19 de noviembre de 2012

Calatañazor

Seguimos nuestra ruta hacia uno de los pueblos con más sabor añejo de la provincia, Calatañazor. Antes de llegar paramos en su famoso sabinar. No es muy extenso pero tiene la particularidad de contar con una de las densidades mayores de sabinas del mundo, con algunos ejemplares muy longevos. Es un lugar muy bonito especialmente en otoño, por las tonalidades del paisaje.

Tras salir del sabinar nos encontramos con la inconfundible silueta de Calatañazor, con los restos del castillo y de la muralla. La vista es especialmente bonita llegando desde esta dirección. El pueblo es muy pequeño con escasos vecinos, aunque con numerosos establecimientos de hostelería. La calle principal termina en una pequeña plaza donde se encuentra el  rollo o picota, muy típico de los pueblos castellanos. Tras ella están los restos del castillo, donde se tiene una vista clásica de Castilla, con los campos de cereal a los pies de la fortificación.




Lo más singular del pueblo son las casas de adobe y las calles empedradas que nos hacen retroceder en el tiempo muchos, muchos años atrás, a la época de nuestros bisabuelos. Son muy características las chimeneas en forma cónica que coronan los tejados. Una de éstas casas se ha convertido en una especie de museo donde se puede contemplar como era una cocina de la época, así como todos los utensilios destinados a la misma. En una de sus calles podemos ver el busto del caudillo musulmán Almanzor, ya que la tradición asegura que aquí fue derrotado por las tropas cristianas "Calatañazor donde Almanzor perdió el tambor". Verdad o no lo que es indudable es que es fácil imaginarnos la España medieval visitando este encantador pueblo soriano. Por algo es Conjunto Histórico Artístico desde los años 60 y fue elegido por Orson Wells para rodar "Campanadas a medianoche". 


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