27 de octubre de 2015

Galle

SRI LANKA  Agosto 2015
Día 12/14

El día amaneció lluvioso pero no cambiamos los planes de visitar la ciudad histórica de Galle, muy próxima a Unawatuna, apenas 15' en coche.  La antigua ciudad holandesa fortificada se llama Fort y es realmente lo que se visita, su construcción comenzó en 1663 y es Patrimonio de la Humanidad. Durante dos siglos fue el principal puerto de Ceilán y escala obligatoria para los barcos que navegaban de Asia a Europa. Cuando la isla pasó a manos británicas la importancia de Fort fue decayendo al construirse el puerto de la nueva capital, Colombo.

Fort cuenta, además de las murallas, con una gran cantidad de edificios coloniales perfectamente conservados, además de ser una ciudad viva en la que vive la gente, no es un museo al aire libre. La fortaleza de las murallas se puso a prueba con el tsunami del 2004 el cual arrasó el Galle moderno pero apenas causó daños en la ciudad de Fort gracias a sus inmensos muros.

Decidimos realizar la visita siguiendo el recorrido a pie propuesto por la Lonely Planet, parando y desviándonos cuando nos apetecía. Calculad entre dos y tres horas para hacerlo sin prisas, es decir en una mañana o una tarde podéis ver Fort tranquilamente. Otra opción es pernoctar en algunos de los magníficos hoteles coloniales y pasar todo el día en la ciudad pero esta no da para más.

Las murallas permiten el paso al interior a través de dos puertas. La llamada Antigua puerta fue construida por los holandeses y en el interior se pueden leer siglas VOC que hacen referencia a la Compañía holandesa de las Indias Orientales. La segunda puerta llamada principal, es más tardía y la construyeron los ingleses. Al lado se encuentra la Torre del Reloj, el cual aún funciona con exactitud británica. Desde aquí puede verse el campo de criquet, deporte nacional.

En la muralla también destaca el faro, aún en uso, indispensable para servir de guía a los barcos ya que la costa es bastante peligrosa debido a las rocas, que provocaron numerosos naufragios. Debajo del faro hay una pequeña playa usada por los locales, llena de basura por cierto.


- Fort (Galle) -

En cuanto a los edificios coloniales destacan dos iglesias, una holandesa y otra inglesa, pequeñas y encantadoras. Es fácilmente imaginarse como sería la vida en las colonias de la época entrando en ellas. Un edificio actualmente en restauración situado unos metros más adelante de la iglesia anglicana eran las antiguas oficinas de la naviera Lloyd's y aún se puede ver el tablero con el listado de los barcos que tenían previsto arribar a puerto ese día.
Nos gustó también la Plaza de los Juzgados ya que se estaban celebrando juicios y pudimos ver a los jueces y abogados con sus togas impartir justicia en un edificio cochambroso. Muy cerca se encuentra el magnifico edificio restaurado del hospital holandés.
También os recomendamos dos tiendas: la elegante Barefoot con ropa, cosas para el hogar o artesanía; y Sticks No Bills dedicada a postales y pósteres de época. Compramos un póster precioso del antiguo Ceilán, eso si a precios europeos.

Fort nos gustó y creemos que es una visita imprescindible en Sri Lanka, pero también tenemos que decir que nos decepcionó un poco. Es incuestionable el valor histórico de la ciudad y los edificios coloniales magníficamente conservados, pero honestamente esperábamos mucho más.

Teníamos pensado comer aquí pero como acabamos la visita en dos horas y era muy pronto para comer decidimos regresar a Unawatuna. Gama nos dejó en la playa y comimos en uno de los restaurantes de la playa, el Hot Rock, regentado por una señora y su hijo, muy amables. Comida sencilla, sabrosa y barata (18 € los tres). Nos gustó y repetiríamos al día siguiente. La tarde la pasamos en la tumbona del restaurante en la misma playa y disfrutando de las olas. Este día nos reconciliamos con Unawatuna después de la decepción del día de llegada. La verdad es que la playa es muy agradable, especialmente si viajáis con niños.

Teníamos intención de regresar a la playa para la cena pero empezó a llover, nos dio pereza y nos quedamos a cenar en el restaurante del hotel. Si el hotel no es recomendable, el restaurante si que lo es. La comida es deliciosa e incluye de forma gratuita ensalada o sopa con el plato principal que se pida. La cena para los tres nos costó 29 €, incluyendo cervezas y dos magníficos pescados. Al igual que con el restaurante de la playa repetiríamos al día siguiente.


Próximo capítulo: ¿Qué ver en Unawatuna?

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