30 de abril de 2015

Petroglifos y Charco Azul

Siguiendo la LP-1 dirección Santa Cruz, una vez pasado el municipio de Santo Domingo, un desvío en la carretera señala la salida hacia el yacimiento arqueológico de La Zarza y la Zarcita. Es uno de los mejores lugares para poder ver unos de los hitos culturales de La Palma, los petroglifos. Se trata de grabados sobre la roca realizados por los benahoritas, los primeros pobladores de la isla. Se desconoce su significado exacto pero se cree que estaban relacionados con el culto al agua al estar situados cerca de manantiales o bien corresponder a marcas territoriales. Suelen representar motivos geométricos. Los dos mejores yacimientos son este y el de la cueva del Belmaco. Si os gusta la prehistoria son una parada obligada. La entrada al yacimiento cuesta 2.5 €. Hay un pequeño centro de interpretación que explica la historia de la isla y el origen de los petroglifos. Estos se encuentran en varias oquedades de la roca a las que se llega dando un pequeño paseo entre árboles muy agradable.




Continuamos la ruta hacia las piscinas naturales del Charco Azul, en el municipio de Los Sauces. Tras dejar la carretera principal se desciende hacia el mar por una carretera sinuosa flanqueada por cultivos de plátanos en terrazas hasta Puerto Espíndola, un pequeño puerto pesquero ideal para comer pescado fresco. Fuimos dos veces, la primera comimos en el restaurante Rompecabos y la segunda en el bar de las piscinas, ambos recomendables, especialmente el último (ver el primer capítulo dedicado a la isla). El Charco Azul son unas piscinas naturales labradas en la roca volcánica situadas en pleno mar. El agua dulce de azul verdoso de las piscinas contrasta con el agua salada del mar de un intenso azul. Aunque no nos bañamos porque no hacía calor, es un lugar muy agradable y la comida que disfrutamos en el chiringuito fue la mejor del viaje.

Próximo capítulo: Nacientes de Marcos y Cordero.





No hay comentarios:

Publicar un comentario