25 de septiembre de 2014

Snorkel en las islas Gili

INDONESIA 2014
Día 12/15

Uno de los mayores atractivos que ofrecen las islas Gili es su arrecife coralino, considerado de los mejores del mundo. Por ejemplo, tiene más especies animales y vegetales que la gran barrera coralina australiana. Por ello estas islas son un destino muy apreciado por los buceadores. Hay numerosas escuelas de buceo, especialmente en la isla más grande, Gili Trawangan, a precios mucho más económicos que los que podemos encontrar en nuestras costas. Es un lugar muy bueno para obtener el certificado internacional de buceo (PADI) a un buen precio. Como nosotros no practicamos el submarinismo nos contentamos con hacer una excursión de snorkel el tercer día que pasamos en las islas. La calle principal de Gili Trawangan está repleta de pequeños negocios que ofertan una excursión de medio día en barcas con fondo transparente para poder ver la vida marina mientras se navega, por unos 6 € al cambio. También se puede alquilar la barca por unos 60-70 €, ideal para familias o grupos de amigos. El precio incluye las gafas de buceo, las aletas y si el chaleco salvavidas. Nosotros nos decidimos por esta segunda opción para ir más tranquilos y parar donde nos apeteciese. La reserva la hicimos directamente en nuestro hotel ya que el precio era similar al que habíamos conseguido por nuestra cuenta. Realmente no es necesario realizar ninguna excursión para poder ver el coral y peces porque a pocos metros de la orilla ya es posible ver el fondo del mar simplemente con unas gafas de buceo al ser el agua cristalina.

Sobre las 9 de la mañana salimos de la recepción del hotel montados en nuestras bicis siguiendo al chico de la agencia con la que haríamos la excursión. Dejamos las bicis en su casa situada al lado de la calle principal y embarcamos directamente en la playa con otros dos chavales muy jóvenes que hacían de capitán y de guía.
La primera parada fue entre Gili Trawangan y Gili Meno donde nos quedamos maravillados del fondo marino con innumerable peces de colores, parecía que estábamos viendo un documental. El problema fue que a la segunda inmersión yo ya estaba mareado entre poner las aletas a la peque, el balanceo del barco y que me había levantado con algunos síntomas de gastroenteritis. Viendo que la cosa iba a más y que quedaban muchas horas por delante les dije a los chicos que me dejasen en Gili Meno, muy cerca de donde estábamos navegando entonces, y me recogiesen a la vuelta. Me dijeron que regresarían en una hora al otro lado de la isla, donde estaba el embarcadero. Así que desembarqué mientras las tres mujeres de casa seguían la excursión con ellos. Menos mal que decidimos hacer la excursión por nuestra cuenta y no en grupo porque lo mismo estaba aún vomitando. Es mucho más fácil marearse en el viaje en barco desde Bali que en esta excursión porque el mar de las Gili es una piscina y hay muy poco oleaje, pero me pilló un día malo.
Me perdí varias inmersiones preciosas entre ellas una en la que vieron grandes tortugas marinas nadando unos metros debajo de ti y otra en la que te sumerges con una bola de pan en la mano mientras eres rodeado completamente por peces que comen de ella. Una pena.




En Gili Meno me dediqué a cruzar la isla, más pequeña y con menos servicios turísticos que Gili Trawangan y a pasear cerca del embarcadero. Me empecé a preocupar cuando ya llevaba dos horas en ellas y aún no habían regresado. A las tres horas pedí ayuda a unos amables alemanes que dirigen la escuela de buceo de la isla, los cuales llamaron al hotel y estos a la agencia con la que habíamos reservado la excursión. En ese mismo momento apareció por fin el barco. Se aclaró el malentendido, ya que mi mujer no sabía que habían quedado en ir a recogerme en una hora y les dijo que lo hiciesen a la vuelta, cuando la excursión hubiese finalizado y regresásemos a Gili Trawangan, para evitar que me marease otra vez. Así que mientras ellas disfrutaban del snorkel, de un aperitivo en Gili Air, y el capitán se dedicaba a surfear yo me sentía como Tom Hanks en "Naúfrago".

Anécdota aparte, el dinero invertido en la excursión mereció totalmente la pena porque el paseo en barco y las vistas del fondo del mar (a las cuales las fotos realizadas con una cámara desechable no hacen justicia) son inolvidables.


Próximo capítulo: de las islas Gili a Seminyak.

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