5 de mayo de 2015

Nacientes de Marcos y Cordero

La ruta de senderismo que vamos a recorrer fue lo que más nos gustó de la isla de La Palma y una de las mejores que hemos podido disfrutar. Buscando información sobre ella me encontré con la gran duda de cómo poder hacer una ruta circular ya que numerosas páginas web y guías la describen como una ruta lineal. Pero todo es mucho más sencillo. Hay que ir con el coche hasta el centro de visitantes de Los Tilos y allí contratar un taxi hasta la Casa del Monte, donde se inicia el recorrido. La ruta finalizará de nuevo en el parking donde hemos dejado el coche. Los taxis salen desde las 9 de la mañana hasta aproximadamente mediodía y cuestan 15 € por persona. Nada caro si se tiene en cuenta que el recorrido dura casi una hora por una pista de tierra, en algunos tramos con una pendiente tremenda. Si dispones de un todoterreno no te aconsejo que te aventures a subir, a no ser que seas todo un experto, porque la pista es muy estrecha y hay que hacer maniobra si está bajando otro taxi.

Son aproximadamente 12 Km de caminata y se tarda en recorrerla 5-6 horas. La primera parte es completamente llana y la segunda en continuo descenso ya que hay que salvar prácticamente 1000 metros de desnivel. El perfil sería el siguiente, pero tened en cuenta que no la iniciamos en Las Lomadas, sino en la Casa del Monte, ahorrándonos casi 5 Km de durísima pendiente.





Nosotros cogimos uno de los primeros taxis a las 9 de la mañana con otras 2 parejas de alemanes. El día amaneció nuboso pero el taxista nos dijo que no nos preocupásemos que no llovería, como así fue, hizo un día magnífico. Desde la Casa del Monte parte la ruta perfectamente señalada hacia los Nacientes de Marcos y Cordero. Nacientes es el nombre que se utiliza en la isla para denominar a los manantiales. Marcos y Cordero hace referencia a un regidor del cabildo y a un ingeniero respectivamente, que diseñaron un sistema para recoger el agua de los manantiales a finales del s.XV. Posteriormente, a principios del s.XX, el agua fue canalizada y para ello se tuvieron que labrar 13 túneles en la roca de la ladera de la montaña. Estos son los que dan la nota distintiva a esta ruta ya que obligan a llevar linterna frontal y chubasquero para atravesar uno de ellos como luego veremos.
Toda esta primera parte de la ruta discurre en paralelo al cauce de agua por un paisaje de un verde deslumbrante más propio del norte de la península. La vegetación lo cubre todo, se camina  a la sombra y el único sonido que se oye es el canto de los pájaros y el discurrir del agua. Los túneles tienen una longitud variable, el más corto es el nº 7 con 14 metros y el más largo el nº 3 con 347. En muchos tramos hay que agacharse porque se puede chocar con el techo y la mayoría tienen el suelo encharcado. 
A la salida del cuarto túnel hay que fijarse en una depresión que se aprecia en la ladera de la montaña y que corresponde a un dique, antigua chimenea de un volcán. Otro punto interesante es la salida del octavo túnel donde se observa roca basáltica que recubre la boca y que se diferencia perfectamente del resto de sus paredes. Unos metros más adelante se encuentra un estanque que servía para medir el caudal de los canales.



Pero el túnel mítico de la ruta es el nº 12 donde el agua del Naciente de Marcos se filtra por el techo. Es imprescindible un impermeable si no te quieres calar entero ya que en algunos puntos se convierte en una auténtica ducha. Cruzarlo con la única luz de la linterna, mientras cae el agua y se oye el sonido del manantial es realmente una gran experiencia. Tras cruzar este túnel nos espera un corto pero duro repecho, el único de toda la ruta, antes de cruzar el último túnel, el 13, y alcanzar el Naciente de Cordero. Un lugar ideal para reponer fuerzas. Hasta aquí el primer tramo de la excursión y sin duda alguna el más interesante.

Ahora comienza una prolongada bajada en la cual se salva un desnivel de casi 1000 metros y que castiga bastante rodillas y tobillos. Unas buenas botas de montaña son fundamentales. Caminaremos primero por el Barranco de Cordero entre inmensas moles de piedra y posteriormente por el Barranco del Agua, en este caso ya por un camino paralelo al mismo. Durante la ruta pasaremos por dos miradores, el del Espejo y el Espigón Atravesado. Según descendemos la vegetación cambia por completo, desde los pinos y brezos de las cotas más altas, hasta el precioso bosque de laurisilva, el mejor de las islas Canarias. El último tramo discurre en llano entre inmensos ejemplares de tilos en un paisaje sencillamente espectacular que nos llevará al punto de partida.

El mejor colofón a esta preciosa e imprescindible excursión es un buen chapuzón en el Charco Azul junto con un pescado a la brasa en alguno de los restaurantes que vimos en el anterior capítulo.


Próximo capítulo: Caldera de Taburiente.

2 comentarios:

  1. Muy buenas explicaciones y recomendaciones para pasar unos dias en la isla bonita.
    Ya que veo que has puesto la distancia de un par de túneles, me podrias decir la distancia del túnel núm.2?
    Gracias.

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    Respuestas
    1. El túnel número 2 tiene 15 metros de longitud.

      Un saludo

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