8 de septiembre de 2015

Vuelo a Colombo


SRI LANKA Agosto 2015
Día 1/14

Este año ha sido la primera vez que hemos ido en nuestro coche al aeropuerto de Barajas para unas vacaciones largas. Había una oferta de Aena y reservando en su web por 63 € pudimos aparcar dos semanas en el parking de la T4, no en el parking de larga estancia donde habíamos dejado el coche en otros viajes de pocos días.

En el primer vuelo, de Madrid a Doha, volamos con Qatar Airways. El año pasado lo hicimos con su competidora Emirates y comparando ambas nos gustó algo más Emirates. Las dos compañías son excelentes con aviones modernos, cómodos y buena atención a bordo, pero la distancia entre asientos nos pareció más amplia la de Emirates. Permite hacer el check-in on line 36 horas antes del vuelo y 30 Kg de equipaje por pasajero. En el mismo momento de comprar los billetes pudimos elegir asiento y menú. A los niños les dan un regalo (un estuche de Bob Esponja con material escolar).
Salimos a las 10 de la mañana de Madrid y el vuelo duró 6 horas y media. La única incidencia fue aguantar a dos impresentables sentados delante de nosotros que me hicieron comprender la necesidad de prohibir el alcohol a bordo (por cierto creía que los musulmanes no bebían alcohol, tonto de mí).


- Hamad International airport, Doha -


Lo más pesado del vuelo fueron las 4 horas y media de espera en el aeropuerto de Doha. Se hicieron más amenas gracias al fantástico y lujoso aeropuerto inaugurado en el año 2014. Tiene una plaza central dominada por un oso de peluche gigantesco, de la que parten los pasillos que llevan a las 4 terminales. La distancia a pie desde la plaza central es menor de 10 ' a todas las terminales lo que facilita el desplazamiento de los pasajeros en tránsito.
Hay conexión wifi gratuita y terminales iMac también gratuitos (se nota el poder de los petrodólares). En la escala de vuelta descubrimos las salas de descanso (unas para hombres, otras para mujeres y otras para familias) con unas cómodas tumbonas donde poder dormir un rato. A la ida no tuvimos que pasar ningún control de seguridad interno en el aeropuerto pero a la vuelta si. Hay numerosos restaurantes que aceptan el pago con tarjeta y con varias divisas extranjeras, entre ellas el euro o el dólar, por lo que no es necesario cambiar dinero a la moneda local para la estancia en el aeropuerto. Para escalas largas hay un servicio gratuito de visita turística a la ciudad de Doha.

El segundo vuelo fue con Sri Lankan Airlines, de 5 horas de duración. Los pasajeros eran fundamentalmente trabajadores esrilanqueses en Qatar que volvían a casa. Había algunos turistas europeos y otros del Golfo Pérsico. El avión nos sorprendió para bien, incluso la distancia entre los asientos era algo más amplia que la del avión de Qatar Airways, aunque estos eran más viejos. Igualmente tenían pantalla individual de TV pero había menos películas y la mayoría eran clásicos (volví a ver Gladiator y Grease). El menú también era peor.

Los dos vuelos fueron puntuales y aterrizamos a la hora prevista, las de la 6 mañana hora local, en el aeropuerto de Colombo. Es una aeropuerto modesto muy alejado del lujo de la T4 o del de Doha. Nos encontramos con una buena cola para pasar inmigración que nos llevó cerca de una hora. Recordad que hay que rellenar un impreso que se recoge en el mismo aeropuerto, no lo entregan en el avión, aunque se lleve el visado. En caso contrario haréis dos veces la cola, cosa que les pasó a varios turistas ya que no hay ninguna indicación. En el mostrador de inmigración no te preguntan nada, tan sólo te ponen un sello. No fueron nada simpáticos, especialmente el funcionario a la salida del país que parecía que le debíamos dinero. En la cinta de recogida del equipaje pasamos un buen susto viendo que no aparecían las maletas y tras más de otra hora de espera por fin aparecieron. Nos llamó la atención la cantidad de cajas de cartón que habían facturado los viajeros nacionales, algunas de ellas estaban rotas y dejaban ver el interior, lleno de productos de higiene (son muy caros en Sri Lanka).

Como habíamos leído, en la terminal hay un montón de tiendas de electrodomésticos, al parecer los locales aprovechan los viajes para comprar una lavadora o un televisor libre de impuestos. Al salir al hall de llegadas nos estaba esperando Hassantha con un cartel con nuestro nombre. Antes cambiamos 500 € en unos de los muchos bancos del aeropuerto, todos ellos con el mismo tipo de cambio (144,84) y muy similar al que nos encontramos en otras ciudades. También compramos una tarjeta SIM en el stand de Etisalat. Nos costó 10 $ e incluía 30' de llamadas internacionales y 3 Gb de datos. Pagamos a Hassantha la mitad del importe que le debíamos y el resto al conductor cuando nos devolvió al aeropuerto el día de regreso.
Salimos de la terminal y allí nos presentó al que sería nuestro conductor particular durante las próximas dos semanas, Gamage (alias Gama). La primera impresión, que luego se confirmaría, fue muy buena tanto de él como de su van Hyundai.

Próximo capítulo: Anuradhapura.



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