7 de octubre de 2014

Indonesia y Singapur: balance final

INDONESIA 2014

Con este post finalizan los capítulos dedicados al viaje a Singapur e Indonesia. Vamos a recapitular y a resumir los aspectos que nos parecen más destacados y que puedan servir de ayuda a futuros viajeros.
En primer lugar la pregunta más importante: ¿merece la pena el viaje? Sin lugar a dudas si. Nos ha parecido un viaje completo y variado con tres partes muy diferenciadas: el modernísimo Singapur, la tradicional Bali y las paradisiacas islas Gili. Nos lo hemos pasado muy bien, la gente es encantadora, la infraestructura turística buena, la gastronomía también y los precios siguen siendo más que asequibles para el bolsillo de un europeo.

Singapur es una puerta de entrada magnífica a Indonesia. Destino ideal para pasar 1-2 noches y dejarse deslumbrar por sus centros comerciales y sobre todo por Marina Bay, además de saborear lo que debió ser la ciudad antigua en sus barrios étnicos.

Bali es muy turístico, que nadie se lleve a engaño, pero no por ello pierde encanto. Piensa antes de alquilar un coche o moto porque el tráfico es caótico. Contratar un guía es muy económico y te olvidas de problemas. No tenemos más que palabras de agradecimiento para Kerman, nuestro guía contratado a través de la agencia todobali. Selecciona unos pocos templos y disfrútalos con tranquilidad, sino puede ser que te saturen. Personalmente nos han gustado más los maravillosos paisajes balineses, especialmente sus arrozales.

Las islas Gili son el colofón ideal al viaje. Un lugar de descanso en el que te encontrarás como en tu casa nada más pisar las islas. Aquí es donde conviene gastarse los euros en un buen alojamiento porque por el precio de una noche en un hotel sencillo de cualquier ciudad de España puedes alojarte en lugares magníficos, como nuestra añorada villa Kelapa.

Indonesia es un país enorme y muy diverso. Esperamos regresar algún día para poder visitar numerosos sitios que no hemos podido hacer en este viaje por falta del tiempo: los grandes templos de Java, Sulawesi, los orangutanes de Borneo o los dragones de Komodo.





Como fin de capítulo nuestra particular lista de lugares favoritos de este viaje:

  1. En primer lugar, sin duda alguna, las islas Gili: la villa Kelapa, la barrera coralina, el snorkel, los paseos en bicicleta, los atardeceres, las cenas en los restaurantes nocturnos degustando pescado a la brasa y una Bintang.... uno de los mejores lugares que hemos estado jamás.
  2. La deslumbrante Marina Bay de Singapur, toda una muestra de poderío económico de este pequeño-gigante asiático. De todos sus edificios brilla con luz propia el hotel Marina Bay Sands y su piscina infinita.
  3. El paisaje idílico de la isla de Bali y en especial  los arrozales de Tegallalang y Jatiluwih.
  4. El divertido rafting en la fabulosa garganta del río Ayung.
  5. El masaje balinés que nos dimos en el Verona Spa de Ubud.

Indonesia os espera......


4 de octubre de 2014

Marina Bay Sands

INDONESIA 2014
Días 14-15/15

Tras un buen desayuno, servido en la habitación, dejamos el Jas Boutique Villas, un hotel que nos hubiese gustado disfrutar algún día más. El taxi del hotel nos llevó al cercano aeropuerto, con bastante tráfico el trayecto no llegó a media hora.
Nos dirigimos a los mostradores de Air Asia donde facturamos sin ningún contratiempo. Luego pasamos el control de inmigración, previo pago de 200.000 rupias como tasa de salida del país. Un sacacuartos para los turistas totalmente desproporcionado para los precios de Indonesia, cuando además pagas 25 $ por el visado de entrada. Pero no hay opción, o pagas o no entras o sales del país.
En el aeropuerto nos gastamos nuestras últimas rupias en unas camisetas y alguna cosilla para comer esperando la salida del vuelo de Air Asia con destino a Singapur, el cual se retrasó cerca de dos horas. Fue el único problema que tuvimos con esta aerolínea de bajo coste totalmente recomendable. En este vuelo no nos pasó como en el de ida y nos llegó algo de comida (unos fideos chinos), previo pago claro está.

Llegamos a Singapur alrededor de la 5 de la tarde, pasamos rápidamente el control policial, pese a que esta vez había bastante más cola debido a que llegaban numerosos vuelos. Tomamos un taxi para llegar lo antes posible al hotel ya que queríamos exprimir a tope los 350 euros invertidos en el Marina Bay Sands. Cuando planificamos el viaje no nos planteamos en principio alojarnos en este hotel por el precio. Realmente una habitación doble no es excesivamente cara pero en nuestro caso necesitábamos una familiar y eso subía bastante el precio, así que aparcamos la idea. Pero leyendo y leyendo y viendo vídeos nos dimos cuenta que el hotel es el emblema del Singapur moderno y que probablemente jamás regresemos a esta ciudad, por lo que merecía la pena rascarnos el bolsillo y pagar la mayor cantidad de dinero que hemos desembolsado por una noche de hotel. Del precio hay que descontar la entrada que pagarías si subes al Sands Skypark (27 dólares de Singapur), gratuita para los huéspedes del hotel.




El Marina Bay Sands es el mayor hotel de Singapur, son 3 torres en forma de castillo de naipes de 55 pisos cada una. En la parte superior están unidas por el Sands Skypark, una inmensa plataforma en la que se sitúa la piscina infinita abierta más larga y más alta del mundo, exclusiva para los huéspedes del hotel. El hotel es un hito de la arquitectura y de la ingeniería de nuestro tiempo aunque muy impersonal. La recepción se parece más a la zona de facturación de un aeropuerto que a un verdadero hotel. Las inmensas zonas comunes están abarrotadas de turistas, ya que es visita obligada si viajas a Singapur. La habitación está totalmente domotizada y es muy elegante, aunque no justifica el precio. Por ejemplo las habitaciones del hotel Lebua de Bangkok o del Mandalay de Las Vegas eran muy superiores y bastante más económicas. Realmente el precio se paga por la piscina ya que tan sólo se permite el acceso a los huéspedes del hotel.

Como ya he comentado la piscina es la más alta del mundo y la vista del skyline de la ciudad es espectacular, especialmente al atardecer. Cierra a las 11 de la noche por lo que se puede disfrutar todo el día. Estaba totalmente abarrotada de turistas, parecía una sopa de chinos con la cantidad de ellos que estaban a remojo. Nos dimos un baño por la tarde, hicimos unas preciosas fotos del atardecer y nos fuimos a cenar al centro comercial situado al lado del hotel. Por la noche regresamos de nuevo a la piscina para ver los rascacielos de la ciudad iluminados.

Al día siguiente acabó nuestra aventura de este año. El vuelo de Emirates desde Singapur a Dubai salió puntual a las 9:35 de la mañana. Teníamos poco tiempo de escala en Dubai (poco más de hora y media) pero no hubo contratiempos y llegamos sin problema el vuelo a Madrid, donde aterrizamos a las 8 de la tarde hora local.


Próximo y último capítulo: balance final