10 de septiembre de 2015

Anuradhapura


SRI LANKA Agosto 2015
Día 2/14

Desde el aeropuerto tardamos algo más de 3 horas hasta Anuradhapura. Las pasamos fundamentalmente dormidos tras la paliza del viaje en avión y nos trasladamos directamente a la guesthouse que habíamos reservado, Andorra Tourist Rest (ver post sobre los alojamientos). Tras dejar las maletas en la habitación quedamos con el conductor, Gama, a las 5 de la tarde para ir a visitar la ciudad antigua. Mientras, aprovechamos para comer en la misma guesthouse y para dormir un par de horas. Durante la siesta llovió a mares y la luz se fue en varias ocasiones. La lluvia hizo que tuviésemos que posponer la visita turística un buen rato hasta que se calmó un poco. Cuando salimos estaba prácticamente anocheciendo.

Nuestra intención era ver esa tarde las ruinas de la que fue la capital desde el siglo IV a.c. y durante mil años de los reinos cingaleses, pero nos tuvimos que conformar con un par de visitas ya que no teníamos tiempo suficiente. Por ello no nos merecía la pena comprar la entrada de 25 $ por persona. Este es uno de los aspectos más negativos del viaje, el precio totalmente abusivo de las entradas a los principales monumentos, agravada cuando al lado de los precios para "foreigners" se exponen los ridículos precios para los nativos. Creo que es el viaje donde las entradas han sido más caras y suponen una importante parte del presupuesto final.

La extensión de la ciudad antigua es enorme y no se puede recorrer a pie, se necesita como mínimo una bicicleta y es aconsejable usar mejor tuk-tuk o coche por el calor que hace. Lo ideal durante el viaje es hacer las visitas por la mañana temprano para evitar el calor sofocante. Para ver bien Anuradhapura hay que emplear al menos una mañana entera.

Anuradhapura es Patrimonio de la Humanidad, al igual que las otras ruinas por excelencia del viaje, Polonnaruwa. Una de las principales diferencias entre ambas es que Anuradhapura sigue siendo un lugar vivo, de culto, uno de los principales puntos de peregrinación del país ya que aquí se encuentra Sri Maha Bodhi. Según la tradición es un esqueje de la higuera bajo la cual Buda alcanzó el nirvana en la ciudad de Bodhgaya (actual India). Consideraciones religiosas al margen lo que está demostrado científicamente es que es el árbol más antiguo que se conoce con más de 2000 años de antigüedad.


- Sri Maha Bodhi -

La entrada es gratuita y al igual que en todos los demás templos de Sri Lanka hay que dejar el calzado fuera del recinto por lo que es muy recomendable llevar siempre pares de calcetines en la mochila para no tener que sufrir el calor del suelo. Como estaba lloviznando suavemente entramos descalzos, como siempre hacen los locales. El lugar nos encantó, estaba atardeciendo, había muchos peregrinos, pero sin agobios, haciendo sus ofrendas y realmente se respiraba un ambiente espiritual muy interesante. El árbol se encuentra rodeado de una valla y adornado con multitud de banderines budistas de colores. La que se supone que es la rama original se encuentra sujeta por unos soportes de oro macizo que atraviesan el tejado del templo adyacente. No es un lugar especialmente bonito pero tienes la sensación de estar en unos de esos lugares del planeta que realmente merece la pena visitar por la carga histórica y cultural que atesora.

Desde allí fuimos andando a la cercana Dagoba Ruvanvelisaya. En el budismo los edificios religiosos que albergan reliquias se denominan estupas. En algunos lugares se conocen como chedis y en Sri Lanka como dagobas. Su estructura varía de una país a otro y aquí son enormes cúpulas que en algunos casos fueron en su época las construcciones más grandes realizadas por el hombre, tan sólo superadas por las pirámides egipcias de Keops y Kefren. Esta dagova destaca por su intensa blancura, se encala todos los años, y por ser un lugar activo de culto. Tiene 55 metros de altura y un muro de elefantes que es imitado en muchas otras de la isla. La vimos al anochecer rodeada de procesiones de fieles con incienso y ofrendas de flor de loto. Fue un momento mágico. Tan sólo por ver estos dos lugares creo que merece la pena visitar Anuradhapura.


- Dagova Ruvanvelisaya -

Al día siguiente nos acercaríamos a la inmensa Dagova Jetevanarama de 75 metros de altura y realizada en ladrillo. La vimos desde la carretera, ya que aunque habíamos leído que era fácil moverse por el complejo sin entrada, ya que tan sólo la pedían en algunos lugares, esto no es así en la actualidad porque hay controles en los principales monumentos debido a que el turismo ha aumentado de forma marcada en los últimos años y hay que pasar por caja o no entras.

Leeréis comentarios sobre si son mejores estas ruinas o las de Polonnaruwa. Las segundas son mucho más espectaculares y considero que son un lugar imprescindible en todo viaje a Sri Lanka; pero si disponéis de días suficientes nos os perdáis al menos el anciano Bodhi de Anadudhapura porque es de esos lugares que quedan marcados en la memoria para siempre.

Nuestra primera cena en Sri Lanka fue en un hotel cercano a la guesthouse llamado Happy Leoni. Allí probamos el primero de los innumerables buffet del viaje, así como nuestra primera cerveza Lion. La comida estaba buena, sin grandes florituras, y pagamos por 3 cenas, dos cervezas y un refresco 3480 lkr (unos 22 €).


Próximo capítulo: Buda de Aukana.



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