17 de mayo de 2015

Ruta de los Volcanes de La Palma

Finalizamos nuestro recorrido por la isla de la Palma visitando alguno de los puntos más emblemáticos de la Ruta de los Volcanes. Esta ruta comienza en el Refugio de El Pilar y finaliza en el Faro de Fuencaliente; forma parte del GR-131. En total son 25 Km lineales, no circulares, con lo cual necesitamos un coche en el punto de salida y otro en el de llegada o bien contratar un taxi para el regreso. Se calculan unas 6 horas para recorrerla. Está bien indicada y no hay problema para hacerla por libre, aunque numerosas agencias la ofertan facilitando el desplazamiento a la vuelta. La ruta atraviesa el Parque Nacional de la Cumbre Vieja y va coronando sucesivamente la cumbre de los diferentes conos volcánicos alineados hasta llegar al Océano Atlántico.

Nosotros desistimos de hacerla entera por su longitud (demasiada para una niña de 10 años) y la logística que implica no ser una ruta circular. Así que optamos por ir en coche a los dos puntos que nos parecían más interesantes. El primero fue el Volcán San Antonio situado en el municipio de Los Canarios. Se trata de un volcán cuya última erupción data del s.XVII y que cuenta con el mayor cráter de toda la isla. La entrada cuesta 5 € y permite visitar un pequeño centro de visitantes, donde se proyecta un vídeo sobre el volcán, y sobre todo recorrer la ladera del imponente cráter. Al final del sendero se tienen grandes vistas del Faro de Fuencaliente y del Teneguía, el volcán de la isla con una erupción más reciente, en 1971. Calculad algo más de media hora entre la ida y la vuelta desde el centro de visitantes. Es otro de los lugares que no hay que perderse en La Palma.


- Arriba Volcán San Antonio. Abajo Volcán Teneguía -

Desde aquí nos dirigimos en coche hacia Fuencaliente, una media hora en coche por una carretera muy virada. Aparcamos al lado de los dos faros y desde allí caminamos hasta las cercanas salinas. Estas estuvieron a punto de desaparecer bajo la colada de lava del volcán Teneguía pero hubo suerte y no las alcanzó. Esta lava además de aumentar la superficie de la isla permite que hoy se obtengan cultivos muy productivos gracias a la tierra tan fértil. La salinas son preciosas. Aquí hay una combinación de colores única: blanco deslumbrante de la sal, negro de la lava y azul del mar. Además son un lugar de gran diversidad biológica ya que en ella asientan varias especies en peligro de extinción. Están en funcionamiento y producen sal de forma artesanal de gran calidad que es posible comprar allí mismo. Todo el proceso de obtención de la sal está perfectamente explicado en los paneles informativos a lo largo del recorrido que las rodea. Hay un moderno restaurante con una magnífica terraza. Fue otro de los lugares que nos parecieron encantadores de esta isla que hace honor a su título de "la isla bonita". No dudéis en visitar La Palma, no os defraudará.


- Faros y Salinas de Fuencaliente -

10 de mayo de 2015

Caldera de Taburiente

El Parque Nacional de La Caldera de Taburiente es el príncipal reclamo turístico de la isla de La Palma. Se trata del enorme cráter de un volcán que supera los 2000 metros de altitud y tiene 10 Km de diámetro. Tan sólo se encuentra abierto hacia el suroeste en el Barranco de las Angustias.  Es el causante de la orografía tan escarpada de la isla. Como ya comenté en la visita al Roque de los Muchachos, es recomendable en primer lugar contemplar la caldera desde lo alto para hacerse una idea de sus dimensiones y posteriormente ya adentrarse por alguno de sus senderos.

Hay dos entradas: una por Los Llanos de Aridane que conduce al mirador de la Cancelita y otra por el municipio de El Paso que lleva al mirador de la Cumbrecita. Nosotros optamos por esta segunda opción y para ello previamente reservamos por internet en la página de Parques Nacionales plaza en el parking del mirador (pinchad aquí para realizar la reserva). En El Paso hay un centro de visitantes de donde parte la carretera que conduce al mirador. En ella se encuentra un vigilante que os pedirá el impreso de la reserva. Hacedla porque hay muy pocas plazas y sin ella no podéis pasar. La única opción entonces es hacer el trayecto a pie o contratar un taxi. La reserva es además gratuita.





Para ver las diferentes opciones de senderismo desde el mirador os recomiendo descargar la guía oficial del parque (link). El que quiera tenerla en papel la puede comprar en el centro de visitantes. Además de las rutas en el interior de la caldera también vienen otras por el resto de la isla, entre ellas las dos más famosas: la ruta de los volcanes y los Nacientes de Marcos y Cordero que vimos en el anterior capítulo.

La más sencilla y popular es la que lleva primero al Mirador de los Roques y luego al Lomo de las Chozas para regresar al punto de partida en el parking. Desde ambos miradores se tiene una gran vista panorámica de la caldera aunque me gustó más la vista aérea desde el Roque de los Muchachos. El camino está perfectamente señalizado y discurre entre pino canario. Nosotros hicimos la excursión antes del mediodía y tuvimos la suerte de caminar casi siempre a la sombra. Cuidado en verano porque se puede convertir en un auténtico horno. La ruta es sencilla (página 87 de la guía) y tan sólo hay un pequeño repecho al inicio, el resto es llano. Por ello es mejor ir primero al Mirador de los Roques y posteriormente al Lomo de las Chozas para que el último tramo sea en descenso. Al igual que en los Nacientes hay paneles de madera con códigos QR donde se puede obtener información del parque de forma muy práctica con el móvil. Es mejor que hagáis esta excursión antes de los Nacientes porque sino os decepcionará ya que aunque es muy recomendable no puede compararse a la maravilla de la otra.

Próximo y último capítulo: ruta de los volcanes.



5 de mayo de 2015

Nacientes de Marcos y Cordero

La ruta de senderismo que vamos a recorrer fue lo que más nos gustó de la isla de La Palma y una de las mejores que hemos podido disfrutar. Buscando información sobre ella me encontré con la gran duda de cómo poder hacer una ruta circular ya que numerosas páginas web y guías la describen como una ruta lineal. Pero todo es mucho más sencillo. Hay que ir con el coche hasta el centro de visitantes de Los Tilos y allí contratar un taxi hasta la Casa del Monte, donde se inicia el recorrido. La ruta finalizará de nuevo en el parking donde hemos dejado el coche. Los taxis salen desde las 9 de la mañana hasta aproximadamente mediodía y cuestan 15 € por persona. Nada caro si se tiene en cuenta que el recorrido dura casi una hora por una pista de tierra, en algunos tramos con una pendiente tremenda. Si dispones de un todoterreno no te aconsejo que te aventures a subir, a no ser que seas todo un experto, porque la pista es muy estrecha y hay que hacer maniobra si está bajando otro taxi.

Son aproximadamente 12 Km de caminata y se tarda en recorrerla 5-6 horas. La primera parte es completamente llana y la segunda en continuo descenso ya que hay que salvar prácticamente 1000 metros de desnivel. El perfil sería el siguiente, pero tened en cuenta que no la iniciamos en Las Lomadas, sino en la Casa del Monte, ahorrándonos casi 5 Km de durísima pendiente.





Nosotros cogimos uno de los primeros taxis a las 9 de la mañana con otras 2 parejas de alemanes. El día amaneció nuboso pero el taxista nos dijo que no nos preocupásemos que no llovería, como así fue, hizo un día magnífico. Desde la Casa del Monte parte la ruta perfectamente señalada hacia los Nacientes de Marcos y Cordero. Nacientes es el nombre que se utiliza en la isla para denominar a los manantiales. Marcos y Cordero hace referencia a un regidor del cabildo y a un ingeniero respectivamente, que diseñaron un sistema para recoger el agua de los manantiales a finales del s.XV. Posteriormente, a principios del s.XX, el agua fue canalizada y para ello se tuvieron que labrar 13 túneles en la roca de la ladera de la montaña. Estos son los que dan la nota distintiva a esta ruta ya que obligan a llevar linterna frontal y chubasquero para atravesar uno de ellos como luego veremos.
Toda esta primera parte de la ruta discurre en paralelo al cauce de agua por un paisaje de un verde deslumbrante más propio del norte de la península. La vegetación lo cubre todo, se camina  a la sombra y el único sonido que se oye es el canto de los pájaros y el discurrir del agua. Los túneles tienen una longitud variable, el más corto es el nº 7 con 14 metros y el más largo el nº 3 con 347. En muchos tramos hay que agacharse porque se puede chocar con el techo y la mayoría tienen el suelo encharcado. 
A la salida del cuarto túnel hay que fijarse en una depresión que se aprecia en la ladera de la montaña y que corresponde a un dique, antigua chimenea de un volcán. Otro punto interesante es la salida del octavo túnel donde se observa roca basáltica que recubre la boca y que se diferencia perfectamente del resto de sus paredes. Unos metros más adelante se encuentra un estanque que servía para medir el caudal de los canales.



Pero el túnel mítico de la ruta es el nº 12 donde el agua del Naciente de Marcos se filtra por el techo. Es imprescindible un impermeable si no te quieres calar entero ya que en algunos puntos se convierte en una auténtica ducha. Cruzarlo con la única luz de la linterna, mientras cae el agua y se oye el sonido del manantial es realmente una gran experiencia. Tras cruzar este túnel nos espera un corto pero duro repecho, el único de toda la ruta, antes de cruzar el último túnel, el 13, y alcanzar el Naciente de Cordero. Un lugar ideal para reponer fuerzas. Hasta aquí el primer tramo de la excursión y sin duda alguna el más interesante.

Ahora comienza una prolongada bajada en la cual se salva un desnivel de casi 1000 metros y que castiga bastante rodillas y tobillos. Unas buenas botas de montaña son fundamentales. Caminaremos primero por el Barranco de Cordero entre inmensas moles de piedra y posteriormente por el Barranco del Agua, en este caso ya por un camino paralelo al mismo. Durante la ruta pasaremos por dos miradores, el del Espejo y el Espigón Atravesado. Según descendemos la vegetación cambia por completo, desde los pinos y brezos de las cotas más altas, hasta el precioso bosque de laurisilva, el mejor de las islas Canarias. El último tramo discurre en llano entre inmensos ejemplares de tilos en un paisaje sencillamente espectacular que nos llevará al punto de partida.

El mejor colofón a esta preciosa e imprescindible excursión es un buen chapuzón en el Charco Azul junto con un pescado a la brasa en alguno de los restaurantes que vimos en el anterior capítulo.


Próximo capítulo: Caldera de Taburiente.