27 de septiembre de 2015

Templo del Diente de Buda (Kandy)

SRI LANKA Agosto 2015
Día 5/14
Capítulo 2/2

Tras visitar las imponentes ruinas de Polonnaruwa partimos hacía Kandy. Tardamos unas cuatro horas haciendo dos paradas. La primera fue para comer en uno de los clásicos restaurantes de carretera (2850 lkr buffet para los tres) y la segunda parada la hicimos en un Spice Garden. En las cercanías de Kandy hay numerosos de estos jardines de especias, pequeños jardines botánicos que cuentan con plantas de café, cacao, pimienta, clavo, aloe vera, canela... y que realmente son interesantes. El problema es que la exposición de plantas son la disculpa para venderte a precios desorbitados una serie de cremas y otros productos de la medicina ayurvédica. Los productos que venden parecen de buena calidad pero se pueden encontrar mucho más baratos en los mercados de las grandes ciudades y durante la visita nos sentimos como en una "encerrona" de la que es difícil escapar. Y eso que teníamos la experiencia de año pasado en Bali en otro establecimiento similar, pero donde las técnicas de venta eran menos agresivas para el cliente, ya que al final de la visita te llevaban a la tienda y tu elegías los productos que querías los cuales estaban perfectamente etiquetados con los precios. La visita en si creo que es muy interesante pero sabiendo donde te metes y si eres capaz de saber decir que no. El que visitamos nosotros se llamaba Old Village 27 y no nos gustó nada la presión que ejercen sobre el turista, mejor elegid otro.

- Vainilla y Clavo -


En Kandy nos alojamos en pleno centro, en el Hotel Cafe Aroma Inn. Podéis ver el comentario del hotel en la entrada sobre los hoteles del viaje. En resumen, excelente situación y mal hotel principalmente por el ruido de la habitación. Dejamos las maletas tras hacer el check-in (tardaron más de 15' en encontrar la reserva) y nos fuimos al Templo del Diente de Buda, apenas a 5' andando.

Kandy es la capital cultural de Sri Lanka. Recogió el relevo de la capitalidad de Polonnaruwa y desde la llegada de los portugueses en 1505 fue la capital del reino cingalés. Aquí se preservó la reliquia del Diente de Buda hasta la actualidad. Kandy resistió a la colonización de portugueses, holandeses e ingleses, hasta que finalmente en 1815 fue conquistada por estos y por primera vez el país tuvo una única administración para todo el territorio.

El Templo del Diente de Buda es el edificio religioso más importante del país, al cual todos los budistas de Sri Lanka deben acudir al menos una vez en la vida. El carácter sagrado del recinto se vio reforzado tras el atentado terrorista de los Tigres Tamiles en 1998 que acabó con la vida de más de 200 personas pero con escasos daños al edificio.
La entrada cuesta 1000 lkr para los adultos, los niños son gratis. Como en todo templo budista hay que dejar el calzado a la entrada. No olvidéis unos calcetines porque el recinto es bastante extenso y hay que andar. Hay que llevar las piernas y los hombros cubiertos.
Hay varios edificios que albergan estatuas de Buda, cartas, ofrendas y hasta los restos del elefante Rajah. El edificio principal es el que custodia el relicario donde se supone que se encuentra el famoso diente. Hay que fijarse en las horas de la puja, cuando la sala principal se abre al público para que desfile ante el relicario para depositar sus ofrendas (las rupias son bienvenidas). En ese momento se forman largas colas para desfilar unos breves segundos frente a la reliquia mientras suenan los tambores. Realmente merece la pena vivirlo.

- Templo del Diente de Buda -


El templo estaba lleno porque esta semana comenzaba el Esala Perahera, uno de los festivales más importantes del sudeste asiático que se celebra todos los años durante la luna llena de los meses de julio o agosto y que durante 10 días llena la ciudad con procesiones de elefantes adornados con luces de colores, bailarines, percusionistas... Nosotros decidimos no hacer coincidir las fechas porque nos tocaba rehacer todas las reservas del viaje y no somos muy aficionados a este tipo de celebraciones multitudinarias. Para ver el desfile las calles del centro se cierran y en las aceras se colocan sillas. Las entradas son muy caras, alrededor de 100 € por persona. El desfile dura varias horas. El protagonista del mismo es el elefante, más de 50, y especialmente el que porta el cofre vacío del relicario. Estos elefantes deben tener colmillos para participar en el desfile, el problema es que muy pocos elefantes ceilandeses los tienen y muchas veces son ejemplares importados de otras partes de Asia.

Estuvimos cerca de dos horas en el templo y cuando salimos ya había anochecido. Cenamos en el Pizza Hut situado al lado del templo a precios casi europeos (2200 lkr por una pizza grande y tres bebidas).

Próximo capítulo: descubriendo Kandy.

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