6 de noviembre de 2013

Santa Mónica

EEUU COSTA OESTE 2013
Día 15/15
Capítulo 2/2

Las últimas horas en tierras californianas las pasamos en unos de los puntos más conocidos de Los Ángeles, la playa de Santa Mónica. Otra vez sufrimos un tremendo atasco hasta llegar a nuestro destino. Tened en cuenta este aspecto para llegar a tiempo al aeropuerto y no perder el vuelo. Allí aparcamos en el parking situado al lado de la playa por 12 $, barato si tenemos en cuenta que es el precio por un día, aunque caro para las dos horas que estuvimos. Esta inmensa playa que se continua con la de Venice es una de las principales áreas de ocio de la ciudad ya que además de la posibilidad de darse un baño, se puede pasear por el paseo marítimo (Third Street Promenade), montarse en la noria del pequeño parque de atracciones o comer en alguno de sus restaurantes.




Dimos un corto paseo por la playa, cuya arena ardía por cierto, llena de familias latinas con sus neveras. Aquí se encuentran las casetas de madera de los socorristas, idénticos a los de la famosa serie de TV "Los vigilantes de la playa". El agua estaba calentita, no como la de Carmel del día previo.
Después nos fuimos al famoso embarcadero de madera, donde se encuentra un cartel conmemorativo del punto final de la Ruta 66, aunque en realidad no finalizaba exactamente aquí. En el embarcadero hay un pequeño parque de atracciones, la noria aparece en muchas películas. Las peques se montaron en la montaña rusa y después nos fuimos a comer la última hamburguesa del viaje a uno de los muchos puestos de comida rápida que hay al lado del parque.




Regresamos al parking y nos dirigimos a las oficinas de Avis para devolver el coche de alquiler, situadas a unos 15' de Santa Mónica. Antes llenamos el depósito de gasolina en una gasolinera próxima. Al entregar el coche me dieron ganas de darle un beso, habíamos recorrido con él más de 4000 Km sin ningún contratiempo. Nos revisaron el depósito de combustible, echaron un vistazo por encima par ver que todo estaba correcto y nos dieron un resguardo de conformidad.
Tras dejar atrás nuestro compañero de viaje nos subimos en el bus de conexión hasta la terminal del aeropuerto. Tras las clásicas colas en facturación y en el control de seguridad llegamos a la puerta de embarque con tiempo de sobra. El avión de Iberia salió puntual y tras algo más de 12 horas de vuelo llegamos a Madrid, el sueño americano había terminado.

Proximo capítulo: balance final.

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