11 de noviembre de 2017

Último día en Kenia

Kenia 2017
Días 9-10 /10

Hoy nos esperaba una largo día, el último en Kenia, nos trasladaríamos desde Masai Mara hasta Nairobi para coger el vuelo a las 22:45 de la noche destino a Madrid vía Dubái. Masikio nos dio dos opciones para este día: madrugar, hacer un safari corto y salir hacia Nairobi temprano para llegar a la hora de comer al famoso restaurante Carnivore o hacer un safari más largo, comer en la carretera y llegar allí a media tarde. Elegimos la segunda.

Así que después de desayunar y hacer las maletas partimos hacia nuestro último safari. Desde Sekenani nos dirigimos en dirección sur, hacia la frontera con Tanzania, para abandonar la reserva por la puerta de Ololaimutia, desde donde cogeríamos la pista de tierra hacia Narok. Este trayecto duró unas dos horas y media y nos permitió ver uno de los momentos más impresionante de todos los safaris que hicimos. Llevaríamos una escasa media hora cuando nos encontramos con otro vehículo parado y detrás de él una leona, al acercarnos vimos que acababa de cazar un ñu y descansaba a unos metros de él. Peter nos contó que después de la caza están exhaustas y suelen descansar una rato antes de comerse a la presa. Habíamos visto varias veces a leones comer los restos de presas pero no al animal recién cazado. Unos metros más adelante se encontraba otra leona igualmente descansando tras haber cazado a otro ñu, en este caso lo había arrastrado hasta el cauce de un riachuelo y estaba oculto por unos arbustos. Los restos que habían quedado por el camino les estaba aprovechando un águila. La vida salvaje en estado puro.






Tras el episodio de la caza de las leonas nos fuimos dirigiendo hacia la salida mientras veíamos nuestros últimos herbívoros del viaje y las praderas de la sabana con las acacias. Tras dejar atrás Masai Mara, unos de esos lugares que jamás olvidas, paramos en un poblado masai para hacer una rápida puesta a punto a la furgoneta en un rudimentario taller. También repostamos de forma artesanal echando el gasoil desde una garrafa por medio de un embudo artesanal hecho con una botella de plástico cortada. En fin, África.



- Taller mecánico y baños públicos -



Luego llegó la tortura de las dos horas largas por la pista de tierra hasta tomar la carretera hacia Narok, donde paramos a comer en un restaurante. Esta fue la única comida no incluida en el viaje. El buffet nos costó 8 € al cambio. Invitamos a Peter a comer y seguimos ruta hacia Nairobi. El viaje se nos hizo pesado porque había muchísimo tráfico y la conducción, incluida la de Peter, era bastante temeraria, menos mal que los vehículos tienen la velocidad limitada a 80. Llegamos al aeropuerto sobre las 6 de la tarde, ya anocheciendo. Allí nos despedimos de quien había sido nuestro conductor y guía durante esta semana. Un grandísimo profesional al que estamos muy agradecidos. Le dimos una buena propina, nos hicimos unas fotos y… hasta siempre.

La facturación y el control policial fueron rápidos pero la espera en un aeropuerto pequeño como este se nos hizo muy larga. Compramos café y algún otro recuerdo en las tiendas de la terminal, que como comenté tenían los mismos productos que vimos a lo largo del viaje pero más baratos y a precio fijo. El vuelo a Dubái y el de conexión a Madrid no tuvieron contratiempos y llegamos puntualmente a la 1 y media de la tarde del día siguiente a España. La sabana quedaba atrás.

Aquí termina el relato del viaje a Kenia, el cual os recomendamos sin lugar a dudas.

6 de noviembre de 2017

Safari en Sekenani

Kenia 2017
Día 8 /10
Capítulo 2/2

En la zona de Sekenai hicimos una safari corto por la mañana antes de ir al hotel y otro por la tarde con el horario habitual de 4 a 6:30. El paisaje es similar al de Talek pero sin el río Mara. Aquí nos encontramos con las mayores concentración de ñus de toda la reserva, praderas enormes repletas de herbívoros. En la hora y media que estuvimos por la mañana lo más destacable fueron un grupo de leonas que vimos en el cauce de un riachuelo tumbadas a la sombra, una de ellas preñada. Además Peter nos ilustró sobre sus conocimientos sobre como obtener un aguardiente, que debe tumbar a un elefante, del conocido como “árbol de las salchichas” (Kigelia africana) con sus enormes frutos en forma de salchichas gigantes que puede llegar a medir cerca de un metro.

- Ñus y fruto del " árbol de las salchichas" -


Tras la comida en un desangelado comedor donde estábamos solos con otra pareja de españoles, un breve descanso y nuevo safari de tarde. Nos adentramos bastante en la reserva y por el camino pasamos por un campo de fútbol rudimentario donde hice una de mis fotos favoritas del viaje: dos babuinos subidos al larguero de la portería viendo el partido inexistente. 





Más adelante nos encontramos con un león macho solitario enorme, el mayor que vimos en el viaje, que parecía que estuviese posando para una sesión fotográfica.





Tras ver al Rey León nos volvió a ocurrir otro pequeño incidente. Nos quedamos atrapados en el barro al vadear un pequeño cauce de agua. Aquí entró en acción la cuerda que Peter compró el primer día camino de Samburu y gracias a ella y a otro vehículo que nos remolcó pudimos salir de atolladero.


- Atrapados en el barro -


Mereció la pena porque unos metros más adelante conseguimos ver ¡ por fin ¡ a un leopardo. Este esquivo animal que se nos escapó en el lugar donde más ejemplares existen, el Parque Nacional de Yala en Sri Lanka hacía 2 años, por fin aparecía ante nuestros ojos. Y la verdad no era nada fácil porque lo único que se veía era un árbol frondoso, pero la vista de Peter nos guió y gracias a los prismáticos y a los objetivos de la cámara disfrutamos de este precioso animal mientras dormía la siesta colgado de las ramas. Todos los “big five” estaban ya en las tarjeta de memoria de nuestras cámaras.


-Intenta encontrar al leopardo -


Y como colofón a esta intensa tarde, de regreso al hotel, vimos a dos crías de león comiendo un ñu. Llegamos de noche cerrada donde nos fuimos directamente al comedor guiados por los masáis. Esta vez estaba más animado gracias a un grupo de ruidosos chinos. De aquí a la tienda donde teníamos más sensación de estar en plena naturaleza que en Base Camp, por el entorno boscoso donde se sitúa el hotel. Mañana era nuestro último safari y después de él saldríamos hacia Nairobi. La aventura africana estaba terminando.





Próximo capítulo: último día en Kenia.

2 de noviembre de 2017

Visita a un poblado masai

Kenia 2017
Día 8 /10
Capítulo 1/2

Hoy cambiábamos de alojamiento dentro de Masai Mara. De nuestro querido Base Camp en Talek Gate nos desplazábamos al suroeste, a la zona de Sekenani, la entrada más concurrida al parque, muy próxima a la frontera con Tanzania.

Antes haríamos una parada en el poblado masai próximo para visitarlo. Aunque la tribu masai es la más famosa de Kenia, realmente son un pequeño porcentaje de la población. La tribu más numerosa es la Kikuyu (20%), pero en el mundo occidental han calado las leyendas de esta tribu de guerreros y cazadores que se extiende tanto por Kenia como por las llanuras del Serengueti en Tanzania.

Esta actividad no estaba incluida dentro del precio del safari. Cuesta 30 $ por persona, lo cual me parece una barbaridad, pero al menos el dinero se paga en mano al chico del poblado que se encarga de hacer de guía y revierte en sus pobladores. Leeréis opiniones de todo tipo sobre este tipo de visita, la principal crítica es que es una turistada, lo cual es verdad. Pero o eres cooperante en una ONG donde puedes establecer contacto “no turístico” con ellos o pasas por caja. La época de los grandes exploradores que machete en mano iban limpiando la maleza hasta encontrarse con una tribu perdida ya pasaron y muchos miembros de las tribus hoy en día tienen teléfono móvil. Cada uno que opte por la visita o no. Todas las opiniones son respetables.





Al llegar al poblado te reciben un grupo de hombres y otro de mujeres que realizan una danza ritual de bienvenida por separado. Tras ella accedes con el chico que hace de guía dentro del poblado por una puerta abierta en el muro de ramas que hace de empalizada.


- Acceso al poblado masai -


Dos nuevas danzas de las mujeres y de los hombres, esta última de cortejo. Consiste en dar saltos en vertical, el guerrero que salte más alto se lleva a la mujer pretendida.

- Danzas rituales -


Dentro te encuentras en una gran espacio abierto ovalado rodeado por chozas de barro y ramas por donde se mueven libremente vacas y cabras y juegan los niños. Visitamos una choza, un espacio muy reducido donde cocinan y duermen. Luego demostración práctica de cómo encender fuego con dos simples palos y charla de su modo de vida dedicado al pastoreo fundamentalmente. Su actividad choca con las leyes que protegen a la reserva y las autoridades hacen en ocasiones la vista gorda cuando pastorean en el interior de la reserva, algo prohibido. Pero hay que recordad que estas tierras eran propiedad de la comunidad desde tiempos inmemoriales.
Lo que más nos impactó fue la dieta a base de leche y de sangre de vaca, las sangran en el cuello y mezclan la sangre con la leche. Una dieta hiperproteica a la que añaden algunos vegetales y frutas que compran en los mercados. Las calorías las queman ya que pueden llegar a andar en un día 40-50 Km con el ganado en busca de pastos.

- Interior del poblado y mercadillo -

Tras la visita te conducen a una especie de corral para el ganado donde tienen montado un mercadillo de artesanía. Realmente los masáis no son artesanos y los objetos que venden los podéis comprar en cualquier sitio y, como comenté en el primer capítulo de este viaje el más barato curiosamente es el aeropuerto. Pero este es un buen lugar para dejar vuestros dólares en la comunidad. En total estaríamos una hora escasa en el poblado.

Tras dejar atrás a los masáis seguimos ruta hacia nuestro destino en Sekenani, otras dos horas de coche por pistas de tierra hasta llegar al hotel Sekenani Camp. Como comenté en el capítulo dedicado al alojamiento en Kenia, este nos decepcionó después de la maravilla del Base Camp, pero no es un mal lugar. La tienda no tenía nada que ver con la anterior, la comida era bastante peor, el personal mucho menos amable, el wifi no funcionada y lo peor, había media hora en coche hasta la entrada a la reserva. Como punto favorable el entorno es precioso, situado en medio de un bosque.

30 de octubre de 2017

Safari de día completo en Masai Mara

Kenia 2017
Día 7 /10

Hoy tocaba hacer un safari de día completo comiendo en el interior de la reserva. Este tipo de safari suele incluirse siempre en el viaje y tiene dos ventajas frente al tradicional de mañana y de tarde. La primera es que permite adentrarse mucho más al disponer de más horas y la segunda es la experiencia de poder hacer un picnic en plena sabana rodeado de animales salvajes.

El día amaneció algo nuboso y después del recuerdo de la tormenta de la noche anterior nos temíamos que lloviese, pero no fue así e hizo una temperatura estupenda y un día soleado; aunque por la tarde, ya en el hotel, volvería de nuevo a llover.

Tras un suculento desayuno, a las 8 salimos con nuestras cajas de cartón, donde llevábamos la comida, hacia la puerta de Talek para acceder de nuevo a Masai Mara. Nada más entrar en la reserva nos encontramos a un grupo de aves carroñeras comiendo los restos de un ñu y unos metros más adelante unas crías de león desayunando el mismo menú.

Después vimos un hipopótamo descansando en un gran charco formado por las lluvias de la noche anterior. Algo bastante raro según Peter y atribuible a que probablemente estuviese herido y se quedaba allí para curarse las heridas, ya que en el río los peces las atacarían.



- Acacia, cigüeña Marabú, hipopótamo, hienas moteadas -



Siguió el desfile de animales aparte de los innumerables y omnipresentes herbívoros: las pequeñas mangostas, un numeroso grupo de avestruces, una pareja de hienas con su cría y sobre todo dos ejemplares magníficos de leones machos, los primeros que veíamos, dormitando mientras los vehículos de los turistas los rodeaban y los ñus pasaban a sus espaldas. Hasta uno de ellos tuvo que ir al baño con tanto público. Fue una de las ocasiones del viaje en las que sentí lástima por los animales y me preguntaba si no estarían mucho mejor sin ninguno de esos seres con sus cámaras de fotos. Claro, que sin los dólares del turismo a lo peor venían otros con los rifles como en épocas pasadas.


https://apuntes-de-viaje.blogspot.com.es
- El Rey León -



El segundo punto fuerte del día fue el encuentro con 5 preciosos guepardos en expedición de caza de algún ñu de los cientos que pastaban tranquilamente. Fue el momento del viaje donde más vehículos nos encontramos, llegamos a contar 20, y claro está los guepardos se cansaron y al final desistieron de la caza. Pero su imagen bajo una acacia es imborrable.


. Guepardos a la caza -



Continuamos ruta hacia lo que en teoría sería el clímax del viaje, el cruce del río Mara por algún grupo de ñus dentro de la gran migración. Peter eligió, al igual que otros muchos guías, uno de los lugares por donde suelen pasar, que siempre suelen ser fijos, de hecho las tierra del cauce del río por donde tiene lugar el cruce está allanada por el paso continuo de los animales. En la otra orilla había una enorme manada de ñus y cebras y era cuestión de esperar. Había turistas, cocodrilos y algunas leonas descansando a la espera. Pero no hubo suerte y no quisieron cruzar. Dos días más tarde, regresando a Nairobi, Peter recibió el aviso por radio que en este momento se estaba produciendo el cruce, no pudo ser.



- El "no cruce" del río Mara -


Tras esperar cerca de una hora desistimos y buscamos la sombra de alguna acacia para comer. Allí Peter sacó una manta y nos sentamos en ella con el picnic preparado por el hotel. Nos acompañó en todo momento un milano en una rama del árbol y un gran babuino sentado a unos metros. De nuevo la manaza del turista se hizo palpable, estaba lleno de restos de comida de algún grupo anterior que ayudamos a Peter a echar en una bolsa de basura. 

Tras comer subimos a una colina que sirve de mirador y de urinario ya que tiene algo de vegetación muy útil para este fin. La tarde fue más floja que la mañana y vimos sobre todo inmensas praderas repletas de ñus, la gran migración en su máximo esplendor. A las 4 decidimos salir de vuelta hacia el hotel porque estábamos cansados, llevábamos 8 horas de safari y ya era suficiente.


- La Gran Migración -


Al atardecer volvió a caer el diluvio universal y la lona que daba sombra al porche de la tienda cedió por el agua embalsada. La arreglarían al día siguiente. Por la noche cena en el restaurante guiados por nuestro guía masai y a dormir que al día siguiente teníamos visita al poblado y cambio de hotel.


Próximo capítulo: visita a un poblado masai.

25 de octubre de 2017

Primer safari en Masai Mara

Kenia 2017
Día 6 /10
Capítulo 3/3

Por fin se acercaba el momento que estábamos esperando desde que pisamos tierras kenianas, recorrer la sabana en Masai Mara. Con un clima estupendo salimos a las 4 de la tarde de Base Camp y en 5’ estábamos en Talek Gate, el punto por donde accederíamos a la reserva. Nada más entrar nos encontramos con el paisaje que todos tenemos en mente de Kenia, inmensas praderas con algunas colinas, acacias destacando entre la hierba baja y seca en esta época del año y animales, muchos animales: gacelas, cebras, jirafas, elefantes y sobre todo ñus. Entre ellos nos encontramos un grupo de hienas moteadas dormitando entre la vegetación.



Y así entre rebaños y rebaños de herbívoros alcanzamos las orillas del río Talek, un afluente del Mara. Allí bajamos del coche (¿estás seguro Peter que esto no tiene peligro?) y hacemos unas fotos de los hipopótamos que están bañándose en el río y de una jirafa masai (diferentes de las reticuladas de Samburu) que estaba sola y que sería la protagonista una hora más tarde de uno de los momentos cumbres del viaje.

Continuamos la ruta bordeando los márgenes del río y enseguida nos encontramos con un grupo de leonas con sus crías. Los leoncitos juegan con su madre y entre ellos mientras 3-4 vehículos los observamos con los ojos como platos. En Masai Mara hay muchos turistas pero el territorio es tan inmenso que pocas veces hay sensación de masificación. Aunque el turismo de masas ya ha comenzado a causar deterioro de la forma de vida de los animales, como pudimos comprobar al ver a una de las crías jugar con… una botella de plástico. ¡Qué lástima¡









Empieza a atardecer y una de la leonas se acerca a la orilla del Talek y se queda quieta mirando a los lejos, donde sigue la jirafa solitaria que habíamos visto anteriormente. Lentamente baja a la orilla a beber agua y otra leona la sigue. Suben con sigilo la pendiente desde el lecho del río hasta la llanura y se aproximan a la jirafa. Esta al verlas comienza a huir, las leonas la persiguen pero Peter nos dice que la jirafa es joven y no la van a poder dar caza, como así fue. Uno de esos momentos que nunca olvidas.





Por la radio le dicen a Peter que los leones machos de esta manada se encuentran cerca y salimos en su busca. No damos con ellos y prácticamente es de noche por lo que damos la vuelta y nos dirigimos a la salida. A las 6 de la tarde está prohibida la presencia de turistas en la reserva. De repente empieza a llover como pocas veces hemos visto, la furgoneta comienza a derrapar y Peter parece Carlos Sainz. Paramos, llueve cada vez más y las pistas de tierras han desaparecido. Es de noche cerrada y no es posible orientarse. Peter habla por la radio y un compañero le indica su posición cerca de la pista principal que se dirige hacia la salida mediante ráfagas con las luces de su vehículo, seguimos en línea recta hacia las luces y alcanzamos la pista principal, en pocos minutos hemos conseguido salir del parque. Son las 7 de la tarde y el personal de la reserva riñe a Peter por salir más tarde de la hora permitida. Este se defiende con las condiciones climatológicas y les dice que aún quedan bastantes vehículos dentro. Otro grupo de nuestro hotel no consiguió salir hasta las 9 de la noche.





Tras llegar sanos y salvos al hotel llega la aventura de la cena. Ráfaga de luz con la linterna desde nuestra tienda y dos masais acuden con sus lanzas para guiarnos hasta el restaurante. Muy buena cena recordando los momentos de uno de esos días de los viajes que perduran en la memoria para siempre. Nuestras Memorías de África.


22 de octubre de 2017

Masai Mara

La Reserva Nacional de Masai Mara es el parque por antonomasia de Kenia y uno de los mejores lugares del planeta donde poder ver fauna salvaje en libertad.  Su nombre proviene de ser la tierra de los masáis y por el río que cruza estos parajes, el Mara. Forma un único ecosistema con el vecino Serengueti en Tanzania, los animales no conocen las fronteras artificiales creadas por el hombre y van moviéndose por ambos a lo largo del año en busca de pastos dando lugar a la famosa gran migración, uno de los movimientos migratorios de animales más inmensos en el cual se estima que unos 2 millones de herbívoros se mueven entre uno y otro parque. 



- Ecosistema Mara/Serengueti (fuente: Google Maps) -


Este es un parque mucho mayor que los dos anteriores que visitamos, Samburu y Nakuru, con 1500 Km2. Lo ideal es distribuir los días que paséis en él en dos alojamientos situados en diferentes puntos para poder abarcar el mayor territorio posible y ver diferente fauna. Nosotros pasamos dos noches en la zona de Talek Gate y otra en Sekenani. Es fundamental que el hotel esté cerca de las puertas de acceso al parque o incluso dentro de él, la mayor cercanía es uno de los principales factores del precio.





Tiene una gran variedad de fauna, entre ellos los llamados “big five” (león, leopardo, elefante, búfalo y rinoceronte), pero ante todo es la tierra del león, el animal emblemático de la reserva que veréis sin duda. Más difíciles son de ver el leopardo y el rinoceronte, de hecho este último tan sólo lo vimos en Nakuru. El  animal más numeroso en el ñu, hay miles, inmensos rebaños caminando en fila en busca de pastos y acechados por los grandes felinos. Junto con ellos caminan las cebras. Ñus y cebras se complementan ya que las cebras comen los tallos más duros y a continuación los ñus la hierba más baja. Además las cebras tienen mucho mejor vista y facilitan elegir el punto de paso por los ríos.


- La gran migración -


Cuando la temporada de lluvia ha terminado en sur del Serengueti los grandes rebaños de herbívoros se dirigen hacia el norte. A finales de Junio van alcanzando las praderas sur de Masai Mara, donde ha llovido de forma intensa durante los meses de Abril y Mayo. Al alcanzar el río Mara los herbívoros cruzan de una a otra orilla en busca de los mejores pastos por unos puntos determinados que se repiten temporada tras temporada. Este cruce del Mara es uno de los mayores espectáculos de la naturaleza, con los cocodrilos y otros depredadores esperando tranquilamente a los ñues en la orilla. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las especies no migran y por lo tanto a lo largo de todo el año se pueden ver numerosos animales y además las fechas de la migración varían con el clima y pueden adelantarse o atrasarse dependiendo de las lluvias.


Próximo capítulo: primer safari en Masai Mara.

17 de octubre de 2017

De Naivasha a Masai Mara

Kenia 2017
Día 6 /10
Capítulo 2/3

Tras el precioso paseo en barca por el lago Naivasha a las 9 y media de la mañana estábamos de nuevo en carretera hacia nuestro destino final en Kenia, Masai Mara. Fue un largo viaje de casi 5 horas, las primeras por carretera y las dos últimas por una pista de tierra infernal.

Tras salir de Naivasha el paisaje sigue siendo verde, con numerosas granjas y zonas de cultivos dominadas por el volcán Longonot, ahora inactivo pero que sirve como fuente de energía geotérmica, sorprende que Kenia sea el 8º país productor del mundo. Hicimos una breve parada en una pequeña población para repostar gasoil y otra parada algo mayor en un bar de carretera en Narok, la capital Masai, última población importante antes del parque.

Desde aquí nos esperaban dos horas infernales por una pista de tierra llena de baches y con numerosos charcos pese a que no era temporada de lluvia. Parte de la pista estaba en obras ya que una empresa china está construyendo una carretera que acortará notablemente el tiempo de trayecto, aunque quizás masifique aún más el parque. Los chinos están por todas las partes en Kenia haciendo grandes obras públicas. En este trayecto fue la única vez donde echamos en falta aire acondicionado en la furgoneta, debió de dejar de funcionar hace mucho tiempo por el aspecto que tenía. No se podían bajar las ventanillas porque entraba muchísimo polvo y cada vez hacía más calor dentro del vehículo. La única solución era beber agua fría de la nevera portátil que siempre llevaba Peter a punto.


- Camino a Masai Mara y volcán Longonot -

Por fin sobre las dos y media de la tarde llegamos a BaseCamp Explorer (ver alojamiento en Kenia). Todo el personal del hotel es Masai de los poblados cercanos. Nos acompañaron a la inmensa tienda donde disfrutaríamos los dos mejores días del viaje. Junto a la nuestra estaba la de nuestras hijas, pasábamos de una a la otra abriendo una cremallera. Dejamos las maletas y nos fuimos a comer. El restaurante es un pequeño edificio situado al final del recinto con personal encantador. La comida muy buena, eso si no se puede elegir. Se come lo que hay ese día de menú, generalmente una sopa o crema de verdura, una carne y un postre dulce. Todo exquisito. Puedes  ver desde tu mesa a los cocineros cocinar. Un lugar encantador como todo el tended-camp. Tras comer nos instalamos en nuestra súper tienda y a las cuatro de la tarde estábamos listos para comenzar el primer safari en ¡Masai Mara¡, el parque de los parques africanos.


Próximo capítulo: Masai Mara.

14 de octubre de 2017

Lago Naivasha

Kenia 2017
Día 6 /10
Capítulo 1/3

Hoy nos esperaba un largo viaje hasta el punto estrella del viaje, Masai Mara. Pero durante el trayecto haríamos una parada para realizar un safari diferente, en este caso en barca, por el lago Naivasha. Nos tocó de nuevo madrugar y a las 6 y media de la mañana ya estábamos en ruta. Desde el Lake Nakuru Lodge tardamos hora y media hasta el lago Naivasha. Salimos muy pronto porque había que recorrer un tramo de la carretera transafricana que tiene un tráfico infernal del camiones y a primera hora se evita, en parte, a estos.

Este safari “acuático” no estaba incluido en el precio del viaje, era optativo. Nos costó 35 $ por persona, se paga en el mismo embarcadero. Hay numerosos puntos donde embarcar, la mayoría de ellos situados en un lodge. Cada agencia trabaja con uno diferente, pero la excursión suele ser similar. Incluye el paseo en barca a motor con el guía durante una hora y un paseo a pie por la orilla que nosotros no pudimos hacer por falta de tiempo. Peter nos esperó en el lodge mientras hacíamos la excursión, la cual es privada, no en grupo.





El lago Naivasha es el de mayor altitud de los lagos del Gran Valle del Rift, con 1884 metros. Célebre entre los cineadictos porque aquí se rodaron la mayoría de las escenas de Memorias de África. Ahora tan solo queda una choza de las construcciones que se hicieron para la película ya que las otras se desmantelaron porque la fauna salvaje las usaba de refugio.





A primera hora de la mañana prácticamente no había turistas. Aquí vimos los primeros hipopótamos del viaje, flotando tranquilamente en el agua. En el río Mara veríamos muchos más pero tomando el sol en el barro. Había bastantes herbívoros pastando cerca de la orilla, sobre todo antílopes de agua. Pero lo que más se ven son sin duda aves. Los guías tienen preparado un numerito en el que tras hacer sonar un silbato tiran al agua un pescado y las aves, acostumbradas al sonido, acuden rápidamente en busca de su presa. Así pudimos captar al águila de la foto en el momento que atrapa con sus garras el pez. Otro momento memorable fue ver el “despegue” desde las aguas del lago de un pelícano. En resumen un lugar precioso que nadie debe perderse en Kenia.





Próximo capítulo: de Naivasha a Masai Mara.

11 de octubre de 2017

Safari en el Lago Nakuru

Kenia 2017
Día 5 /10
Capítulo 2/2

El lago Nakuru es uno de los parajes más famoso de Kenia, fundamentalmente por la concentración de flamencos, hasta 2 millones se cita en todas las guías, que tiñen sus aguas de color rosa. El problema es que en estos momentos prácticamente han desaparecido, nosotros tuvimos suerte y vimos un buen grupo, pero hay muchos días que no se ven ni uno. Según Peter esto es debido a que ha aumentado el nivel hídrico del lago y con ello ha disminuido un tipo de alga de la que se alimenta el flamenco. El nivel del agua ha subido por el movimiento de las placas tectónicas de la falla del Rift, es un fenómeno cíclico y este dura desde hace unos 3 años. Ahora hay muchos más flamencos en el cercano Lago Bogoría. Además de flamencos en Nakuru viven más de 450 especies de aves, pero el otro gran atractivo de este parque es la presencia del rinoceronte, el mejor lugar de Kenia para verlos. Nakuru tiene un añadido más y es su belleza paisajística, de los parques que visitamos este es el más bonito sin lugar a dudas.

Como siempre en el horario tarde, el safari comenzó a las 4. El parking del hotel estaba repleto de furgonetas, probablemente fue el lugar de todo el viaje donde  más concentración de gente nos encontramos. El Parque Nacional del Lago Nakuru tiene poco más de extensión que Samburu, 180 Km2, pero aquí los vehículos no salen de los caminos marcados y se nota mucho más la presencia de los turistas.


- Bufalos, gacela de Thompson, antílope de agua, leona -


Nada más salir vimos un grupo de 4 leonas en unas rocas al lado del hotel, una de la razones por la cual este se encuentra vallado. A continuación nos dirigimos hacia el lago viendo en las praderas grandes concentraciones de herbívoros: búfalos, gacelas, impalas, jirafas, facóqueros, cebras…

Al llegar al lago bajamos de la furgoneta y nos unimos al resto de turistas que paseaban por sus orillas. Debido a la subida del nivel del agua el lago ha invadido casi 2 Km del parque y los caminos por donde circulaban los vehículos se han reducido considerablemente. Tuvimos suerte de ver bastantes flamencos reflejándose en las aguas del lago, un lugar muy fotogénico y precioso.


- Flamencos del Lago Nakuru -



Regresamos a nuestra Toyota y seguimos adentrándonos en el parque en busca de otra de sus joyas, el rinoceronte. Vimos varios grupos un poco alejados, pero la pericia de Peter al volante consiguió que nos acercásemos por otros caminos y pudiésemos ver a estos inmenso animales desde bastante cerca. Cuando estaba anocheciendo y volvíamos hacia el hotel tuvimos la inmensa suerte de ver cruzar la carretera, justo delante de nosotros, a cría de rinoceronte con su madre.


- En busca del rinoceronte en el Lago Nakuru -






Y justo antes de entrar al hotel otro premio, las leonas que habíamos visto al comenzar el safari que bajaban en dirección al lago en busca de caza. En resumen una tarde intensa en la que vimos muchos animales, entre ellos el rinoceronte que no volveríamos a ver en todo el viaje, en un paisaje idílico.


Próximo capítulo: lago Naivasha.

8 de octubre de 2017

De Samburu a Nakuru

Kenia 2017
Día 5 /10
Capítulo1/2

Hoy cambiábamos de parque, nos trasladábamos en dirección sur desde Samburu al Lago Nakuru en otro larguísimo trayecto de 7 horas y media. A las 7 de la mañana salimos del hotel y tras media hora de botes en la pista de tierra de Samburu salimos de la reserva para tomar la carretera en sentido contrario al de la ida. 

La primera parada la hicimos en Isiolo para lavar la furgoneta, una rápida puesta a punto mecánica y echar gasoil. Desde aquí ascenso continuo hacia las estribaciones del Monte Kenia y posterior descenso. Segunda parada en una tienda de carretera para estirar las piernas, tomar un refresco y comprar algún recuerdo. Tras esta parada dejamos la carretera principal para atajar por una pista de tierra que según Peter permitía ahorrar unos 30 Km. No estaba en mal estado y pasamos al lado de una inmensa finca ganadera, propiedad de un inglés, donde también tienen animales salvajes y se realizan safaris privados. Desde el coche vimos nuestro primer rinoceronte.


- Catarata de Thomson -


La tercera y última parada fue obligada, allí paran todos los turistas que hacen el mismo trayecto: la catarata de Thomson. Debe su nombre al naturalista escocés que la descubrió a finales del s.XIX. Las forma el mismo río que pasa por la Reserva de Samburu, Ewaso Ng'iro, y tiene una altura de 74 m. Es un lugar muy bonito con numerosos hoteles alrededor por las cercanías de los Montes Aberdare. Esta zona tiene una altitud media alrededor de 2300 metros y pudimos ver a varios atletas keniatas entrenando por la carretera.


- Valle del Rift -


Antes de llegar a Nakuru hicimos una breve parada en un mirador para contemplar el Valle del Rift formado por una inmensa falla de cerca de 6000 Km de longitud que se extiende desde Israel hasta Mozambique y que es la cuna de la Humanidad. Esta zona de Kenia es muy fértil y está densamente poblada con numerosas explotaciones agrícolas.


- Entrada al Parque Nacional Nakuru y vistas desde el restaurante del Lake Nakuru Lodge .


Y por fin llegamos a la entrada del Parque Nacional del Lago Nakuru, donde estaba situado nuestro hotel Lake Nakuru Lodge (ver entrada de alojamiento en Kenia). Llegamos cerca de las 2 y media de la tarde, cuando quedaba poco para que cerrase el comedor. Así que lo primero que hicimos fue comer en la preciosa terraza con vistas a una laguna donde acuden a beber los animales del parque. Luego descansamos un poco en la habitación y a las cuatro ya estábamos en marcha para hacer un safari de tarde por el Lago Nakuru.

Próximo capítulo: safari en el Lago Nakuru.



5 de octubre de 2017

Samburu: segundo día

Kenia Agosto 2017
Día 4 /10

Tras un suculento desayuno, a las 7 de la mañana estábamos en marcha hacia nuestro segundo safari en la Reserva de Samburu. Las primeras hora de la mañana y las últimas de la tarde son las mejores para ver animales ya que es cuando menos calor hace y los depredadores suelen salir a cazar.

Muy cerca del hotel nos encontramos con un grupo de águilas comiendo los restos que había abandonado algún felino y a continuación vimos el primer facóquero del viaje, un animal muy feo pero entrañable gracias al personaje de Pumba del Rey León.

- arriba: águila de Wahlberg, abajo: facóquero -


Seguimos rumbo hacia el río Ewaso Ng’iro donde pasamos buena parte de la mañana viendo a los herbívoros acercarse a beber a su orillas. Disfrutamos de lo lindo con un grupo de elefantes y con los monos verdes despiojándose unos a otros. Vimos también nuestro primer cocodrilo del Nilo tomando el sol en el barro del río junto a los elefantes.


- Fauna alrededor del río Ewaso Ng'iro -


De regreso al hotel vimos un macho y una hembra de avestruz somalí, especie endémica de la reserva que como ya comenté se diferencia del avestruz común en el color gris del cuello y muslos en lugar del habitual rosa. Según Peter es una de las pocas especies de animales en la cual el macho es más bello que la hembra. Nos encontramos con varios pastores con sus cabras pastoreando en el interior de la Reserva, algo prohibido pero cada vez más frecuente por la gran sequía que sufre esta zona del país, lleva 3 años sin llover.


- Avestruz somalí macho (primer plano) y hembra (al fondo) -


Tras la comida, un corto baño en la piscina, porque el agua estaba bastante fresquita, y mini siesta ya que a las cuatro salíamos de nuevo de safari. Este comenzó viendo a dos chacales, los únicos del viaje, y a continuación  la última de las 5 especies endémicas de la reserva que nos faltaba, el gerenuk o antílope jirafa, un curioso animal con un cuello muy largo y que suele comer los arbustos de pie sobre sus patas traseras.


- Arriba izda: búho lechoso, chacales, jineta tigrina; abajo: gerenuk -

Regresando al hotel al atardecer vimos dos animales nocturnos también poco habituales a los ojos del turista, un búho y una jineta tigrina. De todos los safaris del viaje este de la tarde fue el más flojo, el avistamiento de animales depende del día y no siempre hay suerte, pero en general todos ellos fueron excelentes.

Próximo capítulo: de Samburu a Nakuru.

2 de octubre de 2017

Reserva de Samburu

Kenia Agosto 2017
Día 3 /10
Capítulo 2/2

La Reserva de Samburu engloba tres espacios: Samburu, Buffalo Springs y Shaba, surcados por el río Ewaso Ng’iro en un área de 165 Km2. Muy pequeña si la comparamos con los 1500 Km2 de Masai Mara. Su nombre proviene de la tribu Samburu, una etnia emparentada con los Masai, ya que ambas son de origen nilótico.

- Arriba izda: orix beisa, cebra de Grévy, gerenuk, jirafa reticulada, avestruz somalí -


La primera característica de la reserva es su carácter desértico dominado por la tierra rojiza y las piedras de granito de formas redondeadas por la erosión que se denominan Kopjes. La segunda es que alberga 5 especies de animales endémicas: el avestruz somalí (se diferencia del avestruz común porque su cuello y muslos son grises en lugar de rosas), el gerenuk, la jirafa reticulada, el oríx beisa y la cebra de Grévy (de mayor tamaño que la cebra común y sin rayas en el abdomen). Podéis ver a todas estas especies en la foto superior.

La tercera característica del parque es que no hay demasiado turismo (aunque nos encontramos con más vehículos de los que esperábamos) y que es posible salirse de los caminos para acercarse más a los animales, algo que en teoría no es posible en otros parques pero que nadie cumple. Pese a lo árido del terreno hay arbustos, acacias, palmeras… que junto al agua del río y la escasa densidad de población hace que la vida salvaje se desarrolle fácilmente. No ves la inmensa cantidad de animales que en Masai Mara, pero ves bastantes y desde muy cerca en un paisaje totalmente diferente. A nosotros nos gustó, también era el primer lugar que visitamos y te impacta más.


- Termitero. Elefantes en el río Ewaso Ng'iro -


A las 4 en punto estábamos en la recepción esperando a Peter con su Toyota. Algo que nos gustó de este viaje es que los guías pernoctan y comen en los mismos hoteles que el turista, tienen sitios habilitados para ellos y comen en el mismo comedor en grupos. No como en el viaje de Sri Lanka donde en ocasiones el guía no era admitido en el hotel y tenía que buscarse otro lugar para dormir. 


- Arriba: Kudu. Abajo izda: antílope enano o Dik-Dik; gallinas de Guinea -

Comenzamos el safari viendo los grandes termiteros típicos de esta reserva, casi siempre al lado de un árbol que sirve de alimento para las termitas  y en ocasiones colonizado por las mangostas que a su vez se comen a las termitas. Esta tarde pudimos ver cebras Grévy, jirafas reticuladas, gallinas de Guinea, impalas, antílopes enanos (muy abundantes y que prácticamente no volvimos a ver en todo el viaje), Orix Beisa, elefantes y un herbívoro difícil de ver, el Kudu. Como colofón al este primer safari vimos nuestra primera leona y la primera gran concentración de vehículos a su alrededor que hicieron que buscase un lugar más tranquilo. Tanta presencia de turistas y tan cerca de los animales no nos gustó demasiado porque tienes la sensación de que el animal es una atracción de feria y que su modo de vida se modifica por el turismo, algo que por otra parte es casi inevitable y que probablemente sea la forma más segura de preservar la fauna del país, gracias a los dólares que dejan los turistas y no al furtivismo.



- La leona de Samburu -

Regresamos al hotel a las 6 y media ya anocheciendo. Buena cena en el restaurante y a dormir pronto que llevábamos en pie desde las 6 y media de la mañana y el día había sido muy largo.

Próximo capítulo: Samburu (segundo día).

30 de septiembre de 2017

De Nairobi a Samburu

Kenia Agosto 2017
Día 3 /10
Capítulo 1/2

A las 6 y media de la mañana Peter nos estaba esperando en recepción para salir rumbo a Samburu. Como el desayuno empezaba más tarde, la noche anterior habíamos pedido que nos preparasen un mini-picnic para desayunar por el camino. A esta hora en teoría el tráfico en Nairobi era escaso y aún así ya había mucho movimiento de coches, especialmente de entrada a la ciudad. Cruzamos tan solo una parte del centro hasta enlazar con la carretera que parte hacia el norte del país. Ese día comenzaba el curso escolar y había muchos niños camino del cole por las calles. Vimos desde la furgoneta la vetusta estación de ferrocarril, el estadio nacional, el parlamento y algunos hoteles de lujo. No tardamos mucho en salir del núcleo urbano, aunque el extrarradio de Nairobi se extiende y se extiende y no sabes cuando realmente has dejado atrás la ciudad.

Unas dos horas después hicimos la primera parada en un bar de carretera para desayunar la comida que nos habían preparado en el hotel (escasa y bastante mala por cierto). Lo que estaba muy bueno era el café del bar, a precio europeo eso si. Seguimos ruta contemplando la vida que tiene lugar a los lados de la carretera, llenos de puestecillos donde se vende de todo, fundamentalmente frutas y verduras. Peter aprovechó unos de estos puestos para comprar unas cuerdas, según él muy útiles por si te quedas atrapado en el barro en Masai Mara, palabras proféticas como comprobaríamos unos días después.

La segunda parada la hicimos en Nanyuki, un pueblo por donde pasa la línea del Ecuador. Alrededor de ella se ha montando un negocio para poder sacar unos dólares a los turistas vendiendo un certificado de paso o algún recuerdo en las tiendas y sobre todo haciendo una demostración del efecto Coriolis con un pequeño recipiente de plástico y unos palitos. Muy artesanal e interesante. Ejercimos de turistas y pagamos nuestros dólares al amable chico que nos hizo el show.





A partir de aquí la carretera asciende de forma continua ya que discurre por los márgenes del Monte Kenia, la montaña que da nombre al país y que con algo más de 5000 Km es la segunda cumbre de África tras el tanzano Kilimanjaro. Aquí la tierra es muy fértil y hay gran cantidad de granjas e invernaderos (Kenia es un gran exportador de flores). Tras la larga subida comienza el descenso y el paisaje cambia, se vuelve paulatinamente más desértico según se va acercando a Samburu. La tercera y última parada la hicimos en Isiolo, la población más importante antes del parque y donde hay un pequeño aeródromo. Aquí repostamos combustible para tener suficiente para los safaris dentro del parque. A partir de Isiolo hay pocos poblados y muy míseros. Es una zona muy seca y más ahora que hace 3 años que no llueve. Los pocos habitantes de esta región sobreviven gracias a sus rebaños de cabras y poco más.


- Cruce del Ecuador y los invitados a comer en Samburu Sopa Lodge -

Tras dejar la carretera y pasar la puerta que da acceso a la Reserva (reserva y no parque porque la gestión es local, no del gobierno nacional) comienza una pista de tierra de más de media hora de duración, donde no paras de dar botes, hasta la llegada al Samburu Sopa Lodge. Fue el primer contacto con las pistas de tierra kenianas y un aperitivo de lo que nos esperaba en unos días para llegar a Masai Mara.

Al llegar al hotel, las 2 de la tarde (7 horas y media de viaje), recibimiento con toallitas para limpiarte el polvo del camino y zumo de bienvenida. El hotel nos encantó al estar en plena reserva, por allí corren a su antojo monos y otros animales. Tienes la sensación de estar en plena naturaleza. Además han conseguido que los edificios encajen perfectamente con el entorno, con las habitaciones imitando  chozas locales. Comimos rodeados de pájaros atentos a nuestros platos y de babuinos y tras un breve descanso a las 4 de la tarde estábamos listos para lo que habíamos ido a Kenia, nuestro primer safari.


Proximo capítulo: primer safari en Samburu.

27 de septiembre de 2017

Vuelo a Nairobi

Kenia Agosto 2017
Días 1-2 /10

Volamos a Nairobi vía Dubái ya que fue la mejor combinación de precio y horas totales de viaje que encontramos. Era la tercera vez que volábamos con Emirates, tras los viajes a Singapur y Vietnam, con la misma escala en el aeropuerto de Dubai. Emirates ocupa siempre las primeras posiciones en el ranking de los usuarios de compañías aéreas. Asientos con buena distancia, pantalla de TV individual con gran cantidad de películas, música y juegos, 2 horas de wifi gratuita a bordo y comida correcta, dentro de lo pésima que es la comida de los aviones.
Este año nos encontramos con la novedad de no poder elegir asiento hasta el check-in, 48 horas antes del vuelo, cuando siempre se podía hacer en el momento de comprar los billetes. Una forma de sacar más dinero a los pasajeros como hacen las compañías de bajo coste.

El avión despegó puntual a las 10 de la noche desde Madrid y el vuelo duró 7 horas. La escala fue de 3 horas. El aeropuerto de Dubái es el tercero en tráfico aéreo del mundo y por lo tanto suele tener muchísimos pasajeros de tránsito en las terminales. Este año tuvimos suerte, tanto a la ida como a la vuelta, y nos tocaron terminales no demasiado saturadas donde era posible encontrar asiento o no tener que hacer cola en los baños. El segundo vuelo hasta Nairobi también fue con Emirates y duró 5 horas, salió con media hora de retraso y llegamos sobre las 2 de la tarde.

Tras el vuelo comenzó un largo calvario de hora y media en inmigración. Un desastre absoluto, no había nadie que pusiese algo de orden en las colas, no avanzábamos nada y como guinda al pastel nos tocó un grupo de turistas chinos, los cuales suelen desconocer el concepto de hacer cola. Lo mejor de todo es que la cola con menos personas era la de obtener el visado en el mismo aeropuerto, todos los que lo habíamos sacado por internet, la inmensa mayoría, habíamos hecho el tonto. Por fin pasamos el control de inmigración y antes de salir del edificio del aeropuerto cambiamos euros a chelines (tipo de cambio algo mayor de 100 chelines) y compramos la tarjeta sim de Airtel, que como comenté en el primer capítulo dejó de tener 3G en cuanto salimos de Nairobi al día siguiente.

- Vuelo Dubái-Nairobi, colas en inmigración, piscina del Wildebeest Eco Camp, cerveza Tusker -


Al salir del aeropuerto nos estaba esperando una persona de Masikio con la que intercambiamos los clásicos saludos en inglés. Nuestra sorpresa fue cuando al preguntarle si sería nuestro guía nos contestó que sí. Algo no casaba pues contratamos el viaje con Masikio, entre otras razones, porque disponía de guía en español. Tras 10’ hablando en inglés nos pregunta con una sonrisa si preferimos que hable en español. Así nos gastó la primera broma el gran Peter, con el que compartiríamos grandes momentos en Kenia.

El trayecto hasta el hotel duró algo menos de media hora. Al lado del aeropuerto se encuentra un parque nacional, en pleno Nairobi, vallado claro está, donde desde el coche pudimos ver las primeras jirafas. Muy cerca se encuentra una zona conocida como Karen, ya que aquí se encontraban las tierras Karen Blixen, la autora de Memorias de África. Cuando ella vivió en Kenia a principios del siglo XX estas tierras estaban alejadas de Nairobi pero hoy pertenecen a su extrarradio.

El Hotel Wildebeest Eco Camp ya le comentamos en el capítulo de alojamiento en Kenia. Poco le disfrutamos ya que a las 6 y media se hace de noche y tras acomodarnos en las habitaciones prácticamente ya anochecía. Cenamos en la terraza del restaurante del hotel unas hamburguesas y sándwiches que junto a las bebidas nos costaron 33 $. Probamos la primera Tusker, una muy buena cerveza local. Los precios de la comida y bebidas son muy parecidos a los nuestros. Tras la paliza del viaje nos fuimos a la cama tras poner las mosquiteras. Quedamos con Peter a las 6 y media de la mañana para salir hacía Samburu. Comenzábamos los grandes madrugones de este viaje. ¿Pero no estábamos de vacaciones?


Próximo capítulo: de Nairobi a Samburu.

25 de septiembre de 2017

Alojamiento en Kenia

El alojamiento, como en todos los viajes, pero quizás en este más aún, es uno de los apartados que más condiciona el presupuesto final. Hay tres grandes opciones. La más económica es dormir en tienda de campaña, generalmente acampando en las cercanías de los hoteles. La opción más cara son los lodges, hoteles adaptados al entorno que cuentan con todas las comodidades y van desde alojamientos modestos hasta el gran lujo. Una tercera opción son los tended camp, cuentan con las mismas comodidades de los lodges (restaurante, recepción, tienda, piscina...), pero las habitaciones son grandes tiendas de campaña tipo militar que recrean el ambiente de la época de los grandes safaris de los cazadores como en Memorias de África. Un dato clave además de la categoría de los alojamientos es su situación, cuanto más cerca estén dentro de los Parques Nacionales mucho mejor, pero también más caros.

Al igual que el itinerario, los alojamientos fueron elegidos por la agencia, en algunos casos nos dieron a elegir entre varios. Comprobamos las opiniones en tripadvisor y Booking y como eran buenas nos quedamos con ellos. Cada agencia suele trabajar con una serie de hoteles y es frecuente coincidir con otros grupos de vuestra misma agencia donde os alojéis.

  1. Nairobi: Hotel Wildebeest Eco Camp
Hotel modesto situado a unos 20’ del aeropuerto, a las afueras de Nairobi. Es ideal para alojarse el día de llegada y salir al día siguiente de Safari hacia el norte sin tener que cruzar el caos circulatorio de la capital. Consta de tiendas de campaña tipo tended camp y de pequeñas habitaciones muy básicas pero correctas: cama con mosquitera, caja fuerte y baño con ducha de agua caliente. Además hay zona de acampada para grupos. Tiene restaurante, piscina y un bonito jardín. Wifi en zonas comunes que funcionaba correctamente. Personal correcto.
Puntuación: 3/5





    2.  Samburu: Samburu Sopa Lodge

Hotel de la cadena Sopa, una de las más populares, situado en el interior de la Reserva Nacional de Samburu. Las habitaciones son amplias y la construcción semeja cabañas locales, muy bonitas. Baño con ducha y agua caliente. La luz se corta durante el día y tan solo funciona unas horas por la mañana y desde las 6 de la tarde hasta la medianoche. Precioso restaurante rodeado de monos y de todo tipo de pájaros en plena Reserva. Las comidas tienen 2 platos a elegir y el desayuno también se elige, no es buffet. El menú nos gustó, especialmente las cremas de verduras. Las carne, como en todos los restaurantes, algo dura para lo que estamos acostumbrados. Tiene piscina con agua bastante fresquita. Wifi en zonas comunes tan solo las horas que hay luz, funciona justito. Personal muy amable.
Puntuación: 4/5




3. Nakuru: Lake Nakuru Lodge

Al igual que el anterior, su punto fuerte es la magnifica situación en el interior del Parque de Nakuru con una gran charca al lado del restaurante donde acuden a beber los animales. Tiene unos jardines muy cuidados que recuerdan a los ingleses, al igual que los edificios que son todos de madera. El mayor pero que ponemos al hotel es que necesita una renovación de las habitaciones porque da la impresión de bastante viejo. Las comidas son tipo buffet, correctas. Dispone de luz eléctrica las 24 horas. Wifi tan solo en recepción, como en todos los lugares que estuvimos con escaso ancho de banda. Bonita piscina.
Puntuación 3.5/5




4. Masai Mara: Base Camp Explorer

Unos de esos lugares a donde siempre sueñas en regresar. Situado en la región central-sur del parque, a 5’ en coche de una de sus entradas (Talek Gate). Es un tended-camp adaptado fenomenalmente al entorno con pequeñas edificaciones de madera y grandes tiendas de campaña a las cuales no las falta de nada: dos grandes camas, baño anexo con ducha y porche con mesa y sillas con vistas al río. Dispone tan solo de luz a partir de las 6 de la tarde hasta la medianoche y unas horas por la mañana, similar al hotel de Samburu. El agua caliente dura 10’. Todo el personal es masái con sus atuendos típicos. Para ir a cenar por la noche hay que hacerles señales con la linterna y acuden con su lanza para guiarte al edificio del restaurante. Por la tarde te ponen una bolsa de agua caliente en la cama porque por la noche hace frio. Muy buena comida, eso si no se puede elegir, tan solo hay un primero, segundo y postre, todos magníficos. Wifi en recepción muy escaso. Aquí se puede ver una foto de Obama con el personal y en el jardín árboles plantados por su familia ya que se alojó cuando era senador. El mejor hotel de los que estuvimos y uno de los más entrañables donde nos hemos alojado. Imprescindible. Puntuación: 5/5




5. Masai Mara: Sekenani Camp 

Tras los dos maravillosos días que pasamos en Base Camp lo más probable es que el siguiente alojamiento nos decepcionase algo, como así fue. Está situado casi a media hora en coche de la entrada al parque (Sekenani Gate) con lo cual pierdes bastante tiempo entre ida y vuelta de los safaris. Aunque el entorno es quizás mejor aún que el anterior, ya que se encuentra en un bosque precioso, todo el complejo carece de su encanto. La tienda es mucho más pequeña y al igual que el hotel de Nakuru da la impresión de ser un alojamiento bastante viejo. Curiosamente tiene el lujo de disponer de bañera y calentador de agua de gas. La luz similar al anterior. El wifi no funcionaba. La comida de menor calidad y el personal mucho menos amable. No es un mal lugar pero carece del encanto de Base Camp, quizás si hubiésemos ido al revés, como inicialmente estaba planificado, nos hubiese gustado más.
Puntuación 3.5/5




Próximo capítulo: vuelo a Nairobi

20 de septiembre de 2017

Kenia: itinerario

Este año fue mucho más sencillo realizar el itinerario del viaje ya que Masikio lo hizo por nosotros. De la propuesta inicial que nos planteó prácticamente no cambiamos nada, tan solo elegimos entre los hoteles que nos ofrecían.

Kenia ofrece un buen número de parques nacionales. Uno es obligatorio, Masa Mara, probablemente el mejor parque del mundo para ver fauna salvaje. Otro es casi obligatorio, el Lago Nakuru (y Naivasha). Y a partir de ahí hay diversas opciones donde elegir. Lo más habitual que ofrecen las agencias es visitar Samburu, Amboseli y Aberdares. Nosotros optamos por Samburu por las opiniones de viajeros que conocían los tres. Es cuestión de gustos, Samburu es un paisaje casi desértico con fauna endémica que tan solo se puede ver aquí. Aberdares es un bosque húmedo con gran belleza paisajística pero con fauna más difícil de ver y Amboseli es la tierra del elefante con el añadido de poder contemplar la silueta del Kilimanjaro en la vecina frontera de Tanzania.


Este fue nuestro itinerario:

Día 1: Vuelo a Nairobi vía Dubái
Día 2: Llegada a Nairobi a las 14:30’ y traslado al hotel.
Día 3: Nairobi-Samburu y safari en Samburu por la tarde.
Día 4: Safari mañana y tarde en Samburu.
Día 5: Samburu-Lago Nakuru y safari en Nakuru por la tarde.
Día 6: Lago Nakuru-Lago Naivasha y excursión en barca. Traslado a Masai Mara (Base Camp) y safari por la tarde.
Día 7: Safari de día completo en Masai Mara.
Día 8: Traslado a Sekenani dentro de Masai Mara y safari de mañana y tarde.
Día 9: Safari por la mañana en Masai Mara, traslado a Nairobi y vuelo nocturno.
Día 10: Llegada a Madrid.

De esta forma conseguimos hacer 3 safaris en Samburu, o game-drive como se denomina en la terminología turística, 1 en Nakuru, 1 en Naivasha y 6 en Masai Mara (si contamos doble el de día completo). En total 11, suficientes para ver toda la fauna.




Un consejo es que os centréis en algunos de los parques y no estéis cada día cambiando de uno a otro ya que las distancias entre ellos aunque no son largas en Km si que los son en tiempo por la limitación de velocidad a 80 Km/h en los vehículos turísticos y por el estado de las carreteras. De Nairobi a Samburu tardamos 7 horas y media, de Samburu a Nakuru 6 horas y media, de Nakuru a Naivasha hora y media y de aquí a Masai Mara 5 horas. Los tiempos incluyen varias paradas por el camino para repostar, ir al baño o tomar algo.

Es muy habitual combinar el safari con unos días de relax en la playa, bien en la costa de Kenia (la agencia nos recomendó Diani) o en la isla tanzana de Zanzíbar. Si disponéis de recursos económicos la mejor forma de realizar el safari es trasladarse en avioneta de un parque a otro, suelen tener pequeños aeródromos cercanos, pero claro está, el precio se dispara. De esa forma se ahorran un montón de horas inútiles de traslado por carretera que hacen que el viaje sea bastante cansado.


Próximo capítulo: alojamiento.