7 de febrero de 2009

Keflavik - Vik II (día 2)

Debido a que sólo disponíamos de una semana tuvimos que comprimir todo lo posible las diferentes etapas. La del primer día era muy extensa, había muchos lugares que visitar y traíamos encima el cansancio del viaje de ida. En el mismo hotel la empresa de alquiler nos entregó el todoterreno, un Suzuki Gran Vitara, que no dió ningún problema durante todo el viaje. La reserva la hicimos por Internet, pagando con tarjeta de crédito.


- Pingvellir -


Desde Keflavik nos dirigimos hacia Pingvellir, la primera parada del "triángulo de oro" del turismo islandés. Es una llanura que tiene un gran interés geológico e histórico. El primero es debido a que en éste lugar hay una falla (Almannagjá) donde se separan las placas tectónicas de los continentes americano y euroasiático. El interés histórico reside en que aquí tuvo lugar el primer parlamento del mundo, el Alping, en el año 930. Es una amplia llanura verde con un lago y diversos senderos para caminar. Los principales atractivos son la falla, una pequeña catarata (Öxarárfoss) y la roca de la ley (Lögberg), que era el lugar donde hablaba el portavoz del parlamento.




Muy cerca se encuentra Geysir, uno de los puntos fuertes del viaje. Es una palabra de origen islandés que significa surtidor y que ha dado nombre al fenómeno geológico consistente en la expulsión de agua hirviendo a presión. El geysir activo se llama Strokkur y se pone en acción cada 5'; no es exacto como un reloj, pero se aproxima, lo que se agradece para tener preparada la cámara de fotos. El chorro de agua hirviendo se eleva a 20 metros de altura. Es sorprendente cuando te aproximas por la carretera y ves a lo lejos el vapor de agua ascender por el aire. Al lado se encuentra el Gran Geysir, hoy inactivo por la cantidad de porquería que durante siglos se arrojó a su interior para provocar su erupción. Dicen que ascendía a más de 60 metros. Viendo su hermano pequeño, asusta de tan sólo pensarlo. La verdad es que nos hubiésemos quedado todo el día viendo una y otra vez al geysir en acción. Tras comer en la tienda-burger que se encuentra en el área, seguimos la marcha.


- Gulfoss -


El tercer punto del triángulo es la catarata dorada, Gulfoss. Para mi la más bonita de la isla. Si tienes suerte y hace sol podrás ver el arco iris cruzando el salto de agua, en una imagen idílica. La catarata la forma el rio Hvitá y llega a tener 70 metros de profundidad. Desde el aparcamiento puedes bajar por unas escaleras hasta la misma catarata e incluso tocar el agua. En el camino verás un monumento con un busto femenino, es Sigrídur Tómasdóttir, una granjera del siglo XX que impidió la conversión de la catarata en una central hidroeléctrica.



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