llama a un colega y nos dice que él dispone de coche. Tras un breve regateo le contratamos para que nos lleve primero a Doi Suthep y luego a Tiger Kingdom, algo que calculamos nos llevará medio día. Concertamos el precio en 800 bahts (20 €). Al igual que en Ayutthaya volvemos a protagonizar otra "película" tailandesa. Montamos en el tuk-tuk y el señor nos lleva a su casa, nos presenta a su mujer y nos montamos en el coche que tiene aparcado en el patio. Un utilitario japonés, como la mayoría de los coches del país, cómodo y con aire acondicionado. Nuestro chofer se llama Udom, es un tio muy majo y habla un inglés macarrónico con el que es fácil comunicarse. La carretera al templo está llena de curvas y en ella nos encontramos con numerosas furgonetas-taxi y algunos esforzados ciclistas.




La entrada al templo se hace por una espectacular escalera flanqueada por serpientes (nagas). Pero tiene más de 300 escalones y hace calor. Udom nos indica donde poder coger el funicular que por 50 bahts incluye la entrada al templo y en unos minutos te deja en la puerta de este.
Lo más famoso del templo es su chedi dorada, alrededor de la cual los fieles dan vueltas mientras entonan sus plegarias. Pero sin duda lo más interesante son precisamente los fieles. Es un lugar de peregrinación donde acuden numerosos budistas de Tailandia y de otros países. Podéis realizar la ceremonia en la cual un monje te bendice y te coloca una pulsera de cuerda en la muñeca, en teoría trae suerte, en nuestro caso ha sido al revés. Deber ser un castigo por abandonar la "verdadera fe". Bromas aparte, Doi Suthep es un lugar auténtico, donde realmente se respira budismo en numerosos pequeños detalles, como las urnas que recuerdan a fallecidos, muchos de ellos europeos convertidos al budismo o las placas que homenajean al mecenas que ha donado algunos de los objetos que adornan el templo. Un lugar imprescindible.
Tras bajar los 300 escalones nos reencontramos con Udom. Otra media hora de viaje. Nos esperan los tigres.

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