24 de noviembre de 2012

S. Juan de Duero


Regresamos a la capital, Soria, para visitar uno de sus monumentos más románticos, los Arcos de San Juan de Duero, dignos de una de las célebres leyendas de Becquer: El Monte de las Ánimas.
Lo que queda en pie, una pequeña iglesia y el claustro, son los restos de un monasterio del siglo XII de la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Acre, ubicado a orillas del río Duero.
La pequeña iglesia destaca por los relieves de los capiteles con temas bíblicos y fantásticos y por dos originales templetes en la cabecera.



Pero realmente lo significativo del conjunto es el claustro del siglo XIII. Ha perdido su techumbre (algunos autores dudan de su existencia) y tan sólo quedan en pie los arcos, una combinación de estilos distintos en cada ángulo: de medio punto, de herradura, apuntados. Destacan los temas vegetales de influencia islámica en la decoración de los capiteles. Todo ello hace que sea uno de los más singulares de España, una joya para los aficionados al arte.

Los estudiosos del tema se preguntan por las influencias artísticas del conjunto, quizás la arquitectura árabe contemplada por los cruzados en Oriente o en la España musulmana o incluso el románico normando siliciano, ya que guarda ciertas semejanzas con otro claustro localizado en Amalfi. Atribuyen la construcción del mismo a artistas mudéjares.

La entrada cuesta 60 centimos y es libre, no hay guías.

19 de noviembre de 2012

Calatañazor

Seguimos nuestra ruta hacia uno de los pueblos con más sabor añejo de la provincia, Calatañazor. Antes de llegar paramos en su famoso sabinar. No es muy extenso pero tiene la particularidad de contar con una de las densidades mayores de sabinas del mundo, con algunos ejemplares muy longevos. Es un lugar muy bonito especialmente en otoño, por las tonalidades del paisaje.

Tras salir del sabinar nos encontramos con la inconfundible silueta de Calatañazor, con los restos del castillo y de la muralla. La vista es especialmente bonita llegando desde esta dirección. El pueblo es muy pequeño con escasos vecinos, aunque con numerosos establecimientos de hostelería. La calle principal termina en una pequeña plaza donde se encuentra el  rollo o picota, muy típico de los pueblos castellanos. Tras ella están los restos del castillo, donde se tiene una vista clásica de Castilla, con los campos de cereal a los pies de la fortificación.




Lo más singular del pueblo son las casas de adobe y las calles empedradas que nos hacen retroceder en el tiempo muchos, muchos años atrás, a la época de nuestros bisabuelos. Son muy características las chimeneas en forma cónica que coronan los tejados. Una de éstas casas se ha convertido en una especie de museo donde se puede contemplar como era una cocina de la época, así como todos los utensilios destinados a la misma. En una de sus calles podemos ver el busto del caudillo musulmán Almanzor, ya que la tradición asegura que aquí fue derrotado por las tropas cristianas "Calatañazor donde Almanzor perdió el tambor". Verdad o no lo que es indudable es que es fácil imaginarnos la España medieval visitando este encantador pueblo soriano. Por algo es Conjunto Histórico Artístico desde los años 60 y fue elegido por Orson Wells para rodar "Campanadas a medianoche". 


10 de noviembre de 2012

La Fuentona

Desde Ucero nos dirigimos hacia Muriel de la Fuente para ver un lugar verdaderamente peculiar, la Fuentona. Nadie puede imaginar que esta "gran charca", de unos 30 metros de diámetro,  esconde unas de las cuevas de espeleología marina más importantes de Europa, con más de 100 metros de profundidad y cuya longitud no ha sido explorada en su totalidad. Os dejo un enlace del programa de TVE "Al filo del imposible" del año 2003 donde podéis ver la inmensidad de la gruta subterranea.

La Fuentona se ha formado por el drenaje de los acuíferos de la Sierra de Cabrejas, especialmente el nacimiento del río Albión,  sobre una superficie de rocas kársticas en las cuales el agua ha ido labrando numerosas cavidades subterráneas.



Dejando el coche en el pequeño aparcamiento hay aproximadamente unos 20-30' andando hasta La Fuentona. Realmente esta decepciona, pues desde el exterior no deja de ser una charca y no se adivina lo que se encuentra debajo de sus aguas. Pero el interés de la visita radica en el propio paseo, especialmente en otoño, por unos preciosos parajes, al lado del río y aptos para cualquier público, incluido los minusválidos, ya que la Junta de Castilla y León ha invertido dinero realizando un perfecto acondicionamiento, lo que hay que agradecer. Al igual que en el Cañón del Río Lobos podemos ver a los buitres volando por las grandes paredes rocosas por las que discurre el camino.

Antes de tomar el desvío hacía La Fuentona, en el municipio de Muriel, se ha rehabilitado un antiguo edificio como Centro de Interpretación del Monumento Natural, donde se pueden ver vídeos sobre la propia gruta subterránea y sobre los modos de vida de la comarca.



6 de noviembre de 2012

Cañón del Rio Lobos

En las próximas entradas vamos a hacer una excursión por algunos lugares sorianos especialmente interesantes en otoño, más aún si os gusta el mundo de las setas, en el cual Soria es un destino privilegiado.

Comenzamos la visita por el que probablemente sea su paraje natural más conocido: el Cañón del Rio Lobos. Este discurre por las provincias de Burgos y de Soria a lo largo de 25 Km. El acceso al cañón se puede hacer desde Hontoria del Pinar en Burgos, y ya en Soria, desde el Puente de los Siete Ojos en Santa María de las Hoyas, y desde la pequeña localidad de Ucero, que es el más popular y por donde accedimos nosotros.

En Ucero se encuentra el centro de interpretación del Parque Natural en un antiguo molino que ahora funciona como piscifactoría, donde podéis ver a las truchas nadando en los estanques. 
Continuando la carretera nos encontraremos con varios aparcamientos, desde donde poder comenzar la caminata. Dependiendo del lugar donde dejemos el coche esta oscilará entre 30-60' hasta el punto más concurrido del parque, la ermita de San Bartolomé. Caminamos por un amplio cañón flanqueado por paredes verticales, donde anida el buitre leonado. Es recomendable llevar unos prismáticos para poder ver bien a las aves.



- Ermita de S.Bartolomé desde la Cueva Grande -


Al final del recorrido nos encontramos con la ya citada ermita de San Bartolomé, sobre la cual existen numerosas leyendas. Se trata de una iglesia del siglo XIII que combina el románico con el naciente gótico y que perteneció a la Orden del Temple. Este aspecto es lo que la confiere el aura de misterio. Está situada equidistante de los cabos de Creus y Finisterre, los dos extremos del norte de la Península Ibérica, es el denominado "Omphalos" o centro del mundo. Además si se une la ermita con los otros santuarios del temple de la península al parecer se dibuja el símbolo de la orden, la Cruz de Malta. A partir de aquí ya podéis escribir vuestra propia novela esotérica medieval, tan de moda hoy en día. Realmente tiene bastante magia al estar protegida por las paredes del cañón y estar custodiada por olmos centenarios y por el discurrir del río.

Detrás de la ermita se encuentra la Cueva Grande, una gran gruta de más de 200 metros de longitud, lugar de celebración de ritos paganos, y desde donde se tiene una vista magnífica de la ermita. Desde este punto se puede continuar caminando entre las paredes del cañón durante 8 Km.

Tras volver al coche es recomendable hacer un alto en el camino en el Mirador de la Galiana para obtener una vista panorámica del cañón y de las ruinas del castillo de Ucero.