8 de junio de 2014

Praga: Mala Strana

Mala Strana (barrio chico) es el barrio que se extiende, a las faldas del Castillo de Praga, por una ladera hasta el Moldava. Su calle más importante Nerudova, repleta de palacios y casas señoriales, finaliza en el Puente de Carlos. Hacia la mitad de la calle se encuentra uno de los monumentos que se ven desde prácticamente cualquier punto de la ciudad: la iglesia de San Nicolás. Fue en la única que nos tocó pagar para ver el interior, pero merece la pena contemplar el despliegue de decoración barroca del arquitecto por excelencia del barroco praguense, Dientzenhofer. La pintura del techo es el fresco más grande de Europa, el órgano fue tocado por Mozart y desde el campanario en la época comunista los servicios secretos vigilaban a la cercana embajada americana. Total, que la entrada está más que amortizada.

- Isla de Kampa, Jardines Vrtbov, Esculturas de David Cerny, Jardines Wallenstein, Calle Nerudova, Muro de Lennon - 

Casi al final de Nerudova hay que desviarse unos metros para visitar los jardines Vrtba, escondidos en el portal de un edificio. Son unos de los lugares más encantadores de la ciudad, como prueba su inclusión dentro de la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco. Los jardines en si y las vistas de la ciudad son inolvidables. 
Unos metros más adelante se encuentra la  Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria donde se venera al Niño Jesús de Praga, que según la tradición protegió a la ciudad durante la Guerra de los 30 años y tiene gran número de devotos en España e Italia.

A la orilla del Moldava se encuentra la isla de Kampa, una isla artificial separada de Mala Strana por el arroyo Certovka. El origen de la isla fue la necesidad de crear un canal para mover los molinos, de los cuales aún perduran tres. El más grande es el Molino del Gran Priorato, uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. Un pequeño puente nos lleva a la Plaza del Gran Priorato de los Caballeros de Malta, donde se encuentra el famoso Muro de John Lennon, símbolo de resistencia de los jóvenes checos contra la dictadura comunista. 
El último punto que no hay que perderse en la isla son las esculturas de bebes gateando del controvertido artista checo David Cerny situadas al lado del Museo Kampa, dedicado al arte moderno.

Cruzando al otro extremo de Mala Strana, por Nerudova, nos encontramos con el Museo Kafka y en su patio otra de las esculturas más famosas de Cerny, Proudy. Dos caballeros orinando dentro de una fuente que representa el mapa de la República Checa. Os recomiendo leer sobre este artista que no deja indiferente a nadie. Muy cerca está la calle más estrecha de Praga, donde apenas cabe una persona y con un semáforo que en teoría regula el tráfico peatonal.

Finalizamos nuestro paseo por Mala Strana por los Jardines Wallenstein, el militar checo más brillante del s.XVII que compitió en ostentación con el mismísimo emperador Fernando II con este palacio y sus jardines. La entrada es gratuita y no hay que perderse la logia, la falsa gruta llena de estalactitas o la escuela de equitación. Un remanso de paz en el ajetreo de la ciudad.

Próximo capítulo: Nove Mesto


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