19 de abril de 2015

La Palma

Esta Semana Santa hemos pasado 5 días en la preciosa isla de La Palma. En los próximos capítulos daremos un amplio paseo por la "isla bonita", un paraíso para los amantes del senderismo.
Ya conocíamos las tres islas que forman parte de la provincia de Las Palmas (Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura) más la isla de Tenerife. Canarias siempre nos ha sorprendido para bien. Aunque quizás no tenga el renombre de otros destinos exóticos por su cercanía, cuenta con algunos de los mejores parajes que nos hemos encontrado por el mundo y además las islas son muy diferentes entre si (la exuberancia de la vegetación de La Palma y el desierto volcánico de Lanzarote por ejemplo).

La Palma ha sabido preservar, al menos de momento, su riqueza natural del turismo masivo y por ello toda la isla es Patrimonio de la Biosfera. Está muy lejos del número de visitantes que recibe Tenerife, Gran Canaria o Lanzarote y  el perfil del turista es muy distinto ya que aquí no suele viajar en busca de sol y playa. Además del turista nacional predomina el de origen alemán, incluso hay una numerosa colonia asentada en el oeste de la isla.





Canarias no es un destino caro, entre otros motivos gracias a que el IVA general (IGIC en las islas) es de tan sólo el 7% frente al 21% de la Península. Realmente el precio del viaje dependerá en gran medida de los que os cueste el billete aéreo, en relación con la época del año y la isla. Cuanto más pequeña en general más caro. A La Palma vuela Iberia Express en vuelo directo desde Madrid, pero no es nada barato. El vuelo dura unas dos horas y media. Era la primera vez que volábamos con la línea de bajo coste de Iberia y la verdad es que no tenemos ninguna queja.

Uno de los mejores puntos para explorar la isla es la zona de la Playa de Los Cancajos, el núcleo turístico más grande, dentro de lo que es el desarrollo turístico aquí. Cuenta con las ventajas de la oferta hotelera, la cercanía al aeropuerto (5') y ser un estupendo punto de partida para ver los principales puntos de interés. Nos alojamos en el hotel H10 Taburiente Playa, situado en esta zona. Amplias habitaciones, situación envidiable, buen desayuno (la cena más floja) y excelente relación calidad/precio. En resumen, recomendable aunque no se trata de un hotel con encanto.

Para moverse por la isla el coche de alquiler es básico. Conviene reservar antes del viaje porque se corre el riesgo de que no existan coches en temporada alta. Volvimos a repetir con e-alquiler como en el viaje por la Costa Oeste de EEUU. Ya comentamos que se trata de una empresa intermediaria con buenos precios que realmente tramita tu reserva con otros, en este caso Hertz. El coche te permite moverte a tu aire por la isla y el combustible el algo más barato que en la Península. La alternativa son los autobuses públicos, pero no creo que merezca la pena el ahorro con la pérdida de tiempo que ello supone. No se debe calcular el tiempo en relación con la distancia entre dos puntos ya que la orografía de La Palma es más escarpada que la del norte peninsular, aunque parezca mentira, y unos pocos kilómetros se convierten fácilmente en más de media hora. Así que paciencia y a disfrutar del paisaje.

Teníamos media pensión y cenábamos en el hotel. De los restaurantes donde comimos os podemos recomendar los siguientes:

  1. Bar Charco Azul. Un chiringuito encantador en plenas piscinas naturales del Charco Azul con el mar de fondo. Aún nos acordamos del pescado fresco a la plancha, las lapas o el queso asado. 
  2. Rompecabos. La alternativa al anterior, algo más elegante.
  3. Bodegas Tamanca. Si en los otros dos se come pescado aquí reina la carne. Restaurante barato y pintoresco ubicado en unas bodegas en el oeste de la isla, en la carretera que baja a Fuencaliente.


Próximo capítulo: Santa Cruz de La Palma



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