21 de septiembre de 2016

Vuelo a Siem Reap

Vietnam 2016
Día 5/17
Capítulo 2/2

Información práctica sobre Camboya

El visado de Camboya se obtiene en el mismo aeropuerto. Habíamos leído que costaba 20 $ pero nos cobraron 30$ por persona. Sólo aceptan dólares en efectivo. Al hacer el pago se entregan los pasaportes, dos formularios que previamente has rellenado en el avión (“custom”, “departure card”) y una foto tamaño carnet. Tras ello hay que rellenar un tercer formulario y hacer la última cola que se hizo muy tediosa porque incluye el registro de las huellas digitales. Los policías eran además bastante antipáticos, y ya es difícil encontrar a alguien desagradable en este país.




La moneda oficial de Camboya es el riel, pero la que se usa es el dólar americano. Todos los precios están en dólares y es la que dan los cajeros automáticos. Por lo tanto no es necesario cambiar a la moneda local. Tan sólo se maneja esta cuando te devuelven cambio menor de un dólar. Aproximadamente 1 $ equivale a 4000 riels.

Podéis comprar en el mismo aeropuerto una tarjeta sim de alguna compañía telefónica local por muy poco dinero (5-10 $). Incluye, al igual que en Vietnam, llamadas gratuitas y datos ilimitados. Además las llamadas internacionales son mucho más baratas que con un teleoperador nuestro.

Camboya es uno de los países más pobres del sudeste asiático. Al igual que Vietnam formó parte de la Indochina francesa y le afectó la guerra de su país vecino. El principal efecto colateral fue la llegada al poder de los Jemeres Rojos, una terrible dictadura comunista encabezada por el célebre Pol Pot que en tan sólo cuatro años (1975-1979) aniquiló a casi dos millones de personas, uno de los mayores genocidios de la historia en porcentaje sobre la población total (25%). Este periodo está magníficamente reflejado en la película “Los gritos del silencio” de 1984, conmovedora. Afortunadamente no se les ocurrió otra cosa que invadir en 1978 el sur de Vietnam lo que supuso su derrota por el ejército vietnamita en una corta guerra de dos semanas. Hoy Camboya es una monarquía parlamentaria e intenta dejar atrás su oscuro pasado. 


Vuelo a Siem Reap

El aeropuerto de Ho Chi Minh, Tan Son Nhat, es moderno y no demasiado grande. La espera se nos hizo agradable. Comimos en un Burger King de la terminal. El avión de Vietnam Airlines salió puntual a las 16:30. Volábamos pocos pasajeros, menos de un tercio de la capacidad del avión, la mayoría turistas. El vuelo duró algo menos de una hora.




La primera impresión que se tiene de Camboya desde el aire es de una gran llanura verde llena de lagos. El aeropuerto de Siem Reap es muy pequeño y se accede a la terminal andando. Al llegar hay que hacer los pesados trámites de inmigración ya comentados.

Como dice la Lonely Planet, lo mejor de Camboya son sus gentes. Y lo comprobamos nada más dejar atrás a los serios funcionarios del aeropuerto. A la salida nos estaba esperando el chófer del hotel y una jovencísima chica cuyo nombre se pronunciaba “Kánika”, que era la amabilidad personificada. El trayecto desde el aeropuerto a la ciudad dura algo más de media hora por una buena carretera plagada de grandes complejos hoteleros destinados fundamentalmente a los clientes asiáticos, sobre todo chinos. Viendo la colección de hoteles ya nos imaginamos lo que sería la visita a los templos, como así fue.

El Hotel Golden Temple Residence ya lo comentamos en el capítulo dedicado al alojamiento. No me repetiré, lo único reitero mi recomendación de que si el presupuesto os lo permite os alojéis en él. No lo olvidaréis. 

Tras instalarnos, nos fuimos a dar un paseo por Siem Reap, la capital turística del país gracias al boom de los Templos de Angkor. El hotel se encuentra muy bien situado al lado del mercado nocturno y a 5’ andando de Pub Street, una calle cerrada al tráfico por la noche y repleta de bares y restaurantes cual Benidorm se tratase. 


- Hotel Golden Temple Residence , Kuriosity Kafé -

Intentamos cenar en Genevieve's, un restaurante recomendado por “Kánika” situado al lado del hotel pero estaba lleno. Reservamos para el día siguiente y cenamos en el aledaño Kuriosity Kafé (Sok San Road); un moderno restaurante decorado al estilo americano. Cenamos muy bien por unos 25 € los tres. Después de cenar nos fuimos directamente a dormir porque al día siguiente habíamos quedado con el guía a las 4:30 para contemplar el amanecer en Angkor Wat.


Próximo capítulo: guía de los Templos de Angkor.

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