11 de enero de 2013

Santo Domingo de Silos

Seguimos visitando monasterios, en este caso probablemente el más conocido del país gracias al canto gregoriano, Santo Domingo de Silos. Sus orígenes son similares a los de Covarrubias o S. Pedro de Arlanza, la repoblación de Castilla durante el siglo X por el Conde Fernán González. Pero será a partir de la llegada del abad Santo Domingo en 1041 cuando el monasterio adquiera importancia como centro cultural y destino de peregrinos.  De la época medieval se conserva tan sólo el famoso claustro con el ciprés de Gerardo Diego; ya que la original iglesia románica fue sustituida en el s. XVIII por un templo neoclásico.




La grabación de varios discos de canto gregoriano por los monjes convirtió al monasterio en más popular aún de lo que era, y actualmente os aconsejo no acercarse a este precioso lugar durante Semana Santa o puentes, ya que todo el recogimiento que uno espera encontrar entre estos muros se desmorona por las hordas de turistas. En el claustro un guía dirige a grupos de más de 20 personas. Teniendo en cuenta que llegan a coincidir 4 grupos, podéis imaginar que la belleza del lugar queda empañada. Pero nada nos debe distraer de lo verdaderamente importante, los relieves de los 64 capiteles y especialmente las 8 estaciones situadas en las esquinas, auténticas joyas del románico.

Muy interesante es la farmacia, digna de "El nombre de la rosa", con una gran biblioteca dedicada a la farmacopea y el botamen, con más de 400 jarros donde se conservaban las medicinas. 

Y por supuesto toda visita debe incluir la asistencia a una de las celebraciones donde los monjes cantan (enlace con los horarios). El monasterio tiene una hospedería, tan sólo para hombres, que por poco más de 40 € diarios ofrece un sencillo alojamiento y pensión completa. La estancia mínima es de 3 días y la máxima de 8 días. Ideal para huir del mundanal ruido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario