3 de noviembre de 2015

Sri Lanka: balance final

Con este capítulo finaliza el recorrido por Sri Lanka y como siempre solemos hacer vamos a intentar resumir el viaje y sacar algunas conclusiones.

Probablemente es un destino que llama mucho menos la atención que otros del sudeste asiático como Tailandia, Vietnam o Indonesia pero es un lugar muy, muy interesante. Reúne un montón de ruinas de antiguos reinos realmente formidables, parques nacionales donde poder ver gran cantidad de fauna, incluidos grandes mamíferos como elefantes o leopardos, y playas paradisiacas.
El lado negativo es que seguramente la llegada de turistas de forma masiva tras el fin de la guerra civil ha hecho que en algunos lugares, afortunadamente pocos, el personal que trabaja con turistas haya perdido la amabilidad característica de Asia y que los precios de entrada a los monumentos son claramente abusivos. Sri Lanka corre el riesgo de morir de éxito como no regule adecuadamente estos aspectos, pero si lo hace tiene un potencial turístico enorme. Quizás queden pocos años para que la masificación sea ya irreversible, de hecho la isla misteriosa conocida tan sólo por algunos viajeros intrépidos ya no existe.

Es un viaje más caro que otros destinos asiáticos que hemos visitado como Tailandia o Indonesia ya que el nivel de vida es más alto. Nuestro presupuesto aproximado para dos adultos y una niña ha sido el siguiente:
  • Vuelo: 760 por persona €
  • Conductor privado durante 13 días: 690 € 
  • Tren Nanu Oya- Ella: 7 € por persona 
  • 12 noches de hotel: 1346 € (habitaciones triples)
  • Comidas: 557 €
  • Entradas: 229 €
  • Safaris y otras actividades: 398 €
  • Visado: 27 € por persona
  • Seguro de viaje: 42 € por persona

En total 1900 € por persona. Se puede abaratar considerablemente usando el transporte público pero viajando varias personas no creo que salga a cuenta por la comodidad de disponer de conductor a todas las horas y el tiempo que se gana. Otro apartado donde se puede ahorrar es el alojamiento, nosotros solemos combinar establecimientos económicos con otros donde darnos un capricho. Os recomendaría que si el presupuesto os lo permite no olvidéis el 98 acres en Ella y el Good Karma en Tangalle. Las entradas a los monumentos y los safaris y otras actividades (masajes, avistamiento de tortugas) son un gasto casi obligado.






Y como colofón la clásica lista de los mejores lugares del viaje:
  1. El safari de Minneriya posiblemente fue el mejor momento del viaje gracias al precioso paisaje, las grandes manadas de elefantes, el clima, la emoción de nuestro primer safari y la amabilidad del guía. 
  2. La estancia en el Hotel 98 acres de Ella con la subida al Little Adam's Peak y la inmensidad de las colinas de té.
  3. El relax en el Hotel Good Karma en la playa de Tangalle, el paraíso terrenal.
  4. Las inmensas ruinas de Polonnaruwa donde sentir el peso de la historia.
  5. La fatigosa subida a la mole rocosa de Sigiriya para contemplar los preciosos frescos.

Sri Lanka os espera....

1 de noviembre de 2015

De Unawatuna a Madrid

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 14/14

Y llegó nuestro último día en Sri Lanka. Nos esperaba un largo día idéntico al de la ida y lo mejor era tomárselo con calma. Así que pasamos la mañana en la piscina del hotel hasta las 12 que era el check out. Puntual, como siempre, estaba esperándonos Gama con su coche. Desde Unawatuna hasta el aeropuerto internacional de Colombo tardamos 3 horas y eso que las dos primeras fueron por una moderna autopista, la única del país. El peaje le pagamos nosotros (muy barato, 3 €. Al comentarle a Gama lo que cuesta un trayecto similar en España no se lo creía). Al salir de la autopista nos encontramos con muchísimo tráfico en los alrededores de la capital que hizo que tardásemos más de lo previsto en recorrer los últimos km. Por lo tanto no salgáis hacia el aeropuerto con el tiempo justo para no tener un disgusto.

En el aeropuerto llegó la hora de la despedida de Gama con el que habíamos compartido dos semanas y formaba parte de la familia. Le pagamos lo que faltaba del total del viaje y le dimos una buena propina ya que se la había ganado. Al día siguiente recogería a unos turistas australianos en Kandy y nosotros volveríamos a la rutina.





El aeropuerto de colombo es pequeño y sin apenas lugares donde pasar el rato mientras esperas a embarcar, algunas tiendas y poco más. Tras pasar el control de pasaporte, donde nos tocó un funcionario bastante antipático, comimos en un McDonalds a precios europeos (22 $ los 3). En varias tiendas del aeropuerto no admiten el pago con rupias, tan sólo con dólares o tarjeta de crédito. 

El vuelo a Doha lo hicimos, al igual que la ida, con Sri Lankan Airlines y el de Doha a Madrid con Qatar Airways. La duración fue de 5 horas el primer trayecto y 7 horas y cuarto el segundo. Lo más duro fueron las 4 horas y media de escala en Doha en plena madrugada. Menos mal que este aeropuerto es fabuloso y encontramos una sala de descanso donde poder tumbarnos en una silla reclinable. Aquí se aceptan un gran número de divisas, entre ellas el euro, por lo que no es necesario cambiar a dólares de Qatar a no ser que visitéis la ciudad.

El vuelo discurrió sin incidentes y el avión aterrizó puntualmente a las 8 de la mañana del día siguiente en Barajas. 

Próximo y último capítulo: balance final del viaje.

29 de octubre de 2015

¿Qué ver en Unawatuna?

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 13/14

De nuevo amaneció nuboso. Habíamos quedado con Gama en ir a Jungle Beach y así lo hicimos a la espera que levantase el día. Esta es una pequeña cala escondida a la que se puede acceder en coche o tuk-tuk desde Unawatuna. Se tarda unos 15' ya que aunque la distancia es corta el camino es una pista de tierra en mal estado. La playa es pequeña pero muy bonita, hay bastante sombra gracias a las palmeras y un chiringuito donde poder comer. Ideal para pasar un buen día de playa si el tiempo acompaña, cosa que desgraciadamente no ocurrió.

Cuando llegamos empezó a llover. Esperando a que despejase nos fuimos a visitar la cercana Pagoda Rumassala, situada en un promontorio sobre la costa, justo en la entrada a Jungle Beach. Fue construida por los monjes japoneses de la secta budista Mahayana en el año 2005 dentro de un proyecto destinado a levantar templos en lugares donde hubo algún conflicto armado. Lo mejor sin duda son las vistas que se tienen de la costa, especialmente de Fort.


- Jungle Beach, Pagoda Rumassala -


Como al salir de la pagoda seguía lloviendo cada vez más decidimos acercarnos hasta una granja de tortugas llamada Hatchery situada a la salida de Unawatuna, que en principio habíamos pensado en ir al día siguiente antes de partir hacia el aeropuerto. Fue el complemento ideal después de haber visto el desove de la tortuga en Rekawa beach. Los huevos son recogidos en la playa y aquí se incuban en unos bancales de arena. Posteriormente las pequeñas tortugas van siendo alimentadas en estanques cada vez de mayor tamaño hasta que están listas para ser liberadas al mar. Además hay ejemplares de diferentes especies de tortugas adultas que están siendo recuperadas tras haber sufrido algún accidente con los motores o redes de los barcos de pesca. La entrada cuesta 500 lkr. Muy recomendable si viajáis con niños.


- Granja de tortugas Hatchery -

Después de visitar la granja empezó a salir el sol y fuimos a comer al mismo restaurante que el día anterior, el Hot Rock de la playa de Unawatuna. Allí pasamos nuestra última tarde en Sri Lanka. Como despedida nos dimos un masaje ayurvédico en un local recomendado por la Lonely Planet llamado Sanctuary Spa, situado al lado de la playa. Un lugar bonito, con gente encantadora y muy profesional. Un masaje corporal de una hora nos costó 3200 lkr por persona (unos 22 €). Muy barato comparado con nuestros precios pero casi cuatro veces superior al de Bali del año anterior. Recordad que Sri Lanka es uno de los países más caros del sudeste asiático.
Por la noche regresó la lluvia y de nuevo nos quedamos a cenar en el restaurante del hotel.


Próximo capítulo: de Unawatuna a Madrid.

27 de octubre de 2015

Galle

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 12/14

El día amaneció lluvioso pero no cambiamos los planes de visitar la ciudad histórica de Galle, muy próxima a Unawatuna, apenas 15' en coche.  La antigua ciudad holandesa fortificada se llama Fort y es realmente lo que se visita, su construcción comenzó en 1663 y es Patrimonio de la Humanidad. Durante dos siglos fue el principal puerto de Ceilán y escala obligatoria para los barcos que navegaban de Asia a Europa. Cuando la isla pasó a manos británicas la importancia de Fort fue decayendo al construirse el puerto de la nueva capital, Colombo.

Fort cuenta, además de las murallas, con una gran cantidad de edificios coloniales perfectamente conservados, además de ser una ciudad viva en la que vive la gente, no es un museo al aire libre. La fortaleza de las murallas se puso a prueba con el tsunami del 2004 el cual arrasó el Galle moderno pero apenas causó daños en la ciudad de Fort gracias a sus inmensos muros.

Decidimos realizar la visita siguiendo el recorrido a pie propuesto por la Lonely Planet, parando y desviándonos cuando nos apetecía. Calculad entre dos y tres horas para hacerlo sin prisas, es decir en una mañana o una tarde podéis ver Fort tranquilamente. Otra opción es pernoctar en algunos de los magníficos hoteles coloniales y pasar todo el día en la ciudad pero esta no da para más.

Las murallas permiten el paso al interior a través de dos puertas. La llamada Antigua puerta fue construida por los holandeses y en el interior se pueden leer siglas VOC que hacen referencia a la Compañía holandesa de las Indias Orientales. La segunda puerta llamada principal, es más tardía y la construyeron los ingleses. Al lado se encuentra la Torre del Reloj, el cual aún funciona con exactitud británica. Desde aquí puede verse el campo de criquet, deporte nacional.

En la muralla también destaca el faro, aún en uso, indispensable para servir de guía a los barcos ya que la costa es bastante peligrosa debido a las rocas, que provocaron numerosos naufragios. Debajo del faro hay una pequeña playa usada por los locales, llena de basura por cierto.


- Fort (Galle) -

En cuanto a los edificios coloniales destacan dos iglesias, una holandesa y otra inglesa, pequeñas y encantadoras. Es fácilmente imaginarse como sería la vida en las colonias de la época entrando en ellas. Un edificio actualmente en restauración situado unos metros más adelante de la iglesia anglicana eran las antiguas oficinas de la naviera Lloyd's y aún se puede ver el tablero con el listado de los barcos que tenían previsto arribar a puerto ese día.
Nos gustó también la Plaza de los Juzgados ya que se estaban celebrando juicios y pudimos ver a los jueces y abogados con sus togas impartir justicia en un edificio cochambroso. Muy cerca se encuentra el magnifico edificio restaurado del hospital holandés.
También os recomendamos dos tiendas: la elegante Barefoot con ropa, cosas para el hogar o artesanía; y Sticks No Bills dedicada a postales y pósteres de época. Compramos un póster precioso del antiguo Ceilán, eso si a precios europeos.

Fort nos gustó y creemos que es una visita imprescindible en Sri Lanka, pero también tenemos que decir que nos decepcionó un poco. Es incuestionable el valor histórico de la ciudad y los edificios coloniales magníficamente conservados, pero honestamente esperábamos mucho más.

Teníamos pensado comer aquí pero como acabamos la visita en dos horas y era muy pronto para comer decidimos regresar a Unawatuna. Gama nos dejó en la playa y comimos en uno de los restaurantes de la playa, el Hot Rock, regentado por una señora y su hijo, muy amables. Comida sencilla, sabrosa y barata (18 € los tres). Nos gustó y repetiríamos al día siguiente. La tarde la pasamos en la tumbona del restaurante en la misma playa y disfrutando de las olas. Este día nos reconciliamos con Unawatuna después de la decepción del día de llegada. La verdad es que la playa es muy agradable, especialmente si viajáis con niños.

Teníamos intención de regresar a la playa para la cena pero empezó a llover, nos dio pereza y nos quedamos a cenar en el restaurante del hotel. Si el hotel no es recomendable, el restaurante si que lo es. La comida es deliciosa e incluye de forma gratuita ensalada o sopa con el plato principal que se pida. La cena para los tres nos costó 29 €, incluyendo cervezas y dos magníficos pescados. Al igual que con el restaurante de la playa repetiríamos al día siguiente.


Próximo capítulo: ¿Qué ver en Unawatuna?

24 de octubre de 2015

Unawatuna Beach

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 11/14
Capítulo 2/2

Tras comer en Mirissa llegamos al hotel de Unawatuna. Fue uno de los que más nos costó encontrar porque realmente ninguno nos convencía. Al final optamos por el Flower Garden y fue la peor elección del viaje. Desastroso, para no extenderme más en el tema podéis leer la entrada sobre alojamiento en Sri Lanka. El contraste entre el hotel de Tangalle y este no pudo ser más marcado y encima nos esperaban 3 noches de estancia en él.

Superada la decepción, nos fuimos andando hasta la playa de Unawatuna, unos 10' de caminata por una estrecha carretera llena de tráfico, charcos y tiendas turísticas sin ningún encanto. La playa en forma media luna es preciosa pero está repleta de chiringuitos en la arena y dista mucho del paraíso de la playa de Tangalle. Su gran ventaja es que es perfecta para el baño, con oleaje y algo de resaca pero mucho más segura que la de Tangalle. Además no había demasiados turistas. Dimos un paseo hasta el final de la playa donde se encuentra un templo budista. Subiendo las escaleras se tiene una bonita vista del atardecer en la costa.

- Unawatuna Beach -


Después de ver atardecer nos fuimos a cenar a uno de los restaurantes de la playa. Por el día todos tienen hamacas a disposición de los clientes, consumiendo algo en el restaurante estas son gratuitas en primera línea de playa. Por la noche ponen las mesas en la misma playa iluminadas con antorchas en la arena. Realmente es muy agradable aunque no tiene nada que ver con el ambiente que disfrutamos el año anterior en las islas Gili. Esta noche cenamos en Koko's on the Beach, una hamburguesería que como su nombre indica se encuentra en la misma playa. Regentada por un extranjero muy simpático hacen unas hamburguesas y un fish and chips muy buenos, eso si, a precios casi europeos (22 € al cambio cena para tres). La cena fue muy agradable con la escasa luz de las antorchas y una temperatura ideal. Tras cenar hicimos el camino de vuelta hasta el hotel. Al día siguiente nos acercaríamos a visitar uno de los teóricos puntos fuertes del viaje: Galle.

Próximo capítulo: Galle.


20 de octubre de 2015

De Tangalle a Unawatuna

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 11/14
Capítulo 1/2

Dejamos atrás nuestro rincón paradisiaco en Good Karma y nos dirigimos a Unawatuna, escala final del viaje. Desde Tangalle hay 92 km y durante el trayecto seleccionamos 3 paradas. La primera fue en Dikwella para ver el llamado Ho-o-maniya Blowhole, una hendidura en las rocas de la costa donde al chocar las olas producen una columna de agua que, con el mar embravecido, puede llegar  a alcanzar los 25 metros de altura. Conviene preguntar en la taquilla (entrada 250 lkr) el estado del mar, porque si está en calma no merece la pena pagar el precio de la entrada ni subir los escalones hasta el acantilado. Es interesante, pero mucho menos espectacular que los preciosos bufones de Arenillas asturianos.


- Ho-o-maniya Blowhole -

Muy cerca se encuentra el Templo Wewurukannala. Tiene la figura de Buda sentado más alta del país (más de 50 m), pero la razón de parar aquí son las figuras de los condenados al infierno que están siendo cortados por la mitad con una sierra, abrasados en calderos de agua hirviendo o destripados por los demonios. Harán las delicias de los niños. Es un templo muy "kitsch" y en eso reside su encanto. Además no nos encontramos con ningún otro turista, tan sólo con fieles locales. Aunque no es una parada obligada, si disponéis de tiempo merece la pena. La entrada cuesta 200 lkr.


- Templo Wewurukannala -


La tercera y última fue en Dondra, la localidad más meridional de la isla y donde se encuentra un famoso faro, aún hoy en funcionamiento. El entorno del faro es precioso, con el mar rugiendo rodeado de palmeras. Aunque la entrada al faro es cara 500 lkr y la subida por las escaleras fatigosa, las vistas de la costa lo suplen con creces.


- Faro de Dondra -


Paramos a comer en Mirissa, otra localidad turística que estuvimos barajando para alojarnos. Comimos en un chiringuito en la misma playa por 17 € los tres (hamburguesa para la peque y un pescado fresco para nosotros). La playa es pequeña pero muy bonita, nos pareció un lugar interesante para alojarse, sin excesivo turista. Mirissa es famosa porque desde aquí parten los barcos para el avistamiento de ballenas, es uno de los mejores lugares del mundo para ver ballenas azules. Después de nuestra experiencia en Islandia con el "mareo ballenero" ya estamos vacunados para esta aventura y ni nos la planteamos.


- Mirissa -

En el trayecto de Koggala a Unawatuna se pueden ver los famosos pescadores ceilandeses sobre pilotes, que por ejemplo ilustran la portada de la guía Lonely Planet. Vimos unos cuantos pero entre que estaba lloviendo y que no somos muy partidarios de pagar por hacer fotos a personas decidimos no parar. 

Próximo capítulo: Unawatuna Beach

18 de octubre de 2015

Paraíso en Tangalle

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 10/14

Cuando preparamos el viaje uno de los lugares que más nos costó decidir fue la playa del sur. Al final optamos por Tangalle, principalmente para poder ver el desove de tortugas en la playa de Rekawa, y Unawatuna, porque leímos que su playa era segura para el baño, aspecto muy importante si, como nosotros, viajáis con niños. Reservamos una noche en Tangalle y tres en Unawatuna. Si hoy volviese a planificar el viaje pasaríamos dos noches en cada destino.

El trayecto entre Tissa y Tangalle es de algo menos de 70 km, aunque se tarda en hacerlo casi hora y media porque en el sur encontramos más tráfico que el resto del país y además la carretera cruza muchas localidades, lo cual ralentiza aún más la marcha. Este día nos lo tomamos con calma y tras desayunar pasamos un buen rato en la piscina del Blue Turtle.

A Gama le costó encontrar el hotel de Tangalle ya que nunca había llevado a otros turistas y está alejado de la carretera, se accede por una pista de tierra en mal estado. El Hotel Good Karma fue, junto con el 98 acres de Ella, el mejor del viaje. Es otro de esos sitios que tenéis que subrayar y si vuestro presupuesto os lo permite alojaros aquí, los euros invertidos valen hasta el último céntimo (ver entrada alojamiento en Sri Lanka).

Comimos y cenamos en el mismo hotel, algo imprescindible ya que no hay otros establecimientos cercanos. La comida tiene un precio más que asequible y es muy buena. Eliges el pescado que quieres cenar y lo pescan en el día. Cenamos un pescado a la brasa y unas gambas buenísimas.

La tarde la pasamos entre la piscina y la enorme playa desierta. Estábamos nosotros solos. Es ideal para pasear y ver la puesta de sol. Sin embargo no es aconsejable para el baño ya que tiene un oleaje muy peligroso. Este es un aspecto a tener en cuenta en las playas de Sri Lanka, ya que todos los años mueren ahogados unos cuantos turistas. El lugar nos encantó, es fantástico para ir en pareja. Además el hotel tiene muy pocas habitaciones y la tranquilidad está asegurada.


- Hotel Good Karma -

Como ya he comentado, una de las razones de elegir Tangalle fue poder ir por la noche a la playa de Rekawa para ver el desove de tortugas. Desde el mismo hotel se contrata el tuk-tuk que te acerca a esta playa, el trayecto es de algo menos de media hora y cuesta 1000 lkr ida y vuelta por vehículo, no por persona. El conductor te espera hasta que regresas de la excursión y te devuelve al hotel. Sri Lanka es uno de los mejores lugares del mundo para ver desovar a las tortugas marinas. Agosto es temporada alta en Rekawa y prácticamente se puede ver a diario desovar a algún ejemplar. 

El trayecto en tuk-tuk es toda una aventura, por pistas de tierra a toda velocidad y de noche, con la única iluminación del pequeño foco del vehículo. Hay una asociación ecologista que se encarga de gestionar el acceso a la playa. Tienen una pequeña construcción de madera con paneles informativos sobre las tortugas marinas. La entrada vale 1000 lkr por adulto y 500 lkr por niño. Hay varias personas vigilando en la playa para detectar a las tortugas. Los turistas esperan mientras en el punto de acceso y cuando llega el aviso que hay tortuga se saca la entrada. Si esa noche no llega ningún ejemplar no se paga. Nos llamó la atención la cantidad de turistas que había, entre ellos muchos niños. Se accede a la playa en fila india, en silencio y con la única luz de la linterna del guía. Una vez allí se camina a oscuras por la arena, menos mal que había luna llena, hasta donde se encuentra la tortuga excavando el agujero donde pone los huevos. Se accede en pequeños grupos para ver desovar al animal y puedes esperar hasta que acabe y regrese al mar. El problema es que todo este proceso se hace muy, muy largo. Media hora de trayecto en tuk-tuk de ida y otro tanto de vuelta, una hora esperando a que llegue algún ejemplar a la playa, otra hora esperando allí para ver el desove...... y ya nos aburrimos y nos dimos la vuelta. Fácil que llegues al hotel pasada la medianoche. Si no habéis visto nunca desovar a una tortuga os lo recomiendo. Nosotros tuvimos la oportunidad de ver el acontecimiento en Costa Rica y nos pareció que estaba mucho mejor organizado (aquí en ocasiones funcionaba con la máxima de "tonto el último").

- Playas en Tangalle -

Al regresar el conductor tuvo que ser ayudado por unos compañeros para arrancar el tuk-tuk y circulaba con la luz ¡apagada¡ detrás de otro vehículo. El problema, como era de prever, fue cuando el otro vehículo giró en un cruce y al encender las luces nuestro tuk-tuk se paró. Se produjo entonces uno de los momentos cumbres del viaje, cuando el conductor dijo la, ya mítica frase para nosotros: "Sir, tuk-tuk problem". Y allí en medio de la nada, a oscuras, esperamos a que otro tuk-tuk llegase en nuestra ayuda. En 10' llegaron dos vehículos con unos turistas chinos que se alojaban en nuestro mismo hotel y con los que conseguimos llegar sanos y salvo a nuestro destino. Este episodio en sí fue mucho más jugoso que el desove.

Próximo capítulo: de Tangalle a Unawatuna.



17 de octubre de 2015

Safari en Yala

SRI LANKA Agosto 2015
Día 9/14
Capítulo 2/2

Tras terminar de comer, Gama nos presentó a un señor con el que en el mismo restaurante contratamos el safari del Parque Nacional de Yala. La negociación no fue como en la visita a Minneriya que sencillamente no existió. Comenzó por ofrecernos visitar el bloque I del parque o el II y III. El primero es el más visitado porque está más cerca y hasta el fin de la guerra civil con los tamiles era el único abierto al público. Es más barato que los otros dos. Nos comentó que las posibilidades de ver animales son las mismas lo único que en el bloque I nos encontraríamos con más gente. Al final elegimos lo más sencillo y optamos por este bloque. Ya sabíamos que el safari en Yala es lo más caro del viaje, las entradas por persona son de 3.739 lkr (11.217 lkr los 3 vs 7.114 lkr en Minneriya). A las entradas hay que sumar la contratación del jeep (5 horas) con el conductor. Habíamos leído que además solía ir un tracker en el jeep (la persona que se encarga de ir buscando animales) pero tanto en el nuestro como en los otros jeeps tan sólo viajaba el conductor que hacía además las veces de guía. En total, entradas más jeep y conductor tan sólo para nosotros 3, el safari nos costó al cambio 50 € por persona. Regateando con unos y otros se puede conseguir mejor precio pero entre ellos los tienen pactado y hay poco margen de rebaja.


- Parque Nacional de Yala -


¿Cuándo es mejor hacer el safari en Yala?
La mayoría de los blogs que leímos al preparar el viaje hicieron el safari al amanecer porque es un buen momento para ver animales, en especial al esquivo leopardo, ya que salen a cazar. Le preguntamos a Hassantha al reservar el viaje y nos recomendó mejor el atardecer por el mismo motivo. Como además hacerlo por la tarde nos encajaba mejor en nuestro horario, decidimos hacerlo al contrario que la mayoría. Salimos después de comer y regresamos cuando estaba anocheciendo. Es verdad que cuando atardecía fue cuando más animales vimos. No se cuantos turistas hay por la mañana pero por la tarde estaba repleto. La decisión es vuestra.

Antes de montar en el jeep, mucho más moderno que el de Minneriya, el siempre atento Gama nos compró agua ya que el calor aprieta en el interior del parque y no se puede comprar bebida. Desde Tissa hay algo más de media hora hasta la entrada. La carretera de acceso está recién asfaltada (el dinero de los turistas está llegando a espuertas al país) y en los márgenes numerosos carteles anuncian la fauna del parque, especialmente su estrella, el leopardo. Es el lugar del mundo con la mayor colonia de estos animales, que además al ser la cúspide de la pirámide de los depredadores (no compiten con leones como en África o con el tigre como en la India) los adultos alcanzan un mayor tamaño. La mejor época para visitar Yala es de Febrero a Junio, ya que es temporada seca y se pueden ver más fácilmente los animales. Ver o no el leopardo es cuestión de suerte. A nosotros nos tocó la cruz de la moneda y no lo vimos.


- Parque Nacional de Yala -


El paisaje de Yala nos pareció menos bonito que Minneriya, mucho más seco, con matorral y menos árboles. Hay charcas donde beben los animales, pero no el gran lago del otro parque. A la mitad de safari se hace una parada en la playa donde un monolito recuerda a los fallecidos por el tsunami. Las pistas, al igual que en Minneriya, son de tierra. Los conductores tienen walkie-talkie y se van comunicando donde están los animales. Cuando se encuentran varios vehículos parados es señal que hay algún animal al lado. Aunque no pudimos ver al leopardo, si que vimos otras muchas especies: pelícanos, garzas, pavos reales, águilas, búfalos de agua, cocodrilos, monos, elefantes, sambares, cerdos salvajes, camaleones, mangostas...  En resumen, el safari nos gustó pero menos que el de Minneriya, principalmente por el paisaje.

Regresamos a Tissa ya de noche. El conductor nos dejó en el hotel, donde cenamos por 19 € los tres un buffet de los más flojos del viaje, aunque en la terraza se estaba muy cómodo. Se notaba que estábamos en el sur y el calor apretaba.


Próximo capítulo: paraíso en Tangalle.


15 de octubre de 2015

De Ella a Tissamahara

SRI LANKA Agosto 2015
Día 9/14
Capítulo 1/2

Hoy comenzaba la tercera y última parte del viaje: el sur de Sri Lanka. Dejábamos atrás las preciosas Tierras Altas y nos dirigíamos a Tissamahara (conocida como Tissa por los viajeros), punto de entrada al Parque Nacional de Yala, uno de los principales reclamos turísticos de la isla.

El trayecto entre Ella y Tissa es de unos 100 Km y se puede recorrer en unas 2 horas, tardamos algo más, ya que hicimos dos paradas. La primera fue en Rawana Waterfalls, muy próximas a Ella (6 Km). Son unas bonitas cascadas que se precipitan por la ladera de una montaña formando una poza donde se bañan los locales. Aunque nos pareció que bajaba bastante agua, el guía nos dijo que tenían muy poco caudal en esta época del año. Están situadas al lado de la carretera, plagada de buses turísticos y vendedores en sus puestecillos, pero aún así tienen su encanto.


- Rawana Waterfalls -


La segunda parada fue en el Templo Buduruwagala. Hay que desviarse de la carretera principal y adentrarse en una pista de tierra en no muy buen estado pero con un bonito paisaje. Calculo que el trayecto dura unos 15' desde la carretera principal. Es uno de los templos más antiguos de Sri Lanka, data del siglo X. Consta de 9 figuras esculpidas en piedra en grupos de 3. El estado de conservación es regular, aunque algunas mantienen la pintura original. Aunque es una visita interesante es totalmente prescindible si vais justos de tiempo y visitáis Aukana o Polonnaruwa. La entrada cuesta 300 lkr.


- Templo Buduruwagala -

Tissa se localiza en el sureste de la isla y es la localidad donde se contratan los safaris al Parque Nacional de Yala. En ella destacan el inmenso embalse Tissa Wewa y la mole blanca de su dagoba. Ambos reflejan el esplendor de la localidad en el año 200 a.C. cuando Tissa era la capital del reino cingalés de Ruhunu.
Llegamos al mediodía y el embalse estaba lleno de vida: pescadores en sus barcas, mujeres lavando la ropa en la orilla y muchos niños bañándose. Quitando estos dos puntos Tissa carece de otros atractivos y el único motivo para pernoctar aquí es realizar el safari.

Nos alojamos en el Hotel Blue Turtle (ver entrada alojamiento en Sri Lanka) a las afueras de la localidad. Una vez instalados, Gama nos llevó a comer a uno de los restaurantes próximos a la carretera de entrada a Tissa, donde se encuentran los vehículos de los safaris esperando a los clientes. Tras la comida (25 € al cambio los tres) negociamos en el mismo restaurante el precio del safari.

Próximo capítulo: safari en Yala.


12 de octubre de 2015

Subida a Little Adam's Peak


SRI LANKA Agosto 2015
Día 8/14
Capítulo 2/2

Desde la estación de tren de Ella hay unos 5' en coche hasta el hotel 98 acres. La carretera de acceso es una estrecha pista de tierra que no augura nada bueno sobre el hotel, pero al llegar a la recepción la opinión va mejorando, cuando un cochecito eléctrico te lleva el equipaje a la habitación mejora un poco más y cuando llegas a esta te das cuenta que has acertado plenamente con el hotel. Podéis leer más sobre el 98 acres en la entrada alojamiento en Sri Lanka.

Teníamos pensado subir por la tarde al Little Adam's Peak pero tras el diluvio que había caído decidimos posponer la excursión para la mañana siguiente. Así que nos fuimos a dar un chapuzón en la piscina. Estábamos nosotros solos ya que con la temperatura que hacía no apetecía demasiado meterse en el agua. Según avanzaba la tarde la temperatura mejoró y al final decidimos subir al pico. El camino cruza la recepción del hotel y discurre entre plantaciones de té. Desde el hotel se tarda una media hora en subir y algo menos en bajar. La caminata no es dura, pero el final se puede hacer muy pesado si aprieta el calor, por lo que es recomendable hacer la excursión a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, como hicimos nosotros. Las vistas desde la cima son espectaculares con las neblina rodeando a las colinas de té.

- Hotel 98 acres (arriba). Little Adam's Peak (abajo) -

Antes de cenar disfrutamos de la puesta de sol desde la terraza de la habitación. Realmente las vistas desde el 98 acres merecen por si solas la estancia en el mismo. Cenamos en el restaurante del hotel por unos 25 € los tres. La comida fue correcta, nada más, pero el edificio de madera del restaurante si que merece la pena. Como anécdota, el cocinero se pasaba por las mesas charlando con los comensales. Cuando se enteró que éramos españoles estuvo un rato charlando, alabando nuestra gastronomía y la costa levantina, donde había estado de vacaciones.
Tras la cena nos fuimos a dormir, aquí tan sólo el ruido de algún pájaro te puede molestar.
En resumen, si estáis preparando vuestro próximo viaje a Sri Lanka, subrayar ahora mismo el Hotel 98 acres. Imprescindible.

Próximo capítulo: de Ella a Tissamahara.

6 de octubre de 2015

Tren de Nuwara Eliya a Ella

SRI LANKA Agosto 2015
Día 8/14
Capítulo 1/2

Hoy era uno de los días más esperados del viaje, cruzar las Highlands en su famoso tren. Como ya comenté en un capítulo anterior, se puede optar por realizar todo el trayecto desde Kandy a Ella, pero son muchas horas en tren y perder prácticamente un día de viaje. En la Lonely Planet describen el tramo desde Nuwara Eliya hasta Ella como uno de los más bellos del mundo y fue el que nos decidimos a recorrer ya que son poco más de 60 Km y el viaje dura 2 horas y media.

Como el tren salía a las 12:30 disponíamos de toda la mañana para dar otra vuelta por Nuwara Eliya. Tras la fría noche al calor de las mantas en The Trevene, disfrutamos de un magnifico desayuno en su terraza acristalada. El día amaneció totalmente despejado y en 10' andando estábamos en la entrada del Victoria Garden, un precioso parque urbano de estilo británico, según la guía uno de los más bonitos de Asia. La entrada cuesta 250 lkr. Es un paraíso para los amantes de los árboles y de las flores, con unos parterres muy cuidados dignos de los mejores jardines ingleses. Nos llamó mucho la atención un inmenso árbol con una piedra grabada que decía que había sido plantado para conmemorar el final de la Primera Guerra Mundial, en la cual participó Ceilán como parte del Imperio Británico, en 1919, casi hace 100 años. Al final del parque hay un trenecito y una noria para los niños. La noria es totalmente artesanal y no pasaría ningún control de seguridad en Occidente, pero aún así nos montamos.


- Victoria Park -

Gama nos acercó a la estación de tren situada en Nanu Oya, un pequeño poblado a unos 10 Km en coche de Nuwara Eliya. El tren tenía prevista su salida a las 12:30 pero se retrasó media hora. Hay billetes de tres clases, los de primera hay que comprarlos con antelación porque suelen agotarse ya que prácticamente todos los turistas que acuden a Sri Lanka realizan este viaje (web oficial ferrocarriles de Sri Lanka). Nosotros pedimos a Hasantha que nos comprase los billetes unos meses antes del viaje. Nuestra intención era reservar el llamado "Observation Saloon", un vagón con unas grandes cristaleras donde poder ver el paisaje. Pero nuestro tren no tenía dicho vagón, era un tren moderno similar a los cercanías de aquí y la primera clase contaba con aire acondicionado e incluso TV.

En Nuwara Eliya nos habíamos acercado al mercado a comprar comida para el viaje en tren: unas deliciosas samosas, una porción de pizza superpicante, un sandwich y las bebidas por 435 lkr (unos 3 €). Comimos tranquilamente en el vagón mientras disfrutábamos del paisaje. Recordad llevar provisiones porque no hay servicio de cafetería a bordo. El tren discurre entre las colinas de los campos de té en un precioso paisaje que recuerda al del norte peninsular. Hace varias paradas y su velocidad es más bien lenta pero al ser un trayecto corto no se hace excesivamente pesado. Tuvimos suerte con el tiempo porque según fue avanzando el viaje se fue nublando y al llegar a Ella llovía a mares. Con niebla no hubiésemos visto nada. El viaje nos gustó pero hacerlo en un tren tan moderno hizo que perdiese parte de su encanto. El paisaje es impresionante pero puedes disfrutar de unas vistas tan espectaculares en nuestro FEVE de la cordillera cantábrica. Quizás fue uno de los puntos del viaje que más nos defraudó, posiblemente por las altas expectativas que habíamos puesto.


- Tren a Ella -

El equipaje se fue con Gama en el coche, que puntual nos estaba esperando en la estación listo con el paraguas para que no nos mojásemos. Así da gusto viajar. La estación de Ella tiene fama de ser una de las mejores conservadas del país, aunque con la lluvia no nos detuvimos lo suficiente. Ella es un pequeño pueblo sin demasiado encanto pero situado en un paraje natural de los mejores que hemos visto, rodeado de montañas y de plantaciones de té. Ofrece un buen número de rutas de senderismo y si disponéis de tiempo es recomendable dedicar al menos un par de días.


Próximo capítulo: subida a Little Adam's Peak.

4 de octubre de 2015

Nuwara Eliya

SRI LANKA Agosto 2015
Día 7/14
Capítulo 2/2

Tras la visita a la plantación de té llegamos a Nuwara Eliya en unos pocos minutos. Como se acercaba la hora de comer, Gama nos propuso dar un paseo por Gregory Lake y luego comer en su restaurante. Nuwara Eliya es conocida como "Little England", sus parques, jardines, edificios, incluso el clima recuerda a la añorada patria de los primeros colonos ingleses. Un ejemplo es el precioso Gregory Lake, situado a las afueras de la localidad y que bien podía situarse en cualquier lugar del norte de Europa más que en estas latitudes. La entrada cuesta 200 lkr y permite entrar al recinto vallado y pasear por sus senderos. Ofrece actividades de pago como navegar en barcas de pedales con forma de cisne, montar en poni, tirarse en tirolina o incluso sobrevolar el lago en helicóptero. La terraza del restaurante es muy agradable y las hamburguesas que nos comimos estaban muy buenas, es algo caro (3500 lkr comida para tres personas). Aquí notamos que el clima había cambiado drásticamente, del verano tropical de Kandy habíamos pasado en pocas horas a un otoño suave.

- Gregory Lake -

Después de pasear por el lago y comer nos dirigimos al nuestro hotel, The Trevene, más bien una casa rural de la campiña inglesa (ver comentario en la entrada de los hoteles en Sri Lanka). Las gruesas mantas en las camas y la chimenea en la habitación ya nos indicaban que por la noche debía hacer frío. Tras descansar en la habitación dedicamos la tarde a recorrer la ciudad, el centro es pequeño y se puede visitar andando sin problemas. Realmente hay poco que ver pero es un lugar muy agradable, ideal para pasar un día, no más.

Como estaba lloviendo dejamos la visita a Victoria Park, el parque más grande de Nuwara Eliya, para la mañana siguiente y paraguas en mano nos fuimos a ver el Grand Hotel. Antes pasamos por delante del campo de Golf, con un césped inmaculado que nos hacia preguntarnos si de verdad estábamos en Sri Lanka. El Grand Hotel es el hotel más lujoso de la localidad, un edificio estilo Tudor por el que pululaban numerosos huéspedes del Golfo Pérsico. Tras dar una vuelta por sus jardines y entrar en el hall nos fuimos a otro edificio estilo colonial, la estafeta de correos, inconfundible con su ladrillo rojo y la torre del reloj. Aprovechamos para enviar unas postales (aún quedamos algunos románticos en plena era de los móviles). Creo que han sido las que menos nos han costado de todos los viajes y las únicas que llegaron a su destino antes de nuestro regreso. Desde aquí nos acercamos a la zona de la estación de autobuses y dimos una vuelta por el mercado, el cual no tiene especial interés.


- Grand Hotel , Club de Golf, Post Office, The Trevene -



Cenamos en uno de los restaurantes más afamados de Nuwara Eliya, el Grand India. Está situado en la calle que sube al Grand Hotel. Había leído que se forman colas para entrar a cenar y así fue. Media hora antes de abrir ya estábamos en fila y menos mal porque sino no entramos. Es un lugar muy recomendable, auténtica comida India en un bonito local y no muy cara para el nivel del restaurante (400 lkr cena para tres). La comida, claro está, pica pero no excesivamente.

Tras la cena nos fuimos al hotel, la chimenea del salón estaba encendida y las mantas de la cama nos permitieron dormir como en los inviernos de la infancia en la casa de los abuelos en el pueblo.

Próximo capítulo: en tren de Nuwara Eliya a Ella.


1 de octubre de 2015

De Kandy a Nuwara Eliya

SRI LANKA Agosto 2015
Día 7/14
Capítulo 1/2

Kandy se puede considerar la antesala de las Tierras Altas, la zona montañosa del centro-sur de la isla. Para acceder a ella se puede optar por el coche o por el afamado tren. Los ingleses descubrieron que esta zona de Sri Lanka tenía las condiciones ideales para el cultivo del té: elevada altitud (en muchas poblaciones supera los 2000 m) y un clima húmedo y no demasiado caluroso. Con el tiempo, el té de Ceilán se convirtió en el mejor del mundo y para su explotación era fundamental dotar a estas tierras de un buen medio de transporte. Por ello desde mediados del siglo XIX comenzó a circular el tren entre las verdes colinas de los campos de té, siendo hoy en día uno de los mayores reclamos turísticos del país. El tramo completo se extiende desde Kandy hasta Ella, pero son muchas horas de viaje y hay que perder prácticamente un día. Nosotros optamos por un trayecto más corto, Nuwara Eliya - Ella, que según las guías es uno de los mejores viajes en tren que se pueden hacer en el mundo y además dura apenas 3 horas. Por lo tanto nos trasladamos en coche desde Kandy hasta la capital de las Highlands: Nuwara Eliya, un trayecto de tan sólo 80 Km pero por una carretera en continuo ascenso y muy virada que exige un mínimo de 2 horas y media - 3 horas.

La primera parada que hicimos fue en un mirador de la carretera para contemplar Ramboda Falls, una cascada situada en un paisaje de postal con las verdes colinas y los lagos.


- Ramrod Falls -

El paisaje es espectacular, las colinas parecen pintadas de verde gracias a las plantas de té perfectamente alineadas. Hay muchos niños vendiendo flores y puestos de verduras y hortalizas al lado de la carretera, ya que los ingleses encontraron en estas lejanas tierras un rincón con un clima parecido al de su añorada Inglaterra y además del té introdujeron la jardinería y las huertas.
Por las laderas de las plantaciones pudimos ver a las famosas "tea pluckers", mujeres tamiles que por un sueldo mísero se encargan de la recogida de las hojas de té. La imagen de estas mujeres con la cesta en su espalda sujeta por una cinta en la frente es una de las más clásicas de Sri Lanka. La única pena es que las vimos demasiado lejos para obtener una buena fotografía.


- Mackwoods Labookellie -

Unos Km antes de llegar a nuestro destino hicimos la segunda parada en la en la fábrica de té Mackwood’s Labookellie, una de las mayores del país con más de 10.000 hectáreas y exportador de té a todo el planeta. Se anuncia con un cartel estilo Hollywood, no tiene pérdida. La entrada a las fábricas son gratuitas e incluyen una pequeña visita guiada y una degustación de una taza de té, el negocio lo obtienen de la venta de sus productos en la tienda. La visita fue bastante decepcionante porque apenas duró 10', un rápido vistazo al interior de la fábrica donde se explica el procesado de las hojas de té recogidas a diario, el cual dura menos de 24 horas. Muy interesante pero nos hubiese gustado verlo con más tranquilidad, quizás influyó la gran cantidad de turistas que había. A la salida pasamos por caja y compramos té para la familia y amigos, excelente por cierto. Otras fábricas recomendadas, y posiblemente menos masificadas, son Pedro Tea Estate y Blue Field. La primera se encuentra en Nuwara Eliya y la segunda un poco antes de llegar a Mackwoods.


Próximo capítulo: Nuwara Eliya.

29 de septiembre de 2015

Descubriendo Kandy

SRI LANKA Agosto 2015
Día 6/14

Este día le dedicamos por completo a conocer Kandy. Gama nos recogió en el hotel más tarde de lo habitual ya que no teníamos prisa y aprovechamos para dormir un poco más.
La primera parada que hicimos fue en uno de los miradores de las colinas que rodean a la ciudad y desde donde se puede contemplar el lago situado en pleno centro, al lado del Templo del Diente de Buda. La situación geográfica de Kandy es envidiable, siendo el paisaje que la rodea más bonito que la ciudad en si.


- Kandy -

Gama el día anterior nos dijo que si queríamos que nos llevase de compras y le dijimos que si pero a un par de tiendas como mucho. Así que salimos hacia las afueras de la ciudad para visitar una inmensa joyería de varias plantas, repleta de turistas del Golfo Pérsico (me imagino que grandes clientes) y una tienda de artesanía de madera. Aquí el trato no tuvo nada que ver con el del Spice Garden y te podías ir sin comprar nada sin ningún problema. Claro está que una vez allí sueles caer en la tentación. Sri Lanka es uno de los mayores exportadores de gemas, la ciudad centro del comercio de piedras preciosas es Ratnapura. Hay miles de joyerías por todo el país donde es más aconsejable comprar algún joya que en la calle, donde aunque el precio puede ser mucho menor, en ocasiones lo que se ha comprado carece de valor.
Después le pedimos que nos dejase en el mercado principal, un precioso edificio colonial donde se venden todo tipo de productos fundamentalmente para clientes locales, aunque también hay turistas. Por recomendación de otros viajeros fuimos al puesto nº 22 regentado por una amabilísimo joven al que compramos un montón de especias y té a buen precio y ya de paso nos llevó a la tienda de su tío donde compramos unos pantalones estampados con dibujos de elefantes. Esta visita al mercado es muy recomendable para ver el ambiente y mezclarse con la gente local.


- De compras en Kandy -


Tras las compras fuimos a comer al Royal Bar Hotel, un precioso edificio colonial rehabilitado que funciona como bar, restaurante y hotel. Aunque en la Lonely Planet dice "la comida no es para echar cohetes" a nosotros nos gustó mucho. Nos sentimos como verdaderos lores ingleses atendidos por un exquisito servicio en una galería decorada como en plena época colonial. Fue una de las comida más caras del viaje (5000 lkr los tres, bebidas y propina incluidas) pero mereció la pena. Otro lugar muy recomendable, en este caso para comer un dulce, es Bake House (en Dalada Vidiya, una de las principales calles cercana al mercado).


- Royal Bar Hotel -


Por la tarde fuimos a ver un espectáculo de danza en el edificio de la Cruz Roja situado al lado del lago (1000 lkr por persona). Aunque no somos muy aficionados a los bailes folclóricos, el año pasado en Bali tuvimos una buena experiencia en otro espectáculo similar y decidimos repetir. Duró cerca de hora y media y desfilaron por el escenario gran número de bailarinas, malabaristas y percusionistas con unos coloridos trajes. El plazo fuerte fue al final con el número del fuego. Como una imagen vale más que mil palabras os dejo un video.





Tras salir asombrados con el espectáculo del fuego, nos dimos un paseo por el lago viendo el atardecer teñir de rojo las colinas. Cenamos en el restaurante de nuestro hotel (Aroma Café) por 3000 lkr. Si el hotel no es recomendable el restaurante si que lo es, aunque más que un restaurante se trata de una cafetería moderna al estilo occidental. Y así concluyó nuestro segundo día en Kandy, donde ya se notaba el ajetreo del Esala Perahera, el centro empezaba a cerrarse con la colocación de las sillas en las aceras para ver el desfile de los próximos días.

Próximo capítulo: de Kandy a Nuwara Eliya.

27 de septiembre de 2015

Templo del Diente de Buda (Kandy)

SRI LANKA Agosto 2015
Día 5/14
Capítulo 2/2

Tras visitar las imponentes ruinas de Polonnaruwa partimos hacía Kandy. Tardamos unas cuatro horas haciendo dos paradas. La primera fue para comer en uno de los clásicos restaurantes de carretera (2850 lkr buffet para los tres) y la segunda parada la hicimos en un Spice Garden. En las cercanías de Kandy hay numerosos de estos jardines de especias, pequeños jardines botánicos que cuentan con plantas de café, cacao, pimienta, clavo, aloe vera, canela... y que realmente son interesantes. El problema es que la exposición de plantas son la disculpa para venderte a precios desorbitados una serie de cremas y otros productos de la medicina ayurvédica. Los productos que venden parecen de buena calidad pero se pueden encontrar mucho más baratos en los mercados de las grandes ciudades y durante la visita nos sentimos como en una "encerrona" de la que es difícil escapar. Y eso que teníamos la experiencia de año pasado en Bali en otro establecimiento similar, pero donde las técnicas de venta eran menos agresivas para el cliente, ya que al final de la visita te llevaban a la tienda y tu elegías los productos que querías los cuales estaban perfectamente etiquetados con los precios. La visita en si creo que es muy interesante pero sabiendo donde te metes y si eres capaz de saber decir que no. El que visitamos nosotros se llamaba Old Village 27 y no nos gustó nada la presión que ejercen sobre el turista, mejor elegid otro.

- Vainilla y Clavo -


En Kandy nos alojamos en pleno centro, en el Hotel Cafe Aroma Inn. Podéis ver el comentario del hotel en la entrada sobre los hoteles del viaje. En resumen, excelente situación y mal hotel principalmente por el ruido de la habitación. Dejamos las maletas tras hacer el check-in (tardaron más de 15' en encontrar la reserva) y nos fuimos al Templo del Diente de Buda, apenas a 5' andando.

Kandy es la capital cultural de Sri Lanka. Recogió el relevo de la capitalidad de Polonnaruwa y desde la llegada de los portugueses en 1505 fue la capital del reino cingalés. Aquí se preservó la reliquia del Diente de Buda hasta la actualidad. Kandy resistió a la colonización de portugueses, holandeses e ingleses, hasta que finalmente en 1815 fue conquistada por estos y por primera vez el país tuvo una única administración para todo el territorio.

El Templo del Diente de Buda es el edificio religioso más importante del país, al cual todos los budistas de Sri Lanka deben acudir al menos una vez en la vida. El carácter sagrado del recinto se vio reforzado tras el atentado terrorista de los Tigres Tamiles en 1998 que acabó con la vida de más de 200 personas pero con escasos daños al edificio.
La entrada cuesta 1000 lkr para los adultos, los niños son gratis. Como en todo templo budista hay que dejar el calzado a la entrada. No olvidéis unos calcetines porque el recinto es bastante extenso y hay que andar. Hay que llevar las piernas y los hombros cubiertos.
Hay varios edificios que albergan estatuas de Buda, cartas, ofrendas y hasta los restos del elefante Rajah. El edificio principal es el que custodia el relicario donde se supone que se encuentra el famoso diente. Hay que fijarse en las horas de la puja, cuando la sala principal se abre al público para que desfile ante el relicario para depositar sus ofrendas (las rupias son bienvenidas). En ese momento se forman largas colas para desfilar unos breves segundos frente a la reliquia mientras suenan los tambores. Realmente merece la pena vivirlo.

- Templo del Diente de Buda -


El templo estaba lleno porque esta semana comenzaba el Esala Perahera, uno de los festivales más importantes del sudeste asiático que se celebra todos los años durante la luna llena de los meses de julio o agosto y que durante 10 días llena la ciudad con procesiones de elefantes adornados con luces de colores, bailarines, percusionistas... Nosotros decidimos no hacer coincidir las fechas porque nos tocaba rehacer todas las reservas del viaje y no somos muy aficionados a este tipo de celebraciones multitudinarias. Para ver el desfile las calles del centro se cierran y en las aceras se colocan sillas. Las entradas son muy caras, alrededor de 100 € por persona. El desfile dura varias horas. El protagonista del mismo es el elefante, más de 50, y especialmente el que porta el cofre vacío del relicario. Estos elefantes deben tener colmillos para participar en el desfile, el problema es que muy pocos elefantes ceilandeses los tienen y muchas veces son ejemplares importados de otras partes de Asia.

Estuvimos cerca de dos horas en el templo y cuando salimos ya había anochecido. Cenamos en el Pizza Hut situado al lado del templo a precios casi europeos (2200 lkr por una pizza grande y tres bebidas).

Próximo capítulo: descubriendo Kandy.

26 de septiembre de 2015

Polonnaruwa


SRI LANKA Agosto 2015
Día 5/14
Capítulo 1/2

Tras otro desayuno colosal en el Hotel Sigiriya partimos hacia Polonnaruwa, a una hora en coche. Polonnaruwa sustituyó como capital a Anuradhapura tras la invasión de Sri Lanka por la dinastía Chola procedente del sur de la India. Fue el centro del Reino Cingalés durante unos doscientos años, lejos de los más de 1000 años que mantuvo la capitalidad su antecesora. La época de mayor esplendor tuvo lugar durante el reinado de Parakramabahu I (1153-1186) cuando se construyeron los principales edificios que hoy podemos ver.

De nuevo el precio de las entradas es abusivo, 25 $ por adultos y 12.5 $ por niño. A esto hay que sumarle las 2000 lkr que pagamos por contratar a un guía durante 3 horas. Lo hicimos por consejo de Gama, y aunque el guía (un señor de 72 años que estaba más en forma que nosotros) nos gustó mucho, con la Lonely Planet se puede hacer la visita sin problema alguno si queréis ahorrar algunas rupias.

El complejo arqueológico, declarado Patrimonio de la Humanidad, es muy extenso, aunque no tanto como el de Anuradhapura, y al igual que este no se debe recorrer a pie, se necesita al menos una bicicleta. Nosotros nos movíamos de unas ruinas a otras en el coche de Gama mientras el anciano guía pedaleaba como Induráin en su bicicleta, digna de museo, sin derramar una gota de sudor.

Comenzamos la visita en el museo situado en el mismo edificio donde se venden las entradas. No es muy grande y es recomendable al menos hacer una rápida visita para ver las maquetas de los edificios originales y hacerse una idea de la grandiosidad de estos cuando se contemplan las ruinas. Como anécdota, cuando estábamos en una de las últimas salas un vigilante me obligó, con muy malas maneras por cierto, a borrar las fotos que había hecho porque estaba prohibido (la verdad no vi el cartel ni el guía me dijo nada). Curioso que no dejen hacer fotos a maquetas y si a los frescos de Sigiriya o de Dambulla, y encima con flash.

El recorrido que hicimos fue el que nos indicó el guía, se supone que es el más apropiado, pero por ejemplo no es que el orden que indica la Lonely Planet. Comenzamos por el Palacio de Nissanka Malla, el edificio más destacado es la Cámara del Consejo Real, donde se encuentra una réplica del trono real, un inmenso león de piedra, y el grabado del nombre del ministro en la columna donde tenía su asiento. Próximo al palacio hay un gran embalse con una isla donde el monarca trasladaba su residencia durante los meses estivales.

- Palacio de Nissanka Malla -


Tras este palacio visitamos las ruinas del que fue el gigantesco palacio de Parakramabahu I, que llegó a tener 7 alturas (perfectamente reconstruido en la maqueta del museo). Hoy lo único que nos indica el pasado esplendor son el grosor de sus muros. Son más interesantes el salón de audiencias, con un precioso friso de elefantes todos ellos en una posición diferente, y la piscina con sus surtidores en forma de cabeza de cocodrilo.


- Palacio de Parakramabahu I -

Y por fin llegamos al Cuadrángulo, el área que por si sola justifica la visita. Era el punto más sagrado de todo el complejo ya que aquí se veneraba la reliquia del Diente de Buda. El edificio donde se albergaba esta es uno de los mejor conservados y más impresionantes de toda la ciudad: el Vatadage. Tiene una estructura circular abierta en 4 puntos, flanqueados todos ellos por unas preciosas piedras de la luna labradas. Se conserva prácticamente toda la estructura, excepto el techo que era de madera (de nuevo es muy útil la maqueta del museo).
Hay otros edificios también muy notables en el Cuadrángulo: Thuparama Gedige, el único templo que conserva su cubierta; Latha-Mandapaya, una curiosa estructura que imita en piedra a una valla de madera; Gal Pota, un libro de piedra de 9 metros de largo con inscripciones sobre el reinado de Nissanka Malla y Satmahal Prasada, una pirámide escalonada de influencia camboyana.


- De arriba abajo y de izda a derecha: Vatadage, Latha-Mandapaya, Gal Pota, Satmahal Prasada -


Antes de llegar al otro punto clave del recinto, las estatuas de Buda de Gal Vihara, visitamos un montón de edificios entre los que destacamos las dagobas Rankot Vihara y Kiri Vihara y el templo Lankatilaka. La primera con 54 metros de altura es la cuarta de la isla e imita a sus hermanas de Anuradhapura.  Kiri Vihara es mucho más modesta pero brilla con luz propia gracias a su encalado original preservado durante siglos por la vegetación de la jungla que ocultó las ruinas. Es la dagoba no restaurada en mejor estado de conservación.
El templo Lankatilaka es de los más originales de Polonnaruwa, un imponente edificio de 17 metros de altura con una estrecha nave central que ha perdido su bóveda y se asemeja a una iglesia en ruinas.


- Rankot Vihara (arriba), Kiri Vihara (abajo) y Lankatilaka (derecha) -

La última parada es el segundo punto fuerte de la visita y otro que por si solo la justifica: Gal Vihara. Son cuatro estatuas de Buda (dos sedantes, una reclinada y otra de pie) labradas en el mismo bloque de granito y que constituyen el cenit de la escultura cingalesa. El Buda de pie y sobre todo el reclinado son preciosos, especialmente el cojín donde se apoya la cabeza de este último y que demuestra que el artista era un maestro de la escultura.


- Gal Vihara -

Las ruinas son inmensas y en ocasiones con el calor se hacen un poco pesadas (es aconsejable, como siempre en este viaje, realizar la visita a primera hora de la mañana), pero para nuestro gusto son una parada obligatoria. Tan sólo recordamos ruinas de esta magnitud y conservación en Egipto, las ruinas mayas de Chichén-Itzá en México o las ruinas budistas de Ayutthaya en Tailandia. Imprescindibles, de verdad.


Próximo capítulo: Templo del Diente de Buda (Kandy).


25 de septiembre de 2015

Safari en el Parque Nacional de Minneriya

SRI LANKA Agosto 2015
Día 4/14
Capítulo 2/2

Cuando empezamos a preparar el viaje a Sri Lanka una de las cosas que más nos llamó la atención, y que fue un punto importante para decidirnos por este destino, era la posibilidad de realizar algún safari en uno de sus muchos parques nacionales. Nunca habíamos hecho ninguno. Uno de nuestros destinos soñados todos los años es Kenia o Tanzania pero al final siempre desistimos porque se nos sale de presupuesto. Los parques nacionales ceilandeses me imagino que distan mucho de la magnitud de la sabana africana pero leyendo relatos de viajeros que han estado en ambos dicen que son como un pequeño trocito de paisaje africano en Asia. Hay muchos parques en el país, pero hay que tener en cuenta que son caros y suponen una parte considerable del presupuesto final. Por lo tanto no hay más remedio que elegir. Nos decidimos por los dos más visitados: Minneriya (la tierra del elefante asiático) y Yala (la tierra del leopardo). En esta época del año es temporada baja en Yala pero es la mejor época para visitar Minneriya ya que es la temporada seca y en los meses de Agosto y Septiembre tiene lugar "la concentración", durante la cual grandes manadas de elefantes acuden a comer los brotes tiernos de las hierbas que quedan al descubierto al retirarse las aguas del embalse, alrededor del cual se sitúa el parque nacional.

El safari se puede contratar en el mismo hotel que os alojéis o en las puertas del parque (en la carretera que va de Habarana a Polonnaruwa). Hay que pagar el precio de las entradas más al guía con su jeep 4x4. Los precios suelen estar muy ajustados y hay poca diferencia entre guías, aunque dependiendo de vuestra habilidad en el regateo se puede conseguir mejor o peor precio. Como este ha sido un viaje atípico en el cual nuestro conductor, Gama, se ocupó de toda la logística, nosotros tan sólo tuvimos que pagar y él negoció el precio. Este fue de 7114 lkr por las entradas (es fijo) y 6500 lkr por un safari de 3 horas en el jeep (87 € precio final por 2 adultos y una niña). En el jeep solo fuimos nosotros tres, el guía y Gama, que se apuntó a la excursión. Los safaris en este parque suelen tener una duración habitual de 3 horas ya que no es demasiado extenso.

A las 2 y media de la tarde Gama nos estaba esperando en el hall del hotel junto al guía que había contratado para hacer el safari. Montamos en un pequeño jeep bastante viejo pero que no dio ningún problema. Tenía una lona en el techo que se recogía y podías ir sentado o de pie agarrado a unas barras contemplando el paisaje. A la peque nada más subir le encantó y de vez en cuando se acuerda e insiste en que compremos un coche como ese. El trayecto desde el hotel hasta la entrada del parque duró algo más de media hora por buena carretera.


- Parque Nacional de Minneriya -


Una vez que se entra en el parque las pistas son de tierra y van rodeando al embalse. El paisaje era precioso con un verde intenso que contrastaba con el agua y las colinas de telón de fondo. Empezamos viendo aves en los márgenes del embalse, búfalos de agua, pavos reales y a lo lejos los primeros elefantes. Según nos fuimos aproximando a la orilla las manadas de elefantes se hicieron más numerosas y también, claro está, el número de jeeps, pero sin ser agobiante. Vimos manadas de unos 20-30 elefantes (según la guía Lonely Planet pueden verse cientos), bañándose en el agua, mojándose con la trompas, crías con sus madres....una maravilla. El clima acompañó porque no hacía demasiado calor y en algunos momentos llovió un poco. El guía en todo momento nos indicaba donde se encontraba algún animal escondido entre la maleza, es increíble su capacidad para ver animales que a ti te cuesta detectar aún sabiendo que están allí. Dejamos el parque sobre las 5 de la tarde cuando empezaba a atardecer. En la carretera de vuelta paró en el arcén para comprarnos unas mazorcas de maíz asadas y a la ída nos había comprado mangos. Un excelente trato que mereció una generosa propina. Nuestra experiencia del safari en Minneriya no pudo ser mejor (muy superior a la de Yala como veremos en el capítulo correspondiente). Posiblemente fue el lugar que más nos gustó de todo el viaje.

Por la tarde nos dimos un baño en la piscina casi anocheciendo y cenamos de nuevo en el hotel.

Próximo capítulo: Polonnaruwa.


21 de septiembre de 2015

Ascensión a la Roca de Sigiriya

SRI LANKA Agosto 2015
Día 4/14
Capítulo 1/2

La Roca de Sigiriya es otra de las paradas obligadas en Sri Lanka. Declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco reúne un buen número de rincones más que interesantes. Se trata de una inmensa piedra de 370 metros de altura de origen volcánico, visible desde muchos Km al estar situada en un lugar llano. Los historiadores se dividen entre los que la atribuyen un uso militar como fortaleza y los que sin embargo creen que más bien sería un monasterio religioso. Lo que si que está probado es que las primeras construcciones se hicieron en el s.V y que en el s. XIV fue abandonada, quedando oculta por la maleza hasta que a finales del s.XIX un arqueólogo inglés la descubrió.


- Roca de Sigiriya -

Un consejo importante es que intentéis estar a las 8:30 de la mañana cuando abre sus puertas porque el calor aprieta ya a esa hora y no hay tantos turistas. No hay que olvidar llevar agua, gorra, gafas de sol y crema solar. Una de las principales razones por las que elegimos el Hotel Sigiriya fue su cercanía a la Roca, en 10' en coche estábamos en la taquilla. No os aconsejo dormir en otra localidad y desplazarse por la mañana hasta Sigiriya por este motivo.

Las entradas son muy caras, 30 $ por adulto y 15 $ por niño. Eso si, son unas de las más bonitas de las que hemos visto en nuestros viajes, una cartulina rectangular de gran tamaño con unas fotos preciosas. Está dividida en cupones recortables que se van entregando en cada zona del monumento. Calculad un mínimo de 2-3 horas para hacer la visita con tranquilidad.

Nada más pasar la entrada nos encontramos con los Jardines Reales, divididos en tres bloques: jardines acuáticos, jardines de piedra y jardines en terrazas. La mejor vista se tiene desde la cima de la roca, donde se puede contemplar realmente su extensión. 
Tras cruzar los jardines comienza la ascensión por unas escaleras de piedra incrustadas en la roca. El primer tramo es suave y además a la sombra. Tras ellas nos encontramos con una escalera de caracol metálica cerrada, clavada literalmente en la vertical de la roca (da algo de vértigo, pero se sube sin dificultad). Nosotros no nos encontramos demasiada gente en este tramo pero a la bajada vimos desde lejos que estaba saturada y puede dar sensación de agobio. 


- Escalera de caracol -


La escalera permite el acceso a la gran joya de la roca: los frescos de las Damas. Aquí están representadas varias mujeres con el pecho desnudo que según las teorías anteriormente citadas pueden corresponder a concubinas del rey Kassapa o ninfas celestiales (apsaras). Están conservadas magníficamente gracias a su situación en la roca que las protege del sol, con unos preciosos colores. Al igual que en Dambulla nos extrañó que permiten hacer fotos con flash. Se desconoce la fecha de su realización y guardan similitud estilística con las pinturas rupestres de Ajanta, en la India. Son una maravilla.


- Frescos de las Damas -


Tras bajar la escalera de caracol se pasa por una pared conocida como el Muro de los Grafitis ya que en ella se encuentran comentarios de las pinturas realizados por los viajeros a lo largo de los siglos, algunos datan del s.VI. Tienen interés histórico pero a nosotros nos dijeron poco ya que apenas se distinguen los trazos. Tras pasar el muro nos encontramos el último tramo de escaleras franqueadas por las enormes garras de ladrillo de un león, lo único que queda de la colosal estatua de piedra que da nombre a Sirigiya (su significado es la roca del león). 


- Garras del león -


Esta últimas ascensión se nos hizo más dura, primero por escaleras de piedra y luego por otras de metal que nos parecieron más vertiginosas que las famosas de caracol. Aquí sudamos la gota gorda subiendo. Tras el último esfuerzo se alcanza la cima. Es una superficie plana enorme (1.6 hectáreas) repleta de ruinas de los edificios que en su día coronaban la roca. Lo mejor de la cima son las espectaculares vistas del paisaje verde y marrón de la llanura, así como de los jardines reales.
La bajada se hace por el mismo sitio que la subida hasta las garras del león, desde aquí hay que seguir recto dejando a la izda el muro de los grafitis. A la salida se puede visitar el museo donde se explica la historia de la fortaleza. Sigiriya nos gusto mucho pero la verdad es que acabamos bastante cansados, al día siguiente teníamos agujetas en los cuádriceps de tanta escalera, pero es un lugar más que recomendable y que al igual que las cuevas de Dambulla es muy original.


- Jardines Reales desde la cima de la roca -

A media mañana Gama nos devolvió a las tranquilas aguas de la piscina del hotel. Comimos unas hamburguesas buenísimas y en unas horas estábamos listos para la otra gran aventura del día, el safari en el Parque Nacional de Minneriya.

Próximo capítulo: Parque Nacional de Minneriya.