4 de mayo de 2014

Barrios de Praga


Praga está dividida en dos por el río Moldava. El centro histórico no es excesivamente grande pero el número de puntos de interés es muy numeroso. Recomendamos al menos 3 días completos en la ciudad para poder ver al menos lo imprescindible. Nosotros estuvimos 5 noches, 4 días completos, y nos dio tiempo a disfrutar de la ciudad con tranquilidad.

En la orilla izquierda se encuentra Hradcany, centro del poder religioso y político, donde sobresale el complejo de edificios conocidos como Castillo de Praga, con las agujas de la Catedral de San Vito dominando el horizonte de la ciudad.

Hradcany se encarama sobre un promontorio y en la ladera que desciende hasta el río se sitúa Mala Strana, el Barrio Chico, cuyo eje es la calle Nerudova. Es un barrio delicioso repleto de palacios y jardines, con la Iglesia de San Nicolás como punto de referencia. A la orilla del río se encuentra la isla de Kampa, un oasis en el ajetreo del Puente de Carlos, el punto de la ciudad con más turistas por metro cuadrado.




Cruzando el Puente de Carlos pasamos a la orilla derecha y entramos en Stare Mesto, la Ciudad Vieja. Por aquí discurre la Vía Real por la que pasaba la comitiva hacía la Catedral de San Vito el día de la coronación de los reyes checos. Comienza en la Puerta de la Pólvora y continua por las calles Celetna y Karlova hasta el Puente. Entre ambas se encuentra la Plaza de la Ciudad Vieja, centro de Praga, con el famoso Reloj Astronómico del Ayuntamiento Viejo y las torres de Nuestra Señora de Tynn. Un auténtico viaje al medievo.

Al norte de Stare Mesto se sitúa Josefov, el barrio judío. Gran parte desapareció en el s.XIX, tras el Asanace o Saneamiento que supuso la demolición la mayoría de sus edificios y la construcción de amplios bulevares. El Barrio Judío dejó de ser un gueto y en honor al emperador que ordenó este remodelación, José II, tomó nombre el nuevo barrio. Aún perduran un buen número de sinagogas y sobre todo el Cementerio Judío, lugar que justifica por si sólo la visita a Praga.

Al sur de Stare Mesto se extiende Novo Mesto, la Ciudad Nueva. De nueva tiene poco porque sus orígenes se remontan al s.XIV, aunque la mayoría de sus edificios son de los siglos XIX-XX con bellos ejemplos de art nouveau.

Estos son los cinco barrios principales, el resto de distritos de la ciudad también tienen un puñado de visitas interesantes, aunque son muchos menos los turistas que se acercan a ellos. En cualquier guía encontraréis una breve historia de la ciudad, apasionante, sin la cual no se entiende lo que estás viendo. Praga es un compendio de estilos arquitectónicos con ejemplos románicos, góticos, renacentistas, barrocos, art nouveau, cubistas.... Hay que ir con los ojos bien abiertos porque cada dos pasos hay un edificio o un rincón encantador que merece la pena.

También es una ciudad deliciosa para pasear. El centro está repleto de turistas. En nuestro caso el récord lo tenía Venecia en Agosto. Praga lo ha superado. Pero alejándose un poco de la Plaza de la Ciudad Vieja y del Puente de Carlos se pueden encontrar rincones inolvidables. Elegid un hotel en el centro, hay precios para todos los bolsillos, y así podréis recorrer toda la ciudad a pie sin necesidad de transporte público.



Próximo capítulo: Stare Mesto.

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