14 de septiembre de 2014

Kelapa Luxury Villas

INDONESIA 2014
Día 9/15
Capítulo 2/2

Cuando descubrimos las islas Gili, al preparar el viaje a Indonesia, empezamos a buscar alojamiento en Gili Trawangan, la isla de mayor tamaño y con más oferta hotelera. Creo que fue el hotel del viaje que más fácil dimos con él. Buscando en tripAdvisor hoteles por orden de preferencia de los usuarios enseguida nos fijamos en las villas Kelapa, en ese momento situadas en el nº 2 de la clasificación de esta web. El sureste asiático permite a los bolsillos de los europeos darse un lujo como este por el precio de un hotel correcto en el centro de alguna de las grandes ciudades de Europa.
La reserva la hicimos a través de Booking y aunque en principio no había que hacer ningún pago, a los pocos días recibimos un email del hotel solicitando un adelanto por PayPal de una parte del total como garantía. Como el hotel nos encantaba, el email parecía muy profesional y teníamos la garantía de PayPal decidimos adelantar el dinero. El resto lo pagamos el último día al hacer el check-out con tarjeta de crédito (con el 3% de comisión habitual). El precio por noche, comisiones incluidas, fue de 228 € al cambio. Habíamos reservado una villa de dos habitaciones, pero al recibir la factura del primer pago nos encontramos con la sorpresa de que nos habían reservado la villa Orchid de 3 habitaciones por el mismo precio. Nos enviaron varios emails preguntando por la edad de las niñas para tener preparadas las bicicletas y se ofrecieron a gestionarnos el transporte hasta la isla.

El cidomo nos dejó en recepción, donde nos recibió un chico muy joven y amable. A los pocos minutos se presentó el gerente, un alemán simpatiquísimo que hablaba algo de español al tener familia en nuestro país. Nos llevó a la villa y nada más abrir la puerta de madera comprobamos que las fotos de su página web no eran engañosas, sino muy realistas. Nos ofreció un coco, ya que Kelapa significa precisamente coco, y nos explicó el funcionamiento de la villa. El hotel consta de villas independientes, todas ellas con su piscina particular. Está situado en el centro de la isla, no en primera línea de playa. Esto es un inconveniente, pero también tiene la ventaja de la tranquilidad y el encanto del desplazamiento en unas bicicletas destartaladas para desplazarte a la playa (10-15' en bici). Hay villas de diferentes tamaños, destinadas a parejas, familias o grupos de amigos. La nuestra disponía de 3 habitaciones muy amplias y bien decoradas, cada una con su baño, además de otro baño exterior al fondo de la piscina. Tenía también una cocina totalmente equipada  y una sala con TV vía satélite al aire libre. Y lo mejor, la enorme piscina para nosotros solos.





En el precio está incluido un espléndido desayuno. El día anterior reservas en un formulario que entregas en recepción entre desayuno americano o continental y la hora que quieres que te lo sirvan en tu villa. También tienen servicio de comidas o de cenas, tan sólo con hacer una llamada con el teléfono que hay en cada villa es suficiente. Nosotros comimos el primer día allí unas hamburguesas muy buenas por unos 15 € los cuatro. En el frigorífico de la cocina hay de todo y el precio es más barato que el los minibares habituales de los hoteles.

La tarde la pasamos disfrutando de la piscina y de la villa. Después cogimos las bicicletas, similares a las holandesas con retropedal, sin frenos, y dimos nuestro primer paseo hasta la playa siguiendo el mismo camino por donde nos había traído el cidomo. Hay que tener la precaución de llevar linternas porque tan sólo está iluminada, y escasamente, la calle principal al lado de la costa, el resto cuando cae el sol se quedan completamente a oscuras. Como no nos apetecía regresar de noche a la villa con las bicicletas este fue el único día que no nos quedamos a cenar en algún restaurante. Compramos comida en un pequeño supermercado, bastante mala por cierto, y cenamos en nuestra flamante villa mientras las luces iluminaban la piscina y el almuecín entonaba sus rezos a los lejos ya que estábamos en pleno Ramadán. Nuestra única preocupación es que tan sólo nos quedaban tres días en este paraíso.

Próximo capítulo: disfrutando de las islas Gili

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