21 de septiembre de 2015

Ascensión a la Roca de Sigiriya

SRI LANKA Agosto 2015
Día 4/14
Capítulo 1/2

La Roca de Sigiriya es otra de las paradas obligadas en Sri Lanka. Declarada Patrimonio de la Humanidad de la Unesco reúne un buen número de rincones más que interesantes. Se trata de una inmensa piedra de 370 metros de altura de origen volcánico, visible desde muchos Km al estar situada en un lugar llano. Los historiadores se dividen entre los que la atribuyen un uso militar como fortaleza y los que sin embargo creen que más bien sería un monasterio religioso. Lo que si que está probado es que las primeras construcciones se hicieron en el s.V y que en el s. XIV fue abandonada, quedando oculta por la maleza hasta que a finales del s.XIX un arqueólogo inglés la descubrió.


- Roca de Sigiriya -

Un consejo importante es que intentéis estar a las 8:30 de la mañana cuando abre sus puertas porque el calor aprieta ya a esa hora y no hay tantos turistas. No hay que olvidar llevar agua, gorra, gafas de sol y crema solar. Una de las principales razones por las que elegimos el Hotel Sigiriya fue su cercanía a la Roca, en 10' en coche estábamos en la taquilla. No os aconsejo dormir en otra localidad y desplazarse por la mañana hasta Sigiriya por este motivo.

Las entradas son muy caras, 30 $ por adulto y 15 $ por niño. Eso si, son unas de las más bonitas de las que hemos visto en nuestros viajes, una cartulina rectangular de gran tamaño con unas fotos preciosas. Está dividida en cupones recortables que se van entregando en cada zona del monumento. Calculad un mínimo de 2-3 horas para hacer la visita con tranquilidad.

Nada más pasar la entrada nos encontramos con los Jardines Reales, divididos en tres bloques: jardines acuáticos, jardines de piedra y jardines en terrazas. La mejor vista se tiene desde la cima de la roca, donde se puede contemplar realmente su extensión. 
Tras cruzar los jardines comienza la ascensión por unas escaleras de piedra incrustadas en la roca. El primer tramo es suave y además a la sombra. Tras ellas nos encontramos con una escalera de caracol metálica cerrada, clavada literalmente en la vertical de la roca (da algo de vértigo, pero se sube sin dificultad). Nosotros no nos encontramos demasiada gente en este tramo pero a la bajada vimos desde lejos que estaba saturada y puede dar sensación de agobio. 


- Escalera de caracol -


La escalera permite el acceso a la gran joya de la roca: los frescos de las Damas. Aquí están representadas varias mujeres con el pecho desnudo que según las teorías anteriormente citadas pueden corresponder a concubinas del rey Kassapa o ninfas celestiales (apsaras). Están conservadas magníficamente gracias a su situación en la roca que las protege del sol, con unos preciosos colores. Al igual que en Dambulla nos extrañó que permiten hacer fotos con flash. Se desconoce la fecha de su realización y guardan similitud estilística con las pinturas rupestres de Ajanta, en la India. Son una maravilla.


- Frescos de las Damas -


Tras bajar la escalera de caracol se pasa por una pared conocida como el Muro de los Grafitis ya que en ella se encuentran comentarios de las pinturas realizados por los viajeros a lo largo de los siglos, algunos datan del s.VI. Tienen interés histórico pero a nosotros nos dijeron poco ya que apenas se distinguen los trazos. Tras pasar el muro nos encontramos el último tramo de escaleras franqueadas por las enormes garras de ladrillo de un león, lo único que queda de la colosal estatua de piedra que da nombre a Sirigiya (su significado es la roca del león). 


- Garras del león -


Esta últimas ascensión se nos hizo más dura, primero por escaleras de piedra y luego por otras de metal que nos parecieron más vertiginosas que las famosas de caracol. Aquí sudamos la gota gorda subiendo. Tras el último esfuerzo se alcanza la cima. Es una superficie plana enorme (1.6 hectáreas) repleta de ruinas de los edificios que en su día coronaban la roca. Lo mejor de la cima son las espectaculares vistas del paisaje verde y marrón de la llanura, así como de los jardines reales.
La bajada se hace por el mismo sitio que la subida hasta las garras del león, desde aquí hay que seguir recto dejando a la izda el muro de los grafitis. A la salida se puede visitar el museo donde se explica la historia de la fortaleza. Sigiriya nos gusto mucho pero la verdad es que acabamos bastante cansados, al día siguiente teníamos agujetas en los cuádriceps de tanta escalera, pero es un lugar más que recomendable y que al igual que las cuevas de Dambulla es muy original.


- Jardines Reales desde la cima de la roca -

A media mañana Gama nos devolvió a las tranquilas aguas de la piscina del hotel. Comimos unas hamburguesas buenísimas y en unas horas estábamos listos para la otra gran aventura del día, el safari en el Parque Nacional de Minneriya.

Próximo capítulo: Parque Nacional de Minneriya.

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