15 de septiembre de 2015

Cuevas de Dambulla

SRI LANKA Agosto 2015
Día 3/14
Capítulo 2/3

Desde Aukana seguimos camino hacia otro lugar de la isla declarado Patrimonio de la Humanidad: las cuevas de Dambulla. El trayecto en coche dura aproximadamente una hora. Al entrar en la localidad encontramos mucho movimiento de vehículos ya que aquí se encuentra uno de los mercados mayoristas principales del país. Tras cruzar la ciudad se encuentra el parking que da acceso a las cuevas. La entrada a estas nos costó 1500 lkr. Los niños no pagan. La taquilla se encuentra en la planta baja de un horroroso edificio, llamado Templo de Oro, más propio de Disney o del chino del barrio que de un templo budista. Fue pagado con fondos japoneses (a caballo regalado no le mires el diente). Muy importante: las entradas se compran en este templo, no en las cuevas. Tened cuidado porque no está demasiado bien indicado y más de uno ha tenido que hacer la subida dos veces.





Desde allí se inicia la subida de 160 m hacia las cuevas que con el calor se hace algo dura. Calculo que tardamos unos 15' en subir tranquilamente. No olvidéis llevar agua. Está llena de monos a la espera de la comida de los turistas. Si os fijáis, a lo lejos divisaréis la mole de la roca de Sigiriya. Fue el primer lugar del viaje donde nos encontramos con muchos turistas, algo que nos sorprendió porque no esperábamos tanto viajero en Sri Lanka, plagada de chinos.

La entrada al recinto de las cuevas exige dejar el calzado fuera, en el puesto habilitado para ello (25 lkr el par). Una vez dentro nos encontramos con 5 cuevas labradas en la roca que albergan unas 150 estatuas de Buda, las más antiguas de más de 2000 años y las más recientes del s.XX, ya que la roca de Dambulla siempre fue un lugar sagrado dedicado al culto. La cueva más grande es la segunda, con 50 metros de longitud. Todas ellas tienen el techo y las paredes decoradas con pinturas de vivos colores. Realmente son un lugar impresionante, además de singular. Es de los monumentos más originales que nos hemos encontrado por el mundo. Sigue siendo un lugar de peregrinación para los budistas y había bastantes fieles haciendo sus ofrendas.



Para poder ver las cuevas sin prisas se necesita alrededor de una hora más otra media hora entre subida y bajada. Los amantes de la fotografía no debéis olvidar el trípode ya que está permitido hacer fotos incluso con flash (algo extraño). Aunque es un sitio muy turístico, no encontramos el encanto de la soledad del Buda de Aukana, es otro de los lugares que se debe subrayar en el viaje a Sri Lanka.

Tras comprar unos refrescos en el restaurante del complejo nos dirigimos hacia Habarana donde Gama nos había reservado un paseo en elefante.

2 comentarios:

  1. Espectaculares.
    Ya espero con ilusión la siguiente entrada para ver el elefante.
    Un abrazo

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    1. Dambulla es uno de esos lugares que de verdad merece la pena visitar alguna vez en la vida.

      Saludos Patricia.

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