8 de septiembre de 2014

Ubud

INDONESIA 2014
Día 8/15
Capítulo 2/2

Hasta ahora tan sólo habíamos visto Ubud de noche, cuando salíamos a cenar. La última tarde de la que disponíamos, antes de partir a las islas Gili, la dedicaríamos por fin a conocer la capital cultural de Bali. Dijimos al conductor de la furgoneta del rafting que nos dejase en el centro y comenzamos la visita por el afamado Pasar Ubud, el mercado, visita habitual de los turistas que acuden a Bali y se alojan en otro punto de la isla. Se vende de todo, desde comida hasta ropa o artículos de regalo. No es excesivamente grande y está lleno de gente. Se sitúa en una calle paralela a la calle principal Jalan Raya Ubud. Dimos una vuelta y compramos unas camisetas, siempre regateando claro está.

Después nos acercamos a Puri Saren, el Palacio Real, aunque tan sólo vimos el patio y la puerta de entrada. Estaba repleto de chinos haciéndose fotos y huimos rápidamente.
Muy cerca se encuentra el templo más famoso y bonito de Ubud, Pura Taman Saraswati, en el que destaca el gran estanque de lotos situado delante del templo. Estaba cerrado y tan sólo lo vimos por fuera, es un lugar muy fotogénico. Al lado del templo se encuentra el Café Lotus, del cual ya hablamos cuando fuimos a cenar. La entrada al templo se encuentra a la derecha de la del restaurante, no es necesario cruzar este para acceder al templo.

Bajamos la otra gran calle de la ciudad, Jalan Monkey Forest, parándonos en algunas de las cientos de tiendas, entre ellas la librería Periplus, donde compramos unas postales que a día de hoy aún no han llegado. Al final de la calle se encuentra otro de los puntos más conocidos de Ubud, Monkey Forest, el cual es muy fácil identificar ya que en sus proximidades se ven numerosos monos andando tranquilamente por las calles o subidos en los coches que se encuentran en el parking. Es un enorme bosque que en muchos puntos recuerda a la selva por lo tupida que se encuentra la vegetación. Hay muchos turistas y más monos aún, habituados a la presencia humana y especialmente a su comida (numerosos vendedores te ofrecen plátanos o cacahuetes). Pueden volverse bastante agresivos si te ven con comida y no se la ofreces. Disfrutamos más de los monos en el pequeño rincón que nos paró Kerman al regreso de la catarata de Munduk que aquí, porque estos nos parecieron más agresivos, aunque ninguno se nos subió a la chepa. Pero el lugar merece mucho la pena, con rincones realmente preciosos.

- Arriba: Pura Taman Saraswati (dcha) y Lotus Café (izda). Abajo: Monkey Forest -

Tras la aventura de los monos nos fuimos a dar un buen masaje balinés. Le habíamos pedido consejo a Kerman y nos había recomendado Venetian Spa, muy cerca de Monkey Forest. Tenía muy buena pinta pero no teníamos reserva y estaba lleno. Así que subimos por Jalan Monkey Forest en busca de otro spa. Vimos un cartel de Verona Spa, pensamos que al menos compartía nombre de afamada ciudad italiana y allí nos dirigimos por un callejón. El local recordaba a una peluquería, de hecho tenía una. Cogimos un folleto y nos decidimos por el tratamiento Javanese Lulur de 90' de duración, por el escalofriante precio de 150.000 rupias por persona (poco más de 9 €). Nos pasaron a cada uno a una habitación individual, alguna de las cuales tenía vista a los arrozales. Una hora de masaje y 30' de tratamiento, primero con lulur (una especie de barro que exfolia la piel) y luego con yogur para eliminar las pieles muertas. Tras ello un relajante baño en una bañera cubierta de pétalos de flores, mientras te relajas bebiendo un té y comiendo unas frutas. Nos encantó. Hubiésemos vuelto el día siguiente. Uno de esos lujos que no se pueden olvidar en un viaje a Asia.

Teníamos previsto regresar al hotel a las 9 de la noche aprovechando el transfer gratuito del hotel para hacer las maletas, ya que partíamos muy pronto a la mañana siguiente. Así que fue el día que antes fuimos a cenar, sobre las 7 de la tarde, hora punta en Ubud. Cuando decidimos que era la hora de cenar estábamos al lado de Ibu Rai, el restaurante donde cenamos el segundo día y que nos gustó mucho. No dimos más vueltas y cenamos otra vez allí, esta vez en el comedor que da a la calle, ya que los del interior aún estaban cerrados. De nuevo cenamos muy bien por 30 € los cuatro.

Tras la cena nos acercamos hasta la heladería de todos los días a degustar nuestro último helado en Ubud y a las 9 nos acercamos a la parada del bus. Regresamos al hotel como sardinas en lata, se nota que la mayoría de los huéspedes llevan este horario y cenan pronto, el bus estaba repleto. Menos mal que el trayecto es de apenas 10'. Dimos un paseo por el hotel para despedirnos de este encantador lugar y luego nos fuimos a la habitación para hacer las maletas e ir pronto a la cama, mañana nos esperaban ¡las islas Gili¡


Próximo capítulo: barco a las islas Gili.

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