1 de mayo de 2014

PRAGA

Esta Semana Santa hemos pasado 5 días en una de esas capitales europeas que teníamos pendiente desde hace muchos años: Praga, ciudad que aparece en todas las guías como una de las más bonitas de Europa y que desde luego ratificamos.
En este primer capítulo vamos a resumir una serie de consejos prácticos que nos han parecido interesantes y posteriormente iremos viendo lo que más nos ha gustado de cada barrio de Praga, siempre desde nuestra óptica totalmente subjetiva (¡Esto es un blog, no una guía de viajes¡). Hablando de guías de viaje, nosotros compramos la de siempre, la Lonely Planet. Si otras veces nos ha decepcionado, esta es bastante buena, con mucha información y gran elección de los restaurantes.

Moneda y precios

La República Checa pertenece a la CEE pero no a la zona euro, manteniendo su propia moneda, la corona. Aproximadamente el tipo de cambio es de 1 € = 25 coronas. El nivel de precios es similar al nuestro, siendo más caras las entradas a los monumentos (algunas claramente abusivas). La comida y la bebida, especialmente la famosísima cerveza, son más baratas. También suelen ser económicas las entradas a los conciertos que se celebren en numerosos puntos de la ciudad. Los aficionados a la música clásica y al jazz tienen aquí una gran oportunidad de ver espectáculos de calidad a buen precio.

Vuelo y transportes internos

El vuelo directo desde Madrid dura unas tres horas. Nos costó 300 € con Czech Airlines, aerolínea bastante normalita (al menos nuestro avión). El precio me imagino que será mucho más económico en otras fechas o con alguna compañía de bajo coste. El aeropuerto de Praga se llama Ruzyne Václav Havel (lleva el nombre del primer presidente checo tras la etapa comunista) y se encuentra a 17 km del centro de la ciudad. El traslado a la ciudad se puede hacer en transporte público. Nosotros como cada vez somos más viejos y más cómodos no nos complicamos la vida y fuimos en taxi. OJO con los taxis en Praga porque todo el mundo avisa (incluido el personal del hotel) que la tendencia es timar en la medida posible al turista (no poniendo el taxímetro o dando un largo rodeo hasta el destino). Exceptuando el traslado al aeropuerto, si os alojáis en el centro no necesitaréis tomar ningún taxi y si lo hacéis pactar previamente con el taxista el precio. Por consejo de otros viajeros dimos con esta web donde se fija el precio en 19 € por trayecto desde el aeropuerto hasta el hotel. A la salida del aeropuerto el conductor te espera con un cartel con tu nombre. Si, como en nuestro caso, reserváis ida y vuelta, se paga el importe completo al conductor al llegar al hotel. Temíamos que con la fama de los taxistas checos nos quedásemos sin trayecto de vuelta, pero el día de regreso el conductor estaba puntual en el hall a la hora fijada. Muy recomendable, especialmente si viajáis varias personas y compartís el precio del taxi.
En la ciudad el único transporte público que usamos fue el funicular a Petrin, el casco histórico no es excesivamente grande y se recorre sin problemas a pie.




Alojamiento

Este ha sido uno de los viajes en los que más rápidamente nos decidimos por el hotel. Era un viaje de aniversario y queríamos un lugar algo especial. Enseguida elegimos Agnes Residence, un pequeño hotel situado en pleno centro histórico y que hace honor a los magníficos comentarios que recibe en Tripadvisor o Booking, donde ocupa los primeros puestos en los hoteles de la ciudad, lo cual tiene un mérito tremendo por la inmensa oferta hotelera que existe. Si el precio no os lo impide, reservad vuestra estancia aquí sin dudarlo especialmente por la amabilidad llevada hasta el extremo de todo el personal: atención personalizada a la llegada con información turística, reserva de restaurantes o de espectáculos, regalo de botella de vino en la habitación o de cualquier bebida cada vez que entras en el hall o el detalle que jamás he visto de acercarte el gerente en su coche particular a cualquier punto de la ciudad (en nuestro caso a la ópera y al Castillo). No tengo palabras para agradecer lo placentera que nos hicieron la estancia. Un 10 de los de verdad.


Restaurantes

Como ya comenté, el precio de la comida es bastante más barato que el nuestro. Hay innumerables restaurantes y cervecerías por todo el centro. Se suele comer un único plato principal compuesto por carne asada o guisada (el famoso goulash) acompañada de puré de patata o buñuelos de pan y de la omnipresente y renombrada cerveza Pilsner. Una comida en un local normal para dos personas cuesta unos 20 €. Caso aparte son los camareros, en todos los foros se dice que son lentos y muy poco amables. Se quedan cortos, toda la belleza de la ciudad contrasta con el carácter de la mayoría del servicio de los restaurantes (siempre hay excepciones). Se llevan el premio a los más desagradables de todos los países que hemos estado. Os dejamos una breve lista de los restaurantes que nos han gustado:

Lokal, cervecería informal frecuentada por locales con la mejor cerveza que hemos probado, buena comida checa y precio muy económico. El restaurante que más nos gustó del viaje.

U Fleku, es la cervecería más famosa de Praga y por lo tanto atestada de turistas. Esto hace que pierda parte del encanto que por ejemplo tiene Lokal, pero el lugar es muy agradable, el servicio eficiente, la cerveza negra de elaboración propia una delicia y la comida bastante buena. El precio algo más caro que en otros locales de similar categoría pero más que asequible para los que solemos encontrarnos aquí. Todo el mundo que ha estado en Praga ha estado en U Fleku...

Kolkovna, fue el lugar donde cenamos el primer día por recomendación del personal de hotel. Es una cervecería que podemos denominar como "elegante", situada enfrente de la Sinagoga Española, ideal para comer el día que visitéis el barrio judío. Cerveza excelente, buena comida, buen precio y pésima amabilidad de los camareros. Intentamos cenar el último día y uno de ellos nos perdonó la vida por osar pedir mesa sin reserva. ¡Qué majete¡

Klub Architektu, ideal para una cena a la luz de las velas en una especie de bodega. Precio algo más elevado que la media pero el sitio lo merece. Aquí vivimos la mejor anécdota del viaje al compartir mesa con un matrimonio mayor americano que estaban recorriendo Europa con una historia personal sacada de una novela romántica (saludos Anne y Terry).



Próximo capítulo: barrios de Praga.

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