6 de agosto de 2014

Vuelo a Bali

INDONESIA 2014
Día 4/15

Dejamos atrás Singapur para comenzar el viaje por el que era nuestro verdadero destino: Indonesia. Pero Singapur nos había dejado un gran sabor de boca y las ganas de volver el último día.
Tras desayunar en el hotel pedimos un taxi y en menos de media hora estábamos en la terminal 1 del aeropuerto de Changi. Optamos de nuevo por el taxi en lugar del MRT al ser cuatro personas y por su bajo precio (19 $ / 11 €). Mientras esperábamos el vuelo pudimos dar una breve vuelta por el magnífico aeropuerto que incluye gratis ordenadores con conexión a internet, wifi, piscina, tobogán gigante, jardines.... Un lujazo.

Para volar a Bali la opción más económica fue Air Asia. Este era nuestro primer contacto con una compañía aérea low cost, teníamos buenas referencia de ella por amigos que habían viajado previamente y no nos decepcionó. El billete ida y vuelta nos costó 139 € por persona con facturación de maleta de 20 Kg incluida. El vuelo tarda 2 horas y media hasta el aeropuerto de Denpasar, la capital de Bali. Salió puntual, el avión era cómodo y no hubo ninguna incidencia reseñable, salvo que no pudimos comer porque se les acabó la comida (no está incluida en el billete).

Al llegar a Denpasar hay que pasar el control de inmigración, un lento proceso de cerca de hora y media. Hay que rellenar el formulario que te entregan en el avión y otro más que recoges en el aeropuerto. Además de pagar 25 dólares USA por persona en concepto de visado.
Al salir del control de inmigración cambiamos nuestras primeras rupias con un tipo de cambio de 15.700 (el peor del viaje, el mejor que encontramos fue 16.200 en Ubud). En un momento éramos millonarios, por 100 míseros euros teníamos más de millón y medio de rupias. Hicimos la cola del mostrador de taxi oficiales donde están fijadas las tarifas a cada destino. Son orientativas porque nos cobraron 300.000 rupias (18 €) por el traslado a Ubud, cuando el precio marcado era menor, pero el hotel estaba a las afueras. La verdad es que por un trayecto de hora y media para cuatro personas con sus respectivas maletas nos pareció barato.

Al salir del aeropuerto comprobamos que ya estábamos en Asia, después del espejismo de Singapur que por algo es conocida como la Suiza de Asia. El tráfico era caótico a más no poder, un atasco continuo, motocicletas rodeando al taxi y señales de tráfico o normas básicas de conducción brillando por su ausencia, excepto algún que otro semáforo. En los cruces rotondas con inmensas figuras de demonios, dioses, guerreros.... Al taxista le costó encontrar el hotel y tuvo que llamar a un amigo y guiarse por el mapa que llevábamos impreso de la reserva de Booking del hotel.


- Arriba: Beji Ubud Resort; Abajo: centro de Ubud -

Elegimos Ubud como centro de operaciones al estar situado en el centro de la isla y por lo tanto mejor comunicado para hacer excursiones. Además tiene menos follón nocturno que Kuta en el sur dominada por el surf, las discotecas y los australianos. En Ubud los locales cierran a las 12 de la noche. El hotel que elegimos fue Beji Ubud Resort situado a las afueras, a 10' en coche del centro. Hay un transfer gratuito que opera 3 veces al día. Las habitaciones se sitúan en edificios individuales y las 5 piscinas están rodeadas de vegetación exuberante. El personal es excelente y tiene un buen desayuno buffet. Fue una buena elección con una gran relación calidad precio. 

En esta época del año anochece temprano (a las 18:30) y nos bañamos casi a oscuras en la piscina más cercana a nuestro bungalow. A las 9 nos fuimos en el transfer del hotel al centro de Ubud y cenamos en el primer restaurante que nos dio buena impresión: Nomad, situado en la calle principal (Jl. Raya Ubud). Acertamos plenamente porque tanto el lugar, como la comida, como el servicio fueron impecables. Cenamos fenomenal los cuatro por 19 €, cerveza (nuestro primer contacto con la suave Bintang) y zumos naturales incluidos. Otro lugar muy recomendable. De postre comimos un helado en una heladería que está situada enfrente del restaurante y que hace helados caseros buenísimos. Pedí uno de durián y la dependienta me lo dio primero a probar porque el sabor es bastante peculiar y no gusta a todo el mundo.

Para regresar al hotel regateamos con uno de los taxistas que nos ofrecieron transporte y lo dejamos en 50.000 rupias (3 €). En el trayecto se ofreció para llevarnos de excursión al día siguiente pero le dijimos que ya teníamos guía. Así terminaba nuestro primer día en Ubud.

Próximo capítulo: danza balinesa

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