11 de marzo de 2017

Qué ver en Oporto II



6. Dar un paseo en tranvía

Tan sólo quedan 3 líneas de tranvía en funcionamiento en Oporto. De ellas quizás la más interesante es la nº1. Parte desde la Iglesia de San Francisco, la vía discurre paralela al cauce del río, y finaliza en Foz do Douro. Aquí, tras un breve paseo, se alcanza la desembocadura del Duero en el Atlántico y el faro. Cuesta 3 €, dura unos 20’ y va lleno de turistas, con lo que lo más probable es que hagas el viaje de pie.


- Línea nº 1 del tranvía -


7. Jardín del Infante D. Enrique

Esta preciosa y céntrica plaza está presidida por la estatua de D. Enrique el navegante, impulsor de las grandes expediciones marítimas portuguesas del s. XV. Al fondo el imponente Palacio de la Bolsa, un edificio neoclásico del s.XIX que nos indica la pujanza económica de Oporto en aquellos años. En el otro lado de la plaza se encuentra el edificio del Mercado, hoy convertido en centro de exposiciones en la planta baja y en la planta superior se encuentra el restaurante O Mercado, un inmenso espacio moderno, con buena cocina a buen precio. Dos problemas: hace frío y la amabilidad del personal deja mucho que desear, algo raro en la ciudad.

- Jardín del Infante D. Enrique -


8. Iglesia de San Francisco

De las numerosas iglesias de Oporto esta es la mejor. La austera fachada no indica el derroche barroco del interior, donde está prohibido hacer fotografías. Capillas, bóvedas, paredes, retablos adornados hasta el extremo y cubiertos de kilos de pan de oro. Si hay que elegir nos quedamos con el “árbol de Jesé”, un retablo del s.XVIII que representa a las 12 ramas de los reyes de Judea que nacen de un tronco común del cuerpo de Jesé, padre de David y ascendiente de Jesucristo. La entrada (4 €) incluye el museo y las catacumbas usadas como cementerio hasta 1845 al no existir cementerios públicos.


- Iglesia de San Francisco -



9. Callejear, callejear y callejear

El centro de Oporto se puede recorrer tranquilamente a pie, no es muy grande y sus calles son un espectáculo. Los paseos que más nos gustaron fueron la comercial Rua Santa Catarina, Cais da Ribeira y la encantadora Rua das Flores, donde no hay que dejar de probar un pastel en Nata. 
Sin embargo el paseo por el Oporto Judío que propone la Lonely Planet nos decepcionó.


- Rua dos Clérigos -


10. Los azulejos

Uno de los emblemas de Oporto son sus azulejos, omnipresentes en múltiples fachadas y paredes, desde viviendas hasta iglesias o paradas de metro. Los mejores de la ciudad se encuentran en la Iglesia del Carmen, en la Capela das Almas y en la Estación de tren de Sao Bento, donde además de ver los cerca de 20.000 azulejos de su vestíbulo hay que entrar al andén para volver atrás en el tiempo, cuando los viajes en ferrocarril eran una aventura. En todas las guías aparece como una de las estaciones de tren más bonitas del mundo.

- Capela das almas -





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