6 de octubre de 2013

Tercer día en Las Vegas

EEUU COSTA OESTE 2013
Día 8/15

La mañana de nuestro último día en Las Vegas la pasamos tumbados al sol en la piscina del Mandalay. Comimos en uno de los restaurantes que preparan comida para llevar a la sombrilla, como si fuesen chiringuitos de playa. Contemplar a la gente dando vueltas a la piscina sentados en el flotador con la cerveza en una mano y las alitas de pollo en la otra era todo un espectáculo.
Después de comer salimos a recorrer los últimos hoteles que nos faltaban y al caer la tarde nos dirigiríamos a Fremont St. En principio teníamos pensado ir en coche, pero viendo el follón que había en el Strip nos apetecía que los 3 días de Las Vegas fuesen realmente de relax, así que decidimos tomar el bus y fue un acierto. El billete para un día nos costó 8 $ por persona. Se saca en las máquinas automáticas que hay en cada parada. Hay que llevar el dinero justo porque no da cambio. Hay paradas en los principales hoteles a lo largo de todo el Strip, es muy sencillo.

Nos bajamos en el Venetian, sin duda el hotel más impresionante de todos; tanto por la imitación perfecta de la ciudad de Venecia, con la Plaza de S. Marcos, los canales y las góndolas, como por su tamaño (el hotel más grande del mundo con 7000 habitaciones) y por las galerías comerciales de lujo. Los techos están pintados simulando un cielo azul donde siempre es de día lo visites a la hora que lo visites. 
Al otro lado del Strip se encuentran el Mirage y el Treasure Island, este último con un espectáculo gratuito de piratas. No pudimos asistir porque el horario no nos coincidía pero si que vimos los inmensos barcos donde tiene lugar.


- Venetian, Treasure Island, Wynn -


Tomamos de nuevo el bus y fuimos dejando atrás el meollo del Strip para dirigirnos a la calle Fremont para ver el Fremont Street Experience. Entre las 7 de la tarde y las 12 de la noche la calle se convierte en un inmenso cine donde se proyectan imágenes con un fondo musical en unas pantallas que la cubren. Nos decepcionó porque duró tan sólo unos minutos y la música que acompañaba a las imágenes era flojilla. Pero el lugar tiene mucho encanto, es la cara de Las Vegas de hace 30 años, con hoteles de menor tamaño y grandes letreros luminosos (os recomiendo ver la película Casino). Hay que entrar en el casino Golden Nugget, uno de los preferidos por los jugadores, que mantiene el sabor añejo. Tiene una curiosa piscina con un tobogán cubierto que pasa por el centro de un acuario (está claro que estamos en Las Vegas).





El regreso en bus al Strip fue una odisea porque iba repleto y con algunos pasajeros con un aspecto peligrosillo, pero llegamos sin problemas. Por el camino vimos iluminada la torre del Statosphere, el edificio más alto de la ciudad (emblema de los seguidores de CSI).
Nos despedimos de Las Vegas cenando en el buffet del Excalibur (91 $ para 4 personas). Nos gustó menos que el del Luxor. También contribuyó que fuimos cuando faltaba poco para cerrar y había menos clientes. Después unas partiditas a las máquinas recreativas y regreso en el trenecito a nuestro querido Mandalay.

Finalizaba nuestra estancia en Las Vegas. Una ciudad que se entiende que levante grandes pasiones, de un signo y de otro. Personalmente creo que merece la pena visitarla una vez en la vida y realmente es difícil no disfrutar de los días que paséis en ella. 
Aquí finalizaba la primera parte del viaje, una semana intensa donde habíamos visto un gran número de lugares inolvidables. Y los que quedaban aún....




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