25 de agosto de 2014

Bali: Pura Ulun Danu Bratan, mirador de Gobleg y catarata de Munduk.

INDONESIA 2014
Día 6/15
Capítulo 1/2

El segundo día de excursiones comenzó lloviznando, toda la noche había llovido y el día amanecía muy nuboso. A las 8 y media, puntual como un reloj suizo, la furgoneta de Kerman estaba esperándonos al lado del comedor del hotel. Partimos rumbo a uno de los templos más famosos de Bali, Pura Ulun Danu Bratan, omnipresente en todas las guías y folletos turísticos de la isla. Fuimos a primera hora de la mañana y no había muchos turistas, aunque el tamaño del aparcamiento indicaba lo que debe ser aquello en hora punta. Es el mejor ejemplo de lo que los balineses llaman templo del lago, en este caso el lago Bratan. Los tres grandes tipos de templo en Bali son los templos del lago, de la montaña (los que vimos el día anterior) y del mar. El templo, del siglo XVII, está situado en un islote. Su imagen más característica es el meru (templo típico balinés con tejados superpuestos) de 11 alturas. En el mismo recinto se encuentran un templo budista y un precioso jardín botánico.

Aquí contemplamos por primera vez el final de la ceremonia de cremación, en la cual las cenizas del difunto se esparcen en un lugar sagrado, en este caso el lago. La cultura de la muerte en Bali es uno de sus rasgos más distintivos, ya que es la única isla de mayoría hinduista de Indonesia, en el resto la religión mayoritaria es la musulmana. Cuando fallece una persona se la entierra y a los 5 años se desentierran los huesos de todos los que fallecieron ese año en la aldea, se limpian con agua de coco y se queman en una pira funeraria realizada en madera. La ceremonia es colectiva y en ella participa toda la aldea, aunque los huesos de cada persona se incineran por separado. Las cenizas se entregan a la familia en una urna y, acompañados por un sacerdote en todas las fases del proceso, las esparcen en algún templo, lago o mar considerados sagrados. La ceremonia de cremación es para un balinés el momento más importante de su vida y el más costoso económicamente. El día nuboso contribuyó a rodear de un aura mágica a este magnífico lugar. La única pega que encontramos fue el abusivo precio de la entrada, creo que recordar que 4-5 € al cambio, una barbaridad para los precios locales, pero está claro que aquí se puede "ordeñar" con seguridad el bolsillo del turista ya que es una de las visitas que todo el mundo que viaja a Bali hace.


- Pura Ulun Danu Bratan -


Continuamos ruta hacia el noroeste por una carretera en continuo ascenso y llena de curvas. Paramos en lo alto de una colina donde se encuentra el mirador de Gobleg, un lugar con unas fantásticas vistas de los lagos gemelos Buyan y Tamblingan, rodeados de la sempiterna exuberante vegetación de la isla. Aunque el día seguía muy nuboso la lluvia nos respetó toda la mañana.


- Mirador de Gobleg -


Seguimos carretera arriba hasta que en una curva Karman aparcó el coche en un lugar imposible al lado del cual había un cartel diminuto que indicaba la catarata de Munduk. Sin guía estaríamos dando aún vueltas para dar con la entrada al camino. Bajamos unos 20' por un estrecho sendero asfaltado flanqueados por la vegetación. Poco antes de llegar a la catarata hay una caseta donde se paga una pequeña entrada que sirve para mantener al personal que limpia el camino de acceso. La catarata es preciosa, una de las más altas de la isla con más de 30 metros de caída. No había gente y pudimos acercarnos todo lo que quisimos sin que nadie rompiese el sonido del agua. La subida no se hizo excesivamente dura ya que el día nublado impedía que hiciese demasiado calor.


- Catarata de Munduk -

Regresamos por la misma carretera y paramos en un pequeño aparcamiento donde acuden los monos, sabedores que allí encontrarán comida de los turistas. A su alrededor se ha montado un pequeño negocio de señoras que venden cacahuetes y plátanos para alimentar a los monos. Las niñas pasaron un buen rato con los monos viendo como las quitaban la comida de las manos y se echaban a correr. Estos eran bastante menos agresivos que los del Monkey Forest de Ubud que veríamos el último día y no te rodeaban en grupo para intentar robarte la comida. Tras la parada simiesca continuamos una media hora más en coche hasta que llegamos al restaurante donde comimos ese día, similar al anterior: menú buffet correcto por unos 30 € para cuatro y buenas vistas.

Próximo capítulo: Jatiluwih y Pura Tanah Lot.


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