12 de octubre de 2016

Lago Tonlé Sap

Día 8/17 
Capítulo 1/2

Nuestra última mañana en Camboya la dedicamos a visitar una de las aldeas flotantes del mayor lago de agua dulce del sudeste asiático, Tonlé Sap. El lago vierte sus aguas al río Sap que en la capital del país se une al Mekong. Durante la estación seca el lago tiene escasa profundidad y disminuye considerablemente su extensión, pero durante la época de lluvias el gran nivel de agua que alcanza el Mekong hace que revierta la corriente del río Sap y que las aguas fluyan hacia el lago, el cual multiplica diez veces su volumen. El lago es fundamental para la economía local por su riqueza en pesca y el cultivo de arroz. Alrededor del mismo existen una serie de poblados flotantes que han visto en el turismo un nueva fuente de ingresos. 

Probablemente el poblado más popular sea Chong Kneas, habitado por gentes de origen vietnamita. Era el que teníamos pensado ver, pero por consejo de Vantha fuimos a otro poblado, Kampong Phluk, ya que según él tiene menos afluencia turística e íbamos a estar más cómodos. Además los habitantes son de etnia jemer y son menos pesados con los turistas.

Salimos de nuevo a las 8 de la mañana de Siem Reap y tardamos más de una hora en llegar al primer embarcadero donde se compran los tickets, nos costaron 18 $ por persona. Al ser temporada de lluvias hay que ir en una barca unos 20' antes de embarcar en otra de mayor tamaño desde la cual se realiza la visita al poblado y al lago, ya que la carretera está inundada. En época seca el guía os llevará directamente en su coche hasta el segundo embarcadero.


- KAMPONG PHLUK-

Una vez en el barco vas navegando por los canales en cuyas orillas se encuentran multitud de casas apoyadas sobre postes de madera que las elevan en altura para evitar que las aguas las inunden en la época de lluvias. En el poblado viven cerca de 3000 personas. En la época seca se suelen trasladar a otras viviendas temporales alejadas del lago. Viven de le pesca en unas condiciones muy duras, realmente miserables, aunque las antenas de TV no faltan en los tejados. Hay muchísima actividad en el poblado, barcas que van y vienen, niños bañándose en el agua con unas caras de felicidad que es difícil encontrar por aquí, gente reparando los motores de las barcas, mujeres lavando la ropa o cocinando... un auténtico y genuino espectáculo. 

En la entrada del canal al lago hicimos una breve parada en una granja de cocodrilos, otra de las actividades económicas locales, que hace las funciones también de bar-restaurante. Después continuamos dando un paseo por el lago, el cual no tiene fin, es como el mar pero sin oleaje. En el camino de regreso vimos unos manglares y subimos a la plataforma de otro restaurante desde donde había una gran vista de los canales. En total la excursión duró hora y media. Nos pareció muy interesante y se la recomendamos a todo el mundo que viaje a Siem Reap.


- KAMPONG PHLUK -

El avión hacía Danang salía a las 7 de la tarde y conseguimos retrasar el check-out del hotel hasta las 2. Comimos en el restaurante del hotel, de nuevo muy bien, nos relajamos en la piscina y las féminas se fueron a dar un masaje camboyano en unas instalaciones de lujo en el propio hotel (90' por 20 $). Comentan que es el mejor masaje que se han dado en el sudeste asiático.

Al aeropuerto nos acompañó la misma chica que nos dio la bienvenida, de nuevo otro detalle que hace del Golden Temple Residence un lugar especial. Es una de esas personas que descubres en los viajes y que realmente dan pena dejar atrás, con la casi seguridad que no volverás a verlas (o quizás si, nunca se sabe). Un abrazo “Kánika” (¿cómo se escribe?).

Siem Reap ha sido lo que más nos ha gustado de estas dos semanas por Vietnam y Camboya. Un lugar totalmente destacado en el curriculum de cualquier viajero y al que es casi obligado ir.
Además como dice la guía Lonely Planet, lo mejor de Camboya son sus gentes.

Próximo capítulo: vuelo a Danang.

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