15 de mayo de 2014

Praga: Puente de Carlos

En 1357 Carlos IV encargó al mismo autor de la Catedral de San Vito, Peter Parler, la construcción de un puente de piedra que uniese la dos orillas del Moldava, en sustitución del antiguo puente destruido por las inundaciones. Si Carlos IV levantara la cabeza estaría orgulloso de su obra, convertida en otro de los emblemas de Praga. Veréis postales preciosas con el Puente de Carlos desierto y la niebla cubriendo parte del horizonte de la ciudad. No os hagáis ilusiones porque conseguir una de esas imágenes es misión imposible, no ya por la técnica fotográfica, sino por las riadas de turistas. A cualquier hora del día, y ya entrada la noche, esta repleto de gente: músicos callejeros, dibujantes de caricaturas, vendedores de bisutería o de postales....y turistas....y turistas....y turistas. Lo mejor para obtener una fotografía sin excesiva gente del puente es madrugar.


El Puente comunica Stare Mesto con Mala Strana. En la orilla de Stare Mesto hay dos buenos miradores. El primero es la Plaza de los Caballeros Cruzados, presidida por una estatua de Carlos IV y la Iglesia barroca de S. Francisco Serafín. Desde aquí hay una preciosa vista de la orilla opuesta con el Castillo de Praga al fondo. Para llegar al segundo mirador hay que cruzar un pasaje cubierto llamado Novotného Lávka que te permite ver el puente desde el otro lado. No obstante las mejores vistas se tienen desde algunas de las torres que cierran el Puente por sus extremos. Nosotros subimos a la situada en la orilla de Mala Strana y realmente mereció la pena por las preciosas vistas, aunque la entrada es cara.

El Puente está flanqueado por numerosos grupos escultóricos,  la mayoría son réplicas ya que la piedra caliza original no ha soportado el paso de los siglos y muchas de las esculturas originales se encuentran conservadas en museos. La escultura más famosa es la de S. Juan Nepomuceno, inconfundible por la cantidad de gente que toca las estrellas de su cruz en busca de suerte. Según la tradición era el confesor de la reina y fue arrojado a las aguas del Moldava a negarse a rebelar al rey Wenceslao el secreto de confesión de su mujer. 


Próximo capítulo: barrio judío.


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