12 de septiembre de 2016

Excursión a los túneles de Cu Chi

Vietnam 2016
Día 3 /17
Capítulo 2/2

Como ya comenté, reservamos la excursión en el mismo hotel nada más llegar, ya que teníamos que hacerla al día siguiente si queríamos cumplir la ruta prevista. La excursión a los túneles de Cu Chi es la más popular desde Ho Chi Minh, generalmente hay dos tipos de excursiones: día completo o medio día. La de día completo suele incluir la visita al Templo Cai Dai, una singular religión exclusiva de Vietnam. La de medio día tan sólo incluye los túneles, fue la que elegimos porque no disponíamos de más tiempo.

La reserva nos costó 550.000 dong por persona (22 €). Salimos a las 13:30 del hotel y regresamos alrededor de las 19 horas. Fuimos en una furgoneta con otros dos turistas, además del conductor y el guía.  El precio incluye el transporte, guía y la entrada. Me imagino que se puede conseguir mucho mejor precio regateando en diversas agencias y en grupos más numerosos.

Los túneles se encuentran a unos 30 Km de Ho Chi Minh. Aunque la distancia no es muy larga el tráfico de salida y entrada a la ciudad hace que el trayecto dure 2 horas. Además a la ida hicimos una parada en un local de pinturas artesanales realizadas por personas afectas por el agente naranja estadounidense, un herbicida usado para deforestar durante la guerra y que produce malformaciones congénitas, además de ser carcinógeno. Durante toda la tarde no paró de llover lo cual deslució bastante la visita, entre otros motivos porque había poca luz para poder hacer buenas fotos. 

La red de túneles se empezó a crear en los años 40 por el Vietminh en la Guerra de Indochina y siguieron usándose durante toda la Guerra de Vietnam. Llegaron a tener 250 km de túneles y se extendían hasta la frontera con Camboya. Servían como base para lanzar ataques contra el ejército enemigo y luego esconderse en ellos. Eran un punto estratégico clave por su cercanía a Saigón. Pese a los bombardeos intensos de los B52 y el uso masivo del agente naranja, los túneles resistieron y hoy son un emblema de la resistencia vietnamita.

- Túneles de Cu Chi -

El recorrido se realiza con el guía que irá explicando los diferentes recovecos del sistema de túneles. Además hay numerosos dioramas con figuras de combatientes del Vietcong y paneles informativos. El entorno es de una jungla no muy tupida porque el suelo está contaminado por el agente naranja que impide el crecimiento de la vegetación. La visita comienza con la demostración por un guía, vestido de soldado vietnamita de la época, de cómo se introducían en el interior de los túneles por una minúscula trampilla oculta en el suelo. Disponían de un sistema de aireación de los túneles con respiraderos alejados de las zonas donde cocinaban, además lo solían hacer por la noche para que los perros del ejército americano no pudiesen oler el rastro. Te enseñan la colección de trampas situadas en el suelo y realizadas con estacas de bambú afiladas, en ocasiones impregnadas en veneno de serpiente. Se pueden ver los inmensos cráteres provocados por los impactos de las bombas de los B-52 y el uso de los restos de metralla para construir las trampas.

Casi al final de la visita viene el momento cumbre: la entrada en un túnel. Están algo ensanchados para permitir el paso de los turistas, eran aún más estrechos para que el invasor, mucho más corpulento que los pequeños vietnamitas, no pudiera penetrar en la red. El túnel dispone de 3 salidas a 5, 15 y 25 metros de la entrada para que cada uno puede “escapar” cuando quiera. Íbamos con idea de recorrer el tramo más corto, pero nada más meternos en la boca del túnel la sensación de agobio y de humedad hizo que nos diésemos la vuelta. No me imagino lo que sería vivir en su interior.

La visita concluye con la opción de disparar armamento real, el AK47 vietnamita o la M-16 estadounidense. Las armas han sido modificadas para disminuir el ruido y el retroceso y aún así el ruido es ensordecedor. Cada bala cuesta 1 $ por lo que se dispara tiro a tiro, no en ráfaga para evitar que te arruines. 


- Street Food Market, Ho Chi Minh -

Tras regresar a Ho Chi Minh salimos a cenar y descubrimos un lugar maravilloso en la calle al lado del hotel, el Street Food Market. Una nave con numerosos puestos que elaboran comida callejera. Tu eliges lo que quieras entre un montón de opciones, pagas y te lo llevan a unas mesas de madera donde cenas tranquilamente. Había un gran ambiente y hasta música en vivo, nos encantó y regresamos la noche siguiente. Fue nuestro primer contacto con la excelente cocina vietnamita y con los palillos de madera, ya que en los restaurantes si que suelen poner cubiertos occidentales, pero en los puestos locales no. Con el paso de los días hemos dominado la técnica. 

Próximo capítulo: excursión al Delta del Mekong.

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