30 de septiembre de 2014

De las islas Gili a Seminyak

INDONESIA 2014
Día 13/15

El Kelapa y en general las islas Gili son uno de los lugares que más nos ha costado dejar. Los 4 días que pasamos allí fueron inolvidables y teníamos la sensación de abandonar un paraíso, al que siendo realistas es difícil que podamos regresar, aunque nunca se sabe.
Tras despedirnos del encantador personal del hotel montamos en los dos cidomos que habíamos reservado en recepción la noche anterior. Les dijimos que nos dejasen en la oficina de Gili Cat, cercana al embarcadero, donde nos facturaron las maletas y nos pusieron la pulsera identificativa como a la ida. El viaje de vuelta duró media hora menos (90' en lugar de 120') debido a que el barco no para en Lombok, va directamente a Bali. El mar estaba bastante más revuelto que a la ida y había bastante oleaje, aunque no llegamos a marearnos.
Una vez que desembarcamos en Padang Bai nos montamos en la furgoneta destino a Seminyak, donde teníamos reservada la última noche de hotel en Bali. El conductor fue bajando pasajeros en sus hoteles y nosotros fuimos los últimos, en total tardamos algo más de hora y media.

Seminyak es una localidad continuación de Kuta, el punto turístico por excelencia situado al sur de Bali, aunque algo más tranquila. Está repleta de resorts y sobre todo de tiendas, siendo probablemente el lugar de la isla más enfocado al shopping. Todas las calles están llenas de tiendas que venden un poco de todo, las más elegantes con precios fijos, sin regateo. Hay mucho turismo australiano con bares que parecen estar situados en cualquier ciudad de Australia en lugar de Bali.

Nos alojamos en Jas Boutique Villas, un hotel situado al lado de una de las calles comerciales principales, pero alejada de la playa (a unos 20' andando), aunque hay servicio de shuttle gratuito. Reservamos una villa de dos habitaciones con una pequeña piscina privada, con bastante encanto, aunque después de venir de Kelapa todo nos parecía poco. Nos costó 146 € al cambio, desayuno incluido. Es un establecimiento muy recomendable.




Malcomimos unos sándwich que compramos en una tienda cercada al hotel ya que no queríamos perder excesivo tiempo y aprovechar la tarde para conocer algo de Seminyak. Teníamos previsto acudir a unos grandes almacenes llamados Geneva Handicraft, pero habíamos pasado con la furgoneta de Gili Cat por delante y vimos que estaban cerrados. Paramos un taxi y le indicamos que queríamos ir allí, pero efectivamente nos confirmó que ese día no abrían. Enseguida el taxista comprendió que había negocio y ofreció llevarnos a otra tienda de un famliar suyo que según él tenía las mismas cosas y a mejor precio. La tienda se encontraba en las afueras de Seminyak, era un gran almacén similar a los "hiperasia" que vemos por aquí y efectivamente los precios eran muy bajos. Compramos unas cuantas cosas, fundamentalmente de decoración (una estatua de Buda, figuras de madera, una máscara, pequeños souvenirs....). Un buen lugar para comprar los típicos regalos en poco tiempo a bajo precio. A la salida el diligente taxista nos estaba esperando y nos dejó de nuevo en la calle principal de Seminyak desde donde fuimos andando hasta la playa.

La playa de Seminyak fue la mejor de todo el viaje, amplia, con arena fina sin restos de coral. Es la continuación de la de Kuta, famosa entre los surferos. Estaba atardeciendo, había bastante gente haciendo surf y volando cometas, y junto con la puesta de sol era un momento perfecto para la fotografía.
Cansados de tanto viaje regresamos a nuestro hotel donde cenamos en la misma habitación por 20 €, hamburguesas y Nasi Goreng.  También reservamos taxi en recepción para que nos llevase a la mañana siguiente al aeropuerto, ya que el precio nos pareció bueno (150.000 rupias, poco más de 6 €).

Así terminaba nuestro periplo por Indonesia, pero aún nos esperaba en Singapur el Marina Bay Sands.

Próximo capítulo: Marina Bay Sands.

25 de septiembre de 2014

Snorkel en las islas Gili

INDONESIA 2014
Día 12/15

Uno de los mayores atractivos que ofrecen las islas Gili es su arrecife coralino, considerado de los mejores del mundo. Por ejemplo, tiene más especies animales y vegetales que la gran barrera coralina australiana. Por ello estas islas son un destino muy apreciado por los buceadores. Hay numerosas escuelas de buceo, especialmente en la isla más grande, Gili Trawangan, a precios mucho más económicos que los que podemos encontrar en nuestras costas. Es un lugar muy bueno para obtener el certificado internacional de buceo (PADI) a un buen precio. Como nosotros no practicamos el submarinismo nos contentamos con hacer una excursión de snorkel el tercer día que pasamos en las islas. La calle principal de Gili Trawangan está repleta de pequeños negocios que ofertan una excursión de medio día en barcas con fondo transparente para poder ver la vida marina mientras se navega, por unos 6 € al cambio. También se puede alquilar la barca por unos 60-70 €, ideal para familias o grupos de amigos. El precio incluye las gafas de buceo, las aletas y si el chaleco salvavidas. Nosotros nos decidimos por esta segunda opción para ir más tranquilos y parar donde nos apeteciese. La reserva la hicimos directamente en nuestro hotel ya que el precio era similar al que habíamos conseguido por nuestra cuenta. Realmente no es necesario realizar ninguna excursión para poder ver el coral y peces porque a pocos metros de la orilla ya es posible ver el fondo del mar simplemente con unas gafas de buceo al ser el agua cristalina.

Sobre las 9 de la mañana salimos de la recepción del hotel montados en nuestras bicis siguiendo al chico de la agencia con la que haríamos la excursión. Dejamos las bicis en su casa situada al lado de la calle principal y embarcamos directamente en la playa con otros dos chavales muy jóvenes que hacían de capitán y de guía.
La primera parada fue entre Gili Trawangan y Gili Meno donde nos quedamos maravillados del fondo marino con innumerable peces de colores, parecía que estábamos viendo un documental. El problema fue que a la segunda inmersión yo ya estaba mareado entre poner las aletas a la peque, el balanceo del barco y que me había levantado con algunos síntomas de gastroenteritis. Viendo que la cosa iba a más y que quedaban muchas horas por delante les dije a los chicos que me dejasen en Gili Meno, muy cerca de donde estábamos navegando entonces, y me recogiesen a la vuelta. Me dijeron que regresarían en una hora al otro lado de la isla, donde estaba el embarcadero. Así que desembarqué mientras las tres mujeres de casa seguían la excursión con ellos. Menos mal que decidimos hacer la excursión por nuestra cuenta y no en grupo porque lo mismo estaba aún vomitando. Es mucho más fácil marearse en el viaje en barco desde Bali que en esta excursión porque el mar de las Gili es una piscina y hay muy poco oleaje, pero me pilló un día malo.
Me perdí varias inmersiones preciosas entre ellas una en la que vieron grandes tortugas marinas nadando unos metros debajo de ti y otra en la que te sumerges con una bola de pan en la mano mientras eres rodeado completamente por peces que comen de ella. Una pena.




En Gili Meno me dediqué a cruzar la isla, más pequeña y con menos servicios turísticos que Gili Trawangan y a pasear cerca del embarcadero. Me empecé a preocupar cuando ya llevaba dos horas en ellas y aún no habían regresado. A las tres horas pedí ayuda a unos amables alemanes que dirigen la escuela de buceo de la isla, los cuales llamaron al hotel y estos a la agencia con la que habíamos reservado la excursión. En ese mismo momento apareció por fin el barco. Se aclaró el malentendido, ya que mi mujer no sabía que habían quedado en ir a recogerme en una hora y les dijo que lo hiciesen a la vuelta, cuando la excursión hubiese finalizado y regresásemos a Gili Trawangan, para evitar que me marease otra vez. Así que mientras ellas disfrutaban del snorkel, de un aperitivo en Gili Air, y el capitán se dedicaba a surfear yo me sentía como Tom Hanks en "Naúfrago".

Anécdota aparte, el dinero invertido en la excursión mereció totalmente la pena porque el paseo en barco y las vistas del fondo del mar (a las cuales las fotos realizadas con una cámara desechable no hacen justicia) son inolvidables.


Próximo capítulo: de las islas Gili a Seminyak.

19 de septiembre de 2014

Disfrutando de las islas Gili

INDONESIA 2014
Días 10-11/15

Este capítulo le vamos a dedicar a conocer un poco las islas Gili y ver lo que se puede hacer allí. Lo primero que quiero dejar claro es que nadie se lleve a engaño y pretenda encontrar playas de ensueño similares a las del Caribe, principalmente porque son más pequeñas y sobre todo porque la arena está plagada de coral muerto lo que es bastante molesto para dar paseos por la playa o apoyar el pie en la arena al bañarse. Este problema se soluciona con unos simples escarpines de plástico para el agua. Sus playas si que son cristalinas y es posible ver un montón de peces y de coral a unos pocos metros de la orilla con unas simples gafas de nadar. Son un paraíso para el buceo y el snorkel al disponer de una de las mayores barreras coralinas. Le dedicaremos a ello el próximo capítulo.

Con lo anterior quiero transmitir que el viaje a las Gili no debe ser exclusivamente en busca de playas paradisiacas porque te decepcionarán, sino más bien paladear el ambiente que rodea a las islas, un tanto bohemio y con sabor de lugar auténtico, aunque el turismo ya es masivo, eso si, sin aglomeraciones ni agobios. Es posible tumbarte en una hamaca de cualquiera de los hoteles o restaurantes en primera línea de playa, en ocasiones tu solo y degustar una Bintang o un zumo de fruta natural por pocos euros. Predominan los jóvenes mochileros, aunque también había bastante familias como nosotros. Nos llamó la atención la gran cantidad de turistas de habla francesa, sin embargo oímos poco español.

Se puede dar la vuelta a la isla andando en unas dos horas, pero no merece la pena. La costa oeste está desierta prácticamente, ya que todos los hoteles se concentran en la costa este y en menor medida en el norte y sur de la isla. No se os ocurra rodear la isla en bicicleta porque en muchos tramos el camino de tierra está cubierto por la arena de la playa y se hace bastante duro empujar la bici bajo un sol de justicia.




Teníamos un poco miedo del tiempo ya que de las 5 noches que pasamos en Bali estuvo lloviendo 4. Pero en las islas Gili es muy rara la lluvia y luce el sol todo el año. En los cuatro días que pasamos en ellas creo que llovió un día unos 5 minutos. Así que el tema del tiempo no debe preocuparte.
Además de hacer snorkel y disfrutar de la playa algo maravilloso de las islas son las puestas de sol. El mejor punto es el norte desde donde se divisa la costa de Bali con la silueta del volcán Gunung Agung al fondo, de las mejores que hemos visto.

También es muy interesante la oferta gastronómica. Los restaurantes se distribuyen por la costa este, especialmente al sur de la misma. Muchos de ellos están en la misma playa y por la noche exponen el pescado fresco del día. Tu eliges el que quieres, te lo pesan y lo cocinan a la brasa. En el precio suele entrar un buffet libre de ensalada. Se puede cenar fenomenal por muy pocos euros (30-40 € cuatro personas con bebidas incluidas). El marisco no es mucho más barato que aquí pero el pescado en general si. Algunos de los restaurantes que nos gustaron fueron estos:

  • Coral Beach. Nuestro favorito para comer. Está situado al noreste. Comes en mesas de madera, sentado en cojines, en unos palafitos construidos encima del mar. Su especialidad son las pizzas al horno de leña que no tienen nada que envidiar a las mejores pizzas italianas. Muy barato.
  • Tir Na Nog. En el sureste. Taberna irlandesa con buenas barbacoas de carne y pescado. Servicio muy atento.
  • Beach House. Al lado del anterior. Uno de los restaurantes con más clase de Gili Trawagan algo más caro que el anterior. El mejor pescado que comimos.
  • Egoiste. En el centro de la costa este. Ambiente festivo, clientela joven y personal muy simpático. Buenos cocteles.

Y así entre piscina, playa, buena comida, paseos en bici y puestas de sol puede uno imaginar quedarse para siempre aquí entre estas gentes tan amables, en esta isla tan lejos de casa y que se asemeja bastante al concepto que tenemos del paraíso.


Próximo capítulo: snorkel en las islas Gili.

14 de septiembre de 2014

Kelapa Luxury Villas

INDONESIA 2014
Día 9/15
Capítulo 2/2

Cuando descubrimos las islas Gili, al preparar el viaje a Indonesia, empezamos a buscar alojamiento en Gili Trawangan, la isla de mayor tamaño y con más oferta hotelera. Creo que fue el hotel del viaje que más fácil dimos con él. Buscando en tripAdvisor hoteles por orden de preferencia de los usuarios enseguida nos fijamos en las villas Kelapa, en ese momento situadas en el nº 2 de la clasificación de esta web. El sureste asiático permite a los bolsillos de los europeos darse un lujo como este por el precio de un hotel correcto en el centro de alguna de las grandes ciudades de Europa.
La reserva la hicimos a través de Booking y aunque en principio no había que hacer ningún pago, a los pocos días recibimos un email del hotel solicitando un adelanto por PayPal de una parte del total como garantía. Como el hotel nos encantaba, el email parecía muy profesional y teníamos la garantía de PayPal decidimos adelantar el dinero. El resto lo pagamos el último día al hacer el check-out con tarjeta de crédito (con el 3% de comisión habitual). El precio por noche, comisiones incluidas, fue de 228 € al cambio. Habíamos reservado una villa de dos habitaciones, pero al recibir la factura del primer pago nos encontramos con la sorpresa de que nos habían reservado la villa Orchid de 3 habitaciones por el mismo precio. Nos enviaron varios emails preguntando por la edad de las niñas para tener preparadas las bicicletas y se ofrecieron a gestionarnos el transporte hasta la isla.

El cidomo nos dejó en recepción, donde nos recibió un chico muy joven y amable. A los pocos minutos se presentó el gerente, un alemán simpatiquísimo que hablaba algo de español al tener familia en nuestro país. Nos llevó a la villa y nada más abrir la puerta de madera comprobamos que las fotos de su página web no eran engañosas, sino muy realistas. Nos ofreció un coco, ya que Kelapa significa precisamente coco, y nos explicó el funcionamiento de la villa. El hotel consta de villas independientes, todas ellas con su piscina particular. Está situado en el centro de la isla, no en primera línea de playa. Esto es un inconveniente, pero también tiene la ventaja de la tranquilidad y el encanto del desplazamiento en unas bicicletas destartaladas para desplazarte a la playa (10-15' en bici). Hay villas de diferentes tamaños, destinadas a parejas, familias o grupos de amigos. La nuestra disponía de 3 habitaciones muy amplias y bien decoradas, cada una con su baño, además de otro baño exterior al fondo de la piscina. Tenía también una cocina totalmente equipada  y una sala con TV vía satélite al aire libre. Y lo mejor, la enorme piscina para nosotros solos.





En el precio está incluido un espléndido desayuno. El día anterior reservas en un formulario que entregas en recepción entre desayuno americano o continental y la hora que quieres que te lo sirvan en tu villa. También tienen servicio de comidas o de cenas, tan sólo con hacer una llamada con el teléfono que hay en cada villa es suficiente. Nosotros comimos el primer día allí unas hamburguesas muy buenas por unos 15 € los cuatro. En el frigorífico de la cocina hay de todo y el precio es más barato que el los minibares habituales de los hoteles.

La tarde la pasamos disfrutando de la piscina y de la villa. Después cogimos las bicicletas, similares a las holandesas con retropedal, sin frenos, y dimos nuestro primer paseo hasta la playa siguiendo el mismo camino por donde nos había traído el cidomo. Hay que tener la precaución de llevar linternas porque tan sólo está iluminada, y escasamente, la calle principal al lado de la costa, el resto cuando cae el sol se quedan completamente a oscuras. Como no nos apetecía regresar de noche a la villa con las bicicletas este fue el único día que no nos quedamos a cenar en algún restaurante. Compramos comida en un pequeño supermercado, bastante mala por cierto, y cenamos en nuestra flamante villa mientras las luces iluminaban la piscina y el almuecín entonaba sus rezos a los lejos ya que estábamos en pleno Ramadán. Nuestra única preocupación es que tan sólo nos quedaban tres días en este paraíso.

Próximo capítulo: disfrutando de las islas Gili

11 de septiembre de 2014

Barco a las islas Gili

INDONESIA 2014
Día 9/15
Capítulo 1/2

Una de las razones por las que el destino elegido este año fue Indonesia era la posibilidad de pasar unos días de relax en la playa. Cuando empezamos a leer para planificar el viaje comprendimos que el sur de Bali era un área de resorts repletos de turistas australianos con sus tablas de surf. Buscábamos algo más relajado y leyendo muchos blogs enseguida nos enamoramos de las islas Gili, las cuales estaba claro que serían nuestro lugar de descanso.

Las Gili son tres pequeñas islas situadas al noroeste de Lombok, la isla situada al este de Bali. Además de su barrera de arrecife coralino, una de las mejores del mundo que hace que sea un punto muy codiciado por los amantes del buceo, ofrecen detalles sacados de otra época como son la ausencia de carreteras asfaltadas, tráfico a motor o presencia policial. Pese a ello tienen una buena infraestructura turística con algunos alojamientos que hacen honor al término "lujo asiático". La isla de mayor tamaño y desarrollo turístico es la más alejada de Lombok: Gili Trawangan, la elegimos principalmente por encontrar en ella el hotel que buscábamos. Las otras dos islas: Gili Air (la más cercana a Lombok) y Gili Meno (la isla central) son de menor tamaño y con menor número de hoteles y restaurantes. Gili Trawangan aún siendo la mayor de las tres es muy pequeña, se puede recorrer todo el perímetro de la isla a pie en 2 horas. Al igual que en toda Indonesia, excepto en Bali, la religión mayoritaria es la musulmana.


- Vista aérea de las islas Gili (fuente: Google Maps) -

¿Cómo llegar a las islas Gili?

La única forma es por vía marítima ya que carecen de aeropuerto. Lo más habitual es hacerlo en barco desde algún puerto de Bali. Hay otra opción más larga y cara que consiste en volar desde Bali a Lombok, tomar un taxi hasta el puerto y posteriormente coger un barco hasta la isla. Esta última vía tan sólo es aconsejable para los que no sean muy amigos de navegar, ya que el trayecto desde Bali dura unas dos horas y desde Lombok escasa media hora a la isla más lejana (Gili Trawangan).
El principal puerto de Bali hacia las Gili es Padang Bai, en el sureste de la isla. Desde allí parte un económico, aunque lento, ferry y barcos rápidos fletados por numerosas compañías. Es posible comprar directamente allí el pasaje aunque en temporada alta lo más aconsejable es realizar la reserva unas semanas antes para evitar que en el día deseado ya no queden plazas. Nosotros nos decidimos por una de las compañías con más fama, Gili Cat. Hicimos la reserva un mes y medio antes en su página web, que tenía un 10% de descuento. Los pasajes para 3 adultos y un niño i/v nos costaron 256 €. Incluyen la recogida en el hotel, el traslado hasta Padan Bai en furgoneta, el transporte el barco y a la vuelta te dejan de nuevo en el hotel que hayas elegido en Bali. El pago se hace con tarjeta de crédito, te envían una factura y el trayecto elegido por e-mail. Son muy profesionales y sin duda alguna volveríamos otra vez a viajar con ellos.


El largo viaje desde Beji Ubud Resort a las islas Gili

Nos recogieron en el hotel a las 7 de la mañana. A esa hora comenzaba el desayuno, el día anterior preguntamos si podíamos acudir 15' antes y nos dijeron que no había ningún problema. Así que pudimos desayunar antes de subir a la furgoneta de Gili Cat que nos transportaría a Padang Bai. Un día antes nos habían dejado un aviso en recepción confirmando la hora de recogida. El trayecto hasta el embarcadero duró casi dos horas, incluida más de media hora de recogida de otros pasajeros. Llegamos a Padang Bai a las 9 de la mañana, el barco salía a las 9:15'. Entregamos las maletas en la oficina de Gili Cat, donde las colocaron una pegatina similar a la de los aeropuertos. Además nos pusieron una pulsera identificativa a cada uno en la muñeca.

El barco tiene una capacidad para unos 20-25' pasajeros. Además viaja el capitán y 2-3 auxiliares muy cordiales. Te dan información de seguridad igual a la de los aviones y te enseñan donde están los chalecos salvavidas, la radio y los teléfonos con GPS. Todo ello nos pareció en aquel momento un poco folklórico, pero pocas semanas después de llegar ocurrió un naufragio con turistas a bordo, entre ellos 4 españoles, cerca de la isla de Komodo, el cual carecía de todas estas medidas, y comprendimos su importancia. Hay compañías más económicas pero mucho menos seguras.

El viaje dura hora y media hasta Lombok, donde hace una escala para que bajen y suban pasajeros, y otra media hora hasta Gili Trawangan. Si quieres ir a las otras dos islas tienes que tomar desde aquí o desde Lombok otro barco. Al principio se navega paralelo a la costa este de Bali para posteriormente cruzar el estrecho de Lombok. Te recomiendo sentarte en los últimos asientos del barco y tomar una biodramina una hora antes de partir. Nosotros no nos mareamos pero hubo algún pasajero que lo pasó mal.



- arriba: oficina y barco de Gili Cat en Padang Bai; abajo: cidomo en Gili Trawangan y "puerto" de Gili Meno -


Una vez que pusimos pie en tierra y recogimos el equipaje salimos a la calle principal de la isla, un camino de tierra, para tener el primer contacto con el transporte local por excelencia, el cidomo, un carro tirado por caballos que hace las veces de taxi. Aquí sólo hay cidomos y bicicletas. Regateamos el viaje al hotel para los cuatro, pero el chico del cidomo nos decía que sólo llevaba a dos personas. Nos pusimos serios, dejamos la maleta en el suelo y al final aceptó llevarnos a los cuatro. El día de regreso entendimos en la recepción del hotel que tan sólo suben en cada cidomo dos pasajeros con sus maletas. No recuerdo exactamente el precio pero osciló entre 75.000-100.000 rupias (6 €).
Gili Trawangan tiene el lujo de disponer de un pequeño embarcadero de madera. La otras dos islas te reciben poniendo el pie en el agua, mientras los estibadores locales bajan el equipaje.

Nada más pisar la isla sientes que el ambiente es muy peculiar y distinto al de Bali. Da la sensación de viajar una décadas hacia atrás en el tiempo mientras contemplas el mar cristalino desde el cidomo y este va dando botes en un camino de tierra lleno de baches. Niños sonrientes juegan despreocupados en las calles repletas de restaurantes a pie de playa y de tiendas. En 15' llegamos a nuestro hotel y todo lo que habíamos visto y leído se quedó corto.

Próximo capítulo: Kelapa Luxury Villas



8 de septiembre de 2014

Ubud

INDONESIA 2014
Día 8/15
Capítulo 2/2

Hasta ahora tan sólo habíamos visto Ubud de noche, cuando salíamos a cenar. La última tarde de la que disponíamos, antes de partir a las islas Gili, la dedicaríamos por fin a conocer la capital cultural de Bali.
Dijimos al conductor de la furgoneta del rafting que nos dejase en el centro cerca del afamado Pasar Ubud, el mercado, visita habitual de los turistas que acuden a Bali y se alojan en otro punto de la isla. Se vende de todo, desde comida hasta ropa o artículos de regalo. No es excesivamente grande y está lleno de gente. Se sitúa en una calle paralela a la calle principal, Jalan Raya Ubud. Dimos una vuelta y compramos unas camisetas, siempre regateando claro está.

Después nos acercamos a Puri Saren, el Palacio Real, aunque tan sólo vimos el patio y la puerta de entrada. Estaba repleto de chinos haciéndose fotos y huimos rápidamente.
Muy cerca se encuentra el templo más famoso y bonito de Ubud, Pura Taman Saraswati, en el que destaca el gran estanque de lotos situado delante del templo. Estaba cerrado y tan sólo lo vimos por fuera, es un lugar muy fotogénico. Al lado del templo se encuentra el Café Lotus, del cual ya hablamos cuando fuimos a cenar. La entrada al templo se encuentra a la derecha de la del restaurante, no es necesario cruzar este para acceder al templo.

Bajamos la otra gran calle de la ciudad, Jalan Monkey Forest, parándonos en algunas de las cientos de tiendas, entre ellas la librería Periplus, donde compramos unas postales que nunca llegaron a su destino. Al final de la calle se encuentra otro de los puntos más conocidos de Ubud, Monkey Forest, el cual es muy fácil identificar ya que en sus proximidades se ven numerosos monos andando tranquilamente por las calles o subidos en los coches que se encuentran en el parking. Es un enorme bosque que en muchos puntos recuerda a la selva por su tupida vegetación. Hay muchos turistas y más monos aún, habituados a la presencia humana y especialmente a su comida (numerosos vendedores te ofrecen plátanos o cacahuetes). Pueden volverse bastante agresivos si te ven con comida y no se la ofreces. Disfrutamos más de los monos en el pequeño rincón que nos paró Kerman al regreso de la catarata de Munduk que aquí, porque estos nos parecieron más agresivos, aunque ninguno se nos subió a la chepa. Pero el lugar merece mucho la pena, con rincones realmente preciosos.

- Arriba: Pura Taman Saraswati (dcha) y Lotus Café (izda). Abajo: Monkey Forest -

Tras la aventura de los monos nos fuimos a dar un buen masaje balinés. Le habíamos pedido consejo a Kerman y nos había recomendado Venetian Spa, muy cerca de Monkey Forest. Tenía muy buena pinta pero no teníamos reserva y estaba lleno. Así que subimos por Jalan Monkey Forest en busca de otro. Vimos un cartel de Verona Spa, pensamos que al menos compartía nombre de afamada ciudad italiana y allí nos dirigimos por un callejón. El local recordaba a una peluquería, de hecho tenía una. Cogimos un folleto y nos decidimos por el tratamiento Javanese Lulur de 90' de duración, por el escalofriante precio de 150.000 rupias por persona (poco más de 9 €). Nos pasaron a cada uno a una habitación individual, alguna de las cuales tenía vista a los arrozales. Una hora de masaje y 30' de tratamiento, primero con lulur (una especie de barro que exfolia la piel) y luego con yogur para eliminar las pieles muertas. Tras ello un relajante baño en una bañera cubierta de pétalos de flores, mientras te relajas bebiendo un té y comiendo unas frutas. Nos encantó. Hubiésemos vuelto el día siguiente. Uno de esos lujos que no se pueden olvidar en un viaje a Asia.

Teníamos previsto regresar al hotel a las 9 de la noche aprovechando el transfer gratuito del hotel para hacer las maletas, ya que partíamos muy pronto a la mañana siguiente. Así que fue el día que antes fuimos a cenar, sobre las 7 de la tarde, hora punta en Ubud. Cuando decidimos que era la hora de cenar estábamos al lado de Ibu Rai, el restaurante donde cenamos el segundo día y que nos gustó mucho. No dimos más vueltas y cenamos otra vez allí, esta vez en el comedor que da a la calle, ya que los del interior aún estaban cerrados. De nuevo cenamos muy bien por 30 € los cuatro.

Tras la cena nos acercamos hasta la heladería de todos los días a degustar nuestro último helado en Ubud y a las 9 nos acercamos a la parada del bus. Regresamos al hotel como sardinas en lata, se nota que la mayoría de los huéspedes llevan este horario y cenan pronto, el bus estaba repleto. Menos mal que el trayecto es de apenas 10'. Dimos un paseo por el hotel para despedirnos de este encantador lugar y luego nos fuimos a la habitación para hacer las maletas e ir pronto a la cama, mañana nos esperaban ¡las islas Gili¡


Próximo capítulo: barco a las islas Gili.

6 de septiembre de 2014

Rafting en el río Ayung

INDONESIA 2014
Día 8/15
Capítulo 1/2

El último día en Bali le dedicaríamos a hacer rafting por la mañana y ver Ubud por la tarde, aprovechando la visita para darnos un masaje balinés, algo imprescindible en todo viaje a la isla que se precie.
El rafting lo contratamos directamente con todobali, en principio habíamos reservado con ellos 4 días de excursiones, pero nos dimos cuenta que paradójicamente pese a estar alojados en Ubud no íbamos a poder ver la localidad porque llegaríamos todos los días ya de noche al hotel. Así que sobre la marcha sustituimos el último día de excursión por un rafting muy popular en la garganta del río Ayung. El precio por los cuatro fue de 154 € al cambio, menos de 40 € por persona (algo más por adulto ya que el precio total incluye a una niña y es algo más barato). Incluye el transporte i/v desde el hotel hasta la actividad, el rafting con todo el equipo necesario, el seguro y la comida. Aunque no es un precio barato para Indonesia si que lo es para los bolsillos europeos. Se puede contratar en el hotel o en cualquier agencia de las que se encuentran por el centro de Ubud. Es cuestión de comparar precios. La nuestra nos pareció muy profesional (Bali Elephant Camp), al igual que el resto de las que vimos durante el descenso.

La furgoneta nos recogió en el hotel sobre las 9 de la mañana y tardamos unos 45' en llegar a las instalaciones del rafting, tras recoger a una familia australiana que estaba alojada en el centro de Ubud. Una vez llegados allí dejamos nuestras pertenencias en la mochila, la entregamos al conductor que nos había llevado, y nos pusimos el chaleco salvavidas y el casco. Bajamos un buen tramo de escaleras de piedra hasta el cauce del río Ayung donde un monitor nos instruyó brevemente en como remar durante el descenso.




Nunca habíamos realizado rafting y es muy sencillo, nosotros no somos especialmente hábiles. Es muy seguro ya que en el bote, además de nosotros cuatro, un guía dirigía las operaciones y tan sólo seguíamos sus indicaciones. Es apto para todas las edades y te lo recomiendo si dispones de tiempo en Ubud.  Nos divertimos muchísimo, aunque el descenso es flojillo y los amantes de las emociones fuertes pueden quedar algo decepcionados. En total tardamos unas 2 horas y media desde que subimos al bote, paradas incluidas para hacer fotos. Sin duda alguna lo mejor del descenso es el espectacular paisaje de la garganta del río Ayung, enclavada en un paisaje selvático precioso, con cascadas, algunas casas en la orilla y también hoteles de lujo. Aunque había bastante afluencia de turistas en algunos tramos del río tuvimos la suerte de ir solos y disfrutar de uno de los paisajes más abrumadores de todo el viaje.

Tras terminar el recorrido hay que subir otro tramo de escaleras que se hace duro, aunque está a la sombra de los árboles. Arriba están los vestuarios con las duchas, así como una consigna donde te devuelven tu mochila. Tras vestirnos, comimos en un restaurante un buffet similar al de los días previos. En el restaurante tienen un puesto donde venden fotos y vídeos del descenso. Es difícil resistirse a comprar una foto estratégicamente realizada en el punto más turbulento del río, un buen recuerdo. Si eres amante de la fotografía lleva tu cámara al descenso ya que se guarda en una bolsa estanca donde no se puede mojar y en las diferentes paradas se pueden hacer unas fotos magníficas.

Tras disfrutar como enanos por la mañana regresamos a Ubud, le dijimos al conductor que en lugar de dejarnos en el hotel lo hiciese en el centro de la ciudad. Por fin veríamos la ciudad de día.


Próximo capítulo: Ubud

4 de septiembre de 2014

Bali: Pura Besakih y Pura Goa Lawah

INDONESIA 2014
Día 7/15
Capítulo 2/2

Pura Besakih es conocido como el Templo Madre al ser el más grande e importante de Bali y es la morada de los espíritus de los antepasados. Es un complejo de 22 templos situados en la base del volcán Gunung Agung, del cual ha sufrido varias veces su erupción. Los templos del siglo X fueron destruidos por un terremoto en 1917 y los que vemos hoy en día son fruto de restauraciones.
Al ser uno de los principales puntos del turismo de la isla la "picaresca" brilla con luz propia. Si vas con guía aparcarás cerca de la entrada del templo pero si vas por tu cuenta te indicarán que lo hagas en el parking situado más abajo y tendrás que soportar a todo tipo de vendedores bajo un sol de justicia en una carretera cuesta arriba. Este es el único templo que visitamos donde la entrada no incluye el sarong, por lo que hay que alquilarlo si no dispones de uno. A nosotros nos lo prestó Kerman. No es necesario contratar a ningún guía para visitar los templos, pese a que muchos te dirán lo contrario.
Los templos son impresionantes fundamentalmente al estar situados en la ladera de una montaña, aunque no pudimos disfrutar de las vistas por la lluvia y la niebla. El templo principal con sus escalinatas recuerda a los de la India. Además de turistas está repleto de fieles locales que acuden en peregrinación o a ofrecer las cenizas de algún familiar en la ceremonia de cremación. Es otro de los lugares imprescindibles de Bali.


- Pura Besakih -


Tras la visita al templo, Kerman nos llevó a otro restaurante turístico similar al de los días previos. Mismo menú buffet y similar precio (31 € los cuatro). Fue el que más nos gustó, principalmente por las preciosas vistas de los arrozales y del volcán Gunung Agung, aunque estaba escondido tras la niebla. En la entrada al restaurante había un gigantesco murciélago de la fruta comiendo un trozo de papaya sin inmutarse de las fotos de los turistas.

Después de comer teníamos previsto visitar el Tribunal de Justicia de Kerta Gosa en Klungkung y Pura Goa Lawah, pero la mañana se nos había alargado más de la cuenta y tardamos mucho tiempo en trasladarnos al sur de la isla donde se encuentran, por lo que tan sólo vimos este último, algo de lo que nos arrepentimos porque ya estábamos saturados de tanto templo y las pinturas de Kerta Gosa hubiesen sido más interesantes.

Pura Goa Lawah es también conocido como el templo de los murciélagos, al incluir una cueva habitada por miles de estos animalitos que salen en desbandada al caer el sol en busca de insectos. Es el único elemento diferencial de este templo respecto a los otros que vimos durante estos tres días de excursiones. Sin embargo es muy importante en la religión balinesa ya que es un templo de mar y la playa es otro de los puntos sagrados donde arrojar las cenizas de los difuntos. La tradición dice que la cueva se adentra más de 30 km bajo tierra hasta Pura Besakih donde una vive una serpiente gigante que se alimenta de los murciélagos. Lo que más nos gustó fue contemplar las ofrendas en la playa mientras se acercaba el atardecer.


- Pura Goa Lawah -

Si la ida hasta el templo fue pesada, la vuelta hasta el hotel fue una auténtica tortura. Tardamos 90' en recorrer poco más de 30 Km. Era la hora de regreso de la gente a sus casas tras el trabajo y la lluvia tampoco colaboraba. Llegamos al hotel cerca de las 6 de la tarde ya totalmente de noche. Nos despedimos de Kerman con un nudo en la garganta, la propina que le dimos no compensaba la amabilidad que este hombre tuvo con nosotros durante los tres días. Uno de los mejores guías con los que nos hemos encontrado a lo largo del mundo (me acuerdo ahora también de otros dos excepcionales: Adel en Egipto hace ¡más de 20 años¡ o más cercano, Gerardo en Nueva York). Son esas personas que se te quedan grabadas en el recuerdo mucho más que la mayoría de los monumentos de los cuales en unos años apenas recordarás nada.

Ese día decidimos cenar en nuestro hotel, Beji Ubud Resort. Cenamos muy bien por 21 € los cuatro, prácticamente solos en el pequeño comedor al aire libre, servidos por personal muy joven y amable, mientras la suave lluvia no dejaba de caer.

Próximo capítulo: rafting en el río Ayung.


1 de septiembre de 2014

Bali: Pura Tirta Empul y Penglipuran

INDONESIA 2014
Día 7/15
Capítulo 1/2

Este era nuestro tercer y último día con Kerman. Ya nos habíamos habituado a él y le íbamos a echar de menos. De nuevo amaneció el cielo lleno de nubes y la lluvia nos acompañó toda la mañana, aunque la temperatura era muy agradable.

La primera visita de la jornada fue Pura Tirta Empul. Es un templo donde los balineses peregrinan para realizar abluciones en alguna de sus numerosas piscinas sagradas. Todas tienen tiene diversos caños de agua, cada uno de ellos con diferentes propiedades curativas. Los fieles acuden con sus ofrendas de cestas de hoja de palma con flores a realizar sus baños. Aunque es un lugar muy turístico también nos pareció muy auténtico. Fue uno de los templos que más nos gustó y eso que el día no acompañó nada con la lluvia y había muy pocos fieles (lo bueno es que también había pocos turistas).


- Pura Tirta Empul -


Proseguimos ruta hacia Penglipuran, modelo de pueblo típico balinés. Este es otro de esos lugares de Bali enfocados totalmente al turismo pero que no dejan de tercer su encanto. Es bastante famoso para los españoles ya que aquí se disputó un etapa del programa de TV "Pekín-Express". Se pueden visitar las casas, cada una con su templo, como todas las de la isla, por ello hay más de 200.000 templos en Bali. En cada casa hay un letrero a la entrada que indica el número de hombres y de mujeres que la habitan. La gente abre su casas sin ningún problema ya que en su interior tienen pequeños negocios y te ofrecen recuerdos o prendas de ropa. Nosotros entramos en una y compramos pantalones muy hippies para las féminas. Vimos los cobertizos donde guardan la leña o los animales y el lugar donde cocinan. La verdad es que aunque sea una turistada nos gustó y nos pareció muy interesante. En Penglipurán también visitamos su bosque de bambú, no demasiado grande pero precioso y más con la lluvia. Eso si, estaba lleno de mosquitos.


- Penglipuran -

Estas dos visitas nos llevaron gran parte de la mañana pero antes de comer aún nos esperaba el templo de los templos de Bali: Pura Besakih.

Próximo capítulo:  Pura Besakih y Pura Goa Lawah.