11 de mayo de 2014

Praga: Stare Mesto

Stare Mesto ("ciudad vieja") representa la Praga medieval. Como ya comentamos en la anterior entrada, al describir los principales barrios de la ciudad, por aquí discurría la Vía Real, el trayecto que recorrían los reyes de Bohemia para dirigirse a la Catedral de San Vito donde eran coronados. La calles de este barrio parecen sacadas de una película de época, y realmente con quitar la iluminación eléctrica y retirar los vehículos de las calles no sería necesario acondicionarlas para rodar cine ambientado siglos atrás.

Comenzamos el recorrido por la Plaza de la República donde se encuentra uno de los edificios art nouveau más espléndidos de la ciudad: la Casa Municipal. Además de fijarse en la fachada hay que entrar en el vestíbulo y asomarse al restaurante y al café del piso inferior, decorados con esmero en este estilo. Si podéis comprad entradas para algún concierto que se celebre en la sala Smetana, la sala de conciertos más grande de Praga, en la que destaca una preciosa cúpula de cristal.

Al lado de la Plaza de la República comienza la Vía Real en la Puerta de la Pólvora, una de las muchas torres que confieren a Praga su característico paisaje de agujas y que era una de las puertas de acceso a la ciudad medieval amurallada.
Atravesando la Puerta de la Pólvora entramos en la Calle Celetna. Cualquier edificio de esta calle merece la pena ser contemplado, realmente es un museo al aire libre. Como en todos los barrios de Praga, muchos de ellos tienen un blasón decorativo en la fachada que dan nombre al edificio (casa del águila roja, casa de la serpiente dorada...). Uno de los más célebres es la Casa de la Madona Negra (el nombre proviene de la virgen negra de su fachada), uno de los mejores ejemplos de arquitectura cubista.


- Torre de la Pólvora, Plaza de la Ciudad Vieja, Nuestra Señora de Tynn, Reloj Astronómico -

La calle Celetna termina en uno de los emblemas de Praga, la Plaza de la Ciudad Vieja, según todas las guías una de las plazas más bonitas de Europa, y realmente lo es. Ni aún las hordas de turistas consiguen que desluzcan sus preciosas casas de época con las torres de cuento de princesas de Nuestra señora de Tynn o la cúpula de San Nicolás. Presidiendo la plaza se encuentra el gigantesco grupo escultórico dedicado a Jan Hus, una de las principales figuras de la historia del país; y a su lado una placa que recuerda al meridiano de Praga, el cual marcaba el mediodía gracias a la sombra que proyectaba una columna dedicada a la Inmaculada, hoy desaparecida.

De todos los lugares monumentales de la plaza destaca el Ayuntamiento Viejo desde cuya torre se tiene una visión panorámica. Su elemento más famoso es el reloj astronómico de la fachada donde cada hora desfilan los doce apóstoles poniendo punto final al mecanismo el canto del gallo. El gentío que se congrega para ver el reloj en funcionamiento es tremendo (¡Cuidado con los carteristas¡).
Todas las fachadas de los edificios de la plaza son dignas de admiración. Una de las más interesantes es la del Palacio barroco Goltz-Kinsky, actualmente un museo. En el edificio contiguo hay una campana de piedra en la fachada que le da nombre.

Al lado del Patio de Tyn se encuentra la Iglesia de Santiago con un interior barroco deslumbrante. Nada más entrar a la derecha se encuentra el brazo momificado de un ladrón que supuestamente fue arrancado por la Virgen al intentar este robar el tesoro de la iglesia.

La Vía Real continua por la Calle Karlova. Uno de los edificios más bonitos es el Palacio Clam-Gallas con un pórtico con dos estatuas de Hércules. Al final de la calle se encuentra el Puente de Carlos, donde el número de turistas por m2 alcanza cotas inimaginables. Además de recorrer esta ruta durante el día para disfrutar de todos los monumentos que hemos ido viendo, os recomendamos un paseo nocturno cuando hay menos gentio y el sonido de los pasos sobre el empedrado hace que nos sintamos como si hubiésemos hecho un viaje en el tiempo siglos atrás.

Próximo capítulo: Puente de Carlos.




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