17 de octubre de 2015

Safari en Yala

SRI LANKA Agosto 2015
Día 9/14
Capítulo 2/2

Tras terminar de comer, Gama nos presentó a un señor con el que en el mismo restaurante contratamos el safari del Parque Nacional de Yala. La negociación no fue como en la visita a Minneriya que sencillamente no existió. Comenzó por ofrecernos visitar el bloque I del parque o el II y III. El primero es el más visitado porque está más cerca y hasta el fin de la guerra civil con los tamiles era el único abierto al público. Es más barato que los otros dos. Nos comentó que las posibilidades de ver animales son las mismas lo único que en el bloque I nos encontraríamos con más gente. Al final elegimos lo más sencillo y optamos por este bloque. Ya sabíamos que el safari en Yala es lo más caro del viaje, las entradas por persona son de 3.739 lkr (11.217 lkr los 3 vs 7.114 lkr en Minneriya). A las entradas hay que sumar la contratación del jeep (5 horas) con el conductor. Habíamos leído que además solía ir un tracker en el jeep (la persona que se encarga de ir buscando animales) pero tanto en el nuestro como en los otros jeeps tan sólo viajaba el conductor que hacía además las veces de guía. En total, entradas más jeep y conductor tan sólo para nosotros 3, el safari nos costó al cambio 50 € por persona. Regateando con unos y otros se puede conseguir mejor precio pero entre ellos los tienen pactado y hay poco margen de rebaja.


- Parque Nacional de Yala -


¿Cuándo es mejor hacer el safari en Yala?
La mayoría de los blogs que leímos al preparar el viaje hicieron el safari al amanecer porque es un buen momento para ver animales, en especial al esquivo leopardo, ya que salen a cazar. Le preguntamos a Hassantha al reservar el viaje y nos recomendó mejor el atardecer por el mismo motivo. Como además hacerlo por la tarde nos encajaba mejor en nuestro horario, decidimos hacerlo al contrario que la mayoría. Salimos después de comer y regresamos cuando estaba anocheciendo. Es verdad que cuando atardecía fue cuando más animales vimos. No se cuantos turistas hay por la mañana pero por la tarde estaba repleto. La decisión es vuestra.

Antes de montar en el jeep, mucho más moderno que el de Minneriya, el siempre atento Gama nos compró agua ya que el calor aprieta en el interior del parque y no se puede comprar bebida. Desde Tissa hay algo más de media hora hasta la entrada. La carretera de acceso está recién asfaltada (el dinero de los turistas está llegando a espuertas al país) y en los márgenes numerosos carteles anuncian la fauna del parque, especialmente su estrella, el leopardo. Es el lugar del mundo con la mayor colonia de estos animales, que además al ser la cúspide de la pirámide de los depredadores (no compiten con leones como en África o con el tigre como en la India) los adultos alcanzan un mayor tamaño. La mejor época para visitar Yala es de Febrero a Junio, ya que es temporada seca y se pueden ver más fácilmente los animales. Ver o no el leopardo es cuestión de suerte. A nosotros nos tocó la cruz de la moneda y no lo vimos.


- Parque Nacional de Yala -


El paisaje de Yala nos pareció menos bonito que Minneriya, mucho más seco, con matorral y menos árboles. Hay charcas donde beben los animales, pero no el gran lago del otro parque. A la mitad de safari se hace una parada en la playa donde un monolito recuerda a los fallecidos por el tsunami. Las pistas, al igual que en Minneriya, son de tierra. Los conductores tienen walkie-talkie y se van comunicando donde están los animales. Cuando se encuentran varios vehículos parados es señal que hay algún animal al lado. Aunque no pudimos ver al leopardo, si que vimos otras muchas especies: pelícanos, garzas, pavos reales, águilas, búfalos de agua, cocodrilos, monos, elefantes, sambares, cerdos salvajes, camaleones, mangostas...  En resumen, el safari nos gustó pero menos que el de Minneriya, principalmente por el paisaje.

Regresamos a Tissa ya de noche. El conductor nos dejó en el hotel, donde cenamos por 19 € los tres un buffet de los más flojos del viaje, aunque en la terraza se estaba muy cómodo. Se notaba que estábamos en el sur y el calor apretaba.


Próximo capítulo: paraíso en Tangalle.


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